Defender la Amazonia desde Cataluña. Gustavo Duch

Puede haber relación entre los incendios y el interés por disponer de más cultivos de soja

La industria de engorde de cerdos intensivo está de enhorabuena y ya sabemos que es una de las joyas de la corona del PIB catalán, junto con la otra industria intensiva del país: el turismo. Me explico. Después de más de 19 años de debates y negociación, a finales del pasado mes de junio se hizo el anuncio del acuerdo sobre el tratado comercial entre la UE y el Mercosur. Aunque Francia se opuso ayer en motivo de los incendios en la Amazonía e Irlanda amenaza con hacerlo si Bolsonaro no se compromete a proteger el territorio, -hay que ver cómo acaba la polémica y si el tema se debate en el G-7-, veamos cuáles son las consecuencias de un tratado que hace mucho tiempo que se gesta y que podría ver la luz pronto.

Como explica la Campaña ‘No al TTIP'(Catalunya No a los Tratados de Comercio e Inversión), “el tratado conlleva una liberalización muy importante del comercio entre ambos bloques con repercusiones muy negativas en el empleo y el medio ambiente”. De entre las medidas recogidas en el Tratado, sale beneficiado el comercio de soja desde los países del Mercosur, -el Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay-, ya que tanto la harina como el grano de soja podrán entrar en la Unión Europea sin ninguna traba, con un arancel del 0%. Estas ventajas para la soja llegan cuando los ultraliberales Bolsonaro y Macri han llegado al gobierno de Brasil y Argentina respectivamente, dos potencias en el cultivo de esta leguminosa. Esto supone una segunda alineación favorable de los astros para el porcino intensivo catalán, pero no es tan buena noticia para la Amazonia, ni para el futuro de la Tierra, y es que es difícil no percibir que puede haber una relación entre los incendios que están deforestando este territorio y el interés por disponer de más superficies para el cultivo de la soja.

Estas ventajas para la soja llegan cuando los ultraliberales Bolsonaro y Macri han llegado al gobierno de Brasil y Argentina respectivamente, dos potencias en el cultivo de esta leguminosa

Si nuestras administraciones no toman ninguna decisión al respecto, queda claro que las industrias aprovecharán la situación para continuar con una expansión cargada de consecuencias negativas que mil veces hemos denunciado: contaminación por purines, contribución a la crisis climática, desaparición de la pequeña agricultura y ganadería extensiva del territorio … y, evidentemente, la total complicidad con la desaparición progresiva de ecosistemas como la selva amazónica -ya bastante devastada por los incendios

Hay que disminuir el consumo de carne de estas industrias intensivas, como hace mucho tiempo que reivindicamos desde la soberanía alimentaria y como recomienda el Panel del cambio climático de la ONU, pero a la vez es urgente iniciar políticas de decrecimiento del sector porcino intensivo. Ya existen iniciativas que demuestran la viabilidad de reconvertir granjas intensivas de engorde de muchos animales en pequeñas granjas de pocos animales y con sistemas de producción ecológicos. Para detener la ceremonia de autoincineración de la humanidad.

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