Campo de refugiados de Yabalia, Gaza. Hiba, de 24 años, lleva cinco meses hundida en una fuerte depresión.

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Exactamente desde que dio a luz en un hospital palestino de Jerusalén-Este.

Estaba embarazada de trillizos y a los seis meses de gestación, Hiba comenzó a tener fuertes contracciones. En Gaza, debido a la falta de equipos médicos y de experiencia en este tipo de casos, el parto entrañaba un riesgo alto y los médicos aconsejaron a los padres que pidieran un permiso urgente a las autoridades israelíes para que la madre pudiera dar a luz en Jerusalén.

Se lo dieron a ella pero no a su marido, Mohammad. Los tres bebés nacieron muy pequeños y debían quedarse en el hospital durante una larga temporada pero unos días después, a Hiba le dijeron que ella tenía que abandonar el centro. Sin ningún lugar a donde ir en la ciudad, no le quedó más remedio que regresar a Gaza. Sin sus bebés.

Y allí empezó una angustia vital que derivó en depresión.

Las semanas posteriores a la vuelta de Hiba fueron aún más duras. La pareja se enteró por una llamada de teléfono que dos de sus hijos, los que menos pesaron al nacer, habían fallecido.

En mitad de una absoluta desesperación, más de tres meses después de haber dado a luz, finalmente Hiba recibió una llamada del hospital de Jerusalén anunciándole que podía ir a buscar a Shada, el bebé que había seguido adelante. Su marido Mohammad pidió el permiso inmediatamente a las autoridades israelíes para salir a buscar a su hija pero 20 días después seguían sin tener respuesta.

¿Cómo soportarlo?

En cualquier otro lugar del mundo, Hiba Swailam no habría tenido que separarse nunca de sus bebés recién nacidos. En cualquier otro lugar del mundo, Shahad tampoco habría pasado los primeros cuatro meses de su vida en la incubadora sola, sin escuchar jamás la voz de su madre o tocar las manos de su padre.

Pero sus vidas transcurren en Gaza, donde los derechos de sus dos millones de habitantes y los deberes humanitarios de Israel se desdibujan cruelmente tras 12 años de bloqueo israelí sobre la franja, cada día más pobre y aislada.

El 60% de menores que salen de Gaza para recibir algún tipo de tratamiento médico no está acompañado por sus padres. Las autoridades israelíes castigan a la población gazatí negándoles la libertad de movimiento hasta el punto de obligar a los niños a permanecen solos y sin el apoyo de un familiar mientras se encuentran ingresados en el hospital.

Después de muchas gestiones, Hiba ya está hoy cuidando de su bebé en Gaza. Trabajamos para que situaciones así no sigan sucediendo y para que, mientras perdura el bloqueo y la ocupación Israel, las personas refugiadas de Palestina puedan disfrutar de sus derechos fundamentales.

2 Responses to Campo de refugiados de Yabalia, Gaza. Hiba, de 24 años, lleva cinco meses hundida en una fuerte depresión.

  1. Maria Antonia Arnau Puigvert dice:

    el comportament del Estat sionista es criminal amb el Poble Palestí !!

    Me gusta

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