Fundación Antònia Roura, 30 años

Quienes conocimos a la Srta. Antònia, así la llamábamos, sabemos de lo que era capaz aquella mujer sencilla, menuda, sin posibilidades económicas pero, con un gran sentido de responsabilidad, amor hacia los otros, por quienes luchaba desde siempre sin denuedo.
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Modista de profesión enseñaba a las jóvenes a desenvolverse con la aguja y el dedal, primero a nivel particular luego, en el “Cosedor” que la família Roca Umbert instauró para enseñar a sus trabajadoras a desenvolverse en la costura, de forma altruista.
Fueron muchos los años que enseñó a coser, tiempo que aprovechaba para charlar-discutir con las jóvenes que acudían al cosedor y le contaban sus preocupciones.
Charlar con ella era un don de dioses, sabía lo que decía, lo que quería, y acostumbraba a salir victoriosa en sus embites: colmar sus anhelos de servir a los demás.
Cristiana, convencida de que “el otro” es nuestro hermano, que otro mundo sería posible si nos lo plantearamos, estuvo siempre al lado de quienes sufren y de manera especial, de las personas mayores cuando, en el declive de sus vidas, a menudo se quedan solos, sin una mano y una voz amiga que les acaricie, les consuele.
El año 1978 con la ayuda de la Parróquia Sant Esteve de Granollers puso en marcha el primer apartamento tutelado que acogió a seis abuelas. El 1980 un empresario de la ciudad le cedió una finca con capacidad para otras 16.
Fue aquel año 1980 que se constituyó la Fundació Privada Antònia Roura, que se amplia los años siguientes aumentando la capacidad a 50 residentes y otras 20 personas en régimen diurno.
El año 2001 la Fundació asume la gestión de la Residencia Francesca Roig de l’Ametlla del Vallès después que la Obra de la Visitación que la fundó, cedira el edificio con capacidad para 44 personas a la Parróquia de Sant Esteve de Granollers y la Parroquia la confía a la Fundación, que remodela el centro y lo amplía hasta 56 residentes y a otros 20 en regimen diurno.
Se han cumplido pues 30 años de aquel sueño de Antònia, alma mater de aquella bella utopía que ahora, después de su muerte, sigue tutelando un Patronato, que ha confiado la gestión a una Gerente Montserrat Aguilar, persona entrañable que, yo afirmaría que tiene el espiritu de su fundadora, ama su profesión, que lleva a cabo con la dignidad que merece compartir con personas mayores el día a día, escuchar, atender, respirar e impulsar esperanza…Gracias a ella y a todos los cuidadores y voluntarios de tan bella misión.

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