La vía ecuatoriana de la contraofensiva conservadora. Emir Sader

enero 26, 2018
Conocíamos dos vías de contraofensiva conservadora: la de la victoria electoral de la derecha, en Argentina; y la del golpe, como en Brasil. Ahora otro país, de forma sorprendente, se suma a esa ola: Ecuador.

Se conocían las vías de victoria -electoral o golpista– de la derecha. Pero Ecuador presenta una alternativa: una recomposición conservadora que nace desde adentro de los movimientos progresistas.

Es un mecanismo conocido en la política, así como en otro tipo de instituciones. Alguien que siempre fue segundo de un gran líder, vice, sub, de repente es elegido por ese líder para ocupar su lugar, pero no solo no se muestra a la altura, sino termina traicionando el mandato del que había participado y el mandato para el cual había sido elegido. Asimismo, pasa a acusar al líder que lo eligió como responsable de los problemas de su gestión. Hace un mandato mediocre, burocrático, marcado por retrocesos, como transición para la recomposición de la derecha.

En el caso de Ecuador, se trata de la elección de Lenin Moreno para suceder a Rafael Correa en la presidencia del país. Aunque no fuera el candidato preferido por Correa – que era el vice de su segundo mandato, Jorge Glas -, al ganar el referendo de Alianza País, fue apoyado por Correa, quien fue el protagonista fundamental de la campaña que llevó Moreno a una victoria apretada, para volverse presidente de Ecuador.

Se sabía de su perfil más moderado, de su disposición de desarticular el clima de enfrentamientos duros entre Correa y la oposición – tanto mediática, como partidaria e incluso con algunos movimientos sociales -, pero no hubo ningún pronunciamiento suyo que pudiera apuntar hacia una ruptura con todo lo que ha significado la Revolución Ciudadana. Se suponía un cambio de estilo para enfrentar los problemas, la apertura de diálogo con sectores del campo popular que se habían apartado del gobierno, formas más moderadas de tratar con los medios, pero nada más que eso: cambios de estilo, que no afectaran el contenido de las políticas de la Revolución Ciudadana.

Sin embargo, ya en la composición del gobierno y en la supresión de algunos ministerios que representaban algunos de los cambios fundamentales que el gobierno de Correa había traído, ya apuntaban hacia un tipo de gobierno distinto. Luego empezaron a surgir balances de la situación económica que incorporaban visiones de la oposición de derecha, sobre un supuesto endeudamiento excesivo del gobierno, sobre despilfarros, apuntando ya a un nuevo tema, que terminaría distanciando decisivamente a Moreno de Correa: la existencia de corrupción en el gobierno anterior, del que el vicepresidente Jorge Glas sería el protagonista más conocido. Denuncias llegadas desde O Globo, de Brasil, de que Odebrecht habría sobornado a Glas y a otras personas vinculadas a él, fueron asumidas por Moreno como reales, llevando al alejamiento de Glas de las funciones gubernamentales, hasta que Glas fue detenido en base a ese proceso y, más tarde, sustituido en el cargo de vicepresidente.

Pero, más allá de esas diferencias, se dio un vuelco esencial en la relación con el bloque de partidos de la derecha tradicional, algunos de los cuales pasaron a ocupar cargos en el gobierno, incluso en algunos puestos económicos estratégicos.

Paralelamente, se dio una batalla por el control de Alianza País, el partido fundado por Correa para ser la base política de sostén de la Revolución Ciudadana. Con el control del gobierno, la facción de Moreno logró mantener el nombre de Alianza País, aunque la gran mayoría de la militancia está con Correa. Este y sus seguidores han salido de AP y se proponen a construir un otro partido, vinculado a la Revolución Ciudadana.

El referendo convocado por Moreno sintetiza el viraje conservador del gobierno y se ha vuelto el epicentro del enfrentamiento actual entre los dos grupos. Junto a una serie de cuestiones obvias, Moreno impuso el veto a la reelección de Correa, como tema central, además de desarticular un Consejo que descentraliza decisiones fundamentales del gobierno hacia organizaciones civiles, y termina con un impuesto que Correa había logrado a las grandes empresas. La votación se dará a comienzo de febrero y, para ello, Correa ha retornado de nuevo al país, recorriéndolo en una campaña sistemática de difusión de la conciencia política sobre el viraje que sucede en Ecuador.

Es una ruptura irreversible entre dos sectores que han protagonizado juntos la Revolución Ciudadana, proceso que ha trasformado de manera formidable a Ecuador por más de una década. Como es un fenómeno nuevo, no está claro el futuro del país y de la izquierda ecuatoriana. Lo que es cierto es que se ha configurado un nuevo bloque conservador en el gobierno, que recibe el apoyo de la derecha tradicional y de sectores de los movimientos sociales que tenían conflictos con Correa. Mientas que éste y la reconstrucción de un partido que proponga la continuidad de lo que fue su gobierno, es el eje de la continuidad de la izquierda ecuatoriana.

 

 

 


Ecuador. Contra viento y marea.

enero 21, 2017

Hace un año, el 21 de enero de 2016, escribía este artículo en mi Blog. Lo recupero porqué, no me gustaría que, en las elecciones presidenciales de Ecuador el mes de febrero vencieran los que NO aceptan que su país haya dado un gran paso adelante y haya salido de la ostricidad.  Pretenden ganar la presidencia, no para ayudar a su pueblo sino para recuperar favores y economías. Mi NO a quienes tienen su dinero guardado en Paraísos Fiscales. Mi NO, a los que no cotizan a favor de los menos favorecidos, a los que se vanagloriaran de lo que ahora es Ecuador, a pesar de no haber hecho nada cuando, pudiendo, nunca hicieron. Mi voto para Lenín Moreno de Alianza País.

Guayasamin las-edades-de-la-ira--644x362Los que dirigen el mundo, de manera especial la economía, no aceptan que un país que ha estado inmerso en la miseria -hablo de Ecuador pero existen mismas dificultades en otros-, el oprobio de su gente, sometida a la incultura-desprecio, hayan levantado la cabeza y sientan que gracias a la dignidad, que ha sido el lema del Presidente Correa, su vida haya dado un vuelco de 90º.
Solo basta pasear por las calles de Quito para comprobar lo que escribo. Años atrás, no podías dar un paso sin que te pidieran limosna. Que los niños, con hermanitos a cuestas, descalzos, quemados por el sol te pidieran algo para comer.
No es de extrañar que ahora, antiguos mandatarios, los que nunca estuvieron junto al pueblo, quieran arrebatar el poder a Correa para, de nuevo, organizar el país a su antojo.
Universidades, Escuelas, Tecnologías, Espacios Culturales, espacios de Acogida para jóvenes de la calle… son ahora espejo que refleja lo que ellos nunca hicieron. Su prioridad era otra, a parte del beneficio propio, procurar que los indígenas no accedieran a “NADA”, que su miseria les destruyera. Pero, son fuertes y valerosos. No lo consiguieron.
Ahora, quienes nada les dieron cuando ostentaban poder, se les acercan con promesas que nunca cumplirán. Se colocan a su lado organizando manifestaciones de protesta, instándoles a que dicten barbaridades contra el Gobierno y de manera especial contra su Presidente.
Gobierno que les ha hecho entrar en el futuro, en la historia de su país, junto al resto de ciudadanos, no importa su procedencia.
Mi SÍ a Alianza País. Mi NO a quienes cuando pudieron, nada hicieron para sacarles del ostracismo, del analfabetismo, de la miseria y, ahora, pretenden manipular a beneficio propio.

 


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