José Couso. 10 años después del crimen, por Purificación de la Blanca

Hoy, 8 de abril hace diez años que el general Bufort Blount, jefe del cuartel general y comandante de la 3? División de Infantería de Ejercito Estados Unidos, y el Jefe de la 2ª Brigada de la 3ª División, coronel David Perkins, dieron las órdenes de disparar a matar a los periodistas, testigos incómodos de los abusos, de los crímenes de guerra y del atropello a los más elementales principios del derecho internacional, cometidos en Iraq por esa potencia. El teniente coronel Philip de Camp, el capitán Philip Wolford y el sargento Thomas Gibson las ejecutaron. Todos ellos están implicados en los disparos contra la sede de la prensa en el Hotel Palestina, de Bagdad, y en los asesinatos del cámara ucraniano Taras Protsyuk y del español José Couso.josé couso

EE.UU., que mantiene un programa de guerras permanentes por todo el mapa mundi, para saquear los recursos de otros países, como sucedió en Iraq, ha sucedido en Libia y pretenden que suceda en Siria e Iraq, y que acostumbra a llevar a la Corte Penal Internacional a quienes se oponen a sus pretensiones, sorprendentemente no reconoce a ese tribunal y se niega a que sus ciudadanos (es decir sus militares o sus mercenarios) sean juzgados por él.

En la misma línea, el Presidente de los EE.UU., Bush, negoció con el ínclito Presidente del Gobierno de España,  José Luís Rodríguez Zapatero, y éste aceptó una reforma del Código Penal español tendente a impedir que los asesinos de José Couso fueran juzgados por la jurisdicción española. Se trataba de que el crimen quedara impune.

Tras infinitas gestiones, en lo que resultó ser un auténtico calvario para la familia Couso, el juez Santiago Pedraz inició diligencias de imputación de los mencionados militares por primera vez en 2005, y dictó orden de búsqueda y captura, pero el FBI se niega a colaborar. Tampoco colabora ahora el gobierno del PP que, en la misma línea que el del PSOE, demuestran ser fieles servidores de las instrucciones que les marcan desde Washington, por encima del derecho a la vida de los ciudadanos españoles.

Los asesinatos de periodistas, testigos incómodos de los abusos de los EE.UU., entran dentro del guion de los abusos de esa potencia. Aunque con la guerra contra Libia el modus operandi ha cambiado sustancialmente: ahora no hay que asesinar a los periodistas, basta con comprarlos y orquestar campañas de propaganda, que no de información, en función de los intereses de los invasores.

El asesinato de José Couso es un crimen de guerra. Esos cinco imputados tienen que responder ante los tribunales.

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