Mar de Leva. La línea. Farruco Sesto

Aunque aprendí de Alfredo Maneiro que “más allá de la izquierda es donde está la solución”, confieso que en el campo concreto de la batalla de las ideas, me gusta identificar a los bandos en pugna como derecha e izquierda. Dos grandes bandos, que corresponden a maneras opuestas de ver el mundo, separados por una línea.

No se trata de que todo sea en blanco y negro, sin matices. Por el contrario, son dos universos confrontados, ambos muy llenos de grises y de variaciones innumerables, a veces sutiles, que se dan, eso sí, cada uno en su correspondiente lado de la línea.

La izquierda a un lado. La derecha al otro. De esta manera en política no existe el centro. Pues el “centro”, es una invención de la derecha para lavarse la cara en algunos casos.

Vistas así las cosas, el tema de fondo pasa a ser la identificación de esa línea. Yo encuentro que hay un método distinto de identificación según se trate de personas o de organizaciones.

Pienso que, cuando se trata de individuos, la ubicación de la línea es más bien de carácter subjetivo. De índole interior. Tiene que ver con un “sentirse de izquierda”, con la asunción de ciertos valores en lucha contra la injusticia, con un compromiso de  transformación estructural de la realidad y, muy particularmente, con el reconocimiento de unos referentes históricos de distintas épocas y culturas. Signifique lo que eso signifique en su infinita variedad.

Pero que cuando se trata de grupos u organizaciones la identificación no es tan sencilla. O tal vez lo sea más. Pues allí lo subjetivo debe dejar paso a la objetividad. La precisión sobre lo divisorio tiene que ver con el “ser o no ser” de izquierda a través de los hechos, que son los que cuentan.  Aquí el trazado de la línea de separación entre izquierda y derecha, es de índole externo. No se trata tanto de cómo un colectivo se identifica a sí mismo, sino de lo que propugna y hace en relación a temas cardinales en el escenario de la “transformación del mundo”, tales como el imperialismo y el neoliberalismo.

Y en ese sentido, una buena manera de medir ese “propugnar” y ese “hacer” por parte de una determinada organización es la calidad de su comprensión de lo que ocurre en lugares como, por ejemplo, Venezuela, donde cada día se escribe historia antiimperialista y antineoliberal.

Según lo anterior, y a propósito de un caso concreto, ¿de qué lado de la linea ubicamos a esa tendencia académica latinoamericana a la que Atilio Borón califica como “izquierda de jardín de infantes”?

 

Ustedes tienen la palabra.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: