Federico Mayor Zaragoza, Inventar el futuro, un nuevo comienzo…

septiembre 16, 2012

Hay momentos, muy pocos, en los que, de pronto, el cambio es posible. Durante siglos, los seres humanos han vivido atemorizados y obedientes al poder absoluto de unos cuantos hombres. Durante siglos, la ley del más fuerte: “si quieres la paz, prepara la guerra”. Historia ensangrentada, donde la paz es tan solo una pausa, donde la creatividad humana es simple destello. Siglos y siglos de silencio, de sumisión. Siglos y siglos al cabo de los cuales las asimetrías sociales y la pobreza extrema predominan en una Tierra que también, con influencia de la actividad humana, se deteriora.
Y siglos más recientes con predominio de unos imperios a escala global.
Décadas cercanas en las que, por fin, se “escucha” al pueblo y se acepta que de él emane todo poder… que sigue siendo masculino en su inmensa mayoría, y sigue basado en la fuerza, un poder que “cuenta” a los ciudadanos en los comicios electorales, pero después no los toma en cuenta permanentemente, que en esto consiste la democracia.
Si contemplamos hoy el mundo en su conjunto veremos, con loables excepciones, que seguimos siendo súbditos, que los mecanismos que asegurarían una participación real no funcionan, no son atendidos… Los últimos estertores del capitalismo están produciendo, en la debacle ética de Occidente, no solo desgarros sociales muy graves y que va a ser difícil recomponer, sino también deslocalizaciones productivas donde la gente sigue sometida y trabaja en condiciones insoportables.
Vivimos pendientes en Occidente y, sobre todo en Europa, de las fluctuaciones de los valores bursátiles (los morales ya no existen) y de las primas de riesgo, al mismo tiempo que quienes controlan los pozos de petróleo y la mayoría de los medios de comunicación procuran que nuestro fanatismo deportivo y nuestros sentimientos de afiliación vayan supliendo cualquier otro sentimiento y reacción, y se desdibujen los auténticos grandes desafíos como los que afectan al medio ambiente, a la salud, etc.
¡Y aceptamos que grupos plutocráticos de siete, ocho o 20 países pretendan gobernar a 196!
Contemplamos impasibles como los “mercados” llegan a la desfachatez increíble de nombrar gobiernos en la propia cuna de la democracia, Grecia, y en Italia. Y no pasa nada. Vemos como el Banco Central Europeo obedece a los intereses de un solo país sobre 27… y no pasa nada.
Dejamos que el poder se halle en muy pocas manos y que sean ellos quienes, en último término, decidan… Y la gente, los pueblos, en medio de un despliegue mediático inverosímil, siguen distraídos, indiferentes, desapegados del acontecer político y sus protagonistas —¡a los que “suspenden” en todas las encuestas!— interesados tan solo en los más goleadores, en los “detalles” de las noticias más espectaculares,…
Y, por si era poco, la jerarquía eclesiástica —a la que, “con la Iglesia hemos topado, Sancho”, nadie se ha atrevido a poner en su sitio— entrometiéndose en temas educativos, éticos y científicos, en los que su incompetencia ha sido estruendosamente demostrada.
Pues bien: ha llegado el momento de la inflexión histórica a la dignidad de todos los seres humanos sin excepción, que no pudo llevarse a término en 1944 con Roosevelt y la ONU; ni en 1962 con Kennedy; ni en 1990 con Gorbachov y Nelson Mandela, al final de la guerra fría, porque se impusieron las ambiciones hegemónicas de Estados Unidos acompañados, como es habitual, por Reino Unido… ¡Y hemos aceptado que, marginando a las Naciones Unidas, unos grupos plutocráticos de siete, ocho o 20 países pretendan gobernar a 196!
Hollande puede representar el inicio de una “nueva era” en la UE y el segundo mandato de Obama puede hacer lo mismo en EE UU… y mucho más allá
Ahora es tiempo de cambios radicales porque por primera vez en la historia coinciden tres características favorables a escala planetaria:
1) Conciencia global, que permite apreciar mejor lo que se tiene y conocer las precariedades ajenas, incrementando la solidaridad;
2) Mayor número de mujeres en la toma de decisiones;
3) La posibilidad de participación no presencial, gracias a la moderna tecnología de la comunicación y de la información.
Pero en la Unión Europea donde todavía prevalece “el gran dominio” militar, financiero, energético y mediático, y en Estados Unidos con un Partido Republicano insolidario y ultraconservador, es muy difícil imaginar una movilización a gran escala, aunque si tenemos en cuenta el conjunto de la Tierra y no solo a Occidente, es muy posible —¡ya era hora!— que las innumerables insumisiones pacíficas hayan ido tejiendo su “primavera” y estén —¡el 99% de la humanidad!— esperando la oportunidad de pasar a la acción.
Hollande puede representar el inicio de una “nueva era” en la Unión Europea y el segundo mandato de Obama puede hacer lo mismo en Estados Unidos… y mucho más allá.
Este “nuevo comienzo”, que representaría la superación conceptual y práctica del capitalismo y del comunismo, implicaría en poco tiempo nuevas pautas económicas, financieras y estructurales así como nuevas directrices relativas al medio ambiente y las condiciones para la vida digna de los seres humanos.
El por-venir está por-hacer. La primera “invención” debería ser liderada por los Estados Unidos, pero con el apoyo de todos los países del mundo, con unas Naciones Unidas que, al garantizar, mediante alianzas, las condiciones geoestratégicas adecuadas y las aportaciones nacionales que correspondan a la seguridad común, a través de los Cascos Azules, permitieran un inmediato y profundo decrecimiento de los gastos en armamento.
Además del Consejo de Seguridad “Territorial” existirían, como ya he tenido ocasión de comentar, un Consejo de Seguridad Medioambiental y otro Socioeconómico.
La refundación del Sistema de las Naciones Unidas implicaría una Asamblea General integrada en un 50% por Estados pero el otro 50% —“Nosotros, los pueblos”…— por representantes de la sociedad civil. Desaparecerían los vetos actuales, sustituyéndose por una votación ponderada.
Esta refundación del Sistema debería ir acompañada, ineludiblemente, por una gran y eficiente restructuración de la justicia internacional para permitir, en todos los ámbitos delictivos, una acción rápida y bien coordinada. En otras ocasiones he referido las funciones locales, nacionales y regionales que podrían aportar soluciones imprescindibles para la gran inflexión: cuestiones de desarrollo sostenible; acción diligente y eficaz, con la cooperación regional apropiada contra catástrofes naturales o provocadas; atención a las prioridades propias de la “igual dignidad de todos los seres humanos”, para facilitar, sin excepción alguna, los requisitos propios de una vida digna (nutrición, agua, salud, educación)…
Hoy quiero insistir, por su siniestra influencia en el proceder nacional e internacional de los pueblos, en el consumo y tráfico de drogas. Esta debería ser otra de las “invenciones” que cambiarían el mundo en muy poco tiempo. Como sucede en el caso del consumo de alcohol y de tabaco, hay que hacer responsables a los consumidores, con las oportunas campañas mediáticas y de educación a todos los niveles, y disponer de la atención sanitaria que, en su calidad de pacientes, corresponda. La drástica disminución del precio de las drogas eliminaría el narcoterrorismo que hoy, a través de los paraísos fiscales, constituye uno de los más perversos retos a la acción política mundial.
Innovación política, económica y social. La naturaleza del empleo y del trabajo bien diferenciada, cuando simultáneamente se procuran fuentes alternativas de financiación, como el impuesto sobre transacciones financieras.
También en este “nuevo comienzo” será necesario, con rapidez y buen tino, compartir adecuadamente los beneficios que se obtienen de la explotación de los recursos naturales (mineros, petrolíferos…) entre aquellos que poseen la tecnología y los “propietarios” de riquezas naturales.
Será un mundo multipolar, con considerables influencias regionales, con una notoria y progresiva federación de Estados.
Inventar el futuro con ciudadanos del mundo, capaces de conocerse y concertarse a través de las redes sociales virtuales de creciente importancia y capacidad de movilización, que de manera apremiante propondrán y “votarán” soluciones a los distintos problemas planteados, pasando a ser una parte relevante del funcionamiento democrático a escala local y planetaria.
La demografía y mayor longevidad favorecerán que sean millones las opiniones y las propuestas. La inmensa diversidad geográfica se verá compensada por la “cercanía” de quienes, desde lugares muy apartados, compartirán sus puntos de vista.
Es una nueva cosmovisión, con nuevos estilos de vida. El gran desafío a la vez personal y colectivo es cambiar el modelo de vida. Esto es lo más difícil de conseguir, aunque muchos de los “hábitos” actuales permanecerán en proporciones apreciables.
El mundo entra en una nueva era. Tenemos muchas cosas que conservar para el futuro y muchas otras que cambiar decididamente. Por fin, los pueblos. Por fin, la voz de la gente. Por fin, el poder ciudadano. Por fin, la palabra y no la fuerza. Una cultura de paz y nunca más una cultura de guerra.
En resumen, es preciso inventar la “nueva” democracia. Más democracia, mejor democracia, a todas las escalas: personal, local, mundial.
Frente a un mundo a la deriva, es preciso y posible inventar el futuro. Al igual que en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos marcó los puntos de referencia ética para la humanidad, convendría ahora que una Declaración Universal de la Democracia aunara los “inventos” locales y mundiales para poder legar a las generaciones venideras un mundo “liberado del miedo” y del “horror de la guerra”, como establecen la Declaración de Derechos Humanos y la Carta de las Naciones Unidas, respectivamente.


La Indignación se apodera de España…

septiembre 15, 2012

Cual espectacular y trascendente Simfonía, la Indignación ha tenido casi todos los “movimientos” previstos. Si no recuerdo mal eran normalmente cuatro: Allegro, Lento, Scherzo, Allegro, pero, en el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven apareció la voz humana,algo que nadie había imaginado en su época. Apareció pues un quinto movimiento, LA VOZ.
Ha costado mucho que los ciudadanos reconocieran su fuerza, la de su voz, olvidada, despreciada por los que ostentan poder. Voz de los ciudadanos, soberana, capaz de decidir, de modificar, de escribir el futuro para nuestra generación y para las venideras. Barcelona llenó calles y plazas, unos dos millones salieron en defensa de un futuro que nos quieren robar. Los ciudadanos han decidido exigir la Independencia, optan por ser un nuevo país en Europa, fuera de España. La negociación está en marcha, la piedra de toque se disparó, ya no tiene como regresar al pasado.
Hoy ha sido Madrid, en la capital de España, pero también en otras ciudades españolas, que los ciudadanos han salido a la calle en un intento de salvaguardar las conquistas Sociales que nos quieren quitar: Educación, Sanidad, Cultura, Vivienda. ¿Puede alguien imaginar un mundo sin estos logros conseguidos tras aciagas luchas en las que muchos perdieron incluso sus vidas?
La Cumbre Social, que integra a más de 150 organizaciones sociales, han exigido hoy sábado al Gobierno, que someta a referéndum los recortes y la posible decisión de pedir un rescate. Una medida de “tal trascendencia”, no puede tomarla el Gobierno a su albur, debe ser sometida a Referendum detodos los españoles. En un manifiesto leído al término de las ocho marchas de protesta que han confluido al mediodía en la madrileña Plaza de Colón, se advierte de que el rescate, de llevarse a cabo, supondrá nuevas condiciones y recortes que “amenazan con desbaratar lo poco que se mantiene en pie” del sistema de protección social.
El texto recuerda que la Constitución, contempla en su artículo 92.1 la posibilidad de que, ante decisiones de especial relevancia, se recurra a la consulta popular y anuncia por ello una campaña que exigirá la celebración de un referéndum. Si el Gobierno se empeña en esta deriva antisocial y autoritaria, si se resiste a escuchar la voz de la sociedad, habrá nuevas movilizaciones y éstas serán más numerosas, contundentes y generales”.


Federico Mayor Zaragoza: Sobre la desafección política y la obcecación futbolística

septiembre 9, 2012

Al sentirse no sólo desencantados sino traicionados por los políticos; al apuntar progresivos y muy rápidos incumplimientos de las ilusiones que habían suscitado; al darse cuenta de la desinformación a la que se hallan sometidos; al no ver claramente alternativas ni soluciones… la desafección política, también religiosa, hace que aumente, de forma torrencial, el partidismo deportivo, fomentado de una manera escandalosa, hasta el punto de llegar a constituir hoy ya una auténtica “burbuja del espectáculo”, que mantiene distraídos a los ciudadanos, que van a dejando “por imposibles” sus justas reivindicaciones sociales, profesionales, etc.

La uniformización, la gregarización, son casi tan antiguas como la humanidad habiendo sido ejercidas hábilmente por el poder. “Circo y pan”, en la época romana para que los césares pudieran hallarse tranquilos en las cumbres doradas de su poder. Asusta ver a estas masas enardecidas que aceptan que a sus ídolos deportivos les paguen inmensas cantidades y que lo único importante es que su equipo sea vencedor. Me dejan perplejo estos ciudadanos gritando y pegando voces de alegría… Espectadores permanentes.

A mi también me gusta mucho el futbol. He seguido con interés numerosas competiciones. Pero tenemos que hacer todo lo posible para que, tantos y tantos compatriotas, junto al disfrute de las competiciones deportivas no pierdan la condición de ciudadanos activos, participativos, capaces de movilizarse en favor de una auténtica democracia a escala personal, local, nacional y global.


CONFESSIONS DE DONES DE 30

septiembre 7, 2012

¿Quiere alguien reirse durante una hora y media? Cuando nos falta el aliento y nos cuesta respirar, ir al teatro sirve como válvula de escape. Pero, sorpresa… “Confessions de dones de 30” sorprende y ayuda a vivir. Seguro que no solo de pan vive el hombre y mucho menos las mujeres, ansiosas de conocer lo que ocurre, quién llega, quién mangonea, a donde vamos, por qué, con quién…
Me mandaron unas Invitaciones desde Anexa, que agradezco publicamente, por el agradable tiempo que, visionar esta obra me permitió: salír de extraños desaguisos para zambullirme en un disparatado juego de palabras, en el que no faltó ni el buen humor ni el respeto. Simplement, pusieron tono festivo al inicio de unn finL de semana desesperanzado, sin color. La risa se adueñó de los asistentes. Hacia años que no veia tanta complicidad artista-director. Bravo amigos, mereseis Premio…Besos…


Federico Mayor Zaragoza: Democracia real ya!

septiembre 7, 2012

Creo que es la mejor bandera desplegada por quienes forman parte del naciente pero ya imparable movimiento que gracias a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, pondrá de manifiesto progresivamente sus protestas y sus propuestas y, por el número de adhesiones que serán capaces de recibir, influirán en las decisiones del poder ejecutivo. No cabe duda que, con la participación no presencial, se fortalecerá la democracia.
La democracia es el único contexto en el que es posible imaginar el “nuevo comienzo”, la nueva era de un mundo en el cual la gobernación sea inspirada por la justicia, la igualdad, la libertad y la solidaridad, en suma, por los principios “democráticos” que tan lúcidamente establece la Constitución de la UNESCO, en lugar de los mercados, del gran dominio militar, energético, financiero y mediático que en estos momentos intenta todavía ejercer, a través de grupos plutocráticos, sus ambiciones de dominio, que tantos resultados negativos han conllevado.
¡Democracia real ya! Así de claro. Ésto es lo que tenemos que procurar. Se ha presentado ya el segundo proyecto de la Declaración Universal de Democracia. En pocas semanas dispondremos del proyecto al que podremos adherirnos, previas las contribuciones para su mejora que se estimen oportunas.
¡Democracia real ya! Deseo que sea ésta la gran bandera que enarbolen todos aquellos que desde la Puerta del Sol al ciberespacio han llenado el horizonte de expectativas de cambio.


Federico Mayor Zaragoza,Rescate de “Comunidades Autónomas”: no sólo importa el cuánto sino a quién y por qué tienen estas necesidades apremiantes

septiembre 5, 2012

Interesantes, como siempre, las consideraciones sabias de Federico Mayor Zaragoza.

•Primera lección: no es políticamente adecuado ni democráticamente tolerable que se siga actuando sin dar las explicaciones que proceden, sin decir por qué se hacen transferencias de miles de millones del Tesoro a entidades bancarias o a Comunidades Autónomas, sin que el pueblo conozca a qué se deben los inmensos “agujeros” de algunas entidades financieras o las apremiantes necesidades “de caja” de unas u otras Comunidades Autónomas. Catalunya, por ejemplo, tiene una población que es el doble de la valenciana y es notorio que se ha invertido en grandes instalaciones industriales, científicas y tecnológicas, con independencia de que haya también cometido errores y gastos que estén por encima de lo que era prudente, si bien la más importante entidad bancaria de Catalunya es capaz de mantenerse firme ante los vendavales de los mercados que venimos sufriendo en los últimos años.
•En Valencia –sigo hablando por diferencias cuyas precisiones me gustaría conocer, igual que a la gente en general- hay una gran cantidad de gastos indebidos, impresentables y hasta delictivos, con imputaciones de corrupción, y dos grandes entidades bancarias que han quebrado sin que de momento veamos que los culpables hayan sido juzgados, con patentes inversiones (no quiero citar a la del aeropuerto de Castellón) en colosales espectáculos deportivos y en circuitos de la Fórmula 1…
•Escribo todo lo que antecede sólo porque me gustaría que me precisaran rápidamente cuál es la realidad, por qué se hacen tantos aspavientos en un caso y tan pocos en otros, por qué de pronto se deciden dar cantidades equivalentes a las que solicitan estas Comunidades Autónomas a una sola entidad madrileña cuyo “agujero” supera los 20.000 millones… o por qué una sola entidad bancaria de Galicia necesita un “rescate” de 5.000 millones, la misma cantidad que requiere para disponer de la imprescindible liquidez la comunidad catalana…
•Otra lección: una parte importante de los fondos de “rescate” vendrán de las Loterías del Estado. ¡Menos mal que no se han privatizado! ¡Menos mal que todavía nos queda la RENFE, que ahora ya empieza a tener un valor realmente importante…! Recuerdo cuando hace tan sólo diez años se proclamaba que la privatización era la gran solución. Se ha desvencijado a los Estados-Nación. La lección a aprender es que no era el camino mejor. Lo correcto es que al menos todas las grandes instituciones relacionadas con el servicio público tengan una mayoría del Estado. Del Estado democrático, bien entendido.
•Otra lección: ¿a qué interés prestarán al ICO los fondos destinados a las Comunidades Autónomas los bancos que han recibido fondos de la “barra libre” del BCE al 1%? La lección es que hay que evitar este “bucle perverso”, que no entenderemos hasta que no sepamos claramente y de una vez cuáles son los intereses y cuál es la magnitud de la recuperación de la deuda adquirida en su momento por las grandes instituciones europeas, especialmente alemanas.
•Otra lección: la desafección que los ciudadanos manifiestan en relación a los partidos políticos y el Parlamento es muy preocupante y no mejorará hasta que no informen ampliamente a los ciudadanos, sobre todo, cuando hay en estos momentos tantas personas que se hallan en una situación crítica y que empiezan a tener gravísimos problemas para vivir en condiciones mínimas. Es mejor informar a tiempo, es mejor acercarse decididamente a la ciudadanía que distanciarse progresivamente de ella, que se siente defraudada, confusa, desprovista de horizonte


Federico Mayor Zaragoza,Urgente: reunión extraordinaria de las Naciones Unidas para acordar fórmulas inmediatas de acción

septiembre 3, 2012

He escrito mucho, desde hace tiempo, sobre este auténtico apremio mundial. Tengo previsto publicar en los próximos días algunos aspectos adicionales sobre este tema. Pero hoy creo que debo insistir en la necesidad inaplazable de una “convocatoria extraordinaria” para poder hacer frente a una serie de retos que, de otra manera, podrían ensombrecer todavía más los horizontes actuales.
Me voy a limitar a trasladar a este Blog algunos titulares de la prensa (“El País”) del viernes 31 de agosto, que considero que tendrían que inducir un clamor popular global en favor de la eliminación inmediata de los grupos plutocráticos (G8 y G20) y la revitalización –refundación- de las Naciones Unidas. En otro caso, la debacle política, económica y ética mundial se hará inevitable. Es imposible aducir que debemos esperar a que gane Obama –desde luego, si pierde sería horrible- o a que conserve el poder la señora Merkel, o que el Presidente Hollande se mantenga firme en el cumplimiento de sus promesas electorales.
He aquí algunos de los títulos a los que me refería: “Egipto incita a la rebelión en Siria en la Cumbre de Teherán”; “Ban Ki Moon exigen en Teherán que cumpla con la ONU para evitar la guerra”; “El Consejo de Seguridad, bloqueado”; “La ONU alerta sobre los avances del programa nuclear iraní”; “Los ataques de infiltrados en las fuerzas afganas golpean la retirada de la OTAN”; “Sudáfrica procesa a los mineros con las leyes del apartheid”; “El Amazonas se tiñe de sangre” (matanza de decenas de nativos yanomami en la selva venezolana); “Un gran negocio bajo el mar: explotación de los fondos marinos” (Europa prepara un mapa detallado que dé acceso a mineras, farmacéuticas y energéticas); …
Ya ven: sin una reunión extraordinaria y la urgente designación de unos “representantes de todos los países” que fueran capaces de rápidamente proponer fórmulas apropiadas para cada uno de estos retos, en poco tiempo podría producirse el enorme disparate, absolutamente inmoral como fue el de Irak, de la invasión de Irán, o dejar que se sigan violando los derechos más elementales tanto en poblaciones indígenas o en quienes trabajan en explotaciones mineras en manos de multinacionales que no velan, precisamente, por las condiciones de trabajo ni medioambientales… Seguirá sin solución el drama sirio. Afganistán seguirá produciendo el 90% de la heroína que se consume en el planeta…
La sustitución de la justicia social por los “mercados” para orientar la economía ha sido un terrible fracaso. Como lo ha sido la sustitución de las Naciones Unidas por grupos plutocráticos. Ha llegado el momento de enmendar rápidamente unas tendencias que podrían conducir, si no se atajan decidida y lúcidamente, a una auténtica debacle a escala global.


Federico Mayor Zaragoza: ¿Entregar a Assange y a Falciani?

agosto 23, 2012

Las leyes deben ser justas. De otro modo, no puede hablarse de Estado de Derecho, porque podrían favorecerse, en ambos casos, sentencias éticamente reprobables.
Si ha habido delitos sexuales que vulneran la ley del país, Suecia, en que fueron supuestamente cometidos, nada debería impedir que la justicia, como es debido, se aplicara. Pero sin que ningún otro país, y en especial los EEUU, pudieran aprovechar la ocasión para obtener su extradición y juzgar al conocido “anarquista digital” por violación de “secretos de Estado”. Secretos de Estado… ¿no es lo que intentan averiguar los costosísimos servicios de inteligencia?
El hacker australiano ha demostrado que los Estados deberán tener ahora mayor cuidado en bien guardar los verdaderos secretos y, también, evitar que figuren como “confidenciales” auténticos cotilleos, algunos realmente jocosos, que puntúan con un “suspenso” radical a un número considerable de sus delegaciones diplomáticas.
Julian Assange, fundador de Wikileaks supone, sospecha, presiente…. que los Estados Unidos actuarían en cuanto saliera de la Embajada de Ecuador en Londres. Bastaría con que Estados Unidos manifestara oficialmente que no solicitará su extradición ni lo juzgará. De hecho, la portavoz de la diplomacia estadounidense declaró el día 16 de este mes que los “Estados Unidos no tenían intención alguna de intervenir”. Pero el Presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, republicano de hondo calado, ha pedido a la Casa Blanca que interponga una demanda. Por tanto, parece prudente esperar a que termine el “consejo de guerra” que va a tener próximamente contra el soldado Bradley Manning.
Por cuanto antecede, considero fuera de lugar que el importante periódicoThe Washington Post del 21 de agosto sugiera que los Estados Unidos podrían adoptar decisiones que afectarían económicamente al Ecuador (buena parte de las grandes compañías de Ecuador -primer país bananero y camaronero del mundo- son estadounidenses).
Ana Palacio habla de “Fraude al Estado de derecho” y se pregunta –“El País, 22 de agosto- por qué la Unión Europea permanece muda acerca de este asunto. Cuando ha permanecido en silencio después de que “los 3 delas Azores” decidieran la invasión de Irak que ha costado miles de muertos, mutilados, más de 5 millones de desplazados… y no reaccionó cuando se terminó de un modo impresentable bajo todos los puntos de vista con el líder libio Gadaffi… no parece apropiado hacer ahora grandes aspavientos por un tema comparativamente menor. Lo que sucede es que la época en que los grandes países más poderosos decidían quién era culpable y quién no lo era, y podían cambiar impunemente gobiernos democráticos porjuntas militares… ha terminado. Ahora todos los Estados irán teniendo el mismo “derecho al derecho”!… y ya no se dejarán manejar por unos cuantos consorcios multinacionales. Una vez más –no me canso de repetirlo- lo que se requiere con urgencia es unas Naciones Unidas con gran autoridad, dotadas de los medios personales, financieros y técnicos necesarios.
Juzgar por el PIB a los países empobrecidos por la codicia de los más prósperos que, además, han pretendido (G-7, G-8, G-20) gobernar “globalmente”, es un gravísimo error, basado en anacrónicas formas de análisis.
Baltasar Garzón tiene el prestigio necesario para encauzar apropiadamente este tema. Ante precedentes bien conocidos pero pertenecientes a otros tiempos (Cardenal Mindszety, como ejemplo), lo mejor sería abordar esta cuestión como estoy seguro lo haría el Presidente Obama… sino tuviera elinverosímil acoso de unos republicanos tan imbuidos de su grandeza que no aceptan ninguna solución proveniente del multilateralismo o de la simple igualdad de todos ante la ley.
Y, hablando de “filtraciones”, ¿qué sucederá con Hervé Falciani, informático franco-italiano, cuyas informaciones sobre depósitos en el Banco helvético HSBC, en el que trabajó, han permitido conocer -¡qué vergüenza!- a miles de evasores fiscales, ciudadanos insolidarios, que con sus tapujos están contribuyendo a la crisis sistémica actual? Sólo en España se han “descubierto” 659 evasiones de capital por valor de más de 6,000 millones de euros. Son más numerosas las puestas de manifiesto en Francia, Italia, Estados Unidos, Reino Unido… Falciani entregó a la justicia francesa los datos a los que había podido acceder. A su llegada a Barcelona el 1 de junio fue detenido en virtud de la orden de busca y captura solicitada por el gobierno suizo a la UE. Corresponde ahora a la Audiencia Nacional decidir. ¿Puede llevarse ante la justicia helvética a quien ha permitido, sin lucro personal, descubrir a tantos defraudadores?La legislación española no contempla la revelación de secretos bancarios como acto delictivo. A quien deberían llevar ante la justicia inmediatamente es a todos los paraísos fiscales y a los países que los acogen. Europa está, desgraciadamente, bien dotada de estos “paraísos” que contribuyen al “infierno” en que se vive en muchos hogares y lugaresdel planeta…
Sí: se necesita revisar lo que significa de verdad, en estos casos, delito y derecho…


Federico Mayor Zaragoza: Declaración Universal de la Democracia

agosto 21, 2012

FedericoMayor, preocupado siempre en el futuro que nos acecha, ha escrito una hermosa Declaración Universal de Democracia, texto que seguramente debieron proclamar desde otros estamentos pero, nadie lo hizo. Os pido lo busquéis y lo firméis. Podéis en todo caso, hacerlo aqui mismo, me ocuparé de mandarlo a destino.

Hay momentos, muy pocos, en los que, de pronto, el cambio es posible. Durante siglos, los seres humanos han vivido atemorizados y obedientes al poder absoluto de unos cuantos hombres. Durante siglos, la ley del más fuerte: “si quieres la paz, prepara la guerra”. Historia ensangrentada, donde la paz es tan solo una pausa, donde la creatividad humana es simple destello. Siglos y siglos de silencio, de sumisión. Siglos y siglos al cabo de los cuales las asimetrías sociales y la pobreza extrema predominan en una Tierra que también, con influencia de la actividad humana, se deteriora.
Y siglos más recientes con predominio de unos imperios a escala global.
Décadas cercanas en las que, por fin, se “escucha” al pueblo y se acepta que de él emane todo poder… que sigue siendo masculino en su inmensa mayoría, y sigue basado en la fuerza, un poder que “cuenta” a los ciudadanos en los comicios electorales, pero después no los toma en cuenta permanentemente, que en esto consiste la democracia.
Si contemplamos hoy el mundo en su conjunto veremos, con loables excepciones, que seguimos siendo súbditos, que los mecanismos que asegurarían una participación real no funcionan, no son atendidos… Los últimos estertores del capitalismo están produciendo, en la debacle ética de Occidente, no solo desgarros sociales muy graves y que va a ser difícil recomponer, sino también deslocalizaciones productivas donde la gente sigue sometida y trabaja en condiciones insoportables.
Vivimos pendientes en Occidente y, sobre todo en Europa, de las fluctuaciones de los valores bursátiles (los morales ya no existen) y de las primas de riesgo, al mismo tiempo que quienes controlan los pozos de petróleo y la mayoría de los medios de comunicación procuran que nuestro fanatismo deportivo y nuestros sentimientos de afiliación vayan supliendo cualquier otro sentimiento y reacción, y se desdibujen los auténticos grandes desafíos como los que afectan al medio ambiente, a la salud, etc.
¡Y aceptamos que grupos plutocráticos de siete, ocho o 20 países pretendan gobernar a 196!
Contemplamos impasibles como los “mercados” llegan a la desfachatez increíble de nombrar gobiernos en la propia cuna de la democracia, Grecia, y en Italia. Y no pasa nada. Vemos como el Banco Central Europeo obedece a los intereses de un solo país sobre 27… y no pasa nada.
Dejamos que el poder se halle en muy pocas manos y que sean ellos quienes, en último término, decidan… Y la gente, los pueblos, en medio de un despliegue mediático inverosímil, siguen distraídos, indiferentes, desapegados del acontecer político y sus protagonistas —¡a los que “suspenden” en todas las encuestas!— interesados tan solo en los más goleadores, en los “detalles” de las noticias más espectaculares,…
Y, por si era poco, la jerarquía eclesiástica —a la que, “con la Iglesia hemos topado, Sancho”, nadie se ha atrevido a poner en su sitio— entrometiéndose en temas educativos, éticos y científicos, en los que su incompetencia ha sido estruendosamente demostrada.
Pues bien: ha llegado el momento de la inflexión histórica a la dignidad de todos los seres humanos sin excepción, que no pudo llevarse a término en 1944 con Roosevelt y la ONU; ni en 1962 con Kennedy; ni en 1990 con Gorbachov y Nelson Mandela, al final de la guerra fría, porque se impusieron las ambiciones hegemónicas de Estados Unidos acompañados, como es habitual, por Reino Unido… ¡Y hemos aceptado que, marginando a las Naciones Unidas, unos grupos plutocráticos de siete, ocho o 20 países pretendan gobernar a 196!
Hollande puede representar el inicio de una “nueva era” en la UE y el segundo mandato de Obama puede hacer lo mismo en EE UU… y mucho más allá.
Ahora es tiempo de cambios radicales porque por primera vez en la historia coinciden tres características favorables a escala planetaria:
1) Conciencia global, que permite apreciar mejor lo que se tiene y conocer las precariedades ajenas, incrementando la solidaridad;
2) Mayor número de mujeres en la toma de decisiones;
3) La posibilidad de participación no presencial, gracias a la moderna tecnología de la comunicación y de la información.
Pero en la Unión Europea donde todavía prevalece “el gran dominio” militar, financiero, energético y mediático, y en Estados Unidos con un Partido Republicano insolidario y ultraconservador, es muy difícil imaginar una movilización a gran escala, aunque si tenemos en cuenta el conjunto de la Tierra y no solo a Occidente, es muy posible —¡ya era hora!— que las innumerables insumisiones pacíficas hayan ido tejiendo su “primavera” y estén —¡el 99% de la humanidad!— esperando la oportunidad de pasar a la acción.
Hollande puede representar el inicio de una “nueva era” en la Unión Europea y el segundo mandato de Obama puede hacer lo mismo en Estados Unidos… y mucho más allá.
Este “nuevo comienzo”, que representaría la superación conceptual y práctica del capitalismo y del comunismo, implicaría en poco tiempo nuevas pautas económicas, financieras y estructurales así como nuevas directrices relativas al medio ambiente y las condiciones para la vida digna de los seres humanos.
El por-venir está por-hacer. La primera “invención” debería ser liderada por los Estados Unidos, pero con el apoyo de todos los países del mundo, con unas Naciones Unidas que, al garantizar, mediante alianzas, las condiciones geoestratégicas adecuadas y las aportaciones nacionales que correspondan a la seguridad común, a través de los Cascos Azules, permitieran un inmediato y profundo decrecimiento de los gastos en armamento.
Además del Consejo de Seguridad “Territorial” existirían, como ya he tenido ocasión de comentar, un Consejo de Seguridad Medioambiental y otro Socioeconómico.
La refundación del Sistema de las Naciones Unidas implicaría una Asamblea General integrada en un 50% por Estados pero el otro 50% —“Nosotros, los pueblos”…— por representantes de la sociedad civil. Desaparecerían los vetos actuales, sustituyéndose por una votación ponderada.
Esta refundación del Sistema debería ir acompañada, ineludiblemente, por una gran y eficiente restructuración de la justicia internacional para permitir, en todos los ámbitos delictivos, una acción rápida y bien coordinada. En otras ocasiones he referido las funciones locales, nacionales y regionales que podrían aportar soluciones imprescindibles para la gran inflexión: cuestiones de desarrollo sostenible; acción diligente y eficaz, con la cooperación regional apropiada contra catástrofes naturales o provocadas; atención a las prioridades propias de la “igual dignidad de todos los seres humanos”, para facilitar, sin excepción alguna, los requisitos propios de una vida digna (nutrición, agua, salud, educación)…
Hoy quiero insistir, por su siniestra influencia en el proceder nacional e internacional de los pueblos, en el consumo y tráfico de drogas. Esta debería ser otra de las “invenciones” que cambiarían el mundo en muy poco tiempo. Como sucede en el caso del consumo de alcohol y de tabaco, hay que hacer responsables a los consumidores, con las oportunas campañas mediáticas y de educación a todos los niveles, y disponer de la atención sanitaria que, en su calidad de pacientes, corresponda. La drástica disminución del precio de las drogas eliminaría el narcoterrorismo que hoy, a través de los paraísos fiscales, constituye uno de los más perversos retos a la acción política mundial.
Innovación política, económica y social. La naturaleza del empleo y del trabajo bien diferenciada, cuando simultáneamente se procuran fuentes alternativas de financiación, como el impuesto sobre transacciones financieras.
También en este “nuevo comienzo” será necesario, con rapidez y buen tino, compartir adecuadamente los beneficios que se obtienen de la explotación de los recursos naturales (mineros, petrolíferos…) entre aquellos que poseen la tecnología y los “propietarios” de riquezas naturales.
Será un mundo multipolar, con considerables influencias regionales, con una notoria y progresiva federación de Estados.
Inventar el futuro con ciudadanos del mundo, capaces de conocerse y concertarse a través de las redes sociales virtuales de creciente importancia y capacidad de movilización, que de manera apremiante propondrán y “votarán” soluciones a los distintos problemas planteados, pasando a ser una parte relevante del funcionamiento democrático a escala local y planetaria.
La demografía y mayor longevidad favorecerán que sean millones las opiniones y las propuestas. La inmensa diversidad geográfica se verá compensada por la “cercanía” de quienes, desde lugares muy apartados, compartirán sus puntos de vista.
Es una nueva cosmovisión, con nuevos estilos de vida. El gran desafío a la vez personal y colectivo es cambiar el modelo de vida. Esto es lo más difícil de conseguir, aunque muchos de los “hábitos” actuales permanecerán en proporciones apreciables.
El mundo entra en una nueva era. Tenemos muchas cosas que conservar para el futuro y muchas otras que cambiar decididamente. Por fin, los pueblos. Por fin, la voz de la gente. Por fin, el poder ciudadano. Por fin, la palabra y no la fuerza. Una cultura de paz y nunca más una cultura de guerra.
En resumen, es preciso inventar la “nueva” democracia. Más democracia, mejor democracia, a todas las escalas: personal, local, mundial.
Frente a un mundo a la deriva, es preciso y posible inventar el futuro. Al igual que en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos marcó los puntos de referencia ética para la humanidad, convendría ahora que una Declaración Universal de la Democracia aunara los “inventos” locales y mundiales para poder legar a las generaciones venideras un mundo “liberado del miedo” y del “horror de la guerra”, como establecen la Declaración de Derechos Humanos y la Carta de las Naciones Unidas, respectivAmente.
Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz.


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