Neymar, Sócrates y el fútbol argentino. Carlos del Frade

Qué le vamos a hacer. Ahora me van a tener que tragar…- dijo Neymar en declaraciones a la televisión ‘Globo’ desde el césped del Maracaná, repitiendo unas palabras que dijo el ex seleccionador brasileño Carlos Alberto Parreira cuando ganó el Mundial de 1994, también como un desahogo ante las críticas.
El muchacho de 24 años agregó que haber ganado la medalla dorada en fútbol masculino contra Alemania en una definición por penales, es uno de los momentos “más felices de la vida” y se deshizo en agradecimientos a su familia, amigos y compañeros.
El pibe, además, se tatuó sobre su brazo izquierdo los aros olímpicos, la leyenda Río 2016 y la frase “Para toda la vida”. También renunció a la capitanía de la selección de fútbol.

Neymar

Esta consagración brasileña es la excusa necesaria para repasar otras experiencias que van más allá de los logros y broncas individuales.
La llamada democracia corinthiana y el ejemplo de otro notable jugador de fútbol brasileño, Sócrates.

Dicen los archivos que en 1981, Corinthians venía de una pésima campaña, tanto en el campeonato brasilero, como en el campeonato paulista. En abril de 1982, culmina la gestión de Vicente Matheus en la presidencia y es electo Waldemar Pires para sucederlo. Pires designa a un sociólogo a cargo del fútbol del club, Adílson Monteiro Alves, descrito por Gilvan Ribeiro, en su libro “Casagrande y sus demonios” como “un joven sociólogo con ideas revolucionarias para la administración deportiva.” Adílson defendía la idea de escuchar a los jugadores y a otros miembros del equipo. Sumado a este factor la presencia de jugadores con cierta militancia política, como el caso de Sócrates y Wladimir, se inicia entonces una revolución dentro de Corinthians.
A partir de entonces, se implementó un sistema de autogestión, en el que jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y empleados, decidían sobre diferentes tópicos de la administración del club, sobre la base de votaciones. Un aspecto fundamental era que todos los votos tenían el mismo peso, sin importar la función de la persona ni el peso dentro de la institución.

Corinthians fue el primer club de Brasil en utilizar una camiseta con mensajes publicitarios.

Por iniciativa del publicista Washington Olivetto (vicepresidente de marketing del club en ese momento, y uno de los creadores del término “Democracia Corinthiana”, junto con el periodista Juca Kfouri) el club estamparía en su vestimenta consignas a favor de la democracia, como “diretas-já” (“elecciones ya”) o “eu quero votar para presidente” (“quiero votar para presidente”). Esto tuvo lugar durante la última dictadura militar, cuando los movimientos sociales comenzaban a rearticularse para la conformación de una democracia. Democracia Corinthiana causó malestar entre los militares quienes, a través del brigadier Jerônimo Bastos, pidieron moderación en el club.
El resultado del nuevo sistema fue positivo. El equipo llegó a la semifinal del campeonato local de 1982, y conquistó el campeonato paulista en 1982 y 1983. Además, durante el período de autogestión, Corinthians consiguió sanear toda su deuda, dejando incluso una reserva en caja de 3.000.000 dólares para el siguiente período.
A partir de 1984 se empieza a formar la unión de los trece clubes más poderosos del país, conocida como “Club de los 13” (Clube dos 13), donde la figura del presidente y su puesto eran esenciales para el ingreso. Paralelamente, el equipo tuvo malos resultados entre 1984 y 1985, mientras que otros clubes con un modelo clásico de gestión (caso de Flamengo), lograron destacarse a nivel nacional. Luego se consolidaría una concepción más “moderna” del deporte desde Europa, incorporando medios privados y el concepto de gerenciamiento deportivo. El revés sufrido en la Enmienda Constitucional Dante de Oliveira (que proponía el regreso a la democracia), también fue decisivo para el fin del movimiento. Sócrates había afirmado que dejaría el club si dicha enmienda no era aprobada, por lo que finalmente se iría a la Fiorentina de Italia.

En estos días donde el fútbol argentino exhibe los retazos de viejos logros, evidencia del saqueo que produjo la concepción ultra mercantilista del deporte, pensar en aquella experiencia de la democracia corinthiana quizás sea una forma de recuperar algo del viejo fuego que animaba el alma de los jugadores de estos arrabales del mundo.

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