Guayasamin. Record d’un gegant. IV. Federico Mayor Zaragoza

Federico NESCO. Mères et enfantsNEEn primer lugar, quiero agradecer a Montserrat Ponsa. a Stefano Puddu y a Eva Ruiz Muñoz  la excelente organización de esta reunión en recuerdo de uno de los personajes culturales más relevantes de nuestro tiempo: Oswaldo Guayasamin.  Por lo que pensó, pintó, dijo, movilizó, denunció, propus, era extraordinariamente oportuno rendirle homenaje a los 100 años de su nacimiento y 20 de su defunción.

Quiero expresar también mi reconocimiento a la Consejera de Cultura de la Generalitat, que honra este acto con su presencia y participación.  Igualmente, a mi buen amigo Joan Guitart, Consejero de Cultura de la Generalitat hace algún tiempo.

Y a todos los presentes, a todos los que han participado, a todos los que han contribuido a que este acto fuera posible, mi gratitud.

Recuerdo que cuando era Director General de la UNESCO, muy al principio, hice un rápido balance de la presencia de “los grandes” pintores y escultores españoles en la sede de la Organización.   Estaban Picasso, Chillida, Miró… a los que pronto se unieron Vila Grau, Guinovart y Tapies.  A Tapies vine a “buscarle” a Barcelona, visité su estudio… y muy pronto un excelente cuadro suyo figuraba en un lugar de destacado en la sede de la UNESCO.

Repasé después la presencia de América Latina. Desde el punto de vista literario, ocupaban el primer plano mundial: Octavio Paz, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Ernesto Sábato, Borges, Eduardo Galeano… Pero la representación pictórica era muy escasa… cuando ya Oswaldo Guayasamin había desplegado su incomparable obra pluridimensional, fiel reflejo de las culturas originarias.

A través de la Embajada de Ecuador contacté con Oswaldo Guayasamin, que pronto me visitó en París acompañado de Alfredo Vera y Verenice.  Fue entonces cuando me di cuenta de que no sólo era capaz de expresarse de una forma totalmente insólita a través de los pinceles y de los colores sino a través de la palabra. Su breve alocución al recibir el encargo de realizar una obra para la UNESCO, quedará siempre en mi recuerdo como un resumen de lo que debemos tener presente en favor de la igual dignidad de todos los seres humanos.

Pronto “Mères et Enfants” se inauguraba en la UNESCO por el propio Presidente de la República. Y allí permanece, como expresión pictórica y literaria, como grito en favor de los más menesterosos,  como apelación a todas las conciencias en favor de los derechos humanos.

En l’offrant à l’UNESCO, Guayasamin écrit à propos de l’œuvre « Le désespoir, l’angoisse, la détresse envahissent le visage de ces femmes, des ces mères, qui voient leurs fils abattus par-derrièe dans les grandes villes du Tiers-Monde ; des enfants dont les yeux, le foie, le cœur sont vendus dans les pays soi-disant évolués ; leurs fils, leurs enfant, victimes de violences, de la torture policière, des dictatures militaires et civiles et de la bestialité des guerres. Des millions d’enfants qui meurent de faim ou de maladies facilement curables, sans écoles, sans foyer, déamubulant par les rues et les terres arides ; enfants vieillis sans un seul jour de joie, aux grands yeux humides, brillants de tristesse : victimes ne comprenant même pas leur souffrance … la peur, rien que la peur !

Algunos años más tarde, con la complicidad del Presidente Fidel Castro, la UNESCO le designó “Pintor de América.”  Debo confesarles que, una vez concluida la “reparación histórica” de reponer la Biblioteca de Alejandría, pensamos en la conveniencia de colaborar en una obra que sólo podía imaginarse en la mente de Oswaldo Guayasamin: la Capilla del Hombre, en el centro ecuatoriano del continente de América. Acabamos de ver, en el excelente video que ha preparado Montserrat Ponsa para esta sesión, algunas de los excelentes “ilustraciones” de este “santuario” de las civilizaciones a escala mundial.  Falta allí -como se indica por decisión de la familia Guayasamin y de la Fundación que crearon- un boceto original que en el mes de diciembre del año 1998 Oswaldo Guayasamin se empeñó en ofrecerme: había deseado hacerme un retrato desde hacía muchos años, pero yo no había podido visitarle hasta la fecha indicada, demasiado tardía para los ojos, ya cansados de tanto observar, del gran pintor americano.  Me dijo: “ya que no puedo retratarle, llévese usted esta prueba de mi amistad por todos los caminos que hemos recorrido juntos”.

Oswaldo Guayasamin, un gigante que, como acabamos de comprobar en las palabas de Montserrat Ponsa, amaba mucho a Barcelona.  Nos dijo que “dejásemos una llama encendida…. porque pensaba volver”.  Es en lo único en lo que estoy en desacuerdo: no puede volver Oswaldo Guayasamin porque nunca se ha ido, porque nunca se irá, porque sus pinturas y sus palabras seguirán siendo para todos nosotros un referente en la hoja de ruta cotidiana.

 

Federico Mayor Zaragoza

10 de julio de 2019

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: