El Becario. Una película para sonreir.

Guión y Dirección de Nancy Meyers, Música de Theodore Shapiro, Fotografía de Stephen Goldblatt, con Robert De Niro, Anne Hathaway, Rene Russo, Nat Wolff, Drena De Niro, Adam DeVine, Wallis Currie-Wood, Anders Holm, Liz Celeste, Andrew Rannells, Zack Pearlman, Christine Evangelista, Elliot Villar, Linda Lavin, Peter Vack.

elbecario1

Hoy he salido del cine con mejor humor del que entré. Así deberían ser todas las películas, pensadas para que quienes tenemos esta adicción -aunque cuesta soportarla por los precios y la perversidad de muchos films-, pasemos un tiempo relajado, con sonrisa en los labios, compartiendo en este caso la vida y trabajo de una empresaria, su empresa, sus colaboradores.
Leí que alguien escribió que era la peor actuación de Robert de Niro, al que admiro. NO estoy de acuerdo, el solo vale el film, aunque Anne Ma Hathaway luce bien su saber…
Historia sencilla, bien resuelta. Una empresa en boga, en la que siempre figuran Becarios jóvenes, decide escoger a 4 Becarios Seniors. De Niro, un hombre maduro, 70 años, jubilado, que ha perdido a su esposa a la que añora de forma desesperada, harto de viajar, de intentar llenar su vida, encuentra, en un cartel de anuncios, una curiosa “Convocatoria de Becarios Seniors”.
Ha sido un alto empleado con mucha responsabilidad pero, los tiempos han cambiado y con ellos, las tecnologías.
Curioso ver como se prepara, debe gravar un video explicando quién es y qué pretende…. Robert de Niro es aceptado, y de pronto se ve inmerso en aquella empresa donde la media de edad ronda los 25 años, en contra de sus 70. Van vestidos al estilo de hoy. Él, camisa-corbata, maleta de piel.

La instigadora del negocio es una joven directiva exigente, que debe conciliar su trabajo con la vida familiar. A De Niro, le corresponde ser su asistente personal. No se inmuta. A la vieja usanza, sabe descubrir los entresijos de cada uno de sus compañeros que, pronto, se convertirán en sus mejores amigos, ya que las vidas de los miembros del equipo de trabajo salen a relucir.
Se puede hablar de las relaciones humanas, de rigor, de compromiso. De delicadeza y “buen rollo” en el trato, como dicen los jóvenes. De la ternura y buen hacer del “viejo” hacia sus compañeros que, de entrada, le veían con desdén…
Sin violencia, con atisbos de cariño y esperanza, a través de la palabra, se consigue lo imposible. ¡Bravo!

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