Elogios a la Abuela. Iván Padilla Bravo

Yo voy a referirme aquí a una abuela hecha memoria ancestral, petrificada en jaspe y cargada de la poderosa energía del pueblo Pelón, la cual lleva por nombre Kueka.

La abuela Kueka es noticia por estos días debido a su regreso, luego de un largo secuestro de 21 años, por parte de un traficante de bienes culturales que la «compró» y trasladó hasta Alemania para integrar la caprichosa colección que él mismo exhibe en un parque al aire libre, de Berlín.

La abuela Kueka «desapareció» de su espacio natural en La Gran Sabana venezolana, en 1998. Una negociación absolutamente ilegítima y corrupta tapó la boca de los últimos gobernantes del llamado «puntofijismo», durante la IV República.

Con un franco desprecio hacia la memoria cultural de nuestros pueblos indígenas, se pretendió reducir a la Abuela Kueka a simple piedra vistosa y mercadeable, como suele ocurrir con toda cosificación en capitalismo, con fines exclusivamente lucrativos o de acumulación de capital.

Resulta que la Abuela Kueka es memoria y no mercancía. La memoria auténtica es inalienable, incanjeable, incomprable e invendible. La memoria es valor cultural y, en el caso de la Abuela Kueka valor cultural de uso por el pueblo Pemón, según su sistema de creencias y tradiciones.

Solamente un Estado de nuevo tipo, con principios socialistas, del socialismo del siglo XXI, y un gobierno revolucionario, Bolivariano y Chavista, como el que el Pueblo se dio al elegir al Comandante Hugo Chávez como su Presidente Constitucional, podía dedicarse inmediatamente a investigar y trabajar para sancionar el delito de tráfico de bienes culturales y la defensa de la memoria de los pueblos indígenas, en este caso del Pemón.

Con firme decisión decolonizadora y antiimperialista, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, emprendieron la digna tarea de defender nuestras raíces, patrimonio e identidad cultural, en el caso presente referidos al rescate y repatriación de la Abuela Kueka.

La abuela ancestral nos asume pemones a todos y todas las patriotas de hoy, Bolivarianos y Chavistas también, y su reencuentro directo con estos nietos, se hace compañía, protección, rebeldía y dignidad de originarios de Abyayala, que nos reivindicamos en un socialismo genuino, indigenista, mestizo y, sobre todo, proletario, en estos tiempos cuando la lucha de clases es y será -sin dudas- derrota definitiva del capitalismo.

Ilustración: Iván Lira

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