Cuando falla la salud…

noviembre 29, 2016

Es triste ver a personas queridas con problemas de salud, con esta enfermedad que cada día ataca a más gente, sin piedad, y les deja en el anonimato.
caminar

Sonrien, te miran, no sabes si te conocen, algunas ni siquiera hablan…
Agradecen tu presencia, te quieren cerca para que les susurres al oido.

Entrar en el Centro donde tienen cuidado de ellos te deja, de entrada, con la preocupación de cómo responder a sus miradas. Sus caras estan ansiosas de cariño, de que les des un beso, un abrazo, o simplemente que tu mano les acaricie y les diga unas palabras amables, sonrisa incluida.

Cuando acompañas a tus seres queridos, que ahora se encuentran en estas condiciones, te preguntas ¿de que me quejo yo si camino, hablo, discurro, decido?

Para que luego algunos peleen por amasar más dinero, ganar el máximo poder…

Todo el mundo debería pasear por las Residencias al menos una vez por semana. Todos esperan una muestra de afecto, una sonrisa, por que no, unas palabras cariñosas.

¿Merece la pena tanta lucha y competividad?
Compartamos quienes estamos sanos y cuerdos con todos aquellos que nos necesitan nuestros abrazos, nuestras miradas, nuestro buen hacer. Todos tenemos derecho a ser felices, incluso cuando la salud falla.


Luis Eduardo AUTE sigue recuperándose

octubre 7, 2016

Luis Eduardo Aute, que el pasado 8 de agosto sufrió un infarto, sigue recuperándose, tras pasar un mes y medio de coma inducido.
Ha sido en el Hospital donde cumplió 73 años el pasado 13 de septiembre.
Necesitamos y te deseamos que cumplas muchos más con la fuerza que siempre has vivido, la que te da la música, la pintura, la literatura, la familia y los amigos que te queremos y deseamos tu pronta recuperación. Necesitamos tu arte, tu sensibilidad, tu buen hacer para clamar contra tantas cosas que no nos gustan de este extraño mundo en el que nos ha tocado vivir.
¡Un gran abrazo! Como afirma otro gran amigo: SE TE QUIERE…


Manuel Jiménez de Parga. Morir de amor…

mayo 8, 2014

rosa

Morir de amor, no es una mera frase lapidaria, es una realidad.
Hoy, en Madrid, acompañamos a Manuel a su última morada. Quisimos compartir con sus hijos-nietos, hermanos, família, el dolor de su traspaso, tras dos años de mala salud.
Manuel ha sido un referente en la Universidad, en la Abogacía, en la Política sus grandes pasiones. También ha sido notorio su amor a la familia-amigos que supo cultivar a lo largo de 85 años de vida.
Con sus buenas maneras, supo despertar el interés de los alumnos a la incipiente Democracia. A discutir y a valorar Derechos y Deberes. A Conciliar y Educar para la vida, a todos aquellos que tuvieron la suerte de tenerle como maestro o, estar cerca suyo por ser compañeros-amigos. Muchos de ellos estabámos hoy rindiéndole nuestro tributo de amistad.
Su casa en Rambla de Catalunya en Barcelona, donde vivió muchos años, era punto de encuentro de intelectuales-políticos-amigos, aquellos años negros de dictadura. Era como un oasis, donde se respiraba libertad. Siempre con la grata sorpresa de conocer a gente especial, llegada de cualquier lugar del mundo.
Nuestros encuentros en l’Ametlla, en verano, vacaciones de Navidad, o sus aniverarios, servían para ponernos al día de lo que estaba sucediendo, no solo en nuestro país sinó, más allá de las fronteras.
He disfrutado de la amistad de Manuel y María Elisa su amante esposa, pero también de sus siete hijos, de sus 21 nietos, compañeros de los nuestros, ya que, se criaron como hermanos – así me comentaban hoy-.
Hemos reido y hemos llorado juntos, situaciones complejas de dolor, de muerte, pero también logros y viajes cuando teníamos hijos pequeños, alguno muy especial yendo a esquiar las dos familias. También cenas y almuerzos, viajes siempre con fines culturales-políticos, que reforzaban nuestra amistad.
María Elisa falleció el 27 de mayo de 2012 y, desde aquella fecha, Manuel dejó de vivir. No le interesaba nada, ni la conversación de la cual era adicto, ni la política, ni siquiera, los últimos meses, la lectura de periódicos de los que era usuario en abundancia, y, en los que colaboraba con sus artículos. Desde que “Pussy” se fue, su único deseo era ir a su encuentro. Bella historia de amor, como pocas.
Un entrañable acto de despedida, cerró aquel ciclo, con la presencia de muchos de los que aquellos años 60-70 tuvimos el placer de compartir sueños y esperanzas. Su muerte, nos han hecho rememorar bellas historias de cuando éramos más jóvenes, cuando en plena franquismo o en los momentos innovadores del Papa Juan XXIII y su Enciclíca Pacem in Terris, debatíamos y soñábamos, intentando dibujar un futuro que, se hizo esperar.
Gracias Manuel por tus enseñanzas y desvelos. Seguro que los deseos de reencontrar a tu amada se vieron ya cumplidos. ¡Hasta siempre!


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