El 29 de enero de 1910 nacía en San Antonio de Ibarra, provincia de Imbabura-Ecuador, Leonidas Proaño. Era una provincia con alto porcentaje de población indígena. Posiblemente fruto del contacto con la realidad de sus gentes, aquel joven sintió la llamada del Señor que le instaba a dedicar su vida al servicio de los más pobres. No lo dudó, se preparó y se dedicó a denunciar la opresión que vivían tantos y tantos seres humanos indefensos, de rodillas ante sus opresores. Su vida fue claro ejemplo al servicio de unos ideales de justícia, de paz, de amor hacia sus semejantes a los que anunció el Evangelio con su ejemplo, a través de su vida sencilla y humilde cual ellos. Los jóvenes, los obreros con quienes convivía, le llamaban de forma cariñosa “Taita Obispo”, Papá Obispo, porque supo acercarse a ellos con sencillez, caminar y aprender de ellos al compartir la Palabra y el Pan. Manifestaba que lo que más agradecía a sus padres, era la educación que le habían inculcado, en libertad y para la libertad. En Ibarra fundó el semanario La Verdad con el lema “La Verdad os hará libres”, palabra que convertiria en lema de vida. Hoy estaría junto a los indignados, no entendía el capitalismo.
La Iglesia debería prestar mayor atención a estos personajes que dedicaron sus vidas a favor de los pobres, los desahuciados del mundo del poder. Sería una forma de renacer a la vida, a la Esperanza que demasiados hemos perdido en este caminar que nos ha tocado en suerte. ¿Por qué la Iglesia no les da más notoriedad?
A Taita Proaño
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