Compañero Allende. Ivan Padilla

septiembre 9, 2019

“Para matar al hombre de la paz, para golpear su frente limpia de pesadillas tuvieron que convertirse en pesadilla, para vencer al hombre de la paz tuvieron que congregar todos los odios y además los aviones y los tanques, para batir al hombre de la paz tuvieron que bombardearlo, hacerlo llamas, porque el hombre de la paz era una fortaleza […] Para matar al hombre que era un pueblo, tuvieron que quedarse sin el pueblo”. -Mario Benedetti-

La madrugada de aquel martes 11 de septiembre 1973 se nos helaron las esperanzas al paso acentuado de los bombarderos sobre el techo de La Moneda, en la ciudad de Santiago.
El compañero Presidente calzaría su casco antibalas como único atuendo de soldado de paz cuyo fusil AK jamás utilizó para contener la furia imperialista concentrada en la figura títere del traidor de apellido Pinochet, responsable del genocidio y las posteriores persecuciones dictatoriales.

Al poco rato la muerte y las calles de rojo terror contrala libertad. Más tarde también pueblo ensangrentado y esperanza represada, difuminada, muerta… De Memoria el dolor sigue vivo pero también sigue viva la pasión proletaria y socialista de vencer.

 

 


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