La leche, mala e inalcanzable. Silvana Melo

marzo 22, 2019
Pelota de Trapo  

La leche atraviesa el imaginario de los pueblos. Descansa en la mitología del alimento imprescindible, el que mama el lactante desde su propia madre, el que propina a los huesos el calcio para que no se quiebren. El que le pone proteínas a la vida. Pero también el que enriquece oligopolios que empaquetan leches que tantas veces no son leches y que, a la hora de una traza de sensibilidad en el universo de la rentabilidad, hace desaparecer su leche barata de las góndolas. En complicidad con el gobierno que deposita en un rincón oscuro de esas góndolas el eufemismo de los precios cuidados. Y no sanciona a la empresa que deja de producir La Armonía de 25,47 pesos para privilegiar la exportación de leche en polvo. Son tiempos de crisis, dicen. Entonces no se puede resignar 15 pesos de ganancia por sachet. Del otro lado, hay millones para quienes peligra la subsistencia sana. Y una multitud de niños que no están comiendo más que una vez por día. El hambre que corta perpendicular a la estructura social disputa en el territorio con la especulación de las empresas dominantes. Una joyita del sistema.

La Armonía es la segunda marca de La Serenísima, el sello universal de Mastellone. La Serenísima ocupa el 80 % de la góndola, asegura el periodista Jairo Stracchia. Un elefante que, como tantos hitos empresariales, atravesó gobiernos y hegemonías. En 2007 Néstor Kirchner le ofreció a Pascual Mastellone (muerto en 2014) rebajar un 5% ciertos productos para armar una canasta económica. En un antecedente de los precios cuidados. Pascual no aceptó y puso sobre el escritorio la crisis de su empresa. Néstor no se quejó. Y dos años después le ofreció ayuda.

Hoy es La Serenísima la que aporta la leche al programa que puso en marcha el kirchnerismo y que si lo sostiene a medias Cambiemos es porque la crisis es aluvional. Para eso puso en góndola La Armonía, su leche barata. Que acaba de desaparecer en estos días de los supermercados. O está racionada a una por persona en los escasísimos lugares donde se mantiene el precio a 25,47.

Explican que hay menos leche en la calle. Que está la crisis. Que es normal en el primer trimestre del año. Que es estacional. Que además, está la crisis. Que circulan 400.000 litros menos de leche. Y que está la crisis. Que es para los empresarios pero no para las familias escasas, tan monoparentales, tan solas, que tienen que pagar entre 40 y 50 pesos el sachet. Porque La Serenísima está en crisis. Los niños también. Y no se ven. No tienen poder de desabastecer. No tienen marca ni jingle. No son oligopólicos los niños. Porque son muchos, frágiles, con hambre, fáciles de enfermarse. No especulan, no juegan con la renta. Se encaprichan con la leche tibia. Y a veces, con aquel líquido blanco indeterminado que, en un golpe de sinceridad, las empresas venden como “alimento lácteo con leche”. Que nadie sabe a ciencia cierta qué es. Pero leche no.

La Serenísima acapara el 80 % de la góndola. En su propia vivencia de la crisis –la que no les permite comer a los niños- prioriza la rentabilidad. Y decide fabricar menos la barata Armonía y exportar un 37% más de leche en polvo. Y fabricar mucho queso, que está carísimo. Una decisión de mercado que el estado dejó hacer, relajado e indolente. Atento a la crisis de los poderosos, ciego a la inmensidad de las crisis de una base piramidal sobre la que caminan los privilegiados.

Dice Stracchia que a las marcas de los supermercados también las fabrica La Serenísima. Coto y Carrefour dejaron de recibirla. Entonces hay que comprar primera marca. O asumir a la leche como un artículo suntuario. En el país de las vacas. En el tiempo en que a esas vacas que antes daban diez litros ahora las apremian a dar 40.

Para Héctor Polino (Consumidores Libres) “el fenómeno es puramente especulativo. La empresa intenta vender la marca La Serenísima, que está más cara”. Sus pares de las asociaciones de consumidores piensan lo mismo. El estado sigue ocupado en delimitar la acción de la justicia y en ajustar la represión de una eventual reacción de aquellos a quienes las empresas ignoran para no alterar un ápice la rentabilidad. Como canta Serrat, “bien me quieres bien te quiero… no me toques el dinero”.

Desde 2015 –acompañando la brutal disparada del dólar- el litro de leche Serenísima saltó de 10,25 a 39,90 pesos. Casi un 290 %. Sin embargo, la inflación en la Ciudad de Buenos Aires no llegó al 170% en el mismo período. Está claro dónde caen fatalmente los beneficios y el privilegio. La base de la pirámide es apenas el piso por donde transita la vida. La verdadera, la de los que pueden. Sin límites.

“La leche dejó de ser un alimento completo para ser sus partes aisladas convertidas en negocio”, dice Soledad Barruti, desde su libro “Mala leche, el supermercado como emboscada”. Porque “el producto llega a la empresa, lo fraccionan en cincuenta partes, lo pasan por millones de procesos y después venden una leche que se parece lo menos posible a la leche que salió de la vaca. Sin embargo, la venden como el alimento más natural e imprescindible”.

La investigadora es tajante: “el reduccionismo alimentario a favor de los lácteos está salvajemente sponsoreado. La leche solamente es un alimento esencial para que exista La Serenísima. Nada más”.

La leche está colocada en un sitial de urgencia y obligatoriedad. Alguna vez se la exceptuó del pago del IVA, consecuentemente con su importancia en las telarañas del imaginario. Sin embargo, la mano dura del sistema la derrama lejos del piberío. Convertida en la rock star de la industria que la fortifica y la reforma hasta convertirla en lo que no es. Y la arrebata de las góndolas donde queda lo inalcanzable.


Venezuela NO se rinde…

marzo 22, 2019

Mis amigos venezolanos siguen con la Cultura, como herramienta clave para el desarrollo del país, de su gente. Sin Cultura NO habrá futuro.
Gracias Iván y a todos los que hacéis posible que, a pesar de los tiempos revueltos en los que estáis sometidos, vuestra energía cultural/social siga vigente.

Del pueblo para el Pueblo Soberano.
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!


22 mars – Journée mondiale de l’eau. France Libertés

marzo 21, 2019

En présence de:
› Rajendrah Singh, lauréat du prix de Stockholm de l’eau en 2015 et président de Tarun Bharat Sangh
› PV Rajagopal, fondateur et président de Ekta Parishad, organisateur de la marche internationale vers Genève pour un monde plus juste en 2020.

➤ Au programme
› Pot d’accueil
› L’urgence climatique en images: découvrez le travail du collectif de graphistes “2degrees-petition” avec Arnaud Corbin et Thierry Sarfis.
› Rejoignez la résidence de l’eau qui sera présentée par Alexandra
Cordebard, Maire du 10e arrondissement et Maire-adjointe de Paris, et Célia Blauel, Maire-adjointe de Paris et Présidente d’Eau de Paris.
› En vidéo: le clip des jeunes de l’atelier eau de la Coordination eau Île-de-France avec le centre de formation Esperem.

➤ Informations pratiques
› A la Mairie du 10e – 72 rue du Faubourg Saint Martin – 4e étage
› Le vendredi 22 mars de 18h à 21h

› Entrée libre
› Interprétariat anglais/français


Día Mundial de la Poesía. Viernes 22 de marzo

marzo 21, 2019

El próximo viernes 22 de marzo, a las 20:00 horas, ven a disfrutar de la música y la poesía sufí  de  Ignacio Béjar en el dolmen de Menga.

El sufí es universal. Cuando los opuestos externos son lo mismo, el instante es presencia y el corazón está sereno, vacío y lleno, luz sobre luz, el del manto de lana ha sido investido con la túnica de honor y está completo.

La música sufí sanadora  (musicoterapia oriental) es una antigua técnica sufí de sanación  a través de la música tocada en directo con instrumentos orientales, basada en los conocimientos de Pitágoras y del Antiguo Egipto que desarrollaron los sabios de al-Andalus y Oriente Medio, como Avicena, al-Farabi o Avempace, entre otros; aplicándola en la época como tratamiento para todo tipo de dolencias y enfermedades para armonizar y unificar el cuerpo con las emociones, la psique y el alma, buscando la conexión con lo espiritual


Desorientación. Alfons Duran

marzo 21, 2019

 

Tras la muerte del dictador, los poderes fácticos del Estado tejieron una red de alianzas con los pequeños grupos de la oposición y presentaron un escenario de democracia formal, que en sus fundamentos era un franquismo al que se había aplicado un lifting de mínimos. En esa operación cosmética de peluquería de barrio se incluían unos partidos políticos etiquetados como “de derechas y de izquierdas”, un grueso de normas y procedimientos que llamaron “constitución” (que incluían capítulos redactados por los militares fascistas) y una aparente descentralización administrativa (las comunidades autónomas) para encubrir los derechos de las naciones históricas del Estado.

Luego se pidió al pueblo que votara y el pueblo, en su gran mayoría temeroso y desorientado, votó a favor de lo que la autoridad competente presentaba. Y así hemos llegado hasta aquí.

El espectáculo se ha mantenido incólume durante más de cuarenta años, pero hace aguas por todas partes y tiene un futuro dudoso. Hay varios frentes que explican el derrumbe del tinglado y hay que tratarlos separadamente.

El primer frente es el ideológico. En el mundo occidental (es un eufemismo) los partidos oficiales de derechas e izquierdas se han integrado, en la praxis, en un magma liberal-conservador, con pequeñas diferencias. Las TIC’s, la globalización, la financialización de la economía y el peso del “Big Business” a escala mundial han producido una transferencia de poder hacia el gran capital, que utiliza a los políticos profesionales como empleados bien remunerados. En el Estado Español, a la pequeña escala que le corresponde, ha ocurrido lo propio. Por un lado tenemos productos obsoletos (como el PP o el PSOE) y, por otro, tenemos nuevos entrantes (Ciudadanos o Podemos) lanzados al mercado como si se tratara de una nueva colonia para ejecutivos agresivos. Entretanto los fondos de cobertura internacionales, los fondos de inversión y los fondos soberanos, con la participación doméstica de las grandes empresas ayer públicas y hoy privatizadas, del lobby de obra pública dependiente del BOE y de la banca oligopolística, preparan las recetas que luego sus empleados servirán a los comensales: un poco de libertad, unas gotas de democracia, una pizca de patriotismo y todo bien revuelto y espolvoreado con “la Roja”.

El segundo frente es el económico y el fracaso del modelo desarrollado. Desde el plano de la economía política, en el sentido genuino del término (trabajar para la polis en términos de eficacia y eficiencia), la buena economía se fundamenta en la correcta asignación de recursos y, posteriormente, en su adecuada gestión. El Estado español ha fracasado siempre en lo primero y en lo segundo, beneficiando, eso sí, a las élites extractivas y rentistas que se han quedado el excedente generado. Ejemplos de mala asignación son abundantes, como las inversiones en la red radial ferroviaria de alta velocidad (absolutamente innecesaria), la proliferación de aeropuertos y su poco ajustada dimensión, el gasto extraordinario en armamento, la red viaria de autovías en zonas de escaso tránsito, la barra libre de polideportivos, etc. En paralelo, se han producido grandes vacíos en aquellas infraestructuras que sí eran claves para facilitar la actividad empresarial, como el ya famoso y abandonado “corredor del Mediterráneo” de mercancías. En lo que respecta a la gestión, lo difícil es encontrar un área que nos permita dar un aprobado. Por último hemos de referirnos a la transferencia de rentas entre comunidades, con el teórico propósito de crear plataformas de despegue económico en territorios poco explotados industrialmente. Los resultados han sido desastrosos. Se ha drenado de liquidez de forma sostenida a las zonas con cultura empresarial y óptima ubicación geoestratégica (el caso de Catalunya es paradigmático) y no se ha creado nada útil en las zonas subvencionadas. No sólo esto, se ha estimulado el subsidio como forma de vida.

El tercer frente es el político. Catalunya ha dicho basta. La voluntad mayoritaria y transversal de sus ciudadanos de decidir su futuro a través de un referéndum ha sido bloqueada por el Estado, que ha utilizado sus capacidades (legales y no legales) para dinamitar un proyecto de naturaleza democrática. Pero el contencioso se le ha ido de las manos al Estado español, gracias en parte a la proyección internacional de los políticos exilados. El hecho de que otros Estados no intervengan (los Estados se protegen unos a otros) no significa que parlamentarios, académicos, analistas, ensayistas, periodistas y políticos de todo el mundo no observen atentamente lo que está ocurriendo. El descrito como “espíritu de la Transición”, un relato inventado por el Régimen (que sigue incrustado en el “Deep State”), ha entrado en barrena. Nada se aguanta; ni la monarquía, ni la pluralidad de estamentos que la secundan, ni la pléyade de altos funcionarios que han vivido y viven graciosamente de este embolado.

Y ahora hay que votar y hacerlo, como mínimo, por triplicado. Hay unas elecciones generales (el parlamento del Estado), unas elecciones municipales (los ayuntamientos de cada población) y unas elecciones al parlamento europeo. Son temas distintos y hay que tratarlos separadamente.

Voy a referirme exclusivamente a Catalunya y a los catalanes, que es el único ámbito que me importa. Lo que hagan o dejen de hacer los españoles que viven en Catalunya (como la señora Arrimadas y sucedáneos) no es de mi incumbencia, aunque imaginamos que repartirán su voto entre el PSOE, el PP, Ciudadanos y Vox. Lo pueden decidir al azar, porque en el fondo se parecen mucho más de lo que aparentan.

En términos estratégicos, los catalanes deberían votar en las elecciones generales opciones independentistas (Junts per Catalunya, ERC, Terra Lliure) para conseguir luego un colectivo que tenga el suficiente peso como para bloquear ciertas decisiones del gobierno del Estado. Lo ideal hubiera sido una candidatura unitaria, pero las reticencias de la estructura de mando de Esquerra Republicana no lo ha hecho posible. Sus argumentos de que al ir separados se suman distintas sensibilidades independentistas no tienen base estadística y, a lo sumo, son una hipótesis de trabajo. Lo que no es una hipótesis es que la ley de Hondt premia a los partidos mayores. Parece que los que sí la conocen son los asesores del señor Casado, que tratan de evitar la incidencia de Vox en los territorios que ellos consideran de su propiedad.

Las elecciones municipales son más sencillas para interpretarlas en clave catalana. La recomendación es la misma y probablemente no habrá cambios significativos. También aquí nos hemos encontrado con la voluntad de Esquerra Republicana de trabajar con marca propia. Lo más grave es que esto lo hagan en Barcelona, que simbólicamente es la capital de una Catalunya independiente y republicana. Como aquí no cuentan las corrientes sino la lista más votada, puede ocurrir que se pierda la alcaldía. Si esto ocurre, habrá que pasar cuentas. Si uno asume más riesgos de los que puede manejar, ha de aceptar el premio pero también el castigo.

Tenemos el mismo relato en las elecciones europeas, donde un tándem Puigdemont-Junqueras hubiera roto todas las costuras en el plano internacional. Esquerra no ha querido y repite sus coaliciones históricas, como si nada hubiera ocurrido. Su comportamiento me induce a creer, preferiría equivocarme, que ya se sienten cómodos con el modelo autonómico.

No hago mención específica  –siempre en clave catalana– al grupo polivalente formado por Comuns, Podemos, Podem, Iniciativa y otros, porque, al vivir en la indefinición permanente, soy incapaz de conocer cuál es su proyecto político. Algunos de ellos, que pretenden representar en exclusiva el patrimonio histórico de la izquierda, deberían hacer autocrítica, abandonar la ambigüedad y comprometerse con unos o con otros. Si todavía no se han dado cuenta de que la cuestión de la independencia de Catalunya tiene prioridad sobre la cuestión social, mejor que se dediquen a otra cosa.

En la calle la gente pide unidad, pero algunos no escuchan. Lo acabarán pagando. Los partidos políticos en general han entrado en declive. Se han anquilosado. No se renuevan. Las estructuras impiden la mejora. Al final la democracia directa, que es la auténtica, se irá imponiendo con distintos formatos.

Una de las virtudes del President Puigdemont es que ha dinamitado los restos de un partido que fue hegemónico pero que ha perdido su razón de ser. Yo no milito ni he militado nunca en ningún partido. Será que mi alma ácrata le puede a mi sentido del orden. Por eso me siento libre de ataduras partidistas. Votaré por las candidaturas de Junts per Catalunya en todos los frentes. Por coherencia, por dignidad y por respeto.


Jordi Sánchez. Des de Soto del Real

marzo 21, 2019
Hola Montserrat!
No esperis que et demani que em votis. No ho faré pas quan m’adreci singularment a la gent de la Crida. No oblido que la Crida suma persones, més enllà d’una o altra opció electoral. El que preferíem era la unitat; ja ho vau expressar majoritàriament a la consulta.

La unitat és tan important que, des de la Crida, no la posarem en perill fent campanya per una o altra llista. Dins de la Crida hi ha gent de diversos partits i sobretot gent que no milita a cap partit. Algunes de les persones que som a la Crida anirem a les eleccions en candidatures diverses. Per tant, no seria encertat ni just que la Crida demanés el vot per uns o altres.

Sí que et demano que votis. Si totes les eleccions són importants, les actuals circumstàncies obliguen més que mai a no quedar-se a casa. Necessitem continuar tenint una forta presència a tots els espais d’acció política al nostre abast per continuar exigint l’exercici del dret a l’autodeterminació.

Aquestes properes setmanes la Crida s’anirà estenent territorialment. Farem desenes d’actes –alguns dels quals ja s’han començat a fer– per articular la Crida arreu del país. Para atenció a les convocatòries que rebràs. Participa-hi i fes créixer la Crida.

És el moment d’agafar musculatura a totes les comarques i a tants municipis com siguem capaços. Com més forts arreu de la geografia, més impulsarem la unitat. Treballem des de la transversalitat que ens defineix i continuem sent actius, amb la lleialtat que ens professem totes les persones que, per damunt de qualsevol altra opció, defensem la unitat i la transversalitat.

A la Crida sumem persones per guanyar unitat. Som-hi!

Et convido, si encara no ho has fet, a sumar-te a la Crida, a associar-te. Més que mai cal sumar persones i unir esforços per seguir avançant cap a la República.

 

ASSOCIA’T A LA CRIDA
Llum als ulls i força al braç!

Jordi Sànchez i Picanyol
21 de març de 2019, Presó de Soto del Real


IslàndiaRac1. Albert Om. Homenatge nostres mares i àvies

marzo 20, 2019

Convidats per De la ma d’Albert Om, convidats al seu Programa Islàndia, anit vam mantenir amena Conversa per parlar de l’Exposició “Mare meva”, de Jordi Ribó,  al seu Taller de Granollers, de fotografies de 26 dones de la ciutat. Hi érem presents també l’Eliseta Escobairó i jo. Recomano li doneu una ullada ja que son un reflex de la bellesa de la vellesa, la serenitat dels rostres que Ribó ha sigut capaç de captar. Des d’aquí, agraeixo que m’hi hagi deixat ser.

Molts records em vénen al cap veient aquelles persones amb les quals la vida a la nostra ciutat Granollers ens ha relacionat. Gràcies Jordi, se que en prepares altres, que valdrà la pena seguir.

Retrat fidel de VIDA  en majúscula.

 

 

 


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