3er Cicle de Jazz de l’Ametlla del Vallès.

mayo 31, 2014

Jazz
Hoy se ha iniciado el 3er Cicle de Jazz de l’Ametlla del Vallès que ofrecerá cinco conciertos. Hoy hemos podido escuchar La Jove Big band del Taller de Músics, que dirige Vicenç Marti, al frente de veinte jóvens interpretando, de forma magistral, música de algunos pioneros como Fletger Henderson, Tommy Dorsey, Benny Goodman. Seguirian despues los Zzilo, cuarteto de Jazz formado por Michele Puddu al piano, Aran Tapias guitarra, Charlie Leus bajo, Ferran Sedó voz y bateria. Su repertorio pasa por los Blues, Bossa nova, swing. La velada concluiria con Veranau Mier Quintet, con Vernau Mier saxo, y compositor, Lucas Martínez saxo, Toni Saigi piano, Manel Fortià contrabando y, Marc Bòdalo bateria. El jardin de Can Muntañola, es digno espacio donde pasar buenas veladas, bajo las estrellas hoy, acompañadas de un poco de lluvia, pero que no alteró la buena marcha del Concierto.


Homenaje víctimas Bombardeo Granollers 1938-2014

mayo 31, 2014

/6 años tras la masacre producida por el bombardeo sobre la ciudad vallesana, a las 9’05 h, del 31 de mayo de 1938 por parte de aviones italianos a la órden del gobierno fascista, que, atacando las colas del mercado, y las entradas de las escuelas, ocasionaron 224 muertos, en un minuto, y múltiples heridos. Granollers ha rendido homenaje a aquellas víctimas innocentes, para dignificar su reucerdo, y clamar para que NUNCA MÁS, se repitan tan luctuosos actos que segaron la vida a mujeres-niños-ancianos en su mayoría. cementiri 2014cementiri homenatge víctimes bombardeig 2014
Palabras del historiador Joan Garriga, del presidente del Memorial Democràtic de Catalunya Jordi Palou Loverdos, del alcalde de Corbera de Ebre, de Claudine, ciudadana vasca exiliada a Francia tras la guerra civil, que ha descubierto que en la fosa común de Granollers reposan los restos de una familiar, tras larga búsqueda y, las palabras del alcalde de la ciudad Josep Mayoral, una joven estudiante, de música, con su violoncelo, nos ha llevado al infinito, recordando aquellos seres indefensos, en presencia de familiares y amigos. Duele comprobar que siguen las guerras en nuestro mundo insolidario, siguen los rios de muertos indefensos, las masacres vergonzantes que, por lo visto, nadie puede detener. NO lo permitamos. Mostremos al mundo que, deseamos vivir en paz y concordia junto a nuestras familias. Que cese la sangre, que nuestras voces detengan tanta barbarie.
Luego, visitamos uno de los Refugios, que, en el centro de la ciudad, en la Plaza maluquer, dió asilo a millares de personas cuando las Alarmas tocaban a muerte!refugi plaça maluquercinta alcalde Corbera claudine


Can Vies. La importancia de resistir. “No podreu desallotjar els nostres somnis”

mayo 31, 2014

¿Qué dice la prensa extranjera respecto a Catalunya? ¿Porqué no utilizamos la palabra en lugar de la fuerza? ¡Inaceptable!
Montserrat image de cara
CON SU HABITUAL VIOLENCIA, LA POLICÍA CATALANA DESALOJÓ Y COMENZÓ A DEMOLER UN CENTRO SOCIAL OKUPADO EMBLAMÁTICO Y DE GRAN ARRAIGO ENTRE LA POBLACIÓN
Los okupas y numerosos vecinos volvieron al lugar y han comenzado a reconstruirlo
LA REBELDÍA POPULAR SE HA HECHO SENTIR DURANTE TODA LA SEMANA EN LAS CALLES DE BARCELONA

El desalojo del centro social Can Vies, en el corazón del barrio de Sants de Barcelona, ha desembocado en violentas protestas. Desde el lunes, hay manifestaciones de rechazo, que cuentan con el apoyo de muchos vecinos pero en las que, ya de noche, irrumpen grupos de encapuchados que lanzan piedras, botellas y contenedores en llamas contra la policía. El Ayuntamiento de Barcelona se muestra dispuesto a buscar una solución pero exige primero el cese de la violencia. Durante los primeros cuatro días de altercados, se han producido más de sesenta detenciones y varias personas han resultado heridas durante los enfrentamientos. Además, el consistorio cifra en más de 171.000 euros los daños causados en los contenedores y el mobiliario urbano.
¿Qué es Can Vies?
Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) abandonó Can Vies en los noventa pero quiso recuperarlo con la llegada del tren de alta velocidad AVE. Can Vies era un edificio construido en 1879 junto a las vías del metro, muy cerca de la estación de Mercat Nou, durante las obras de la segunda línea de metro de Barcelona, la L1. Era usado como almacén de material y, posteriormente, como vivienda para empleados y como sede de sindicatos, pero Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) acabó abandonándolo en los noventa después de que sufriera ataques incendiarios en pleno conflicto laboral. Fue entonces cuando un grupo de jóvenes del barrio lo okupó en mayo de 1997 ante la falta de espacios donde organizar actividades.
¿Qué se hacía en Can Vies?
Can Vies era un centro social autogestionado usado como vivienda y como centro social en la que se organizaban talleres de teatro, fiestas, proyecciones de películas y documentales, asambleas, comidas populares… Funcionaba como una asamblea y en ella participaban varios colectivos. Con el tiempo, Can Vies se convirtió en uno de los emplazamientos más emblemáticos del movimiento okupa en Barcelona y cuenta con el apoyo de buena parte de los vecinos aunque otros -los reaccionarios que nunca faltan – celebran su cese .
TMB, propietario del inmueble desde 1925, inició en 1997 un proceso judicial para expulsar a los okupas pero fue archivado un año después. Con la llegada del AVE a la ciudad, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó hace una década un plan de reordenación urbanística que afecta Can Vies y otros edificios de la zona. Los okupas, con el apoyo de los vecinos y varias entidades, se opusieron al plan alegando que el edificio pertenecía a los vecinos. Pero, una sentencia dio la razón a TMB, propietario del edificio, y se ordenó el desalojo.
Transportes Metropolitanos de Barcelona lo aplazó un tiempo hasta que se agotó la negociación entre el Ayuntamiento y los okupas.
¿Cuándo se produjo el desalojo?
El desalojo se produjo el lunes. Llegó dos meses después que los Mossos d’Esquadra (grupo policial del gobierno) desalojaran la Carboneria, un edificio del barrio de Sant Antoni okupado en noviembre de 2008, cuando ya llevaba tiempo vacío por una promotora inmobiliaria que quebró hace dos años. En él también se organizaban muchas actividades y los okupas contaban con el apoyo de los vecinos del barrio y aunque se registraron incidentes, estos no fueron tan graves como los de ahora. El balance de las tres primeras noches de incidentes y disturbios son 38 detenidos, 155 contenedores quemados y más de 155.000 euros en daños causados al mobiliario urbano.
¿Qué pasará ahora con Can Vies?
El edificio empezó a ser derruido cuando los inquilinos fueron desalojados por los Mossos y aunque la excavadora utilizada fue calcinada el martes, Can Vies ya está medio derribada.
TMB cederá los terrenos, situados en el corazón de Sants, al consistorio barcelonés para completar la urbanización del entorno de las vías de Sants, que empezará en septiembre tras una década de atrasos.
¿Se ha producido alguna negociación entre los okupas y el Ayuntamiento?
Sí. Las conversaciones empezaron hace más de un año ante la previsible sentencia judicial que ordenaría el desalojo. La última oferta del consistorio era que los okupas desalojaran el edificio y se trasladaran a otro espacio mientras se reformaba el edificio, al que podrían regresar temporalmente antes de derribarlo, al estar afectado por la construcción del llamado cajón de Sants, que cubrirá las vías, y una zona verde. Los okupas rechazaron la propuesta porque no quieren trasladarse ni control municipal, por lo que TMB ordenó el derribo del edificio cuando fue desalojado por orden judicial. Las negociaciones empezaron hace 15 meses pero los okupas se niegan a abandonar Can Vies
¿Qué papel juegan las entidades vecinales?
El Centro Social de Sants —que ya había hecho de mediador con Can Vies— y la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) presentaron una propuesta para poder retomar el diálogo que incluye cuatro puntos: la paralización de la demolición del edificio, que los okupas puedan regresar, estudiar la posibilidad de rehabilitar el edificio y acabar con la presencia policial y los disturbios. Horas después de escuchar su propuesta, Trias afirmó en un programa de TV3 que estaba dispuesto a detener la demolición de Can Vies “si es una condición para llegar a un acuerdo” para reanudar las negociaciones y para el cese de la violencia. Sin embargo, los jóvenes que okupaban el edificio rechazan la propuesta y piden reconstruir Can Vies, la dimisión de Trias y la libertad de los detenidos.
¿Hay consecuencias políticas? El desalojo llegó tras las europeas y días antes de la absolución de la excúpula de UrbanismoDe momento, no, pero los manifestantes piden la destitución del concejal del distrito, Jordi Martí. Además, el director de los Mossos d’Esquadra, Manel Prat, dimitió el martes, en plena crisis aunque, según explicó, lo hizo por motivos “estrictamente personales” al no poder crecer más profesionalmente aunque, a petición de ICV-EUiA, el Parlament iba a debatir su cese por su gestión en el caso de Ester Quintana, quien perdió un ojo a consecuencia de una pelota de goma, aunque este no ha sido el único caso polémico.
Cuarta noche de incidentes por la protesta de Can Vies en el barrio de Sants
Ha vuelto a haber quema de contenedores, lanzamiento de piedras a la policía, escaparates, sucursales bancarias y paradas de autobuses con los vidrios rotos | Los Mossos han confirmado la detención de 23 personas
Cuarta noche de violencia en Sants – Nueva jornada de altercados y enfrentamientos de grupos de violentos contra la policía
Barcelona, (29 MAYO).- Parecía que la cuarta noche iba a ser tranquila en el barrio de Sants después de que la marcha emprendida hacia la comisaría de Les Corts, donde están 18 de los 30 detenidos la noche del miércoles, fuera suspendida a la altura de la calle Numancia por el fuerte dispositivo policial desplegado; pero no ha sido así. Ha vuelto a haber incidentes una vez la protesta por el desalojo de Can Vies ya había sido desconvocada. Tras una sentada en la Plaza de Sants, muchos manifestantes han vuelto a casa y pasaban por delante del centro social autogestionado, en ruinas, donde guardaban silencio o se hacían una foto de recuerdo. Parecía un velatorio.
Los violentos de noches anteriores han aprovechado esos momentos para encender la mecha de los disturbios al dirigirse hacia el cordón policial situado en el Carrer de Sants, donde ha habido destrozos en paradas de autobús, escaparates y quema de contenedores. El mobiliario urbano ha vuelto a arder. Los Mossos, que han recibido pedradas, han avisado varias veces de cargas inminentes antes de que se hayan producido.
Este jueves había menos gente que las noches anteriores, pero aún así ha habido disturbios puntuales en la citada calle pasadas las once de la noche. Un grupo de jóvenes -de unos veinte años- han ido hacia los furgones de la brigada móvil y han emprendido la quema de contenedores de las calles perpendiculares a la carretera. También han movido jardineras y vallas para construir sus barricadas; además de cargarse a patadas un transformador situado al lado de un semáforo. Uno de los jóvenes enmascarados ha roto los vidrios de una sucursal del Banco Popular con un martillo; venía preparado.
A las 23:45 horas se ha producido la primera carga con proyectiles de viscoelástica, pero justo después los Mossos se han replegado y han vuelto al cordón policial, recorriendo la calle en dirección hacia Plaza España. Se han visto las habituales carreras y los manifestantes, se han dispersado por las callejones del barrio mientras cinco furgones les perseguían. Al sonar los primeros disparos de la policía autonómica, muchos vecinos han vuelto a salir a los balcones con sus cazuelas para protestar por su presencia. Los Mossos han confirmado la detención de 23 personas esta cuarta noche. El primer día fueron dos y el martes seis, con la que ya suman 61 desde el día del desalojo.


La guerra y la paz ante la segunda vuelta presidencial. CampoE Galindo

mayo 31, 2014

Cuesta entender lo que ocurre en Colombia. Que votar a Juan Manuel Santos porqué es el único que puede conseguir la añorada Paz, suena a utopia. Donde está el pueblo soberano, el que sufre los ataques del capitalismo, del terror estructural de unos pocos, los que de nuevo quieren gobernar, me parece pura demagogia de la derecha que no se resigna a perder su poderio. Tambien Piedad Cordoba se ha manifestado a su favor.Lean el articulo de CampoE Galindo y, decidan. Yo no soy capaz. Montserrat image de cara
Desde fines del año pasado, cuando Juan Manuel Santos anunció su intención reeleccionista y los diálogos de paz en La Habana debieron prorrogarse de nuevo, quedó claro en todos los análisis que el asunto de la negociación del conflicto armado iba a ser el eje de los debates electorales del primer semestre de 2014 en Colombia. Ese vaticinio pareció desmentido por el mercado persa de los avales y las microempresas electorales para la elección del congreso el 11 de marzo. Sin embargo volvió a ser válido en la primera vuelta de las presidenciales que acaban de concluir, y para la segunda, ese tema de la guerra y la paz monopoliza como nunca antes la agenda política nacional.
Solo veinte días separan la primera de la segunda vuelta que disputarán Santos y Zuluaga. No es de esperar que la mediocridad del debate precedente cambie en esta recta final, y más bien la experiencia de situaciones similares nos anuncia nuevos codazos y zancadillas en la definición presidencial que se avecina.
El triunfo del uribismo en la primera vuelta se confunde de varias maneras con una derrota de la esperanza en un país moderno. En primer lugar, porque el candidato ganador no cree en la solución negociada del conflicto armado de más de medio siglo que ha marcado la historia colombiana, y en segundo lugar, porque es un aprendiz avanzado del “todo vale” en las luchas por el poder que practicó y sigue practicando su mentor Álvaro Uribe. Estamos ante una derrota transitoria de las negociaciones que avanzan en La Habana entre el estado y la insurgencia, a manos de una extrema derecha carente de escrúpulos éticos que apoya sus métodos en el miedo y en la calumnia a los contrincantes. Convertir esta derrota en definitiva es la apuesta del uribismo para la segunda vuelta de la elección presidencial, mientras las fuerzas que luchan por la pacificación, más diversas y dispersas, barajan estrategias que las conviertan en el actor político que incline hacia la paz la coyuntura nacional actual.
Como en todo episodio de segunda vuelta presidencial, las alianzas constituyen el juego determinante para las opciones en contienda. Una mirada a las cifras de la primera, hace pensar en un triunfo aunque no holgado de la política de paz el 15 de junio, que dependerá principalmente de la capacidad de movilizar a quienes se abstuvieron y quienes votaron en blanco el 25 de mayo.
El nuevo falso positivo del expresidente Uribe sobre dineros mafiosos en la campaña de su adversario y el espionaje ilegal contra la negociación de La Habana, convirtió en escandalosa la primera vuelta y le dio un ambiente de matoneo que favoreció a las huestes uribistas, redujo el nivel intelectual de la discusión programática y, arrojó una abstención del 60% que es de las mayores en la historia reciente del país, más alta incluso que la del 56% de las parlamentarias del pasado 11 de marzo.
El resultado electoral consolida una tendencia de estrechamiento del sistema político que podría agravarse con un próximo triunfo de Zuluaga. Ese sistema está sostenido por un tejido clientelista geográficamente distribuido en todas las regiones, que aprendió a aprovechar las olas de “prosperidad” para consolidarse y, por la manipulación de la ignorancia en los sectores más humildes para inducir miedos al cambio y a lo nuevo, incluída la paz. Gran parte del uribismo sobrevive por la necesidad subconsciente de un padre autoritario y severo, que muchos colombianos añoran para que los proteja del comunismo, del ateísmo, de los “terroristas vestidos de civil”, del “castrochavismo” y otras fábulas que la extrema derecha va inventando para alimentar los miedos de la gente. A ese ritmo el sistema político se va anclando con más fuerza al pasado, a la seguridad “democrática”, esa modalidad de guerra fría extemporánea que nos impuso a los colombianos durante ocho años un caudillo con aires de Mesías.
Esa parábola descendente del establecimiento político que se expresa en los altos índices de abstención y correlativamente en el triunfo de las derechas, produce un vaciamiento paulatino de opciones democráticas dentro de las instituciones, que las va convirtiendo en cascarones vacíos donde no se decide nada en favor de las mayorías ciudadanas. Esa es la percepción mayoritaria en la amplia masa abstencionista y la que ha votado en blanco en las recientes elecciones.
Lo que aparece claro es que la única opción que tiene el sistema político colombiano para oxigenarse, es decir, para recuperar legitimidad y hacer viable por lo menos una democracia liberal, es abrirse a la participación de sectores sociales y actores políticos nuevos en la construcción de un nuevo proyecto de país. Ese es el sentido fundamental de las negociaciones del conflicto armado en La Habana. El avance de los diálogos de paz significa hoy la posibilidad de entrar en una dinámica de reformulación de acuerdos nacionales que permitan pasar la página de la violencia y proyectar un futuro por fuera del círculo vicioso de los odios.
Las estrategias de la prolongación de la guerra, del recorte de garantías democráticas y del “todo vale” en el tratamiento a los contradictores, es decir, el cerramiento del sistema político a la oposición, es el camino suicida que la oligarquía uribista quiere imponerle al conjunto del estado. Ese es su norte y en esa perspectiva se apresta a patear la mesa de diálogos con las FARC. Esa fuerza social y política tiene una catadura premoderna que le impide concebir un proyecto de estado legitimado mediante la participación ciudadana y el estricto apego a las instituciones y a la ley.
Pero el fenómeno del abstencionismo en Colombia tiene otras facetas que son importantes de resaltar. Hasta ahora, la mayor participación ciudadana había ocurrido en los comicios presidenciales, lo que de alguna manera expresaba: primero, la prioridad que los votantes daban a la representación nacional respecto a la regional, segundo, la existencia de organizaciones partidistas nacionalmente definidas por opciones políticas de amplio espectro, y tercero, un imaginario sobre la política que alcanzaba a desbordar las relaciones sociales locales e inmediatas.
El mayor abstencionismo electoral en las presidenciales de 2014 respecto a las respectivas parlamentarias, expresa precisamente esa tendencia de crisis de proyectos, partidos y programas nacionales con capacidad de inclusión, en favor de un faccionalismo crónico que las clases dominantes del país habían empezado a superar hace más de ochenta años. El imaginario actual sobre la política en Colombia ya no abarca a la nación; ahora es la microempresa regional y local su paradigma organizativo.
La microempresa electoral como paradigma organizativo, sin embargo, no es la causa sino el efecto de los protagonismos que recientemente se están barajando en la política. Es ante todo el protagonismo de los poderes locales, adversos a un proyecto nacional moderno y unitario, los que vuelven al liderazgo político de la mano del uribismo. De esa organización que jactanciosamente se define como provinciana, pero agregarían quienes la han estudiado a fondo, provinciana insurrecta: algunos investigadores del fenómeno de la parapolítica, lo han señalado como expresión armada de la insubordinación histórica de nichos locales de poder, respecto a cualquier gobierno central que los quiera meter en cintura para adelantar un proyecto de unidad nacional moderno.
De manera que la crisis de la política dominante también se expresa en el faccionalismo que protagoniza la extrema derecha, el derrumbe del imaginario nacional y su reemplazo por la política al menudeo donde sus microempresarios se reparten la burocracia, el presupuesto público y los contratos con el estado.
Los días están contados para que este pueblo sumiso sea otra vez llevado al matadero, es decir, a la guerra interminable entre colombianos que promete continuar Zuluaga, el candidato de Álvaro Uribe. Pero aún es tiempo de reaccionar juntando las voluntades de paz que hay en todos los sectores de la sociedad y movilizando a aquellos abstencionistas dispuestos a votar por la convivencia y la solución dialogada de nuestros grandes conflictos. Hace doce años los ideólogos de la violencia les vendieron a los colombianos la idea de acabar con las FARC por la vía militar. Ocho años tuvieron para hacerlo y ahora quieren que les demos otros ocho, y así sucesivamente porque al fin de cuentas, su guerra la hacen con hijos ajenos, con los hijos de los pobres.
La solución negociada del conflicto armado es una necesidad histórica de la sociedad colombiana. Cualquier “pero” encierra una mezquindad. Toda guerra es en sí misma una situación de impunidad descontrolada donde unos contrincantes se aplican mutuamente sus propias “justicias”; si fueran los jueces los que definieran el final de las guerras, o quienes las negociaran, ellas serían eternas; todas estarían vigentes. La única salida posible es la paz política y negociada, donde la justicia cumple un papel accesorio y se aplica en función de la convivencia misma. Los colombianos no nos podemos dejar confundir como hace doce años por los justicieros de ocasión, que repartieron impunidad mientras gobernaron y ahora que no lo hacen, posan como campeones de la severidad penal. Ellos permitieron que Mancuso, Báez y compañía intervinieran en el congreso de la República de Colombia, pero ahora niegan la misma posibilidad a insurgentes que hayan firmado la paz y abandonado las armas.
El debate para la segunda vuelta de las presidenciales está prendido. No está en juego el asunto de la ética pública y la corrupción, pues ambas campañas se han ensuciado lo suficiente en la contienda, sin mencionar sus cuestionadas trayectorias y sus aliados de dudosa reputación. Tampoco está en juego el modelo económico, ya que el libre comercio, los TLCs, el extractivismo, las privatizaciones y la “confianza inversionista” constituyen el credo de ambos candidatos. Lo que sí divide y tiene carácter decisorio en este certamen es el tema aún más crucial de la paz nacional. Después de sesenta años de violencia, un acuerdo de paz significa una línea divisoria de aguas, el final de muchos procesos y el inicio de otros, una luz al final del túnel que alumbrará sobre la economía, el ordenamiento territorial, la cultura y principalmente, sobre el orden político y la tramitación de los conflictos sociales.
No es desde luego, la primera vez que la presidencia en Colombia se juega alrededor de los asuntos de la guerra y la paz. Pero nunca las alternativas habían sido tan opuestas y polarizadas, ni habían tenido lugar en simultaneidad con una negociación. La ruptura de ella y ocho años más de seguridad “democrática” podrían ser un costo definitivo que paguemos como sociedad, si no frenamos a tiempo el avance de una extrema derecha que necesita un enemigo armado al cual amarrar su propio discurso. En otras palabras, el uribismo necesita a las FARC como al aire que respira, mientras los ciudadanos necesitamos desarmarlos a ambos mediante un diálogo nacional que nos permita a todos algún día amanecer en paz.
http://www.campo-el.blogspot.com

Medellín, may 28/14


Velando a Julio de la Companyia Filomena Teatre. Can Jonch Centre Cultura per la Pau. Granollers.

mayo 30, 2014

velando a julioCom cada any en aquestes dates l’Ajuntament de Granollers, a través del Centre de Cultura per la Pau Can Jonch, organitza una sèrie d’activitats per a fer Memòria del Bombardeix del 31 de maig de 1938, quan la guerra civil. Visites guiades per les zones bombardejades, d’uns anys ençà assenyalades amb un distintiu que recorda on van caure les bombes. Visites als refugis, Exposició a Can Joch “MURS”, tot allò que ens vol separar.
Aquest vespre, a Can Jonch, hem vist una peça exquisida: Velando a Julio, de la Companyia Filomena Teatre. Drama ben ambientat a la ciutat de Barcelona del 1938, en plena efervescència de bombardeigs, por, fam, malalties, feixisme. Sis actors en escena, deixen palesos els rerafons de les seves vides.
Presideix un jove mort estirat sobre un camastre. pel que expliquen, sembla que ha mort, d’una tuberculosi. Al seu entorn dues parelles discuteixen segons la sees ideologies, feixistes uns, republicans els altres. La seva relació amb el difunt diversa, negocis, prostitució, veinatge. Entra a escena altra dona, ve d’un poble de pagés amb un cistell de menjar. Diu ser la seva promesa, que el difunt li va dir que li deixaria tots els seus bens. La seva actitud final és repulsiva.
Com diu el programa es tracta d’un homenatge al aire del passat. Per a mi, és un fidel retrat d’aquella societat decadent que buscava per on sortir al món, immersa en aquella guerra tant in-civil, on tot estava permés, també matar, a canvi de poder menjar i sobreviure…Bona tria de cançons com, Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez…. Cada dia, cada minut, podia ser la última vegada …Excel.lent oferta, tots hem sortit satisfets.


Begin y Sharon Premio Nobel de la muerte. Gabriel García Márquez

mayo 30, 2014

Un amigo me ha enviado este articulo de Gabriel García Márquez publicado en el diario Expreso de Guayaquil, el 3 de octubre de 1982. Ha llovido mucho pero, todo sigue igual Nos preguntamos, ¿hasta cuando? Merece la pena leerlo de nuevo. El TERRORISMO estructural ha estado vigente desde siempre. Montserrat image de cara

Lo más increíble de todo es que Menahem Begin sea Premio Nobel de la Paz. Pero lo es sin remedio aunque ahora cueste trabajo creerlo desde que le fue concedido en 1978, al mismo tiempo que a Anwar Sadat, entonces presidente de Egipto, por haber suscripto un Acuerdo de Paz separado de Camp David. Aquella determinación espectacular le costó a Sadat el repudio inmediato de la comunidad árabe y más tarde le costó la vida. A Begin, en cambio, le ha permitido la ejecución metódica de un proyecto estratégico que aún no ha culminado, pero que hace pocos días propició la masacre bárbara de más de un millar de palestinos refugiados en un campamento de Beirut.
Si existiera Premio Nobel de la Muerte, este año lo tendrían asegurado sin rivales el mismo Menahem Begin, y su asesino profesional, el general Ariel Sharon.
En efecto, vistos ahora, los Acuerdos de Camp David no tendrían para Begin otra finalidad que la de cubrirse las espaldas para exterminar primero a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y establecer luego nuevos asentamientos israelíes en Samaria y Judea. Para quienes tenemos una edad que nos permite recordar las consignas de los nazis, estos dos propósitos de Begin suscitan reminiscencias espantosas, la teoría del espacio vital con la que Hitler se propuso extender su imperio a medio mundo, y lo que él mismo llamó la solución final del problema judío, que condujo a los campos de exterminio de más de seis millones de seres humanos inocentes.
La ampliación del espacio vital del Estado de Israel y la solución final del problema palestino tal como las concibe hoy el Premio Nobel de la Paz de 1978 se iniciaron en la noche del 5 de junio pasado, con la invasión del Líbano por las fuerzas militares israelíes especializadas en la ciencia de la demolición y el exterminio.
Menahem Begin trató de justificar esta expedición sangrienta con dos argumentos falsos. El primero fue la tentativa de asesinato del embajador de Israel en Londres, Shlomo Argov, a fines de mayo. El segundo fue el supuesto bombardeo de Galilea por la OLP refugiada en el Líbano. Begin acusó del atentado en Londres a la resistencia palestina y amenazó con represalias inmediatas. Pero Scotland Yard reveló más tarde que los verdaderos autores habían sido miembros de la organización disidente de Abu Nidal, que en los meses anteriores había asesinado inclusive a varios dirigentes de la OLP.
En cuanto al segundo argumento, se comprobó muy pronto que los palestinos sólo dispararon dos o tres veces contra Galilea y causaron un muerto. Los disparos fueron hechos como represalia de los bombardeos de Israel contra los campamentos de refugiados palestinos que dieron muerte a varios centenares de civiles.
En realidad la guerra sin corazón desatada por Begin con base en aquellos dos pretextos, no era nada nuevo para los lectores del semanario israelí Haclam Haze, que había anunciado con todos sus pormenores desde setiembre de 1981, es decir, nueve meses antes. Contra el refrán según el cual una guerra avisada no mata a nadie, las tropas israelíes –que se consideran entre las más eficaces y las más armadas del mundo—mataron en las primeas dos semanas a casi 30.000 civiles palestinos y libaneses y convirtieron en escombros a media ciudad. Sus pérdidas en el mismo período, no habían pasado de 300.
Ahora la estrategia de Begin es muy clara. Al destruir a la OLP, ha tratado de eliminar al único interlocutor palestino que parecería capaz de negociar una paz fundada sobre la base de la instalación de un Estado palestino independiente en Cisjordania y Gaza, que el propio Begin ha proclamado como territorios ancestrales del pueblo judío. Ese acuerdo estaba al alcance de la mano desde el 4 de julio pasado, cuando Yasser Arafat, presidente de la OLP, aceptó el principio de un reconocimiento recíproco de los pueblos de Israel y Palestina, en una entrevista publicada por Le Monde, de París, en aquella fecha. Pero Begin ignoró esa declaración, que entorpecía sus proyectos expansionistas ya en pleno desarrollo, y prosiguió con el establecimiento del cinturón de seguridad en torno de Israel. Un cambio de gobierno en Siria podría ser el paso inmediato, con la extensión consiguiente de una guerra desigual y sin cuartel, cuyas consecuencias finales son imprevisibles.
Yo estaba en París en junio pasado, cuando las tropas de Israel invadieron el Líbano. Por casualidad, estaba también el año anterior, cuando el general Jaruzelsky implantó el poder militar en Polonia contra la voluntad evidente de la mayoría del pueblo polaco. Y también por casualidad me encontraba allí, cuando las tropas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas. Las reacciones de los medios de comunicación antes esos tres acontecimientos, como la de los intelectuales y la de la opinión pública en general, fueron para mí una lección inquietante. La crisis de Polonia produjo en Europa una especie de conmoción social. Yo tuve la ocasión de agregar mi firma a la de los muy escogidos y muy notables intelectuales y artistas que suscribieron la invitación para un homenaje al heroísmo del pueblo polaco, que se celebró en el Teatro de la Opera de Paris, patrocinado por el Ministerio de Cultura de Francia. Sin embargo, algunos anticomunistas profesionales me acusaron en público de que mi protesta no fuera tan histórica como la de ellos. En aquel clima pasional, toda actitud que no fuera maniqueísta se consideraba ambigua.
En cambio, cuando las tropas de Israel invadieron y ensangrentaron el Líbano, el silencio fue casi unánime aun entre los más exaltados jeremías de Polonia, a pesar de que ni el número de muertos ni el tamaño de los estragos admitían ninguna posibilidad de comparación entre la tragedia de los dos países. Más aún: por esas mismas fechas los argentinos habían recuperado las Islas Malvinas y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no esperó 48 horas para ordenar retiro de las tropas, ni la Comunidad Económica Europea lo pensó demasiado para imponer sanciones comerciales a la Argentina, en cambio, ni ese mismo organismo, ni ningún otro de su envergadura, ordenó el retiro de las tropas israelíes del Líbano en aquella ocasión.
El gobierno del presidente Reagan, por supuesto, fue el cómplice más servicial de la pandilla sionista. Por último, la prudencia casi inconcebible de la Unión Soviética y la fragmentación fraternal del Mundo Árabe, acabaron de completar las condiciones propicias para el mesianismo demente de Begin y la barbarie guerrera del general Sharon. Tengo muchos amigos cuyas voces fuertes podrían escucharse en medio mundo, que hubieran querido y sin duda siguen queriendo expresar su indignación por este festival de sangre, pero algunos de ellos confiesan en voz baja que no se atreven por temor de ser señalados como antisemitas. No sé si sean conscientes de que están cediendo –al precio de su alma– ante un chantaje inadmisible.
La verdad es que nadie ha estado tan solo como el pueblo judío y el pueblo palestino en medio de tanto horror. Desde el principio de la invasión al Líbano empezaron en Tel Aviv y otras ciudades las manifestaciones populares de protesta que no han terminado, y que el 4 de julio habían alcanzado una fuerza emocionante. Eran más de 100.000 israelíes solitarios proclamando en las calles que aquella guerra sucia no es la suya porque está muy lejos de ser la de su Dios, que durante tantos y tantos siglos se había complacido con la convivencia de palestinos y judíos bajo el mismo cielo. En un país de 3 millones de habitantes, una manifestación de 100 mil personas equivaldría en términos proporcionales a una de casi 2 millones en París, y 8 millones en Washington.
En con esa protesta interna con la que me siento identificado cada vez que conozco las noticias de las bestialidades de los begines y los sharones en el Líbano, y en cualquier parte del mundo, y a ella quiero sumar mi voz de escritor solitario y por el gran cariño, y la admiración inmensa que siento por el pueblo que no conocí en los periódicos de hoy sino en la lectura asombrada de la Biblia.
No le temo al chantaje del antisemitismo. No le he temido nunca al chantaje del anticomunismo profesional, que andan juntos y a veces sueltos, y siempre haciendo estragos semejantes en este mundo desdichado.


Voces para el diálogo: VII Jornada Cubana contra la Homofobia

mayo 30, 2014

Por fin las voces, se han hecho realidad en el mundo. Solo a partir de sana discusión relucirá la verdad, conseguiremos deseos.
Seguro que esta Jornada ha sido interesante. El tema a tratar, Tabú durante muchos años, se ha convertido en cotidiano. No solo en Cuba sinó en el orbe. Sabemos que no somos iguales, que las diferencias no pueden cerrar puertas, levantar muros.
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Avanzar en cambios legislativos y culturales para que las personas LGBTI disfruten de iguales derechos que las personas heterosexules fue un reclamo repetido en talleres, tribunas, intercambios y medios de comunicación durante la celebración de la VII Jornada Cubana contra la Homofobia, que este año tuvo por sede de sus actividades centrales a la oriental provincia de Granma, a más de 700 kilómetros de la capital cubana.

Esta es la quinta jornada cubana que cuenta con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la tercera vez que Voces para el diálogo recoge algunas de las incidencias de su amplio programa, que incluyó espacios de fiesta y reflexión, cuyo tema central fue la familia como espacio de inclusión.

Acceda al Voces mediante el siguiente enlace:

http://www.redsemlac-cuba.net/images/Especiales/Bol_VOCES_Mayo_14_color.pdf


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