Catalunya será lo que decidan sus ciudadanos.

Nunca tuvimos tan cerca la posibilidad de ser libres. Los ciudadanos tenemos la palabra: Nuestro SÍ a la Independencia

Esta decisión no es fruto de la improvisación, son muchos los que nos dejaron hace años -recuerdo a mi amante esposo Oriol y a mi hijo Marc, ambos fallecidos-, su labor llevada a cabo en tiempos difíciles cuando hablar catalán estaba prohibido, castigado. País donde eras considerado no adicto, si no acatabas leyes inaceptables.

Ahora, si queremos, tenemos la posibilidad de que sea por fin nuestra patria, la de todos los ciudadanos que vivimos y trabajamos aquí, no importa la procedencia. Solo falta nuestro ¡Sí…quiero!

Años atrás, los de mi niñez, si no disponías de un Carnet de Falange, no te era permitido acceder a la Universidad.  Era un País donde los “vencedores de aquella guerra tan incivil”, eran amos y señores de vidas y bienes porque así lo habían decidido.

País donde la posguerra fue complicada para quienes no habían aceptado determinadas leyes. Yo, no pude salir al extranjero por no disponer de Pasaporte. ¿Motivo?

Los varones hacían su servicio militar obligatorio. A las mujeres nos era reservado un Servicio Social que consistía, entre otras actividades: elaborar canastillas para los “pobres” o, colaborar con los servicios que imponía la Falange de la época: desfiles, presencia en las calles…  Cuando me dispuse a hacer mi Servicio Social, la Jefa responsable de Granollers me dijo que me habían seleccionado para ir al Castillo de la Mota, donde me prepararían como “mando”.  Me negué…

Mi No, supuso quedarme  sin Pasaporte, y ser considerada “no adicta”.  Luego, al casarme -a los 19 años, con permiso de mis mayores, ya que la mayoría de edad no se alcanzaba hasta los 21 años-, tuve la oportunidad de conseguirlo.

Solo nosotros, los que vivimos en este hermoso país Catalunya, junto al mar Mediterráneo, junto al macizo del Montseny, cerca de zonas donde se da bien la nieve para esquiar en invierno, sabemos de la riqueza ambiental-económica que guardamos.

País de frutas y verduras por las buenas temperaturas que las posibilitan. País de grandes montañas como las  del Montseny,  del Pallars, Canigó, de belleza inigualable. Parques Naturales de las 4 provincias desde el Delta del Ebro al Pirineo aragonés. La Fageda d’en Jordà en Girona, las montañas de  Montserrat en Barcelona l’Estany d’Ivars d’Urgell. La Pica d’Estats, el Puigmal o Aigüestortes y Sant Maurici, por nombrar algunos. Todos extraordinarios de gran belleza e historia.

País de grandes profesionales de toda índole, de artistas de todos los ámbitos: Teatro, Música, Circo, Bellas artes, todas. País de grandes Pedagogos, Políticos, Pensadores. País con grandísimos industriales capaces de sacar del anonimato sus productos. País con excelentes Universidades públicas y privadas.  País acogedor que ha sabido dar su chance a quienes debieron abandonar el suyo propio por culpa de guerras, hambre, miseria. Catalán es todo aquel que vive y trabaja en Catalunya, es decir, más de 7 millones y medio de habitantes.

País que pagamos nuestros impuestos a España, sin que retorne lo que nos corresponde. País lleno de gente dispuesta al dialogo, para negociar la independencia de esta España que no nos entiende y humilla con su sordera, su poca visión, sus ganas de no aceptar el dialogo que permita conquistar la dignidad humana imprescindible para: sobrevivir, para acabar con la corrupción, los paraísos fiscales mayoritáriamente de todos los que giran al entorno del eje político y que, últimamente está saliendo a la luz y: NO pasa nada. Impunidad total. ¡NO la aceptamos!.

Queremos ganar la independencia para institucionalizar las libertades, para conseguir que a nadie le falte un techo, un plato lleno en la mesa, una Escuela para sus hijos, un Hospital público para quienes lo necesiten.

También un trabajo digno con el que sacar adelante a sus familias. Un país donde el bien común sea ley de vida para todos.

Somos muchos quienes consideramos que ha llegado el momento de decir “nos vamos,”  si no queréis escuchar nuestros argumentos, discutir cómo hacerlo bien, sin hostilidades que provoquen el miedo, herramienta con la cual siempre nos sometieron.

Queremos vivir y morir en paz junto a nuestras familias, construyendo dignidad y libertad de pensamiento.

Será el primer eslabón para construir la Nación de Naciones para esta España perdida en brazos de “demasiados” que solo procuran satisfacer sus ansias y dejan al resto fuera de toda posibilidad de vivir-trabajar-morir junto a sus allegados.

Catalunya será modelo a seguir, no me cabe la menor duda, en esta España dormida por la arbitrariedad y ansias de dominio de unas pocas manos que han sabido inocular miedo, a beneficio propio.

Estamos pues prestos a interpretar la Sinfonía final que Catalunya ha programado para el 1º de octubre 2017.

¿Somos libres o somos plebe? La respuesta la tenemos todos. Solo la voluntad del pueblo tendrá valor. La Libertad de Catalunya está pues en nuestras manos-mentes.

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