“Derecho a la Ciudad y derecho a la educación: dos realidades interdependientes”. Jordi Collet Sabé

Presentación de la primera sesión plenaria de la Asamblea general de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE). Granollers 23 de marzo 2017

Dice David Harvey “Que no podemos separar el tipo de ciudad que queremos, de la forma de vida que queremos llevar y del tipo de personas que anhelamos
ser”. Así es, esta primera sesión de debate, de duda, de reflexión y de propuestas de la asamblea general de la AICE versa sobre esa moneda que tiene dos caras
absolutamente interdependientes: el derecho a la ciudad y el derecho a la educación.
En un momento especialmente complejo y adverso de este cambio de era que vivimos, es más imprescindible que nunca volvernos a hacer las preguntas clave:
¿qué ciudad queremos? ¿qué educación anhelamos? ¿qué tipo de personas y de sociedades queremos ser?

En efecto, durante 50 años, el estado y el mercado han sido las respuestas dominantes a estas preguntas clave qué ciudad, qué educación y qué subjetividad queremos. Pero hoy somos plenamente conscientes que sus respuestas ya no son válidas. Especialmente des de los años 80, con la hegemonía del neoliberalismo, estado y mercado se han dedicado a producir una ciudad y una educación cada vez más cercada, más encerrada, más privatizada.

La ciudad y la educación está cada vez más llenas de “cercamientos”, de “enclosures” como dirían Elinor Ostrom o David Bollier. Unos cercaminetos urbanos o educativos que incluyen a los privilegiados y excluyen a la inmensa mayoría a los márgenes. El derecho a la ciudad y el derecho a la educación están cada día más en riesgo.

Por eso la Asamblea de la AICE quiere preguntarse de nuevo esta tarde por esos derechos fundamentales: el derecho a la ciudad y el derecho a la educación.
Según mi parecer, esas preguntas clave tienen matices nuevos que nos invitan a interrogarnos sobre estos derechos des de tres nuevas miradas:

1. Primera mirada: La ciudad y la educación no son singulares, son plurales. Existen muchas ciudades dentro de cada ciudad y muchas educaciones dentro de cada educación. Así, una primera perspectiva a ser incorporada en nuestro debate hoy es que, tal vez, nos pueda resultar sugerente hablar del derecho a las ciudades y el derecho a las educaciones. A todas las ciudades y a todas educaciones. Porqué des de la Carta de las Ciudades Educadoras de 1990 sabemos que cada tiempo,
cada espacio y cada relación educa y nos educa, transforma y nos transforma. Y no podemos tolerar que, para muchas personas, haya ciudades y educaciones que sean inaccesible, que sean cercamientos exclusivos de unos pocos. Pensar los plurales de ciudad y de educación nos puede facilitar pensar en esos derechos para todo el mundo.

2. Segunda mirada: el derecho a la ciudad y el derecho a las educaciones como dos caras de la misma moneda. Decía Katarina Tomasevski, relatora especial de la UNESCO sobre el derecho a la educación, que para que este derecho pueda ser realmente ejercido tienen que darse cuatro condiciones (las conocidas 4 A en sus siglas en inglés: Available, Accesible, Acceptable, Adaptable). Traduciéndolas un poco, podemos encontrar tres condiciones para que el derecho a las ciudades y a las educaciones se den de verdad:
– Toda la ciudad y todas las educaciones deben estar disponibles para todo el mundo a lo largo de toda la vida. Ni en la ciudad ni en las educaciones hay que encontrar cercamientos, barreras, vallas o muros. Físicos o simbólicos, económicos o urbanísticos, Como diría Nancy Fraser, una ciudad y unas educaciones justas son las que trabajan para remover todas esas injustas barreras.
– Las ciudades y las educaciones deben reconocer y partir de los poderes, los saberes y las capacidades de todas las personas. A menudo, estado y mercado nos han tratado y nos tratan o como clientes o como usuarios. Como personas pasivas. Pero como dice Harvey “El derecho a la ciudad y a la educación no son simplemente el rececho de acceso a lo que ya existe, sino el derecho a cambiarlo a partir de nuestros anhelos más profundos”. Es decir, el derecho a la ciudad y las educaciones no va de aceptar lo que hay o escoger lo que nos proponen sino, sobre todo, tiene que ver con el derecho a construir juntos y juntas a partir de nuestras
capacidades, saberes y poderes, personales, familiares, vecinales y colectivos. Construyendo juntos y junta en lo que nos es común y por el bien común. Va de co-producir, de con-vivir, de co-operar, de com-partir… en definitiva, va de comunizar la ciudad y la educación. De co-producirlas juntos y juntas.
– En tercer lugar, partimos de que cada territorio y cada persona es diversa y por ello, un tesoro. El derecho a la ciudad y a las educaciones es también
el derecho a la singularidad, a la diversidad, a la riqueza y al conflicto que todo ello conlleva. Estado y mercado nos han remarcado que el conflicto urbano y el conflicto educativo es negativo per se, porqué cuestiona el status quo. Lo que les molesta es la diversidad. Pero en la ciudad y en las educaciones el conflicto es algo normal, natural y puede ser positivo. Como dice Joan Subirats, una democracia no es más fuerte como más consensos genera, sino en función de la cantidad de conflictos que es capaz de contener, encauzar y hacer fructificar en algo nuevo y mejor paratodo el mundo.

3. Tercera mirada: Ciudad, educación y subjetividad. A menudo, el derecho a la ciudad y a las ciudades se plantea como un derecho vinculado a lo exterior, a lo “objetivo”, a lo físico. Pero en realidad, el derecho a la ciudad y las ciudades es algo también subjetivo y que tiene mucho que ver con el tipo de persona y de relaciones interpersonales que estamos produciendo. La ciudad educa y nos educa, y las personas con una u otra subjetividad producen una u otra ciudad. El estado y sobretodo el mercado nos han educado en una subjetividad muy masculina, basada en la autosuficiencia, la competición, el gerencialismo, los ránkings… y
esa es la ciudad que estamos produciendo día a día las personas que hemos sido educadas en esos valores. Por eso, el derecho a la ciudad
nunca podrá conseguirse sin un derecho real y pleno a la educación crítica. Lo subjetivo y lo urbano, la carne y la piedra, el derecho a la ciudad
y el derecho a la educación no son más que dos caras de la misma moneda, dos realidades interdependientes que se necesitan para construir un presente y un futuro mejores para todo el mundo. Por eso, la doble pregunta que orienta esta sesión de tarde es:
¿Qué ciudad para qué educación – qué educación para qué ciudad?

One Response to “Derecho a la Ciudad y derecho a la educación: dos realidades interdependientes”. Jordi Collet Sabé

  1. Maria Antònia Arnau dice:

    totes i tos tenim ret a una ciutat on puguem viure dignament però no hem d´oblidar el cam !!
    l´educació ha de ser per fer-nos lliures i hauria de ser a allà on fos

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