Federico Mayor Zaragoza. Recomendaciones a los más concernidos por las segundas elecciones

federico mayor zaragoza 9

Pensaba decírselo en plena campaña, pero desistí porque pensé que no era oportuno. Ahora lo hago porque creo que sí lo es:

– Hablar menos.

– Hablar más despacio.

– Escuchar.

– Reflexionar.

Todo ello contribuirá a que se diga lo que se piensa y se piense lo que se dice, y hacer sólo lo que se ha dicho que se iba a hacer, para que los muchos o pocos votantes comprueben que su voluntad ha sido respetada.

Es una pena que algunos sigan pensando que deben saber contestar a todas las preguntas, y que deben hacerlo, además, con un aire magistral que elimina toda posibilidad de duda o de replanteamiento de las cuestiones. Recuerdo siempre la lección que me dió el Prof. Hans Krebs, uno de los mejores bioquímicos de la historia, a quien, cuando iba a trabajar con él en Oxford le hice cinco preguntas. Después de una larga pausa me dijo: “Hoy le contestaré únicamente a las preguntas segunda y quinta. Las otras las pensaré, consultaré y próximamente le daré a conocer mis puntos de vista”.

También recuerdo que, en Tortosa, a los que hablaban con excesivo desparpajo les decían: “Es un “dotó”. Un “sabelotodo” que provoca siempre una reacción de desconfianza en la audiencia. “Díjolo Blas, punto redondo”. Mantengan ahora, pues, con coherencia, con la debida firmeza, con humildad, lo que ofrecieron durante la campaña a quienes, muchos o pocos, les han dado su voto.

Me permito también darles otra recomendación para cuando comenten lo que sucedió durante la transición, sin saber o haber querido conocer el contexto en el que tuvo lugar:

Cuando oigo hablar a los actuales políticos y consejeros suyos de la transición viene a mi mente la siguiente anécdota: hace unos años, subía en el ascensor del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, con un joven investigador que me reconoció y me dijo: “Usted es D. Federico Mayor, co-Fundador del Centro. Me alegro mucho de saludarle”. “Muchas gracias”, le dije. “Hace muchos años…”, añadí. “Aprovecho la ocasión, me comentó el joven, para indicarle que ha salido una nueva generación de centrífugas, de las que todavía no está dotado el Centro…”. “Tomo nota y se lo comentaré al actual Director… pero yo también aprovecho la ocasión para decirle que cuando llegué aquí en 1973 sólo teníamos centrífugas manuales, a pesar de lo cual conseguimos algunos resultados nada despreciables”…

Esta anécdota es aplicable a otras muchas referencias al pasado.

Cada cosa en su tiempo, con su tiempo. Reflexionen, consulten, expongan después con calma y con firmeza. Y donde dijeron “digo” no digan ahora “Diego”. La coherencia es el primer paso para la democracia genuina.

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