No me gusta hablar de orgullo gay. Tampoco  de la palabra orgullo ni de la gay. Somos diversidad.

Iguales en las diferencias, este ha sido siempre mi lema de vida. Seres humanos cada cual con su pensamiento-idiosincrasia, hombres mujeres ávidos de vida, de amor, de paz, de trabajo. Algunos, por su lugar de nacimiento, con más posibilidades, o tal vez por la familia en la que han nacido con mejores expectativas de educación, de opciones de educación-alimentación-sistema de vida. Exijamos EDUCACIÓN para todos. Sin Educación no habrá futuro.

Quienes hablamos de Cultura de Paz defendemos que TODOS SOMOS IGUALES, con unos mismos derechos deberes. Que quienes dirigen nuestras vidas, los políticos, deberían trabajar para que todos tuviéramos las mismas oportunidades a partir de una buena educación gratuita, que preparase a nuestros jóvenes. No olvidemos que son el futuro, para un mañana mejor para ellos y sus familias, pero también para la Sociedad. Un futuro en el que nadie quede postergado.

He dicho, de entrada, que NO me gustan las palabras orgullo, ni gay.

¿Orgullo?

¿Quién puede tenerlo y disfrutarlo si ve a su lado tanta injusticia? Personas entre las cuales ancianos y niños sin un techo bajo el cual vivir. Faltos de una cama donde dormir, de comida para saciar su hambre mientras otros gozan de abundancia, sin acordarse de los que sufren también en nuestro país, sin necesidad de ir a lugares lejanos.

Orgullo, que debería ser punto de partida para ayudar a cambiar leyes que procuren-exijan, trabajo decente con precios racionales, NO de 5 euros hora como muchos pagan a quienes tienen bajo su responsabilidad. Pura vergüenza, también en Catalunya.

Orgullo, que debería ser para dar la mano y ayudar a encontrar el futuro a quienes, solos, no son capaces de hacerlo. Tenemos tristemente un enorme censo de gente joven preparada, que debe salir allende los mares para asegurar su por-venir lejos de los suyos. Éste no es el país que anhelamos, Sí, el que debemos conseguir.

¿Gay?

Podríamos enumerar muchos calificativos pero solo se habla de uno solo para enjuiciar de forma peyorativa, vejatoria, ignominiosa a aquellas personas que sienten atracción por personas de su mismo sexo. A quienes así actúan –demasiados- siempre les hago la misma reflexión: ¿Cuál sería tu actitud- respuesta si uno de tus hijo/as te dice que es gay? Solo en una ocasión, un buen amigo, padre de larga familia, me respondió que lo borraría de la lista familiar. ¡Increíble! Se decía católico. Tenía bastante poder político-económico.

Fui Juez de Paz de mi pueblo bastantes años. Estoy convencida de que fuimos el Municipio donde se hicieron las primeras bodas del mismo sexo. Me siento honrada de haber podido acompañarles. Escuchar sus historias era escalofriante. Se repetía en todos: “He sufrido mucho, lo descubrí cuando tenía pocos años. Tuve problemas en la escuela, con la familia, con los amigos. Luego en el trabajo. Siempre estuve en cuarentena.” Todos pusieron en la cabecera de su cama una foto del Presidente Rodríguez Zapatero agradeciéndole aquella ley que los aceptaba cual son.

Propongo discutir sobre algunos temas, que, a manera de pandemia, afectan a demasiados sin que, ni médico ni cura les aplique la receta oportuna para su curación. Los dejo en el aire para que cada cual se aplique en descifrarlos y, por qué no, discutirlos públicamente en un intento de encontrar el remedio oportuno o que, algún investigador, dedique su saber en descubrirlo.

DESFALCO. SOBORNO. COMISIONES BANCARIAS ILEGALES. FRAUDE. SUELDOS IRREVERENTES.

Quienes los practican, viven a cuerpo de rey, nadie les echa de su lado, contrariamente se arriman a ellos para intentar recoger alguna miga. ¡Vergonzante!