Brasil. Solicitud de prisión preventiva contra Lula no tiene base legal

marzo 11, 2016

Es indecente lo que sucede en muchos países de Latinoamérica. La derecha neoliberal no perdona que, algunos de los Presidentes estén con el pueblo y para el pueblo. Recuperar sus prebendas es lo único que les interesa, NO importa el precio.
Espero que los jueces estén a la altura de las circunstancias y no acepten, como veraces, las mentiras que promulgan periódicos y mandatarios. Unos y otros, deberían sentir vergüenza de sus actos, de sus patrañas. El pueblo solo conoce sus espaldas, nunca dieron la cara cuando les necesitaban. Yo, estoy con Lula y con Dilma.

Lula amigo

Resumen Latinoamericano/ 10 de Marzo de 2016.- El exmandatario afirma que sufre una “persecución política” por parte del Ministerio Público.
El Ministerio Público de Sao Paulo solicitó prisión preventiva para el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acusado por presunto lavado de dinero.
La solicitud del fiscal Cássio Conserino del Ministerio Público de Sao Paulo de prisión preventiva para Luis Inácio Lula da Silva no tiene base real y deja clara su parcialidad e intención de dañar la imagen del exmandatario brasileño con fines políticos, señala un comunicado publicado por el Instituto Lula.
“El fiscal que anticipó su decisión de denunciar a Luiz Inácio Lula da Silva antes de escucharlo dio otra prueba de parcialidad al solicitar su detención preventiva”, indicó el Instituto Lula.
La Fiscalía de Sao Paulo acusa a Lula, a su esposa, Marisa Letícia Lula da Silva, de ser dueños de un lujoso apartamento de tres plantas en la playa de Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, que está a nombre de la constructora OAS. Sin embargo, el expresidente ha negado esta acusación en reiteradas ocasiones.
El Instituto Lula indicó que el pasado 30 de enero se publicaron todos los documentos relacionados a la parcela del Edificio Solaris, que demuestran que Lula y su familia nunca tuvieron un apartamento en Guarujá.
Pese a esto, “el fiscal que anticipó su decisión de denunciar a Luiz Inácio Lula da Silva antes de escucharlo dio otra prueba de parcialidad al solicitar su detención preventiva”.
“El expresidente Lula da Silva ya ha desmentido esas acusaciones en repetidas ocasiones ante las autoridades y en sus discursos. No es propietario ni de triplex en Guarujá, ni de una hacienda en Atibaia, y no ha cometido ninguna ilegalidad”, reseña el comunicado.
>> Los objetivos ocultos de la acusación contra Lula da Silva
El Ministerio Público de Sao Paulo presentó cargos contra el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, por presunto lavado de dinero.
El expresidente fue denunciado por “ocultación de patrimonio, blanqueo de dinero” vinculado a la petrolera estatal Petrobras. Da Silva, rechazó la acusación de la Fiscalía de Sao Paulo y la calificó como parte de un plan mediático en su contra.
“No hay ninguna novedad en la denuncia del Ministerio Público de Sao Paulo, que ya había sido anticipada a la revista Veja el pasado 22 de enero por el fiscal Cassio Conserino”, difundió a través de un comunicado el Instituto Lula.
La acusación contra Lula supone, según analistas políticos, una nueva traba de la Fiscalía de Brasil para evitar que el exmandatario presente su candidatura en las próximas elecciones presidenciales de 2018.


Eduardo Cunha, éticamente descalificado, manda a juicio a una mujer justa y ética. Leonardo Boff

diciembre 4, 2015

El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, está acusado de graves delitos: de beneficiario del Lava-Jato (sobornos de Petrobras), de cuentas no declaradas en Suiza, de mentiras descaradas como la más reciente, en una conferencia de prensa, al declarar que el diputado André Moura fue llamado por el Jefe de la Casa Civil, Jacques Wagner, a una conversación con la presidenta Dilma Rousseff para negociar la aprobación de la CPMF (impuesto a las transacciones financieras) a cambio del rechazo a la admisibilidad de un proceso en su contra en el Consejo de Ética del Parlamento. Repetidamente afirmó que la Presidenta en su pronunciamiento mintió a la nación al decir que nunca se sometería a ninguna negociación política.

Dilma_Rousseff

Quien mintió no fue la Presidenta, sino el diputado Eduardo Cunha. Su aliado incondicional, el diputado Andre Moura, no fue a negociar con la presidenta Dilma, como lo testificó el ministro Jacques Wagner. Vale la pena subrayar: quien mintió al público brasileño fue Eduardo Cunha. Imitando a Fernando Pessoa diría: él, mentiroso, miente tan perfectamente que no parece mentira las mentiras que repite siempre.
Es mentira que su veredicto fue estrictamente técnico. Puede ser técnico en el texto, pero es mentiroso en su contexto. Lo técnico nunca existe aislado, sin estar conectado a un tiempo y a un interés. Es lo que nos enseñan los filósofos críticos. Él desencadenó el proceso de destitución de la Presidenta, justamente, cuando supo que perdería en la votación en el proceso en su contra, a pesar de todas las presiones y chantajes sobre el Consejo de Ética, luego de que los tres representantes del PT anticiparon que se pronunciarían por la aceptación, lo que, después, podría significar su condena.
Lo que hizo fue un acto de venganza mezquina de quien perdió la noción de la gravedad y de las consecuencias de su acto rencoroso.
Es una vergüenza que la Cámara esté presidida por una persona sin ningún apego a la verdad y a lo que es correcto y decente. Manipula, presiona a diputados, crea obstáculos al Consejo de Ética. Es aún más vergonzoso que él, cínicamente, presida una sesión en la cual se decide la aceptación del juicio político de una persona muy correcta e irreprochable como es la presidenta Dilma Rousseff.
Si Kant enseñaba que la buena voluntad es el único valor sin ningún defecto, porque si tuviera un defecto, la buena voluntad no sería buena, entonces Eduardo Cunha encarna lo contrario, la mala voluntad, como la peor de las virtudes, porque contamina todos los demás actos, armados para sacar ventajas personales o perjudicar a otros.
Su acto irresponsable puede llevar a la nación hacia un grave retroceso, sacudiendo a la joven democracia, que, con víctimas y sangre, fue duramente conquistada. No podemos aceptar que un delincuente político, carente de sentido democrático y de aprecio al pueblo brasileño, nos imponga además este sacrificio.

Hago un llamado explícito al Fiscal General de la República, Dr. Rodrigo Janot, y a toda la Corte Suprema Federal: pesen, sopesen y consideren las muchas acusaciones pendientes contra Eduardo Cunha en el ámbito de la Justicia. Estimo que existen suficientes razones para sacarlo de la presidencia de la Cámara y que vaya a responder ante los tribunales por sus actos.

La misión de esta más alta instancia de la República, así estimo, no se limita a salvaguardar la Constitución y la interpretación correcta de sus artículos, sino que junto a ello, debe velar por la moralidad pública, cuando ésta, gravemente herida, puede constituir una amenaza al orden democrático y, eventualmente, conducir al país hacia un golpe contra la democracia.

Más que otros ciudadanos, son sus excelencias los principales cuidadores de la salud política y de la salvaguardia del orden democrático en un Estado de derecho, sin el cual nos sumergiríamos en un caos con consecuencias políticas impredecibles. Brasil reclama una actuación valiente y decidida de vuestras excelencias, como últimamente, han demostrado de manera ejemplar.


El persistente bullying mediático sobre el PT Leonardo Boff

agosto 27, 2015

leonardo-boff

Innegable que, después de la reelección de la presidenta Dilma en 2014, se desató mucha rabia y hasta odio contra el PT y el actual gobierno. Lo confirma un ex-ministro del partido de la oposición PSDB, Bresser Pereira, con estas contundentes palabras:
«Ha surgido un fenómeno que yo nunca había visto en Brasil. De repente, vi un odio colectivo de la clase alta, de los ricos, contra un partido y una presidenta. No era preocupación o miedo. Era odio. Ese odio proviene de tener un gobierno que por primera vez es de centro-izquierda y que se conserva de izquierda. Contrajo compromisos, pero no se entregó. Continúa defendiendo a los pobres contra los ricos. El odio procede de que el gobierno reveló una preferencia fuerte y clara por los trabajadores y por los pobres» (FSP 01/03/2015).
Este odio ha sido promovido fuertemente por la prensa comercial de Río y de São Paulo, por un canal de TV de alcance nacional y especialmente por una revista semanal que no suele destacar por su moral periodística y no es raro que trabaje directamente con la falsificación y la mentira. Ese odio ha invadido las redes sociales Y ha llegado también a las calles. Tal atmósfera envenena peligrosamente las relaciones sociales hasta el punto de que ya se oyen voces que claman por la vuelta de los militares, por un golpe o por un impeachment.
Estos hechos deben ser lamentados por revelar el tipo de democracia de baja intensidad que tenemos, pero sobre todo deben ser interpretados. No llorar ni reír, sino tratar de entender. Tal vez las palabras del ex-presidente Lula sean iluminadoras:
«Ellos (las clases dirigentes conservadoras) no consiguen soportar que, en 12 años, un presidente que solamente tiene diploma de primaria haya puesto más estudiantes en la universidad que ellos en un siglo. Que ese presidente haya puesto tres veces y media más estudiantes en escuelas técnicas que ellos en cien años. Que haya llevado energía eléctrica a 15 millones de personas. Que no les haya dejado privatizar el Banco de Brasil, la Caja Económica Federal y los bancos de los estados Espírito Santo, Santa Catarina y Piauí. Que en los últimos 12 años han abierto una cuenta corriente en un banco 70 millones de personas, gente que entró en una agencia bancaria por primera vez sin que fuera para pagar una factura. Creo que eso explica el odio y la mentira de esas personas. El pobre viajando en avión comienza a incomodar; que vaya a la facultad comienza a incomodar; todo lo que es conquista social incomoda a una élite perversa» (discurso en el sindicato de los empleados de banca de ABC el 24 de julio de 2015: Jornal do Brasil online del 25/07/2015).
Puedo imaginar la enorme dificultad que tienen las clases propietarias con sus poderosos medios de comunicación para aceptar la profunda transformación ocurrida en el país con la llegada del PT, venido de abajo, del seno de aquellos que siempre estuvieron al margen y a los cuales se les negaron derechos y plena ciudadanía. Como escribió acertadamente el economista Ladislau Dowbor de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC):
«Ellos quieren volver al pasado, a la restricción de las políticas sociales, a la reducción de las políticas públicas, a poner trabas a la subida de la base de la pirámide que los asusta». Y añade: «La máquina administrativa heredada fue hecha para administrar privilegios, no para prestar servicios. Y los privilegiados quieren que vuelva» (Carta Maior, 22/09/2015).
Efectivamente, lo que ha ocurrido no ha sido un simple cambio de poder sino la constitución de otra base de poder, popular y republicana, que ha dado centralidad a lo social, haciendo que el estado, mejor o peor, preste servicios públicos, incluyendo en ellos a cerca de 40 millones de personas más, hecho de magnitud histórica.
Para entender el fenómeno del odio social nos ayudan los analistas de la violencia en la historia. Recurro especialmente al pensador francés René Girard (1923) que se cuenta entre los mejores. Según él, cuando en la sociedad surgen los conflictos, el opositor principal consigue convencer a los demás de que el culpable es tal o cual persona o partido. Todos entonces se vuelven contra él, convirtiéndolo en chivo expiatorio sobre el cual colocan todas las culpas y corrupciones (cf. Le bouc émissaire, 1982). Así desvían la mirada de sus propias corrupciones y, aliviados, continúan con su lógica también corrupta.
O se podría atribuir a los acusadores lo que el gran jurista y politólogo alemán Karl Schmitt (+1986) aplicaba a todo un pueblo. Este para «garantizar su identidad tiene que identificar un enemigo y descalificarlo con todo tipo de prejuicios y difamación» (cf. O conceito do político, 2003). Pues bien, ese proceso está siendo sistemáticamente realizado contra el PT, un verdadero bullying colectivo. Con eso se busca invalidar las conquistas populares alcanzadas y reconducir al poder a aquellos que históricamente estigmatizaron siempre al pueblo como un donnadie y ralea, y ocuparon los aparatos de estado para beneficiarse de ellos.
Deforma mi intención quien piense que con lo que escribí arriba estoy defendiendo a los del PT que se corrompieron. Deben ser juzgados y condenados y, por mí, expulsados del partido.
El avance del pueblo a través del PT es demasiado precioso para que sea anulado. Las conquistas deben continuar y consolidarse. Para eso es urgente desenmascarar los intereses anti-populares y frenar el avance de los conservadores que no respetan la democracia y desean la vuelta al poder mediante algún tipo de golpe.


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