Somos una nación: Catalunya

Cada día que pasa me cuesta más escribir. NO entiendo nada de lo que vivimos. 82 años esperando ver la luz encendida de Catalunya pero, NO dejan que nos vayamos. No por el cariño que nos profesan, simplemente:  Nos necesitan. Cada dia más detenciones y prisión. Todos somos subversivos. Solo aspiramos a vivir en paz en nuestro país junto a nuestros seres queridos. Piensa el ladrón…..

Somos una Nación decían ya mis ancestros, mis  abuelos, que ni siquiera conocían la lengua española el castellano. ¿Por qué a menudo escribo en castellano?

Para que me entiendan mis amigos de allende los mares. Estos días recordando nuestro caminar con el inicio de la marcha Mundial por la Paz y la NoViolencia. En Catalunya, tenemos la suerte de ser al menos bilingües.

¿Problemas con el castellano? Pues sí. Cuando tenía 7 años, me llevaron a vivir a casa de unos tíos que no tenían hijos. Solían hacerlo muchas familias, imagino que ansiando lo mejor para sus vástagos. Nunca entendí sus motivos. Jamás una respuesta.

Cuando llegué a Granollers mi español era fatal, mi lengua catalana diferente de la que aquí se hablaba. Vocabulario de pueblo…

Según qué decía me miraban y escuchaban como si de otro Planeta hubiese llegado.

¿Mi Escuela? De la Hermanas Carmelitas. Todas las asignaturas se daban en castellano.

Mis tíos, vivían en una casa ubicada en el jardín de la Fábrica de Hilados Roca Umbert en la calle Josep Umbert.  Mi tío era el Director.

Tenían unas personas para vigilar la fábrica, gente normal, de la zona. Hablaban catalán. Yo mantenía con ellos largas charlas. El que vigilaba de noche, Josep, era campesino de La Torreta. Él sí,  que hablaba como yo. Le quería como si fuera mi tío. Me recogía en la Escuela cuando alguna dificultad como Carnaval o fiestas locales lo requerían. Me daba la mano y caminábamos charlando hasta llegar a casa. También lo hacía con el que estaba en jornada diurna, un valenciano llamado también Josep. Grandes personajes. Un recuerdo cariñoso para ambos.

La vida nada tenía que ver con la actual. Prohibiciones de toda índole, escasez de todo: comida, ropa, viajes, diversiones. Considero que éramos más felices con poco, que nuestros jóvenes que lo tienen todo, demasiado. Les falta la ilusión que a nosotros nos acompañó siempre.

¿Noticias? Eran escasas. En mi pueblo solo un vecino tenía una radio. Su casa era punto de encuentro en determinadas horas, sobre todo cuando la guerra civil.

Ojalá no se repitan aquellas escaseces…

 

 

 

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