Dicen que la poesía llena el alma, la regocija. Y así ocurrió cuando por las puertas de la Casa de las Américas entraron las letras de Benedetti, bajo la forma de versos musicalizados por el proyecto uruguayo: Señales.

Uruguay regresa a su Casa, a una institución que está celebrando sus 60 años al servicio del arte y la cultura latinoamericana. Un lago camino recorrieron los poemas de Benedetti, que desde el 3 de mayo están de gira desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Por eso, tras su parada en Arica y otras ciudades del norte de Chile, La Paz, Lima, Medellín y Bogotá, finalmente llegaron Cuba.

Placer, alegría, satisfacción y renovados deseos confiesan sentir sus integrantes en este —su más esperado concierto—, donde interpretaron algunos de los 11 poemas que recoge su disco. Sobre el acogedor escenario de la Casa de las Américas los asistentes disfrutaron de un momento deleitante. La tarde comienza con “Todavía” y “Ayer”.

Le sigue “El olvido”. Canto y recitación se reunían en una simbiosis maravillosa acompañada de un exquisito arreglo musical. Eso era disfrutar de verdad de la buena poesía, una que emanaba con la especial sensibilidad de la las letras resurgidas en sonidos, desde los femeninos labios de Silvana. Se desplaza por el escenario, canta, hace una pausa, conversa, recita .Ella era poesía que cantaba poesía. El concierto, un soplo de viento fresco uruguayo para el corazón nacional.

Era una fiesta de sonidos; para el desborde del espíritu, para escuchar literalmente como suena la poesía. Lo más sorprendente: músicos y público, por igual, disfrutando de las armonías. Cubanos y uruguayos, como uno, embelesados hasta que fueron apagadas las luces en la Casa.

Las sonoridades más auténticas, nacidas en los barrios portuarios y extendidos luego a todo el Uruguay se hicieron sentir.  Ritmos afrouruguayos como el canbombe bilongón dijeron presente bajo títulos musicalizados como “Máscaras”.

Además, para los asistentes también “Miedo y coraje” fue interpretado con tanta magia como la historia de estos versos manuscritos del puño y letra del escritor que nunca se publicaron. Señales los rescata.

Igualmente, otros títulos más conocidos como “Te quiero” se hicieron eco en el coro del público. Musicalizar algunas de los textos de Benedetti representó “todo un reto por la escritura irregular en sus obras que deben prever si entran en la métrica o no”, según confesaron los integrantes del proyecto. Pero el título “Maravilla” también regalado —una especie de chacareno, como ellos le llaman— fue fácilmente musicalizado e influido en su ejecución por la samba del Brasil.

Invitados cubanos como el novel trovador Tobías Alfonso, y con él, su padre Gerardo Alfonso, le dieron un broche de oro a la tarde. La leyenda cubana “Son los sueños todavía” llenó de emoción no solo al público: “Gerardo nos hizo un regalo para nuestra alma”, manifestó Silvana, tras relatar cómo el grupo hace ya muchos años tuvo el privilegio de grabar con Silvio Rodríguez y encontrarse con Vicente y Santiago Feliú.

Señales —el nombre de este su último disco, del proyecto y el último tema con el cual deleitaron— cerró la presentación donde los aplausos, ya concedidos tras la magia de cada canción, se levantaron de sus asientos, para ovacionar a un “Benedetti que se recuerda, se extraña, se lee y se canta”.