Revisando artículos encontré éste que adjunto del 1º de Mayo de 2005. Estuve en la Manifestación en la Plaza de la Revolución invitada, en la tribuna muy cerca del Comandante Fidel Castro en La Habana.

La Plaza de la Revolución, cual campo de amapolas…
Cuba es, sobre todo para muchos europeos, desconcertante. Nadie da crédito a lo que dices, te imaginan perversa, izquierdosa, fidelista. Pués sí, todo eso y más y, con orgullo, me siento amante de estas ideas, de este mundo posible que para algunas mentes –esas sí siniestras- no cuenta.
Participar en el evento del primero de mayo en la Plaza de la Revolución es una efemérides a recordar. Levantarse pronto, o dormir tal vez en la plaza para no perderse la celebración, soportar dificultades para moverse, para llegar, ¿a quién le importa si luego podrá disfrutar de un acontecimiento inimaginable, sobre todo para mis paisanos, inmersos solo en este mundo que vivimos, sin futuro, un mundo ciego, en que que solo prima el afán de más dinero, más poder, más….?
Comprobé que mis amigos cubanos fueron todos a la magna concentración por placer, no porqué nadie les obligue, según nos cuentan los reponsables de nuestros países.
No tengo la menor duda de que Cuba és una realidad que turba a quienes quieren juzgarla desde la distancia, desde el desconocimiento. ¡Qué vengan y vean!
Las camisetas rojas con las que nos ataviamos, el zig zag de las banderas, la magnitud del silencio a lo largo de los parlamentos, ¿a quién puede dejar impávido?
Todos los oradores tuvieron mesura, el tiempo amenazaba calor que por suerte una suave brisa atenuó. La emoción de los recuerdos aludidos, citando a algunos que ya no estaban, la bella música, las lindas danzas multicolores con aquellos –algunos jovencísimos- entregados interpretes, nos sabieron a gloria. Luego imponente Fidel, con su fina ironia no exenta de dureza para quienes atentan contra el bienestar de su gente, envidiosos por los logros conseguidos por este pueblo sufrido y tenaz, no conforme en que ningun sicario acabe con su poderío de cultura, sanidad, educación, de igualdad.
I todo sin aspavientos ni pretensiones, todos para todos sin notoriedades ni ansias de protagonismo, es lo que, a mi juicio, les da a los cubanos este protagonismo especial, fruto del saber estar y comportarse, de tu a tu, en horizontal, no en plano vertical, según se mueve nuestra civilización.
En mi tierra las amapolas aparecen en primavera, hermosas y erguidas cubriendo campos, anunciando que el buen tiempo está cerca, que se acabaron las frías noches, que campos y cultivos estan prestos a estallar. Con la primavera renace la esperanza en el corazón de los seres humanos, todo es más llevadero para los mayores, para los enfermos. También el amor esgrime sus bazas, vean sinó como todos los poetas dedican sus mejores poemas a esta época del año cantando al amor, a la pasión, a las flores.
La plaza de la Revolución quedó fijada en mi retina como si de un campo de amapolas se tratara, moviendose amorosas anunciado un futuro mejor, un tiempo colmado de ilusión, espectante ante tanta barbarie y espanto, ante tanta mentira y horror que nos llega de fuera, de este Imperio que pretende avasallar el mundo. Sabemos que, al menos parte de este mundo no se dejará. Así cantaban las amapolas de la Plaza de la Revolución en este primero de mayo de 2005, cuando de forma solemne decían, a una sola voz: hasta la victoria siempre.
Montserrat Ponsa, periodista, Catalunya, 1º de mayo de 2005
Si yo los invito a que lo vean con sus propios ojos que se impregnen de este sueño hecho realidad sólo en esta isla tan hermosa combativa y soñadora asta la victoria siempre pueblo de cuba tan culto y resistente a este mundo tan materialista engañado por el imperialismo decadente y cruel.