Adolfo Pérez Esquivel y su esposa Amanda, víctimas de un atraco en su casa

septiembre 19, 2017

Acabo de hablar con Adolfo Pérez Esquivel en Argentina, preocupada tras el robo y retención en su casa, el pasado jueves, por cuatro hombres que les intimidaron-golpearon-robaron. Afortunadamente están bien, serenos pero preocupados por un hecho de tal magnitud.

Dos de los asaltantes fueron detenidos. La Policía afirmó que recuperaron el dinero, las condecoraciones y los teléfonos robados que había denunciado el Premio Nobel de la Paz 1980. Adolfo me ha dicho que desafortunadamente no han recuperado todo lo que se llevaron de su casa. Conozco su hogar, simple, agradable pero sencillo en el Barrio de San Isidro.

El robo ocurrió la tarde del jueves, cuando un nieto que vive con ellos -estudia en Buenos Aires-, salió a la vereda de su casa y fue abordado por cuatro hombres, que le obligaron a entrar. Les amenazaron y ataron a Adolfo y a su esposa Amanda en unas sillas, tras golpearles. Se llevaron dinero, teléfonos celulares y condecoraciones. Según Pérez Esquivel los atacantes actuaron con profesionalismo. Por lo visto no contaban con la existencia de cámaras de seguridad en la zona.

La comisaría primera de San Isidro tuvo acceso a la cámara de seguridad,  y descubrió un Citroen C3 Air Cross Negro que merodeaba por la zona. Se apearon dos hombres y se dirigieron hacia la casa de Pérez Esquivel.

La policía identificó a los autores del asalto, y les prendieron en una casa situada en el cruce de San Francisco y Necochea, en Esteban Echeverría. Allí estaba el coche que aparece en la filmación de la cámara de seguridad.

Los policías encontraron armas, un handy de fabricación china que permite escuchar las frecuencias policiales, pesos, dólares, las medallas y los teléfonos sustraídos de la casa de Pérez Esquivel. Los detenidos de 35 y 36 años habían recuperado recientemente la libertad tras cumplir condena por robo. Quedan otros dos desparecidos. Adolfo y Amanda me han dicho que están bien pero, intranquilos. Nunca imaginaron que nada parecido pudiera sucederles.


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