Diálogo en cuarentena. Festejar a la altura de la palabra.Iván Padilla Bravo

Me propuse escalar de nuevo La Montaña Mágica desde sus faldas. Ya lo había intentado, por allá a finales de los años 60 cuando Los Beatles, hippies y poetas decían que entrábamos a una nueva era, la de Acuario. Tiempos de amor y paz en el epicentro de las dudas y las guerras: «Hablas como un civil» me increpa entre murmuros, Joachim mientras leo de nuevo esa maravillosa novela de la literatura universal: «La guerra es necesaria. Sin guerra, el mundo no tardaría en corromperse, como lo ha dicho Moltke». Nos lo narra de manera brillante Thomas Mann en su seductora novela (Der Zauberberg) gastada en 12 años (1911 – 1923) de co-reclusión solidaria junto a su esposa, en un sanatorio suizo.

La Trepadora venezolana, del escritor criollo Rómulo Gallegos me ayuda a entender que no hay cima imposible de alcanzar. Le doy la razón, luego de haberme sensibilizado, muy joven, leyendo Los Miserables, esa novela de Víctor Hugo a la que el comandante Chávez le encontró varias lecturas. Unas 40 que compartió, casi como leyendas del llano, para contribuir a sensibilizar nuestra conciencia: «hay muchos Jean Valjean por ahí -señala el Comandante Chávez, una de las tantas veces en la que hace gala, con orgullo, de haber leído Los Miserables– que terminan en las cárceles porque tienen que terminar robando en una panadería, como Jean Valjean, quien pasó, creo que fueron 15 años, preso por robarse un pan. Entonces, estando en la cárcel, se metió en otro lío, apuñaleó a otro, golpeó a un guardia, le metieron cinco años más y entonces se fugó, lo capturaron, le metieron cinco más, y así fue hasta que llegó 15, 18 años por haberse robado un pan, Jean Valjean, hay muchos. Muchos Jean Valjean andan todavía por ahí».

La palabra poesía y luz que ilumina la conciencia de la humanidad en el recorrido por trochas, calles, avenidas, cerros, montañas y alamedas, como las que se reabren hoy en Chile, mientras Bolivia regresa a su esencia plurinacional de Patria nueva y el propio pueblo estadounidense hace tambalear los cimientos del poder imperialista en su seno,como una gigantesca implosión cuya espoleta se activa de tan sólo pronunciar la Poesía en los labios de la humanidad ennuevecida con el poder de su palabra.

Festejar a su altura, como lo hace Venezuela ahora, en el desarrollo de dos actividades de proyección mundial: la Feria Internacional del Libro (FILVEN 2020) inaugurada este jueves 12 de noviembre y el XIV Festival Mundial de Poesía con fecha de inicio el día 14 de este mes y año, parece convertirse en una profecía de paz que vence las injusticias y desigualdades, que derrumba los egolátricos imperios fundados en el supremacismo y la explotación de clases capitalista.

Festejamos a la altura de la palabra, de la conciencia, de la vida, con el placer de leer y compartir, con el placer de reivindicarnos como humanidad en un corazón de unidad llamado Poesía.

Ilustración: Iván Lira

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