Las vergüenzas de España. Beatriz Talegón. Diario 16

Estamos mucho más dirigidos de lo que nos gustaría creer, y sobre todo, de lo que estamos dispuestos a aceptar.

Seguramente usted, querido lector, querida lectora, esté perdido con el asunto de Cataluña. Porque es probable que no entienda nada de lo que sucede. Es normal, le están mintiendo por encima de sus posibilidades y la bola de nieve hecha a base de trolas está resultando ya inabarcable.

Yo, que no pretendo convencerle, sino mostrarle lo que sucede desde la perspectiva más objetiva que soy capaz de ofrecer, le mostraré para que usted vea con sus propios ojos. Y así, en base a la alta estima que tengo yo respecto de su capacidad analítica, le ofreceré las posibilidades para que saque conclusiones.

Sin ir más lejos, fíjese ayer en esto que sucedió: 

Como usted puede apreciar, se trata de dos medios de información. En la noticia dada por EuropaPress, toman el discurso del Señor Macron, entrecomillando lo siguiente: “La Constitución no se trocea, la soberanía no se divide”. Al quedarnos con esta afirmación, evidentemente, estaría pareciendo que Francia se posiciona claramente ante el reto que está planteando Cataluña. Y que lo hace poniéndose del lado del gobierno español.

Sin embargo, si comprobamos lo que Macron dijo en sede del Parlamento Europeo, veremos que EuropaPress ha querido eliminar una parte fundamental de su discurso. Porque, si bien es cierto que Macron dijo lo que EuropaPress citaba, dejaron fuera una aclaración muy relevante: “La Constitución no se trocea, la soberanía no se divide, excepto cuando el pueblo decide hacerlo”. Vaya, esto que se le había “caído” a EuropaPress cambia totalmente el sentido de la afirmación, ¿no le parece?.

Sirva este ejemplo como muestra de la manipulación que estamos sufriendo los españoles y españolas con nuestros canales de información. ¿Entiende ahora porqué mucha gente piensa como piensa? Estamos mucho más dirigidos de lo que nos gustaría creer, y sobre todo, de lo que estamos dispuestos a aceptar.

Quizás si tuviéramos acceso a información veraz, contrastada y sin un sesgo tan insultantemente evidente, podríamos comprender lo que realmente está sucediendo en Cataluña (y en cualquier otra cuestión, claro). Pero sobre todo en Cataluña, porque es donde España se la juega (como diría aquél anuncio de fragancia masculina).

España se juega mucho, claro está: pero seguramente no lo que usted esté pensando. En mi opinión España se está jugando quedar destapada, con todas sus vergüenzas al aire y tener que agachar la cabeza, cual Cifuentes con su Máster, para tener que disimular que todo esto que hemos vivido como “democracia y Estado de Derecho” ha sido una gran estafa. Como el Máster de la Rey Juan Carlos. Que, por cierto, tiene guasa que la universidad tenga el nombre de quien representa algo que tan en cuestión está en estos momentos: la Monarquía. Y añado: La Monarquía parlamentaria.

No sé si habrá tenido oportunidad de leer la última producción de la Sala Segunda del TS. No tiene desperdicio. Si no lo ha hecho, se lo recomiendo. Podrá leer en ella cosas increíbles, pero sobre todo, al final, se reserva lo mejor. Viene a decir que el 1 de octubre no hubo una masacre en Cataluña porque no hubo más policías. Sí, como lo acaba usted de leer. Yo llevo dos días que no doy crédito a tanto despropósito. 

“para impedir la conducta de dos millones de votantes a los que se ha convencido torticeramente de su derecho legítimo a votar se precisarían un número muy superior de policías; seis mil en modo alguno podían evitar que la decisión del Gobierno no fuera doblegada con respecto a ese episodio concreto. Lo que sucede es que si hubieran intervenido un número bastante mayor de policías es muy probable que todo acabara en una masacre”

De este modo, si no hubiera habido policías, no habría habido violencia. Y si hubiera habido más, estaríamos hablando de muertos. Y a juzgar por los heridos y los lesionados, no cabe duda de que las bajas serían civiles. Tanto se atacó a Marta Rovira por explicar que todo hubo de pararse por temor a que hubiera muertos en las calles, y ahora resulta que es el propio magistrado que está instruyendo el asunto quien viene a confirmarlo. Esperpéntico.

Pero no queda ahí la cosa. No. Aprovechan sus Señorías para repartir collejas a la justicia alemana. No es el lugar ni la manera, ni siquiera así está respetando la independencia judicial que ha de presumirse de un juez, colega suyo. Está visto que para algunas personas, si no opinas como ellos, tu opinión no vale nada. Una evidencia más. Otra vergüenza destapada.

Y ahondando más, agárrense que vienen curvas. Acaban de citar a Montoro para que aclare ante el juez de instrucción por qué ha dicho públicamente que no se destinó un sólo euro de dinero público para organizar el 1 de octubre. Porque Montoro lo ha dicho en varias ocasiones y recientemente lo ha confirmado de nuevo. Sí, como lo está usted leyendo. Y claro, ante la evidencia de que el propio Ministro de Hacienda confirme semejantes cosas, su discurso fue traducido al alemán y puesto en manos de aquellos jueces que tanto desprecian los de la sala segunda del TS. Imagínese, querido lector, querida lectora, la cara que se le quedará a los amigos de Alemania cuando vean que el propio Ministro de Hacienda niega la mayor, y por lo tanto, no hay por dónde coger el supuesto delito de malversación de caudales públicos por el cual pretenden que ahora Puigdemont sea entregado en España.

Citación a Montoro de Llarena

Seguramente esté usted alucinando, no es para menos. Porque lo cierto es que todo esto muy probablemente se lo estén contando (o no) de una manera un tanto difícil de entender. Total: para tratar de seguir manteniendo un relato que, sencillamente, no se sostiene de ninguna manera. (Por cierto, M. Rajoy, en sede parlamentaria, también dijo lo mismo que Montoro. Veremos si Llarena le cita a declarar). 

Y mientras tanto, ayer, el Presidente del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent, acudió a Suiza, ante las Naciones Unidas, para pedir ayuda de la comunidad internacional. ¿Por qué? Pues porque está resultando imposible conformar un gobierno en Cataluña, con la ley en la mano, ya que desde el gobierno español, con la inestimable colaboración de jueces como Llarena, se han propuesto bloquear cualquier opción que a ellos no les guste. Sí, tal y como lo lee usted: porque con la ley en la mano (esa que tanto les gusta a los populares), resulta que cualquier diputado electo, sin sentencia firme que le condene, puede ser investido presidente de la Generalitat. Y no hay más. Además, las propias Naciones Unidas ya han emitido una resolución en este sentido, diciéndole a España que haga el favor de respetar la ley y no limitar los derechos políticos del candidato Jordi Sánchez. Aún así, el juez Llarena se empeña en negarle la posibilidad de salir de prisión para ser investido. Lo ha hecho ya dos veces. Y es, precisamente por esta razón por la que ha sido interpuesta una querella por prevaricación contra él.

Y aún así, algunos siguen considerando (o pretendiendo que usted, querido lector, considere), que el hecho de que la mesa del Parlamento de Cataluña se querelle es un delito de malversación. Sí, como lo lee usted.

Por cierto, sepa usted que el propio Juez Llarena, en una sentencia reciente, consideró que la malversación no podía considerarse corrupción. Otra cosa más que en Alemania está resultando del todo interesante (por no decir tronchante).

Vea:  El 7 de septiembre de 2017, en la Sentencia 606/2017, razonaba como ponente el Juez Llarena sobre la malversación lo siguiente

Nada más que decir, por hoy.

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