El hambre, virus endémico

Uno de los objetivos de quienes luchamos para acabar con el hambre en el mundo, es, hoy una realidad imposible, si seguimos con las normativas actuales.

¿Porqué?
Por la deslocalización de alimentos y de la producción. Ha servido para que los pequeños productores, los que cultivaban para sus familias y les quedaba algún excedente que servia para canjear con sus vecionos aquel producto del que ellos carecian, ha desaparaecido.
La peor carga son los transgénicos, los que nos presentaron como solución para dar de comer a todo el mundo del orbe. ¡MENTIRA! Los Transgénicos comportan que, todos los años, los campesinos deban comprar sus semillas -actualmente ningún fruto las tiene- las que ellos preservaban de año en año.
Ahora NO!. Las manos de unos pocos dueños son las que venden para cada cosecha, al precio que les parece, “inhumano”, ya que muchas famílias no tienen posibilidades y no pueden sembrar, si no siembran, no comen, si no comen enferman y mueren.

semilla_es_vida

Las cosechas son única fuente de alimentación de muchas zonas del Planeta, hasta recién su espada de Damocles era la lluvia, a veces no llega, como ahora en Etiopía donde la gente y los animales se mueren de hambre y de sed.

bouteille d'eau

Ya el año 1943 se reunieron en Hot Springs -Virginia EUA-, representantes de 44 países para iniciar los trabajos necesarios para crear el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación -FAO- organización permanente dedicada a la alimentación y la agricultura a fin de buscar soluciones para combatir el hambre en el mundo. Aquel organismo entró en funciones dos años más tarde, con un primer periodo de sesiones en la Conferencia de la FAO, celebrado en Quebec, Canadá. ¿Resultados? NO se preocupan siquiera de prohibir los transgénicos, de los que solo se benefician quienes venden las semillas. Un peligro para la Humanidad

Sería importante que cada país, cada zona del mundo cultive y coma sus productos, reservando los exteriores, para comerlos en sus lugares de origen, si tenemos la oportunidad de viajar.
Más sencillo, imposible. Conste que nací en el campo, mis abuelos eran campesinos, comíamos lo adecuado a la estación del año y, reservábamos con sal o aceite, alguna clase de productos para comer fuera de temporada. La gente tenía menos problemas de salud que ahora, existían menos aditivos, menos conservantes.

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