Carta de Adolfo Pérez Esquivel. Nobel de Paz

octubre 27, 2019

Querida Monserrat. Un abrazo y toda la solidaridad y apoyo al derecho del pueblo Catalán de encontrar su propio camino de autodeterminación. El gobierno español debe escuchar la voz del pueblo y abrir las instancias de diálogo para  encontrar una salida al conflicto. La grave situación que viven no se resuelve con la represión y prisión a los independistas catalanes.

Quiero expresarte querida amiga nuestra preocupación  y reclamamos al gobierno terminar con las medidas represivas y encontrar los caminos que posibiliten encontrar solución al conflicto que vive Cataluña.

En la América latina estamos en situaciones difíciles de conflictos violencia, movilizaciones de los pueblos como Chile con 18 muertos hasta ahora y una fuerte represión al pueblo, lo mismo en Ecuador con las grandes movilizaciones populares como la Conaie y Pachacutec, los movimientos indígenas, cansados, artos de las políticas neoliberales que empobrece a los pueblos. Mañana el pueblo argentino nos manifestaremos en las urnas para terminar la grave situación que vivimos. Hay hambre y desempleo de un gobierno que privilegia el capital financiero sobre la vida del pueblo.

Conoces bien la situación que vive el pueblo ecuatoriano.

Hace un mes estuve en la prisión de Curitiba con Lula, quien está esperando su liberación, no por gracia de la corte suprema, por que es inocente de toda la campaña de la Lawfare

Podria seguir señalando la grave situación que viven los pueblos.

Los primeros días de noviembre viajo a Chile para apoyar al pueblo.

Querida amiga espero que te encuentres bien junto a tus seres queridos y se de tu permanente preocupación por tu pueblo.

Te envio un gran abrazo deseándote mucha fuerza y esperanza.

Con el abrazo de Paz y Bien

Adolfo Pérez Esquivel


Adolfo Pérez Esquivel a la Conaie

agosto 31, 2018

Hermanos y hermanas de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE)

 

Un fraterno abrazo solidario, deseándoles mucha fuerza y esperanza.

Les dirijo esta carta guiado por la hermandad y solidaridad con los pueblos originarios de nuestra Abya Yala.

Hoy nuestros pueblos se encuentran sometidos a políticas de exclusión, pobreza y pérdida de derechos que mucho nos costó y aún cuesta conquistar. La CONAIE es un ejemplo de resistencia y lucha en defensa de los valores, identidad y pertenencia de los pueblos originarios. Siempre tengo presente al hermano y compañero de caminada, el Obispo de Riobamba, Monseñor Leonidas Proaño quien desde la fuerza del Evangelio y su compromiso concreto acompañó y lucho por la vida y respeto de los pueblos indígenas, en Ecuador y en todo el continente.

Los últimos días nos llegó la noticia de que el gobierno de Lenín Moreno les ofreció convertir la sede de la Unión de Naciones de Suramérica (UNASUR) en una Universidad Indígena de la CONAIE.

La UNASUR es un organismo compuesto por 12 estados de Nuestra América y que con esfuerzo logró estatus de observador ante la ONU. Su objetivo es la integración regional, la defensa de nuestra soberanía, nuestras democracias y el bienestar de los pueblos de la “Patria Grande”. Es un espacio abierto para que todos y todas tengamos derechos a la vida, los territorios y culturas de los pueblos, por eso la UNASUR adhirió a la declaración de los derechos de los pueblos de la Organización de las Naciones Unidas, e incluso hoy está presidida por un indígena, el Presidente Evo Morales.

Lenin Moreno, junto a otros mandatarios de países con políticas neoliberales, están buscando destruir estos espacios de integración y participación continental como son la UNASUR, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

Los pueblos indígenas del Ecuador siempre estuvieron presentes en la lucha por sus derechos y libertad, y sería lamentable que acepten este ofrecimiento que busca desproteger las democracias de nuestros pueblos. La CONAIE no puede desconocer que el rol clave que tuvo la UNASUR para evitar y denunciar golpes de Estado en Bolivia, Ecuador, Paraguay y Honduras, entre otros.

La unidad de los pueblos es fundamental y determinante en el continente. Algunos quieren ser colonia y estar sometidos a los intereses extranjeros, y otros aprenden de la historia y pelean por ser pueblos libres y soberanos. Los desafíos son grandes en estos momentos que vivimos donde los golpes de Estado mediáticos, judiciales y parlamentarios en todo el continente, acompañados por la remilitarización, el aumento de la pobreza y la marginalidad, condicionan nuestro presente e hipotecan nuestro futuro.

Con la esperanza de que recapaciten esta decisión les envío un saludo de Paz y Bien.

 

Buenos Aires, 28 agosto de 2018

 

Adolfo Pérez Esquivel

Premio Nobel de la Paz


Pérez Esquivel e Hiromasa Ikeda, llaman a los jóvenes a la esperanza

junio 14, 2018

Roma y Tokio, 7 de junio, 2018 /PRNewswire/ — El 5 de junio, en Roma, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y el filósofo budista Daisaku Ikeda dirigieron a la juventud de todo el mundo un llamamiento a construir un mundo nuevo sobre la base de la justicia y la solidaridad.

El llamamiento fue presentado por el Dr. Pérez Esquivel y el hijo del Sr. Ikeda, el vicepresidente de la SGI Hiromasa Ikeda, en una conferencia de prensa realizada en la sede de la Asociación de la Prensa Extranjera en Italia. Dos representantes de la juventud expresaron también su determinación de asumir el desafío.

Haciendo referencia a la “vertiginosa dinámica de cambios” y los complejos retos globales que enfrenta la humanidad, en el llamamiento el Dr. Pérez Esquivel y el Sr. Ikeda destacan el papel vital de la juventud empoderada en la transformación de la historia. Instan a los jóvenes a unirse para proteger la dignidad de la vida, luchar contra la injusticia y eliminar la desdicha, en apoyo a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y su meta de “transformar nuestro mundo”.

Esta iniciativa se construye sobre un diálogo previo entre el Dr. Pérez Esquivel y el Sr. Ikeda publicado en español, italiano, japonés y chino, titulado “La fuerza de la esperanza”. El llamamiento sostiene: “Nosotros dos hemos vivido las tempestades de las guerras y la violencia del siglo XX. Esas vivencias impulsan nuestros insistentes esfuerzos para ampliar los lazos de fraternidad entre los pueblos, más allá de las diferencias étnicas o religiosas”.

Junto a cinco jóvenes de diversos países, el Dr. Pérez Esquivel y Hiromasa Ikeda, en representación de su padre, también presentaron la declaración en una Convención Juvenil en la tarde del 6 de junio, en el popular espacio escénico Ex Dogana de la ciudad. Organizada por la filial italiana de SERPAJ y la Soka Gakkai de Italia, asistieron a la misma 800 jóvenes de diversos credos, incluyendo el cristianismo, el judaísmo, el budismo y el islam. Los participantes disfrutaron de la música de un grupo tradicional afgano, la Orquesta Milenio Soka, y el DJ Massimiliano Mascaro.

Véase el texto completo en http://www.daisakuikeda.org/es/20180605-esquivel-ikeda-llamamiento.html [http://www.daisakuikeda.org/es/20180605-esquivel-ikeda-llamamiento.html].

El Dr. Pérez Esquivel, escultor y arquitecto argentino, fue nombrado director de SERPAJ (Servicio Paz y Justicia), organización latinoamericana de inspiración cristiana y no-violenta, en 1974. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1980 por su defensa y activismo en favor de los derechos humanos.

Daisaku Ikeda es un filósofo budista que promueve el diálogo y un cambio iniciado en el interior de cada persona como caminos hacia la paz. Es presidente de la red budista Soka Gakkai International (SGI) y fundador del Instituto Toda por la Paz y del sistema educativo Soka.

Fuente: Soka Gakkai International

 


Lo peor del golpe: imposibilitar el Estado Social brasileño. Leonardo Boff

mayo 7, 2018
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Leonardo Boff, Adolfo Pérez Esquivel e Celso Amorim
Foto: Ricardo Stuckert

Los hechos recientes, de la prohibición al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel (1980) y a otros notables de la política de visitar al expresidente Lula, un prisionero político y amigo de todos los que querían verlo, son la prueba más cabal de que vivimos bajo un régimen de excepción jurídico-mediático. Las togas mandan. La jueza Catarina Lebbos, brazo derecho del juez Sergio Moro, revela rasgos de crueldad y de inhumanidad al prohibir a un médico examinar el estado de salud del expresidente. No estoy seguro, pero desconfío de que tal acto sea incluso criminal, merecedor de castigo.

Lo más grave de nuestra crisis es la estrategia de los muy ricos (0,05% de la población), asociados como siempre a consorcios económico-financieros, hasta extranjeros, incluso con nuestros medios de comunicación monopolistas conservadores, de quebrar el pacto social construido bajo la hegemonía de las fuerzas democráticas y progresistas, contenido en la Constitución de 1988.

Gracias al consenso que ella propició entre los distintos grupos, hasta antagónicos, permitió que se gestaran las bases para la creación de un Estado Social brasileiro. Era un primer paso para atacar nuestra mayor llaga, que es la perversa desigualdad social y conseguir así la inclusión de millones de brasileros y brasileras en la ciudadanía.

La dirección estuvo a cargo de alguien al que las élites del atraso jamás aceptaron pero tuvieron que inclinarse ante el veredicto de las urnas, un obrero, venido de la pobreza nordestina: Luis Inácio Lula da Silva. Por sus políticas sociales había hecho que los del piso de abajo pudieran subir un escalón en la escalera social.

Cuando se dieron cuenta de que podría surgir una nueva hegemonía de carácter progresista y popular, estas clases, como siempre antes en la historia, según nuestros mejores historiadores como José Honório Rodrigues, tramaron un golpe de clase. Se trataba de asegurar la naturaleza de su acumulación y de su control del aparato estatal, de donde saquean su propina millonaria.

Cambian los tiempos, cambian también las estrategias. No debía ser mediante un golpe militar, sino mediante un golpe parlamentario. Marcelo Odebrecht, presidente de una de las mayores empresas brasileñas, en su delación premiada confesó que había dado diez millones de reales para comprar a 140 diputados que garantizasen la destitución de Dilma Rousseff y la toma del poder del Estado.

Un Congreso, de los más mediocres de nuestra historia republicana, con ladrones unos, acusados de corrupción otros o denunciados por crímenes, incluso por asesinato, se dejó venalmente comprar. Dieron un golpe parlamentario, jurídico y mediático, deponiendo mediante una destitución cuestionable contra la presidenta legítimamente elegida, Dilma Rousseff. El objetivo no era fundamentalmente atacarle a ella, sino alcanzar al expresidente Lula y al partido del PT.

La lucha contra la corrupción, enfermedad endémica de la política brasileña -no por ello excusable-, sirvió de pretexto para atacar, procesar y literalmente perseguir a Lula, mediante el expediente del lawfare (interpretar torpemente la ley para perjudicar al acusado). Tanto hicieron, que lograron meterlo en la cárcel, mediante un proceso -según los más renombrados juristas nacionales y extranjeros- viciado y vacío de pruebas materiales consistentes.

¿Cuál es el sentido mayor de este golpe? Mantener la naturaleza de la acumulación de un grupo de rapiña que controla gran parte de nuestra riqueza y traspasarla a sus bolsillos. Pero la consecuencia más desastrosa, analizada finamente por el científico social Luiz Gonzaga de Souza Lima, en una conferencia dada el 22 de noviembre de 2017 en Fiocruz de Río de Janeiro, está contenida en la Enmienda Constitucional (PEC 55). Mediante ella se trata no sólo de establecer un techo en los gastos. Ella atenaza al país. “La PEC -dice Souza Lima- es la prohibición de construir un Estado Social en nuestro país. Se veta constitucionalmente construir el Estado Social, es más que una congelación de gastos”.

Las clases del atraso optaron por el pasado, aceptando la recolonización de Brasil, alineándolo a los intereses del imperio del Capital hegemonizado por los USA. No mediante una elección sino por medio de un golpe disolvieron el pacto construido en la Constitución de 1988. Souza Lima dice más: “estamos ante un golpe contra el Gobierno que el pueblo brasileño eligió. Estamos ante una inflexión histórica de una importancia inmensa: prohibir constitucionalmente hacer inversiones sociales, especialmente en la educación y en la sanidad”.

Esto es un caso único en el mundo de hoy. ¿Cómo puede un pueblo enfermo e ignorante avanzar hacia un desarrollo, adecuado a una población de más de cien millones de personas?

Estas élites, egoístas al máximo, nunca tuvieron un proyecto para Brasil. Sólo para sí mismas, y en función de una acumulación absurda. Actualmente se asientan sobre una derecha fascista, autoritaria, violenta, racista y despreciadora del pueblo, considerado vulgar y despreciable. Para nuestra vergüenza, apoyadas en parte por el cuerpo jurídico y por la mano dura de la policía militar, capaz de reprimir y matar, especialmente a negros y pobres.

La lucha es para recuperar la democracia mínima, y sobre todo para hacer valer la Constitución de 1988, rota por los golpistas, pero que abría espacio para la convivencia pacífica y para el desarrollo humano.


Jueza impidió la visita de Pérez Esquivel a Lula. Ricardo Stuckert

abril 20, 2018

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y el teólogo brasilero Leonardo Boff fueron impedidos de ingresar a ver al Ex Presidente Lula Da Silva en la sede de la Policía Federal en Curitiba, luego de que el argentino realizara una nueva solicitud de visita a la Jueza Carolina Moura Lebbos.

Al salir de la cárcel realizaron una conferencia de prensa en la que Pérez Esquivel remarcó que “cada día queda más claro que Lula Da Silva es un preso político. La ley brasilera permite visitas de amigos pero no nos dejan verlo. Esta lucha recién comienza, quieren impedir que Lula sea candidato a Presidente porque no pueden ganarle por los votos. Esta es una segunda etapa del ´golpe blando´ en un Brasil que ha perdido su Estado de derecho”.

Luego del intento de visita al Ex Presidente de Brasil, visitó el “Acampamento Lula Livre” donde más de mil personas acampan desde el primer día en que Lula fue encarcelado. “Vinimos a traerle la solidaridad internacional de cientos de miles de personas que defendemos la democracia y no sólo quieren la libertad de Lula, sino también que sea galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su lucha contra la pobreza”. Y agreró: “el camino de la esperanza está en la unidad y la solidaridad internacional”.

“Tengo conocimiento de que están amedrentando al campamento para que se vayan, para que no puedan defender la democracia. Pero el miedo no está en el campamento, está del otro lado. No pueden tolerar que el pueblo brasilero quiera ser actor de su própria historia, y menos que lo haga con la fuerza de la verdad y la justicia”, transmitió el referente internacional de derechos humanos.

En los días previos, Pérez Esquivel pasó por la ciudad de Rio de Janeiro para denunciar la militarización violatoria de derechos humanos que están sufriendo sus ciudadanos. En ese marco visitó la favela da Maré donde fueron asesinados Marielle Franco y el motorista Anderson Gomes. “Marielle luchó por la vida y por el derecho del pueblo a la democracia, por eso la mataron y están persiguiendo a muchas personas más que hoy están en riesgo. Brasil necesita de nuestra solidaridad internacional”. E inició el ciclo lectivo de la Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ) en su Aula Magna, con una charla para escuchar y conversar con los estudiantes y profesores sobre la situación que vive Brasil y los caminos de trabajo necesarios de aquí en adelante.


#NobelparaLula. Adolfo Pérez Esquivel

abril 7, 2018

 

Tres 4 de abril y una misma lucha

El reverendo de la Iglesia Bautista de los EE.UU. y Premio Nobel de la Paz Martin Luther King fue asesinado en 1968 en el Lorraine Motel de Memphis, a las 18. Este 4 de abril se cumplieron 50 años de ese asesinato, que marcó a la humanidad.

Quisieron silenciar la voz de quien defendió los derechos civiles de sus hermanos afroamericanos, frente a las injusticias y la discriminación imperante en los EE.UU., uno de los países más racistas del mundo. Hoy es necesario hacer memoria de su lucha, no violenta, en defensa de la dignidad humana amenazada por el racismo y la xenofobia persecutoria del gobierno de Trump.

Mientras usted lee esta nota, crece el muro de la infamia entre los EE.UU. y América Latina. No es el único muro fronterizo en el mundo ni será el último, mientras no aprendamos que los muros más difíciles de derribar son los que están en la mente y el corazón. Que derribarlos está en la conciencia y valores del ser humano, en el saber de que todos y todas somos diferentes, procedemos de distintos países y culturas, idiomas, pero tenemos los mismos derechos, que deben ser respetados.

Hace algunos años estuve en el Lorraine Motel para visitar, meditar y orar en la habitación donde fue asesinado Luther King. Tuve presente su espíritu y fe frente al drama de la humanidad, cuando afirmó: “Si el mundo termina mañana, igual voy a plantar mi manzano”.

Otro 4 de abril, esta vez del año 1977, regresaba del Ecuador y fui a renovar mi pasaporte al Departamento Central de la Policía Federal. Allí fui detenido y llevado a un centro de torturas porque las actividades no violentas de lucha contra las dictaduras latinoamericanas me habían ubicado en una lista de personas peligrosas para la dictadura argentina.

Era Semana Santa, fui encerrado en un “tubo”, un pequeño calabozo oscuro, maloliente, con una colchoneta en el piso, no sabía qué podía pasarme. Un compañero que me acompañó a la policía pudo avisar a mi familia y a las organizaciones nacionales e internacionales.

Transcurrieron horas interminables en el encierro. Golpeé la puerta del calabozo para poder ir al baño, un guardia la abrió, entró la luz y pude ver en la pared muchas inscripciones, nombres de seres queridos, insultos, oraciones. Me impresionó una gran inscripción de sangre de un prisionero en la pared… decía: “Dios no mata”.
Este 4 de abril se cumplieron 41 años de mi detención, que duró dos años y desde la cual viví el horror del poder de la dictadura militar que atentó contra mi vida en distintas oportunidades así como contra la vida de nuestro pueblo argentino, que dijo Nunca Más y que sigue luchando hasta el día de hoy para que haya Memoria, Verdad y Justicia.

Este mismo 4 de abril también tuvo como protagonista a un luchador no violento contra las injusticias. Un trabajador sindicalista que fue preso por la dictadura militar de su país, Brasil, luego presidente en dos oportunidades y recientemente acaba de sufrir un atentado contra su vida en el marco de una persecución política que lo lleva nuevamente a la cárcel por el accionar de castas neogolpistas.

No hubo delito cuando destituyeron a la presidenta Dilma Rousseff, la removieron por decretos publicados que ya habían sido usados por otros presidentes, no hay delito de Lula en la causa del tríplex, sin embargo lo inventaron para poder bloquear su candidatura presidencial, porque saben que gana en primera vuelta. No les conviene matarlo, no les conviene dejarlo libre, solo les queda criminalizarlo y encerrarlo por el simple pecado de haber sacado a más de 30 millones de personas de la pobreza y poner en riesgo los privilegios de los grupos de poder que se creen dueños de Brasil.

La lucha no violenta por recuperar los derechos de los pueblos continúa, no podrán acallar las voces de la resistencia ni la fuerza de la verdad, que derriba muros y que nos llama a seguir plantando semillas de esperanza.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz 1980


Nobel de la Paz para Lula Da Silva. Adolfo Pérez Esquivel

abril 5, 2018

Esta es la carta que presentaré al Comité Nobel Noruego en septiembre de 2018 postulando a Luiz Inácio “Lula” Da Silva al Premio Nobel de la Paz. Te invito a adherir para convencer a las personas con posibilidad de postularlo conforme a las normas del Comité Nobel.

 

Al Comité Nobel Noruego

Presidenta Berit Reiss-Andersen

Vice Presidente Henrik Syse

Miembros: Thorbjørn Jagland, Anne Enger y Asle Toje.

 

Reciban el fraterno saludo de Paz y Bien.

Mediante esta carta, quiero presentar ante este Comité la candidatura al Premio Nobel de la Paz de Luiz Inácio “Lula” Da Silva, Ex Presidente de la República Federal de Brasil entre los años 2003 y 2010, quien a través de su compromiso social, sindical y político, desarrolló políticas públicas para superar el hambre y la pobreza en su país, uno de los de mayor desigualdad estructural en el mundo.

Como bien ustedes saben, la Paz no es sólo la ausencia de la guerra, ni evitar la muerte de una o muchas personas, la Paz también es dotar de esperanza de futuro a los pueblos, en especial a los sectores más vulnerables víctimas de la “cultura del descarte” de la que nos habla el Papa Francisco. La Paz es incluir y proteger a quienes este sistema económico condena a la muerte y a múltiples violencias. Según el último informe de 2017 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el hambre afecta a más de 815 millones de personas en el mundo. Se trata de un flagelo y un crimen que sufren pueblos sometidos a la pobreza y marginalidad, a los que se les roba la vida y la esperanza por generaciones. Por esta razón, si un gobierno nacional se convierte en un ejemplo mundial de lucha contra la pobreza y la desigualdad, contra la violencia estructural que nos aqueja como humanidad, merece un reconocimiento por su aporte a la Paz en la humanidad.

“Lula” Da Silva tuvo como uno de sus ejes fundamentales de gobierno comprometerse junto a los pobres a implementar políticas públicas para superar el hambre y la pobreza. En enero de 2003, en su discurso de asunción de la Presidencia de la República dijo: “Vamos a crear las condiciones que todas las personas en nuestro país puedan comer decentemente tres veces al día, todos los días, sin necesidad de donaciones de nadie. Brasil ya no puede continuar conviviendo con tanta desigualdad. Necesitamos vencer al hambre, la miseria y la exclusión social. Nuestra guerra no es para matar a nadie: es para salvar vidas”. Y en efecto, los programas “Hambre Cero” y “Bolsa Familia” sacaron de la pobreza extrema a más de 30 millones de personas, convirtiendo a Brasil en un modelo exitoso mundialmente reconocido por organismos internacionales como la FAO, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial.

– El porcentaje de personas que vivían con menos de US$ 3,10 por día cayó del 11% en 2003 a cerca del 4% en 2012, de acuerdo a datos del Banco Mundial.

– Hubo una reducción de la tasa de desempleo cercana al 50% de acuerdo con el Instituto Brasileiro de Geografia y Estatística. Y una creación de 15 millones de nuevos puestos de trabajo de acuerdo a datos del Ministerio de Trabalho e Emprego.

– Según el Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (IPEA), el coeficiente del Gini brasilero era de 0,583 en 2003, y en 2014 era de 0,518, lo que señala que las políticas sociales que llevaba el Partido dos Trabalhadores (PT) dejó un Brasil con menos desigualdad social, en promedio la desigualdad cayó 0,9% por año en el intervalo de tiempo 2003-2016.

– La implementación de programas de educación y salud pública elevaron el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Brasil elaborado por el PNUD que en 2010 llegó a US$ 10.607 dólares anuales de ingreso promedio, a una expectativa de vida de 72,9 años, a una escolaridad de 7,2 años de estudio, y a una expectativa de vida escolar de 13,8 años.

El gobierno de Lula fue una construcción democrática y participativa con medios no-violentos que elevó el nivel de vida de la población y dió esperanzas a los sectores más necesitados. El mundo reconoce que hubo un antes y un después en la historia del desigual Brasil luego de las dos presidencias de Luiz Inácio Da Silva. La contribución de “Lula” a la Paz está en los hechos concretos de la vida del pueblo brasileño, y reforzada por los estudios de diversos organismos internacionales.

Estos resultados de los programas de gobierno del PT en Brasil para superar la pobreza y el hambre, no fueron a una política de Estado continuada por otros partidos de gobierno sino una política de gobierno específica que Brasil está abandonando gradualmente. Así lo demuestra el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que anunció que en el año 2017 Brasil tuvo más de 3 millones de nuevos pobres por las políticas del actual gobierno.

Por estos motivos, con el mismo sentido de esperanza que transmitió Martin Luther King cuando dijo“si el mundo terminara mañana, yo igual voy a plantar mi manzano” , somos muchos los que creemos que el Premio Nobel de la Paz para “Lula” Da Silva ayudará a fortalecer la esperanza de poder seguir construyendo un nuevo amanecer para dignificar el árbol de la vida.

 Adolfo Pérez Esquivel

 Premio Nobel de la Paz 1980


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