Recibe la Casa de las Américas, Premio Nuestra América de CLACSO

El martes 10 de noviembre la Casa de las Américas recibió el premio Nuestra América otorgado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). El lauro le fue otorgado a esta institución por su contribución al desarrollo del pensamiento crítico, la cultura y la integración latinoamericana.
Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, leyó un mensaje de agradecimiento enviado por el poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar. Asimismo, el lauro le fue entregado por el expresidente uruguayo José Mujica.
El discurso inaugural de este congreso de CLACSO, que sesionará hasta el 13 de noviembre en la ciudad de Medellin, Colombia fue pronunciado por Luiz Inácio Lula Da Silva y se entregó también el Premio Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales a Suzy Castor (Haití), Anibal Aquijano (Perú), Theotonio Dos Santos (Brasil) y los argentinos Aldo Ferrer y Norma Giarracca (in memorian).
Para el jueves 12 de noviembre está prevista la conferencia de Jorge Fornet sobre la Casa de las Américas, la cual ha mantenido siempre una profunda identificación con CLACSO y los postulados que definen a esta organización no gubernamental asociada a la UNESCO.

fornetmujica

Palabras de agradecimiento de Roberto Fernández Retamar al recibir el Premio Nuestra América, de CLACSO, 2015

Estimado Pablo Gentili, Secretario Ejecutivo de CLACSO, estimados miembros de la Secretaría, autoridades presentes, miembros del Consejo de CLACSO, invitados:
Me corresponde la muy honrosa misión de agradecer, en nombre de la Casa de las Américas, tan importante galardón, y testimoniar al Consejo Latinoamericano de las Ciencias Sociales nuestro agradecimiento sincero por el homenaje que nos hace con su decisión.
Solo quiero decir que, desde su fundación misma, con el triunfo de la Revolución de 1959, la apertura del espacio que el Premio Literario Casa de las Américas, y la revista de la institución, estaban destinados a crear para Nuestra América toda, incluía, mediante el género de ensayo histórico social, el conocimiento sistemático, riguroso y desprejuiciado, de las realidades de nuestros pueblos y su difusión. Se puede seguir esta proyección a través de muchos de los títulos editados y los artículos publicados desde 1960.
No podía quedar este empeño cubano al margen de un concepto de cultura sujeto a reduccionismos interesados, ajeno a la ensayística buena producida en estas latitudes por los historiadores, filósofos, sociológos, politólogos, economistas, etnólogos, antropólogos, lingüistas; por investigadores y pensadores dedicados al saber social y humanístico, en el plano más general.
Esta misión fue asumida como parte esencial del compromiso que nos tocaba, que durante los 55 años de trabajo acumulados por nuestra institución se han hecho notorios a través de la revista Casa de las Américas, de los libros editados, de los coloquios y seminarios celebrados, y, más recientemente, con la constitución de programas de estudios especiales que nos permiten aproximarnos a urgencias de la agenda latinoamericana, como son los dedicados a la mujer, a los latinos en los Estados Unidos, a las culturas originarias de nuestra América y a nuestras raíces africanas.

No puedo detenerme en este recorrido que, sin dudas, ustedes conocen y han valorado para tomar la decisión de otorgar el PREMIO NUESTRA AMÉRICA, en su primera edición, a la Casa de las Américas, esta Casa nuestra, Casa de todos ustedes.
Desde la Casa nos hemos sentido siempre próximo al quehacer de CLACSO. Nuestros especialistas y sus discípulos se nutren de vuestros estudios, han formado parte de sus grupos de trabajo y colaborado en muchas de sus actividades. Apreciamos la significativa contribución que allí se ha desarrollado y se desarrolla para abonar el conocimiento de los problemas principales de nuestro continente, la conformación de una visión crítica sustentada de los mismos, y el diseño de propuestas comprometidas con el futuro que queremos para nuestros hijos.
Hoy, cuando a los gravísimos desencuentros generados por la asimetría en las relaciones económicas y sociales se suma la comprensión de la magnitud del efecto de destrucción del ambiente –la que hace solo unas décadas hizo que nos descubriéramos culpables de nuestra inocencia ecológica─; hoy, en un continente que ha logrado hacer retroceder la hegemonía imperialista, con la elección de gobiernos que ponen el bien común y la lucha contra la desigualdad y la pobreza en el centro de sus programas, CLACSO es un bastión para contribuir a desarmar conjuras, a descifrar caminos, a propiciar un conocimiento en consonancia con la dinámica de las exigencias cambiantes.
En estas condiciones, en las cuales se crea el PREMIO NUESTRA AMÉRICA, tiempo de desafíos definitivos, no podemos menos que dejar constancia de lo mucho que nos honra este galardón, y ratificar nuestro compromiso en esa inmensa misión.
Fraternalmente,

Roberto Fernández Retamar

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