Corro para vacunarme. Iván Padilla Bravo

Diálogo en cuarentena

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Hemos hablado de la alimentación equilibrada, predominantemente natural y abundante en vegetales, en armonía con la naturaleza, como forma revolucionaria, no capitalista, de vacunarnos para una vida sana y sin peligros de desestabilización en nuestro sistema inmunológico.

Hoy me quiero referir al movimiento corporal a través del ejercicio físico que privilegia la presencia de oxígeno, que es aeróbico, (caminar enérgica y sistemáticamente, trotar, nadar, tc.) como forma natural de prevención, de vacunación, para impedir ser invadidos por microorganismos patógenos como el Covid-19.

La «humanización» de la naturaleza en vez de la naturalización de la humanidad es, quizás, la expresión más perversa en el proceso supremacista ejercido por quienes se erigieron en amos del mundo acumulando capital en sus pocas manos, a cambio de explotar a las grandes mayorías productoras, en todo el planeta.

Naturalizar a la humanidad no implicaría ningún esfuerzo prepotente por parte de quienes se consideran la superior e «inteligente» entre todas las especies. La armonía, el equilibrio, de todo el universo, de la naturaleza tal como se expresa en nuestro planeta, es algo esencial de y en la vida.

Pero resulta que, en pleno siglo XXI, la ciencia, la tecnología, la religión y el poder que todas ellas representan como sistemas de creencias que convergen en la razón de ser del capitalismo, coinciden en códigos similares de conducta ante desequilibrios manipulados desde el poder para «pandemias» como la actual de Covid.

Como si se tratase de «demonios» que atacan a la humanidad desde fuera, convirtiendo en «culpable» a la naturaleza o a cualquier otro ser vivo «opuesto» o «enemigo» de los humanos, estos -desde todas sus estructuras de poder y supremacía- decretan al fenómeno pandemia, lo magnífican y lo alejan de cualquier explicación que los amos del mundo no aprueben como «científica».

Negados al reestablecimiento del equilibrio mediante la alimentación sana y natural, al ejercicio físico aeróbico, al descanso, la respiración consciente y la identificación (igualmente consciente) con el resto de la naturaleza, desde el poder se inventa la vacuna, al igual que se inventa un insecticida, un pesticida, un antibiótico, un antimicótico o cualquier otro «anti», exterminador de «bichos» que, en última instancia, los produjo el mismo hombre en su prepotencia egótica, el mismo ser humano, erigido en poder.

Es en el contexto de lo que explicamos donde debemos ubicar al reestablecimiento del equilibrio entre todos los seres vivos, no mediante el uso de nuevos agentes de exterminio, como los antibióticos y las vacunas (por mencionar, tan solo, dos ejemplos), sino por la promoción de una vida sana mediante la alimentación natural, la meditación y los ejercicios aeróbicos, como rutinas diarias para el rescate y mantenimiento del equilibrio que nos ha sido expropiado por el capitalismo.

La vacuna la llevamos dentro

La mayoría de nuestras generaciones han sido tocadas por campañas masivas de vacunación, en determinadas circunstancias. Los hospitales maternos verifican, al egreso de los mismos, que los niños allí nacidos hayan recibido su dosis de BCG y que luego continúen su respectiva acumulación de vacunas anticualquiercosa, las cuales se registran rigurosamente en un cartón que debe presentarse, casi con religiosidad, en cualquier lugar, para el acceso a las escuelas, para viajar o para casi lo que sea.

Casi dos años de cautiverio masificado y compulsivo de la humanidad, pudieron haber sido utilizados para educar o reeducar a nuestros pares en materia de alimentación, respiración consciente, ejercitación aeróbica y otras formas naturales de equilibrio con nosotros mismos y con la naturaleza toda. Pero se sabe que hacerlo, aplicarlo, es algo radicalmente Revolucionario y se convertiría en algo subversivo, antisistema y anticapitalista que los amos del mundo no pueden aceptar por cuanto representaría el verdadero final de los días de su dominación y supremacismo.

Ilustración: servicios internet

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