LA POESÍA, solo el camino para margaret Randall. Lorena Sánchez

Interesante pero mucho más, para mi, porqué está dedicado a un gran amigo cubano que falleció recién Bladimir Zamora, con quien mantuve larga amistad de vida, desde que nos conocimos en La Habana, hace muchos años. Gracias amigas

solo-el-camino A Bladimir Zamora está dedicada la antología Only the road/solo el camino, de la norteamericana Margart Randall. A Bladimir Zamora y a los poetas de Cuba, en cualquier lugar del mundo donde vivan. Y es que cuando Margart Randall llegó a La Habana por primera vez fue el Blado – ese poeta, trovador, caimanero- quien le abrió las puertas de un espacio para que la escritora norteamericana hiciera sus primeras lecturas de poemas en la isla. Una isla que veneraba, sobre todo por su lirismo, por encontrar en su literatura lo que otros se empeñaban en negar, por encontrar en su poesía “un sabor diferente”.

Así, luego de escribir varios libros entre ellos el volumen Haydée Santamaría, Cuban Revolutionary – publicado por Duke University Press y Durham and London y presentado también en la Casa de las Américas el pasado febrero- Randall se desprende de su condición de poeta y asume el rol de traductora de más de 56 poetas cubanos.

“Only the road/solo el camino es una antología bilingüe de ocho décadas de poesía cubana que comienza por quien considero uno de los poetas más grandes de la literatura latinoamericana y caribeña: Nicolás Guillén. La periodización comienza entonces por los poetas más consagrados, nacidos en 1902 y que todavía son conocidos por poemas escritos en la década del 30. Los más jóvenes, por su parte, nacieron en 1981 y están ahora en el punto más alto de su creatividad”, aseguró Randall a La Ventana, a propósito de la presentación de la antología el próximo 24 de octubre en la sala Manuel Galich de la Casa de las Américas.

De esta manera encuentran refugio en estas páginas la poesía de Dulce María Loynaz con un texto exquisito: Canto a la mujer estéril; los versos apoteósicos de José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Gastón Baquero, Fina García Marruz, Roberto Fernández Retamar, Heberto Padilla, Lourdes Casal, Luis Rogelio Nogueras, Nancy Morejón, Soleida Ríos, Ángel Escobar, Raúl Hernández Novás, hasta desencadenar en Anisley Negrin, la más joven de los poetas compilados en este volumen.

Con una simple ojeada a sus páginas, el lector avezado entiende que Margart Randall no discriminó con esta selección. “He elegido el trabajo que siento es representativo de cada poeta, pero también de la historia poética de Cuba y de su cultura, en los períodos anteriores y posteriores a la Revolución.

“Estos poetas son mujeres y hombres, blancos y negros, de varias identidades sexuales, de todos los rincones de la Isla, pero también de la diáspora, la cual ha cobrado tantas voces cubanas. Mi principal criterio fue, sobre todo, la excelencia poética. Por cada poeta incluí además una nota bibliográfica que va más allá de la habitual lista de libros publicados y premios obtenidos para ofrecer una narración paralela de la poesía en Cuba”.

El título del libro, advierte la poeta y ensayista neoyorquina, proviene de una línea de uno de los poemas de la escritora cienfueguera Cleva Solís: Caminos. “Para mí, Only the road/solo el camino, evoca un viaje hacia Cuba, tanto fuera como hacia el interior de la Isla. Y mi principal intención con esta antología es dar a conocer en Estados Unidos, la obra de estos escritores, a veces tan desconocidos por el lector anglosajón”.

¿Cuán difícil fue la traducción de estos poemas? ¿Qué pudo encontrar detrás de este ejercicio?

La traducción es una tarea compleja, y la traducción de poesía, en particular, es a menudo un acto de equilibro entre la atención a la integridad del original y la producción de un texto artísticamente eficaz. Una traducción demasiado literal no puede convertirse en un poema, mientras que aquella que va en otra dirección en algún momento se convierte en poema, pero en algún momento deja de ser traducción. La gran poesía a menudo ha sido destruida por una mala traducción, en tanto la mediocridad ha sido falsamente mejorada por la traducción.

Tuve que resistir la tentación de imponer mi voz sobre la voz de estos poetas. Pero, porque soy una poeta, porque conozco o conocí personalmente a muchos de estos autores y porque viví en Cuba durante casi diez años, estoy familiarizada con el idioma español. Sabía, entonces, como hacer un trabajo justo donde la poesía es solo el camino.

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