Carta a mi bien amado esposo, 9 años después de su muerte…

Era el 9 de julio de 2003, te sentiste indispuesto despues de desayunar, te fuiste a la cama a leer el periódico. De repente, todo acabó, sin lamentaciones, creo que sin dolor. Tu rostro permanceció sereno, ninguna crispación en tus manos. Me permito escribirte, decirte que sigues estando en mi…

Bien amado Oriol:
Te fuiste sin avisar, de repente, nunca antes te comportaste así. ¿Será que tu-mi pasión terminó?
¿Cómo dormir sin tu abrazo continuado, sin tus requiebros de amor ahora que no estás conmigo?
Quedan en mi recuerdo hermosos años vividos junto a ti, mi Esposo- amante, increíbles horas de amor sereno, apasionado. Jamás faltó la ilusión del como, donde, por qué.
Recuerdos del inicio de nuestros encuentros, cuando amar era acto prohibido, cuando quienes nos amábamos debíamos escondernos, desaparecer en la sombra, para no ser blanco de envidias.
Seguro que éste era el único motor, los celos de quienes no podían soportar la pasión amorosa de los otros, los que gozábamos de un placer sobrenatural, para muchos desconocido, ignorado, gracias a la intervención político-eclesiástico dominante.
Como olvidar aquel temblor que nos invadía cuando, tras una semana de separación volvíamos a encontrarnos, soportar los latidos del corazón que hacían explotar nuestro pecho, solo, al sabernos cerca.
O cuando de vacaciones con nuestros hijos, mientras tu seguías trabajando, la nostalgia invadía mi cuerpo y mi mente al contemplar parejas que se abrazaban, o, cuando cogidos de la mano y mirándose a los ojos mostraban públicamente sus deseos amorosos. Qué envidia me daban…
Recuerdo unas hermosas palabras que escuché de tu boca cuando decías a unos amigos, que si algo me pasara, morirías de dolor, de añoranza… Creo posible morir de amor…
Sigo en la distancia recordando tus caricias, tus requiebros, tu ternura. Tus ansias de estar a mi lado, de día, de noche, en la serenidad que imponen los años, con la dulzura del verdadero amor.
No olvides, dondequiera que estés, que te sigo queriendo, esperando encontrarte en la inmensidad del firmamento para que seas de nuevo mi luz, mi guía, para la posteridad.
Con amor,
tu amante-esposa Montserrat

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.556 seguidores

%d bloggers like this: