Sin guabinear en el güebinar. Ivan Padilla

El llamado distanciamiento social, impuesto como metodología de contacto en la calle para las necesarias relaciones de intercambio en cuarentena, ha resaltado como herramientas relativamente nuevas al «delibery» (como una especie de servicio de encomiendas) y los seminarios en la web, popularizado en su acción como «webinar» o  güebinar para decirlo en criollo.

Estamos hablando de dos herramientas para la comunicación en cautiverio, o desde los particulares encierros, por los que hemos debido optar huyendo de los riesgos de contagio, en medio de la pandemia del Coronavirus.

Sin entrar a calificarlos, sin emitir juicios de valor sobre ellos,pero tomando en cuenta que ya no son los «dueños de los medios de producción» sino los «dueños de los medios de comunicación» quienes controlan la hegemonía en el capitalismo, es importante estar alertas al proceso de desintegración, de individuación, que podría estar contribuyendo a establecer el llamado «nuevo orden mundial».

En el fondo no hay nada nuevo, aunque con herramientas y tecnologías diferentes. La educación siempre es imposición de saberes. Desde cuando ella fue democratizada (por allá, en el siglo XVIII, con la Revolución Francesa, 1789-1795), la educación se convirtió en una forma masiva de imponer «seductoramente» saberes, de ideologizar, de crear hegemonía en el soporte pensado de las ideas.

Es por ello que el pensamiento crítico habla e invita a reflexionar, cada vez más, acerca de los procesos de desaprender para alcanzar aprender desde una cosmovisión sin dominación, sin monopolio de los saberes.

Y, en este artículo de opinión, quiero invitar a que asumamos una educación sin dominación y sin la tentadora, discreta y, muchas veces, imperceptible, acción de los llamados (Althusser) «aparatos ideológicos de Estado».

No podemos ni debemos guabinear -este verbo es un venezolanismo-, es decir, no debemos actuar por «imitación» de conductas parecidas a la de la Guabina (Hoplias Malabaricus), un pez de ríos, caracterizado por ser cambiante, inestable, adaptadizo.

Es decir, seamos seguros, firmes, conscientes y críticos a la hora de participar, por la web, en un compuesto de lecciones, generalmente ideologizantes: ¡No debemos guabinear en el güebinar!

Llama poderosamente la atención que los servicios aludidos -tanto de delivery como de webinar– fomenten un nuevo tipo de comunicación siempre virtual, carente de contactos y donde «el otro» realmente no existe. Los amos del mundo se empeñan en dominarnos y perpetuar su dominación. ¡Basta de guabineo con los peligros ideológicos, segregacionistas y de dominación contemporánea en el güebinar!

¡Mosca y sin guabinear!

Ilustración: Xulio Formoso

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