Curiosidad y angústia, 3 de enero de 2010

Un hombre joven me aborda por la calle en Puente del Inca, me abraza, me mira a los ojos y me dice, eres importante para mi. Te escuché el día 27 y lo que dijiste me llegó al alma. Noté una extraña fuerza en mi interior, se que ocurriran cosas, tus palabras han sido muy importantes. No me atreví a preguntar más. Sí estuve intentando recordar qué pasó el susodicho día… Creo que estuvimos en Villa Grimaldi donde hablé. Pasaran muchas cosas, predice alguien que nadie me presentó, del cual desconozco su nombre. Por favor si me lees, contactame, me quedé estupidamente perpleja, no reaccioné.
Luego, por la noche, cenamos en la misma mesa pero tampoco osé pedirle nada. El me miraba sonriente. le acompañaba su esposa y un hijo
Malas notícias me llegan de Buenos Aires, Adolfo Pérez Esquivel debe pasar unos controles médicos, no aciertan con un diagnóstico y, el desconocimiento es amargo porqué la imaginación vuela y se teme siempre lo peor. He intentado llamarle tras recibir su mail, nadie me contestó. Estaran haciéndole pruebas. Ojalá sea una vana y simple historia. Me gustaría estar cerca suyo, acompañar a Amanda, mi querida y entrañable amiga.

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