Diálogo en cuarentena.

Este domingo 6 de diciembre voto por ti desde Venezuela

Iván Padilla Bravo

Sí, este domingo tenemos elecciones en mi país. Están concebidas, constitucionalmente, para elegir los nuevos diputados y diputadas que deberán integrar la Asamblea Nacional (el poder legislativo, uno de los cinco poderes que, con autonomía, tienen responsabilidad en los destinos de nuestra República Bolivariana).

Cuando digo que voto por ti, es porque eres parte de la humanidad, donde quiera que estés y como quiera que pienses o cualquiera sea tu visión política.

Mi cosmovisión, mi adscripción política y mi militancia, son revolucionarias, en todos los sentidos. Quiero y lucho por un mundo de justicia e igualdad. Quiero y contribuyo, modestamente, a construir el socialismo, como opción de amor, libertad, independencia y solidaridad entre todos los individuos y con la naturaleza.

Nací bajo la dominación económica, política e ideológica del capitalismo y padecer su poderío y hegemonía, me hicieron despertar, como a unos cuantos millones en el mundo. Estoy entre los pobres y desheredados, los proletarios del mundo que protagonizamos los cambios que, históricamente, nos han de liberar.

Es por esto, brevemente descrito, por lo que, desde la República Bolivariana de Venezuela, este domingo 6 de diciembre, votaré también por ti. Votaré también por tu libertad y por la paz. Aunque no lo entiendas exactamente o no hayas tenido jamás la oportunidad de entender las relaciones como campo amoroso de solidaridad, producción, distribución y consumo, en libertad. Como ya lo fuimos alguna vez, a los inicios de nuestra vida y en la armonía de nuestros ancestros.

Las elecciones parlamentarias a celebrarse este domingo 6 de diciembre no representan un cambio inmediato, automático, tampoco son una tregua ni un armisticio en la guerra unilateral y desproporcionada que ha declarado y ejecuta el imperialismo yanqui-sionista en contra de nuestros pueblos, pero particularmente hoy contra Venezuela y nuestra decisión soberana de ser libres e independientes, de manera definitiva.

En nuestra Patria y en muchas otras naciones norteamericanas,hace un bicentenario de años, dimos un paso firme de libertad e independencia, con el General Simón Bolívar a la cabeza y un ejército de convencidos patriotas, en su mayoría sin preparación militar pero diestros armados de conciencia y dignidad.

Hoy en día, con el correr de los tiempos y la consolidación supremacista del neoimperio  asentado en suelo de América, al norte, en los llamados Estados Unidos, Venezuela y todos los países considerados por ellos como «patio trasero», han despertado de voluntad y lucha para la conquista de la igualdad y multipolaridad de los pueblos.

Así nos encuentra el contexto sociopolítico en el que enfrentamos al capital y, luego de combinar distintas formas de lucha, hoy avanzamos de democracia y por la paz. Venezuela es así, en la actualidad, una vanguardia revolucionaria, Bolivariana y socialista que ha sabido hacer de su democracia un auténtico espacio participativo y protagónico con, apenas, 20 años de edad y casi igual número de procesos electorales que apuntan hacia la auténtica libertad.

Por eso el enemigo imperial nos acosa, nos agrede, nos bloquea, nos amenaza y nos quiere derrotar. En sus desesperados empeños, uno de los misiles de mayor alcance destructivo, con el que se nos ataca hoy, es con el dólar. Es decir, no estamos acorralados por un arma disuasiva sino plenamente destructiva. Por eso no debe sorprendernos el que, a poquísimos días de una nueva y auténticamente democrática contienda electoral, las presiones sobre nuestra economía, en el campo monetario y en la esfera de la circulación donde se mueve la distribución y el consumo, en términos capitalistas, se nos quiera asfixiar, hacer sentir la escasez y el hambre, procurando reacciones violentas y desesperadas, cómo la que en términos sutiles, ha querido convertir las votaciones, de este 6 de diciembre, en un improvisado plebiscito o en un referendo revocatorio que llegue hasta a poner fin al Gobierno que encabeza nuestro presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros.

Cuando en Venezuela acudimos a votar una vez más, en democracia auténtica, participativa y protagónica, como lo contempla nuestra Constitución, lo hacemos entonces, para defendernos del bloqueo imperial, de sus «sanciones», de sus amenazas de invasión y actos de de magnicidio (afortunadamente en grado de frustración) y para derrotarlos en todos sus planos, fortaleciendo nuestra conciencia y consolidando nuestros caminos de independencia y libertad.

En lo inmediato, estamos (en Venezuela) en el momento justo y a la hora de votar: esta es una oportunidad que no debemos despreciar y que te invitamos a entender hermano, hermana, de la Patria Grande que es  humanidad.

Las y los patriotas, las y los revolucionarios bolivarianos y chavistas, estamos llamados a ser vanguardia de unidad y de paz. Este próximo domingo es también una oportunidad para nuestra decisión de descolonizar y de desdolarizar. Es la hora de la conciencia para avanzar y triunfar. Por eso, este domingo 6 de diciembre, voto por una nueva Asamblea Nacional, por diputados, diputadas, conscientes, revolucionarios y comprometidos. Voto por la paz. Voto ratificando a Nicolás Maduro presidiendo el Gobierno desde el Ejecutivo. En esencia voto también por ti, que somos unidad.

Ilustración: Iván Lira

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