Costa Rica. El veneno en el plato

Resumen Latinoamericano*, 17 junio 2020.-

El informe de la Unidad de Control de Residuos de Agroquímicos (UCRA) del Servicio Fitosanitario del Estado de Costa Rica (SFE) presentado esta semana confirma una realidad preocupante e incómoda: el 64 por ciento de los vegetales frescos analizados contiene algún tipo de agrotóxico.

Por Giorgio Trucchi, Gerardo Iglesias.

El plan de monitoreo anual de control de residuos de agrotóxicos en vegetales frescos tiene como objetivo planificar controles oficiales para analizar el cumplimiento de las buenas prácticas agrícolas y de la normativa nacional.

De acuerdo con el análisis de 5.186 muestras de productos vegetales frescos[1], solamente el 36 por ciento de los alimentos producidos en el país y el 55 por ciento de los importados están libres de residuos de agrotóxicos.

Del total de muestras, 358 tienen restos de agrotóxicos por encima de la normativa establecida a nivel nacional en el Reglamento Técnico de Límites Máximos de Residuos de Plaguicidas en Vegetales[2].

Esto significa el 7 por ciento del total de las muestras y el 19,5 por ciento de los vegetales frescos producidos en el país que contienen residuos de agrotóxicos.

Pero lo más preocupante es que en las muestras nacionales analizadas se detectó la presencia de sustancias prohibidas en Costa Rica, como por ejemplo el insecticida organoclorado heptacloro y su producto de degradación heptacloroepóxid.

“Una situación grave es la presencia de Carbofurán y Ometoato en vegetales frescos. En particular el Carbofurán, un insecticida altamente tóxico que genera lesiones en órganos genitales”, dijo Henry Picado, miembro de la Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente (Fecon).

La federación, con quien la Rel UITA ha coordinado múltiples acciones, advirtió que también fue detectada la presencia de Fipronil, Clopirifos, Metamidofós (Tamarón) y Cipermetrina. Chile dulce, culantro y apio son los vegetales frescos con mayor contenido de residuos tóxicos.

Especialmente el Clopirifos y el Fipronil (ver artículos en la Rel UITA), han sido señalados y prohibidos en varios países. El primero por afectar la capacidad de aprendizaje de menores de edad, y el segundo por ser responsable, hace pocas semanas en Esparza, Puntarenas, de la intoxicación de 2 millones de abejas.

Más de lo mismo

Esta situación no hace más que confirmar lo que Fecon y varias organizaciones nacionales e internacionales hemos denunciando año tras año.

En 2017, Costa Rica importó la cifra récord de 18,6 millones de kilogramos de ingredientes activos de agrotóxicos. En la década anterior, el país había mantenido un promedio anual de 12,3 millones de kilogramos.

Fue a partir de 2016, con la entrada en vigencia de los polémicos decretos ejecutivos 39995-MAG y 40059-MAG, que el país centroamericano comenzó la escalada de importaciones, hasta llegar a ser considerado como la nación con mayor consumo de plaguicidas por hectárea.

“Pese a esto no existe iniciativa por parte del gobierno para bajar los niveles de contaminación de residuos de agrotóxicos en la comida”, alertó la Fecon.

Notas

[1] 1.704 producidos en Costa Rica y 3.482 con intención de importación (muestras tomadas en aduanas)

[2] https://bit.ly/2XQ67Mt

*Fuente: Rebelión – Rel UITA

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