Cuesta escribir. Abochorna la prensa.

 

Mejor Pensar. Aunque cueste sudor y lágrimas, aún podemos hacerlo. El pensamiento es lo único que permanece libre, si somos capaces de protegerle de tanta mentira y banalidad.

Pensar es libre. Quienes pensamos, seguimos con este maravilloso vicio libre –pocos quedan-. Nos gusta escribir aquello que nos gustaría fuese realidad. ¡Insensatos!

Nadie lee pensamientos, ilusiones, ideas de lo que debería ser realidad y prefiere seguir alguno de estos entretenimientos que ofrece la TV. Series que dicen entretener, llenas de insalvables momentos, que no conducen a ninguna parte. Al menos a mí.

No me avergüenza decir que NO se poner en marcha el televisor. Si, darle al botón de arranque pero no, buscar lo que me gustaría encontrar, siempre muy escondido, si es que lo hay.

Cuesta menos leer o escribir, escuchar música, lo que tú decidas, pero no, lo que te obligan-enganchan en tanto que entretenimiento.

Peor aún el panorama complicado que comportan los celulares: los whatsaps, lo mensajes por tantas cadenas en las cuales te incluyen de las cuales es preciso pero dificil salir. Afortunadamente adivinamos casi siempre, lo que NO nos interesa y, al menos yo, lo saco cuanto antes de mi móvil, que, pobrecillo no es ninguna gloria y se aturde, tanto o más que yo.

¿Por qué alguien experto no se convierte en controlador? Para que nos explique, a los inexpertos, como impedir que, ya de buena mañana, no nos abrumen nuestras primeras horas del día con tanta noticia. Y tan repetida…

A quienes puedo, les pido que por favor, NO envíen tanta información. La que me interesa la busco en lugares fiables, que sí los hay.

Falsos profetas, noticias manipuladoras, duplicidad a menudo tergiversada. Por lo visto hay muchas personas que no tienen otro trabajo, otra labor cotidiana, que enviar imágenes, comentarios, “verdades” inexistentes o, recomendando donde encontrar lo más inútil a buen precio. O flores, o imágenes contradictorias de algun suceso. NO, ¡gracias!

Los medios nos han hecho esclavos de nosotros mismos. Cuesta salir de este maldito círculo vicioso que entre todos hemos creado o, aceptado.

Ni las señales de humo de antes ni la servidumbre-adicción actual a un maldito teléfono que, sí es de gran ayuda cuando lo necesitas, es un maldito artefacto que, a menudo, nos saca de quicio.

Algunos controlan lo que escribes, si respondes a… o, si no contestas, solicitan el por qué. ¿Libertad? ¿Dónde esta escondida que no la encontramos?

Exigimos Prensa veraz. NO dimes y diretes.

Cuesta mucho desfacer entuertos. Urgen espacios de discusión, Agoras donde encontrarse, donde plantear situaciones actuales o de futuro donde la ciudadanía pueda expresarse.

 

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