Parlem. Bea Talegón

febrero 9, 2019

Antes de fijar como imagen de fondo en mis perfiles en redes sociales la de “Libertad presos políticos” hubo otra. Una sábana blanca en la que podía leerse: “Parlem?”.

La puse desde que comenzó la tensión entre Madrid y Catalunya; entre una parte de España y una parte de Catalunya. En realidad, entre los que se agarran al régimen del 78 y los que queremos cambiar de una vez por todas las estructuras de un estado que está desmoronándose por su herencia franquista.

Recuerdo que hubo muchas manifestaciones, no suficientes, en las que se ondeaba el color blanco. Estas imágenes parecen haberse esfumado, para encontrar una polarización cada vez más lamentable. Y en este sentido hay que explicar, hay que fijarse, en quién está siendo responsable de esta polarización.

Los comuns, Podemos y gentes de “centro” (algunos afines al PSOE, otros afines a lo que podía entenderse como moderados del PP e incluso algún despistado de Ciudadanos) se daban cita vestidos de blanco para exigir el diálogo. Sobre todo podíamos ver caras de dirigentes del PSOE y de Podemos (o de sus socios). Mientras tanto, el PP, Ciudadanos y un Vox que aún no tenía focos convocaba en la plaza de Colón con sus banderas muy españolas y mucho españolas y apelaban a la España de los balcones.

Duraron poco estos llamamientos. Concretamente, hasta que Sánchez decidió apoyar a los del 155. Desde que retiró la reprobación que una semana antes había puesto contra Soraya, se acabó el blanco, se acabó el diálogo, se acabó la posibilidad de buen rollo y de apostar por la política como respuesta. Seguro que ahora Sánchez recuerda bien quién le empujó para tomar aquella decisión (suicida). Seguro que ahora va dándose cuenta de que lo que realmente querían esos que le susurran al oído era sencillamente empujarle por las escaleras (políticas, y hacia abajo).

Le han hecho lo mismo con Venezuela. Y él, tan fácilmente impresionable por el poder que manejan Felipe, Alfonso, Alfredo y sus adláteres, a pesar de intuir seguramente que Zapatero es la mejor opción, siempre termina dejándose caer por el precipicio de la derecha disfrazada de socialista.

Abandonar la posición de la bandera blanca es la mayor irresponsabilidad que ha cometido Pedro. Y ahora le va a costar salir del agujero en el que los filofascistas le han metido.

Ahora que se criminaliza el diálogo, una vez más, es interesante hacer un repaso y recordar la cronología de este planteamiento.

Tras la sentencia del Constitucional contra el Estatuto de Catalunya, allá por el año 2015, Zapatero ya anunciaba que era necesario recuperar los afectos, abrir una vía de diálogo. Y ya en este momento señalaba que el gobierno de Rajoy no estaba apostando por una respuesta política.

Meses después, en diciembre de 2016, tras el nombramiento de Enric Millo como delegado del Gobierno en Catalunya, se anuncia una etapa de diálogo desde el Ejecutivo.

Lo decían con la boca pequeña, pero lo dijeron.

Abandonar la posición de la bandera blanca es la mayor irresponsabilidad que ha cometido Pedro

Pronto se desmontó el teatro, dejando claro que la derecha no sabe dialogar. Y en febrero de 2017 leíamos que “Sáenz de Santamaría renuncia a la Operación Diálogo con Cataluña”. Tras el discurso del diálogo, y unas semanas antes de la celebración del congreso del PP, la postura del Gobierno se endureció y dio un portazo al diálogo con Catalunya. En este momento Aznar no pierde la ocasión para sacudir a Soraya por la Operación Diálogo.

¡Quién le ha visto y quién le ve! Parece mentira haberle escuchado decir esto.

Después de haberse roto el diálogo, después de que Puigdemont intentase hablar en más de catorce ocasiones con Madrid, el 10 de octubre del 2017: “El FMI reclama a Rajoy y a Puigdemont diálogo y que no actúen de forma precipitada”. En este sentido se manifestaron desde Europa, tanto a nivel institucional como desde países de gran relevancia. La respuesta del president Puigdemont fue contundente: “Pides diálogo y te responden poniendo sobre la mesa el 155. Entendido”.

Queda claro, pues, quienes han estado siempre en el lado del diálogo y quienes han hecho todo lo posible por dinamitarlo. Son los que tras llevarse a cabo la aprobación del Estatut se dedicaron a recoger firmas para destrozarlo, lo llevaron al TC y lo dinamitaron. Son los mismos que señalaban a los dirigentes catalanes de “su unilateralidad” cuando, en realidad, la única actitud cerril y unilateral ha sido siempre la del Partido Popular.

Manteniéndose en el diálogo como solución ha estado siempre Zapatero, que en marzo de 2018 apuntaba que “el momento del diálogo llegará y lo hará el PSOE”.

Esto mismo era lo que comentaba Sánchez en el verano del 17. Él tenía claro que el diálogo era la solución, pero que “ese no era el momento”.

Por su parte, en Catalunya, el diálogo no era cosa solamente de Puigdemont. El 14 de mayo de 2018 Quim Torra fue investido president de la Generalitat de Catalunya. Al día siguiente, 15 de mayo, acudió a Berlín para dar una rueda de prensa conjunta con Puigdemont. En ella fue contundente: “Mi primer objetivo, de este nuevo gobierno catalán, es ofrecer un diálogo al gobierno español”.

Y en pleno cambio de gobierno, cuando el PP estaba ya saliendo del foco, en el mes de junio de 2018 Bermúdez de Castro (el que fuera secretario de Estado para la Administración Territorial en el gobierno de Rajoy) aparecía de nuevo para dinamitar el diálogo. Una y otra vez.

A pesar de la tozudez por parte del PP de romper cualquier vía de diálogo, desde el independentismo catalán mantenían la mano tendida. Dos meses después de que Bermúdez de Castro insistiese con el relato de que “la culpa de todo la tenían los indepes”, en agosto de 2018, y después de haber sido recluido en una prisión en Alemania, Puigdemont, desde Suecia, considera que hay posibilidades reales de abrir un diálogo claro y fuerte con el Gobierno.

¿Quién es realmente responsable de haber llegado a este punto de tensión? La respuesta es sencilla: quienes obtienen beneficios de ello

Avanza el calendario y ya entrados en el otoño caliente anunciado por Torra, en ese octubre de 2018, Iglesias y Puigdemont coinciden en abrir espacios de diálogo.

Y Puigdemont, por su parte, sigue insistiéndole a Sánchez para el diálogo.

Mientras tanto, aparecen Pablo Casado, Rivera y Abascal para mantener la tensión, a base de insultos, de acusaciones, de una actitud incendiaria que hoy ya permite pocas dudas. No hay que olvidar que la acusación particular contra los soberanistas es de Vox, mantenida por las instituciones españolas en lugar de haberles ilegalizado por sus escándalos de financiación y por su enaltecimiento de tiempos pasados.

Cerrábamos el 2018 y en diciembre Zapatero mantenía su discurso apostando por el diálogo y denunciando que se estuviera utilizando el término “golpistas” para los independentistas catalanes. Además, cargaba duramente contra la aplicación del artículo 155.

Estamos en febrero. En una semana en la que se anuncia la apuesta firme por el diálogo por parte del gobierno con Catalunya. ¿Y cuál es la reacción de quienes siempre han estado poniendo zancadillas a la resolución de los problemas? Insultar, injuriar, calumniar y comparar la propuesta de contar con una persona objetiva para ayudar en las reuniones con un golpe de estado (el del 23-F).

Queda bastante claro que para esta gente cualquier cosa que suene a democracia es dar un golpe de estado. Ir con pistola, acusar de comisión de graves delitos siendo falso, generar caos y agresividad viene siendo la tónica dominante.

¿Quién es realmente responsable de haber llegado a este punto de tensión? La respuesta es sencilla: quienes obtienen beneficios de ello. 

Si esta gente no quiere diálogo, ¿qué hay que hacer? ¿Meter a todo el que no comulgue con lo suyo en la cárcel?

Todo esto tiene un lado positivo: que el tiempo está dejando las cosas en su lugar. Y esta semana ya podíamos escuchar a Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, explicar que el Partido Popular jamás ha querido dialogar. Que ha mantenido cerradas todas las puertas y que ha sido el responsable de toda esta situación. Ya era hora.

Cada día más cerca de escuchar que apoyarles en el 155 fue su gran error.


El viaje de Torra: según te lo cuenten. Bea Talegon en OK.Diario

enero 16, 2019
 

Parece que una de las noticias de estos días es el viaje institucional por EEUU del presidente de la Generalitat Quim Torra. Al parecer, además, el catalán tiene una agenda bastante apretada y bastante llamativa porque se va a reunir con dirigentes demócratas, como en Ohio o en San Francisco, lugar donde ha dado una rueda de prensa en el propio Ayuntamiento de la ciudad y también ha sido invitado a tener algunos encuentros en Silicon Valley con empresas del sector tecnológico que, o bien ya están implantadas en Cataluña o, bien, tienen la pretensión de hacerlo en las próximas fechas.

Y es que, además, Torra ha tenido la oportunidad de llevar a cabo una intervención en la Universidad de Stanford invitado por el director del Instituto Martin Luther King, el mismo organismo que apareció en algunos medios de comunicación este mismo verano, recordarán, criticando –supuestamente– al presidente catalán por haber usado el nombre del pastor estadounidense para la defensa de la vía catalana de independencia. Días después de la toma de posesión de Torra este verano, el catalán utilizó la imagen de este Luther King como referencia para la forma de llegar y defender la independencia. Fue tras aquella publicación cuando la prensa publicó que el director de la citada institución estaba muy molesto con las palabras de Torra porque, según se comentó, consideraba que si el activista americano estuviera vivo jamás hubiera apoyado los postulados del independentismo.

Una noticia que al día siguiente, por cierto, fue bastante cuestionada –paradójicamente– por el mismísimo director de este organismo y le obligó a escribir en su blog personal una serie de aclaraciones para que no se pusiera en su boca palabras que no había dicho. Precisamente, de todo aquel asunto surgió un compromiso: la invitación a Torra a Stanford para que diera una conferencia y hablara en primera persona del proceso catalán.  En su presentación, el director del Instituto Martin Luther King ha dicho que, si bien es cierto que el estadounidense jamás se habría puesto del lado de los independentistas por la causa del separatismo, sí es cierto que la vía catalana es la que él siempre había defendido. Sin embargo, es posible que esto, que fue así, no se lo cuenten.


Hablemos de golpistas. Bea Talegón

noviembre 4, 2018

Ayer fue hackeada la web de la fiscalía junto a la de Vox. Justo después de conocerse el escrito de acusación de ambos.

Poco ha tardado Santiago Abascal (líder de Vox, que presume de llevar encima una pistola) en acusar “a los golpistas”. Si no fuera porque dice alegrarse y que se trata de una “noticia excelente para mostrar ante ojos de millones de españoles quién está combatiendo el golpe separatista”, añadiendo que “los perros de Torra y Puigdemont no les asustan”, no se me habría ocurrido pensar que pueda tratarse de una “acción de falsa bandera”.

Lo cierto es que me da igual. No suelo acceder a la web de la fiscalía y tampoco a la de Vox. Pero hoy sí lo hice, porque me interesaba leer, de manera directa, el escrito de acusación presentado ayer.

Son 127 las páginas que la fiscalía nos regala.

Y chachareando por la web, encuentro esto: el artículo 124 de la Constitución española de 1978 establece que el ministerio fiscal, sin perjuicio de las funciones encomendadas a otros órganos, tiene como misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados, así como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social.

Este párrafo ya da para muchos artículos. Porque leyendo las 127 páginas de justicia-ficción que ayer se hicieron públicas, cuesta trabajo encontrar algo de coherencia en lo que la Constitución española atribuye a la fiscalía.

Es evidente que aquí no se está velando por la independencia de los jueces, ni por el interés público, ni por el derecho de los ciudadanos. Y desde luego que brota una sonrisa cuando lees que ha de velar porque los tribunales procuren la satisfacción del interés social.

Palabras que quedan muy bonitas, pero que se han quedado vacías de contenido. Es evidente que aquí no se está velando por la independencia de los jueces, ni por el interés público, ni por el derecho de los ciudadanos

Y para guinda del pastel, sigues leyendo y te encuentras con que el fiscal general del Estado será nombrado por el Rey, a propuesta del Gobierno, oído el Consejo General del Poder Judicial. Y te tienes que reír.

¿Qué independencia judicial puede garantizar alguien nombrado por un Rey? Es que no tiene ni pies ni cabeza. ¿De qué garantías estamos hablando cuando la cúspide de un sistema descansa en manos de un Rey? A partir de ahí todo lo demás carece ya de legitimidad, qué quiere que le diga. Y además de cuestiones legitimadoras, cosa que en democracia no es asunto menor, si ya nos centramos en el Rey en concreto, solamente podemos desternillarnos.

Nos va a nombrar a quienes han de velar por la independencia judicial una persona que nada entre corrupción familiar; asume su cargo por cuestión sanguínea, hereda sus funciones por gloria de un dictador sanguinario y golpista y, además, pretende hablarnos de garantías para la ciudadanía y satisfacciones del interés social. Me van a disculpar, pero es que hace poco el Rey se subió el sueldo un 1,5%, pasando a cobrar 242.769 euros brutos. Su señora esposa, por el hecho de serlo, cobrará 133.530 y el rey emérito, 194.232. Cobra, entre otras cosas, por firmar el nombramiento del fiscal, que recuerdo es el que ha de velar porque la justicia sea imparcial y se preocupe de satisfacer el interés social. Tiene bemoles el asunto.

Pero podemos ir más allá. Porque, aunque haya habido ya opiniones bien fundadas para llevarse las manos a la cabeza tras conocer la acusación de la fiscalía contra los líderes del soberanismo e independentismo de Catalunya, hay tela para cortar.

Cientos de personas se han manifestado ya contra la situación de los presos políticos. Concretamente, letrados de todo el estado español acaban de firmar este manifiesto en apoyo a los encausados por el procés.

Y el que fuera presidente del Tribunal del Supremo y del Constitucional, Pascual Sala, también ha manifestado públicamente que no le parece adecuada la acusación por rebelión. Suma y sigue. Porque Carmen Lamela, la juez instructora de la Audiencia Nacional que también está encargada de este asunto del procés, ha dicho lo mismo. Es más, se ha negado a considerar que se trate de rebelión porque no concurre el requisito básico, que es la violencia.

Y quien sabe bien del asunto es precisamente Diego López Garrido, que fue el encargado de redactar el tipo penal en el Código. Y él, “el padre del artículo” que regula la rebelión, deja muy claro que cuando se redactó se hizo pensando en el golpe de Estado del 23-F. Y que lo sucedido en Catalunya no tiene nada que ver con el asunto.

¿Qué independencia judicial puede garantizar alguien nombrado por un Rey?

La Abogacía del Estado tampoco ve rebelión . Esto es interesante, aunque no suficiente. Porque sí plantea que se haya podido cometer sedición. Otra barbaridad. Y añade a la cesta la malversación, a pesar de que el propio presidente del Gobierno (Rajoy) y su ministro de Hacienda en aquel momento (Montoro) dijeran en sede parlamentaria que no se habían destinado caudales públicos para realizar el referéndum. Pero parece ser que todo eso aquí da igual. Por cierto, dice la Abogacía del Estado que no puede darse la sedición sin la malversación, que se da un “concurso medial”. Y yo en este punto he de reconocer que no entiendo absolutamente nada. No lo entiendo porque no se entiende, vaya.

Pero retomo lo que López Garrido tenía en mente cuando redactó el delito. Porque pensaba en el 23-F que sí fue un intento de golpe de estado.

Hay que recordar que en declaraciones públicas hechas por un guardia civil, el señor Pastrana, que participó en el golpe de estado, él mismo ha señalado a la Casa Real, y concretamente al Rey, como principal cerebro de la operación. Lo recuerdo para que partamos desde un punto que sirva de contexto.

Por aquel golpe de Estado se juzgó a 33 personas. 32 de ellos, militares. Tres de ellos fueron absueltos, ocho condenados a 1 año de prisión, cinco a 2, otros tantos a 3, dos a 5 años, otros dos a 6, uno a 8, dos a 10 y dos más a 12. La mayoría fueron condenados a penas muy inferiores en comparación a las que ha pedido la fiscalía para los encausados por el procés.

De todos ellos, de los 27 condenados, solamente los que cumplieron la condena íntegra fueron los que tuvieron penas de menos de 2 años. Todos los demás cumplieron muchísima menos condena de la que se les impuso. Y alguno, como Vicente Gómez Iglesias, fue indultado por Felipe González en 1984. Alfonso Armada también fue indultado en 1988 por el gobierno del PSOE.

La gran mayoría de los condenados han ido mejorando su situación en la jerarquía militar.

Ahora juzguen ustedes, que aunque no hayan sido nombrados por el Rey, seguramente sean más independientes y tengan más claro el interés de la ciudadanía y las garantías sociales.


El TC, com un elefant en una terrisseria. Bea Talegón

octubre 19, 2018

Ahir anunciàvem amb un altre vídeo que avui el govern espanyol recorreria al Tribunal Constitucional la resolució que el Parlament de Catalunya va aprovar la setmana passada en el Parlament, aquella que reprovava el rei Felip VI i mostrava el rebuig cap a la monarquia com a sistema dins d’una democràcia.

Acudir al TC s’ha convertit en el que quan érem petits dèiem “temps mort”, “toco terra”, “téntol”, “crucis”, “pausa”, “para”, “tap”, “renuncio”, “acuto“, “apido“, “ganchus“, “cherí“, “la piso y la corto”, “pírdula“… Ara n’hi ha prou de dir “¡al TC!” i es para la partida democràtica. En sec.

Doncs bé, en què consisteix aquest recurs? Com s’articula? D’on ve aquesta nova funció del Tribunal Constitucional?

Per provar d’entendre-ho (i d’explicar-ho breument), hem de fer un viatge fins a l’any 2015. Moment en què la Llei Orgànica que regula el funcionament del TC té canvis fonamentals. Concretament dos: d’una banda, s’aprova la Llei orgànica 12/2015, de 22 de setembre (que modifica la Llei 2/1979, de 3 d’octubre, per a l’establiment del recurs previ d’inconstitucionalitat per als Projectes de Llei Orgànica d’Estatut d’Autonomia o per a la seva modificació) i la Llei orgànica 15/2015, de 16 d’octubre (que reforma la Llei orgànica 2/1979, de 3 d’octubre, del TC, per a l’execució de les resolucions del TC).

Per què es posa en marxa en aquest moment una modificació d’aquest tipus? Doncs perquè el 30 de març del 2015 es va presentar el full de ruta unitari del procés sobiranista català, firmat per Convergència, ERC, ANC, AMI i Òmnium.

Segons assenyalen molts experts, i per esmentar-vos-en un, citaré el catedràtic de la Universitat Pública de Navarra, Alejandro Torres Gutiérrez: “Ambdues modificacions legals tenen la seva indissimulada causa en un intent per posar límit a la deriva dels esdeveniments viscuts a Catalunya, provant de dotar l’Estat d’eines d’actuació de cara al futur”.

La primera modificació fa referència al recurs previ d’inconstitucionalitat, que suposa reprendre una mesura que ja existia, però que va quedar derogada. Suposaria poder plantejar una qüestió als tres dies d’haver-se publicat la proposta de text d’Estatut d’Autonomia al Butlletí oficial de les Corts Generals. No ens aturarem massa en aquesta qüestió. Però sí que cal dir que es pren aquesta mesura per evitar el fiasco que es va generar després de l’aprovació de l’Estatut de Catalunya a partir de l’any 2010: perquè una vegada aprovat tot el procés establert per la llei, va intervenir el TC desbaratant-ho tot. I no és fútil que molts experts considerin que aquest va ser un punt de partida que va obrir la veda per a la concatenació d’irregularitats processals i jurídiques, a més de suposar una clatellada per a la democràcia. Perquè cal recordar que, una vegada passat el text per la guillotina del TC (que en altres estatuts ha permès coses que per al de Catalunya ha suprimit), queda pendent la ratificació de la ciutadania catalana. Cosa que en el dia d’avui no s’ha donat, i per tant, s’està aplicant un Estatut que no compta amb un dels passos fonamentals, que és el suport popular.

Vostè potser pensa: però, si jo vaig votar l’Estatut, ho recordo! Sí. Vostè el va votar. Però no va votar el definitiu, el que en el dia d’avui s’aplica. Perquè una vegada passades totes les etapes que marca la llei, va intervenir el TC i va realitzar les seves “modificacions”. D’aquesta manera, el resultat que va quedar després de la destrossa, és el que encara no ha estat votat, sent el català l’únic Estatut que es troba en aquesta circumstància.

Acudir al TC s’ha convertit en el que quan de petits dèiem “temps mort”. Ara n’hi ha prou de dir “al TC!” i es para la partida democràtica. En sec

L’altra modificació és bastant més qüestionable. I és la que afecta la capacitat sancionadora del TC, que fins al moment mai no l’havia tingut. Segons el professor Torres, aquesta modificació té com a finalitat garantir el ple respecte de les resolucions del TC.

El seu plantejament, tant en el fons com en les formes és molt qüestionable i va ser molt discutit.

D’entrada, el Partit Popular, que va ser qui va plantejar aquesta modificació, va esperar al dia 1 de setembre per donar a conèixer la seva idea. Per què aquesta data? Perquè començava la campanya electoral a Catalunya. Per acabar-ho d’adobar, va ser Xavier García Albiol qui va robar càmera en la presentació d’aquesta proposta. Per cert, no era diputat.

Es va presentar d’urgència, amb tramitació directa i en lectura única. O sigui, saltant-se la comissió i la ponència, reduint els terminis de tramitació parlamentària. O sigui: saltant-se tots els passos per al diàleg i el debat, cosa que per a un tema tan sensible, seria el necessari.

Ja va rebre crítiques en el seu moment perquè aquest plantejament no oferia garanties constitucionals (se suposa que estaven previstes a l’article 155), i es va assenyalar que la coerció hauria de ser realitzada pel govern espanyol i no pel TC, que la seva funció únicament hauria de ser la que havia tingut fins al 2015: un mer intèrpret de la Constitució. Es va avisar que aquesta mesura posaria en perill l’equilibri entre els òrgans constitucionals. Pel seu contingut i per la seva manera de fer-se la reforma de la llei.

S’afegia en aquesta modificació facultats que no existien, com suspensió d’autoritats i funcionaris (saltant-se el 155) fent, segons assenyala el catedràtic, un “trist ús polític del dret”. Fins i tot es planteja suspendre preventivament disposicions o actes i actuacions impugnades (sense sentir les parts prèviament). Segons López Basaguren, es tracta de mesures “exorbitants”. Entén aquest expert que les atribucions de suspensió de càrrecs públics i funcionaris s’haurien d’haver deixat per a l’àmbit de la jurisdicció penal. Literalment, considera que el TC entra com un elefant en una terrisseria”.

És una lectura interessant, encara que comprenc que hi hagi a qui li resulti àrdua, avorrida i tediosa. Per això, quedeu-vos amb la idea: la modificació de la llei que regula les competències del TC es va realitzar el 2015, amb motius polítics, i donant-li facultats al TC que no li corresponen. I es va fer sense complir criteris mínimament democràtics, això és: analitzar les propostes, debatre-les i sotmetre-les a un procés pausat de tramitació. El PP, fent ús de la seva majoria parlamentària, va aplicar el corró i va tirar pel dret. I avui veiem per què tenia tanta pressa: el que no guanyaria a les urnes catalanes, el guanyaria des de Madrid, fent valer tots els estratagemes imaginables.

És important, és necessari, és urgent que la justícia sigui independent. Que la política se circumscrigui a debatre, negociar, consensuar

Va tirar endavant amb els vots a favor del PP i d’UPN, amb l’abstenció de Cs i el vot en contra del PSOE, Entesa, CiU, el PNB i el Grup Mixt.

I així, en aquest moment, Pedro Sánchez va manifestar que amb aquesta reforma “Mariano Rajoy legisla per a l’extrema dreta del seu partit”, i Artur Mas va considerar que “es carregaven l’estat de dret, i que porta incorporada la música de la Inquisició, suposant un retrocés històric molt gran fins als anys trenta”.

La resposta internacional no es va fer esperar: La Comissió de Venècia, que és l’organisme del Consell d’Europa específic per tractar aquestes qüestions, va elaborar un informe sobre això dels canvis del PP, rebutjant que l’Executiu carregui sobre el TC la responsabilitat de fer complir les seves pròpies sentències. Literalment, es va indicar que el TC està perdent així “la seva independència”.

Va ser en aquest moment quan es va poder saber que Rajoy estava estudiant l’aplicació de l’article 116 de la Constitució, el referent a l’estat d’excepció, previst per al cas en què el 155 no fos suficient.

Ja ho explicava Albert Noguera aquell mateix any: es tracta d’una instrumentalització absoluta del TC per part del govern espanyol. El TC deixa de ser un òrgan autònom de control i fiscalització de l’activitat del poder legislatiu i executiu en defensa dels drets de la ciutadania i es converteix en el braç executor i legitimador de l’estratègia política del govern estatal contra el procés català.

Els jutges haurien de ser l’última instància per a qüestions que realment són de la seva competència. Que no s’intercanviïn papers

Es va presentar en el seu moment un recurs de constitucionalitat davant d’aquestes modificacions. La sentència del TC va dir que era constitucional. Però el més interessant van ser els vots particulars dels magistrats discrepants, que sí que van considerar que es tractava de modificacions inconstitucionals. Concretament, la suspensió de funcions d’autoritats i empleats públics i l’execució substitutòria de les resolucions del Tribunal Constitucional. No compartien tampoc el mètode pel qual va tenir lloc la decisió de la sentència. I a més, van afegir que el Tribunal Constitucional havia abdicat d’exercir la seva jurisdicció en no entrar en el fons de diverses qüestions sobre les quals s’haurien d’haver pronunciat en la sentència.

El PSOE va anunciar que, si guanyava les eleccions, derogaria aquesta modificació legislativa, perquè segons el portaveu de llavors: “Aquesta modificació només contribuirà a exacerbar encara més la crisi de Catalunya”. Doncs bé: certament, el PSOE està en el govern sense haver guanyat unes eleccions, però segurament tindria en el dia d’avui els vots necessaris per a tombar una llei així. Seria un punt molt positiu per anar posant tot al seu lloc i procedir així a un debat polític, evitant qualsevol temptació de judicialitzar la política.

És important, és necessari, és urgent que la justícia sigui independent. Que la política se circumscrigui a debatre, negociar, consensuar. Que els jutges siguin l’última instància per a qüestions que realment són de la seva competència. Que no s’intercanviïn papers: que no se desempalleguin davant dels tribunals de qüestions que han de resoldre’s en els parlaments. I que els polítics s’esforcin per estendre ponts i trobar camins en lloc de dinamitar-los tots.

Això, segons la meva opinió, passa per modificar lleis com la del Tribunal Constitucional. I això és bastant més urgent que qualsevol recurs davant d’una reprovació, que, a més, és l’expressió d’un Parlament que hauria de ser sobirà i que respon al sentiment de més del vuitanta per cent de la població.


Marca España. Bea Talegón

marzo 16, 2018

De los 76 millones de euros que ha ingresado Europa por sanciones a sus Estados miembro, 54 de ellos los hemos pagado nosotros, en los últimos 5 años (olé). Desde 2012, hemos pagado 7 de cada 10 euros que la Comisión Europea ha ingresado de países miembro en concepto de multas. Dicho de otro modo, el 70% de las sanciones, van para España. Somos los más multados.

Pese a estos datos que ya nos deberían suponer sonrojo, el periódico El Mundo publicaba recientemente que “España, entre los países menos condenados por el Tribunal de Estrasburgo en toda su historia”. Lo cierto es que, si salimos a la calle a preguntarle a cualquiera por las sentencias condenatorias por parte del TEDH, lo más probable es que no sea capaz de decir una sola. Lógico: los medios de comunicación más consumidos por la ciudadanía española se afanan por crearnos una realidad ficticia en la que España es lo más, es una, es grande y sobre todo, es fan del Rey, del orden y la ley. ¡Faltaría más!

En esta España tan modernademocrática y justa en la que usted vive no han condenado a España a pagar una compensación de 50.000 euros por las torturas que le fueron realizadas a dos presos tras su detención. No, en nuestra España no han condenado a prisión a dos chavales por quemar públicamente fotos del Rey “emérito”. Y no, el Tribunal de Estrasburgo no ha tenido que decir que esto esta condena es inaceptable.  «Este hecho constituyó una injerencia en la libertad de expresión que no fue proporcionada con el fin perseguido», ha dictaminado el tribunal de derechos humanos, que ha condenado a España a indemnizar a los demandantes con los 2.700 euros de multa que se les impuso entonces, además de otros 9.000 euros en concepto de gastos y honorarios.

Ha tenido que decirle el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo a España que “la libertad de expresión se extiende a “informaciones” e “ideas” que ofenden, chocan o molestan”. Lo que viene siendo la libertad de expresión, vaya. Lo que ocurre es que han tenido que venir de allí lejos a decirnos que quemar una puñetera foto no puede ser delito. Sí, han tenido que venir a decirlo porque dos chavales han estado condenados a prisión por quemar una puñetera foto. En una Democracia. Sí. Moderna. Estupenda. Y sinvergüenza. Porque tendría que causarnos sonrojo llegar tan lejos.

Pero no sólo porque la Audiencia Nacional les condenase a 2.700 euros para eludir los 15 meses de prisión. No. Porque por si esto fuera poco, el Tribunal Constitucional desestimó el recurso de amparo.

Estrasburgo nos ha dado dos bofetadas. La jurídica, claro está, pero también otra en la frente. Porque le ha tenido que explicar al Gobierno de España lo que significa que dos personas cojan una foto del Rey (el que sea), lo pongan boca abajo y le prendan fuego. Sí, como lo leen. La sentencia reza así: “el acto de los acusados fue parte de una crítica “política, más que personal, de la institución de la monarquía en general y en particular a la monarquía española como nación”. Los magistrados de Estrasburgo rebaten a la justicia española cuando alega que la quema de la foto constituyera un “ataque personal” al Rey dirigido a “insultar y denigrar a su persona”, sino que lo ven como “una denuncia de lo que el Rey representa como jefe y símbolo del aparato del Estado y de las fuerzas que, según los denunciantes, ocuparon Cataluña”. Algo que, concluyen los jueces de Estrasburgo, “entra dentro de la esfera de la crítica política o la disidencia” y, por tanto, “corresponde a la expresión de rechazo de la monarquía como institución”.

Sí, repita conmigo: “corresponde a la expresión de rechazo de la monarquía como institución”. Bien. Imagino que no soy la única a la que esta sentencia le inspira a pensar en cuántas otras cosas no deberían suponer lo mismo, esto es, la expresión de rechazo de la monarquía como institución, así como hacia el aparato del Estado y sus fuerzas que ocupan Cataluña. Dicho así suena enorme, casi lírico. Ya, es que lo dice el Tribunal de Estrasburgo, y allí lejos todo se dice mejor, sabe  mejor y huele mejor. Aquí nosotros a esto de expresar el rechazo a una institución lo llamamos “Referéndum”. Pero claro, quizás Estrasburgo no sepa que tampoco nos dejan hacerlos (es como lo de quemar fotos, te llevan a la cárcel).

Y lo de ocupar Cataluña, claro. Eso ya es inasumible. En su España, la de los que no se han enterado de nada de esto que comento aquí, desde luego. En la otra que yo conozco, ocupar Cataluña se hace con la constitución en la mano, acompañado de la presunta oposición y avalado por el Tribunal Constitucional. Se ha de invocar al número mágico que es el 155. Y a partir de ahí, se ocupa, se cesa, se espía, se… lo que se quiera. Y si alguien rechista o se sale del “sendero de la legalidad” (que vaya usted a saber dónde quedó eso), se planta un recurso sobreloquesea al TC, y listo.

En 40 años, la España de la que no nos hablan, ha sido sancionada en 103 de los 157 procedimientos en los que ha sido acusada. 48 de estas sentencias han condenado a España por violar el derecho a un juicio justo. Tranquilos, no hiperventiléis, que como esto no nos lo cuentan, seguimos viviendo en una democracia. Si los Jueces por la Democracia amenazan con manifestarse denunciando la injerencia continua del Gobierno en la administración de justicia, usted mire para otro lado. Piense muy fuerte en el siguiente mantra: “España es un Estado de Derecho”. Cierre los ojos y repítalo tantas veces como sea necesario. Termine su plegaria diciendo con buen ánimo “¡viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley!”.

Por cierto, la semana que viene se prevé tener  alguna manifestación por parte del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unida respecto de España y su particular manera de entender los derechos de participación ciudadana, de expresión y de libertad ideológica. Ya sabe, gire la cabeza, cierre los ojos y piense con mucha fuerza… (España es un Estado de Derecho y una democracia consolidada).


Bea Talegón, de Diario16, entrevista al President Carles Puigdemont en Bruselas.

febrero 28, 2018


Camins. Bea Talegón

febrero 26, 2018

Si pudiera definir en una sola palabra lo que significó para mi aquélla experiencia, sería la de sentir lo que significa la libertad. Yo llegaba con la mochila cargada de experiencias duras, tristes y de las que, al mismo tiempo, sabía que habría de aprender. Llegaba con miedo, con ilusión y la incertidumbre me bloqueaba la garganta.

Pasé allí unos cuantos años. Fueron de los más felices en mi vida. Descubrí amistad, amor, empatías desconocidas; aprendí y, sobre todo, viví.

Me marché. A otros lugares. A conocer el mundo. Aprendí. Descubrí rápido dónde había amistad, principios, valores. Palpé el miedo y la injusticia. Soñé convencida que todo aquello se había de cambiar. Y en Birmania hice una promesa. La de no fallar a mis convicciones aunque el miedo me pudiera paralizar. Desde entonces he mantenido firme mi voto, y crece anudado recorriendo mi espalda desde aquel día.

He vivido, he seguido aprendiendo. Y atravesando situaciones en las que he tenido que preguntarme una y mil veces hacia dónde seguir, siempre he terminado encontrando el camino que me ha mantenido fuerte en mis convicciones.

No sé bien aún por qué, pero en este recorrido me he ido encontrando con muchísimas personas que han marcado el rumbo para millones de personas más. De las maneras más insospechadas he podido mirar a los ojos de hombres y mujeres “importantes” para la sociedad. Hasta ahora, con sus más y sus menos, no encontré una señal en ellos.

Ayer volvía a estar en Bruselas. Casi cinco años después. Y llegué expectante: porque sabía que me aguardaba una de esas vivencias que seguramente marcaría en mi recuerdo una muesca imborrable. Ayer estaba todo preparado para conocer acarles Puigdemont. Acudir a entrevistarle, con el objetivo de intentar que sus palabras se puedan escuchar. Sin distorsiones, sin manipular.

La entrevista será publicada en breve: hora y media necesaria, sin lugar a dudas, para descubrir, seguro, una verdad que necesitaba ser contada. En ella estoy segura de que se podrá ver a un político que tiene las ideas muy claras, un discurso elaborado, que habla tranquilo y con claridad. Sin odio, sin agresividad.

Pero yo tuve, además, la suerte de conocer algo más. Si no creyera que es importante contarlo, lo guardaría en mi memoria como tantas otras experiencias vitales. Seguramente en un lugar especial. Sin embargo, viendo la situación en la que vivimos, creo obligado narrar lo que viví.

Antes de la entrevista pude compartir casi dos horas a solas con él. Dos horas sinceras, directas, con absoluta corrección y escrupuloso decoro. A medida que transcurrían los minutos yo me asomaba a unos ojos que miraban firme, con brillo y sinceros. Al terminar, ya se le había escapado algún gesto que me daba pistas para intuir lo que encontraría después.

Al acabar la entrevista, en la que contestó ampliamente a todo lo que le pregunté, en la que no se hizo un solo corte. En la que me puse en la piel de tantas personas a las que les interesará saber… recogimos y estábamos ya preparándonos para marchar.

Pero nos pusimos a charlar. No sólo él y yo, sino todos los demás. Tuve la misma sensación que cuando un sábado nos juntábamos los amigos, casi ya familia, en aquellos días en Bruselas. Cuando discutíamos sobre política durante horas y mientras cocinábamos. Cuando fuera hacía frío. Y siempre había una guitarra. Y ayer también estaba.

Acudí a la cita acompañada de Carlos (mi pareja, que es músico). Y en el ambiente tan cercano y cálido, se arrancó a tocar. Y cantamos. No sé bien cómo ni por qué, pero la causalidad quiso encontrarme recordando el sitio de mi recreo de Antonio Vega. Mientras cantaba, las palabras me atrapaban. Como si, de todas las veces que la he cantado durante mi vida, ésa fuera posiblemente la que más sentido tuviera. Carles escuchaba atento y el silencio de aquél lugar, tan frío, tan desnudo de todo, tan lejano de casa, tan lleno de incertidumbre se congeló. Yo, que nunca canto delante de nadie, me olvidé de mi vergüenza.

No esperaba la respuesta que después vendría. No podía ser de mejor manera que en forma de canción. Camins, de Sopa de Cabra.

Yo no conocía esta canción hasta que el 3 de diciembre acudí al concierto que se hizo como protesta y homenaje a los presos políticos. Ese fue, también, un día muy especial. Conocí a Albano en una conferencia en la que participamos juntos esa misma mañana, junto a Rufián, Queralt, Vehí y Oliver. En mitad del concierto, entre miles de personas, tenía que encontrar a Gris y a Gerard, a quienes no conocía pero con quienes me iría, al terminar, a San Joan de Vilatorrada. Y con ellos conocí a Sopa de Cabra. No me enteraba de nada, pero me gustaba ver cómo la gente cantaba, cómo se emocionaban. Y llegó la canción, que sin duda, era especial. Gris me la explicó mientras Gerard cantaba. Desde entonces la escucho a menudo, y siempre me acuerdo de cómo conocí a quienes a día de hoy, han pasado a formar parte de mi día a día.

Ayer la canté. Descubriendo a una persona sensible, coherente y consciente. Sin esperarlo, pude compartir más de lo que yo imaginaba. Y durante ese tiempo de más, ese que no formaba parte de ninguna entrevista, me encontré con algo inesperado. Asomarme a ver al hombre, al padre, al marido. Conocer a alguien perfectamente y extraordinariamente normal, preocupado en cumplir con su responsabilidad asumiendo un papel que jamás hubiera pretendido jugar.

Quizás en esta crónica se esperaba que yo me centrara únicamente en contar que le ví profundamente preocupado por quienes están en prisión y sus familiares (a quienes ha escrito personalmente); convencido de su decisión y de sus ideales; seguro del proyecto por el que está trabajando de manera incansable. Seguramente fuera más necesario contar aquí que está convencido de no dar un paso a un lado, que la República ya está y que solamente falta muy poco para echar a caminar. Sí, todo eso podría haber sido lo que contar. Sin más. Este artículo habría sido mucho más corto y seguro que menos blando.

Pero lo que me he llevado ha sido mucho más importante y por eso creo que era lo que debía compartir. Encontrar humanidad, coherencia y sinceridad. Un profundo carácter demócrata y alguien plenamente consciente de cada paso que da. Hasta Carlos, “el músico”, salió con las emociones a flor de piel, él que veía esto con distancia hoy comenta que más allá de las diferencias que pueda haber, nos unen ideales que van más allá. No es sencillo encontrarse a nadie tan claro, comprometido y dispuesto.

Sinceramente, después de todo lo visto y vivido, yo creía que era imposible encontrar alguien así en política. Y desde ayer, estoy contenta, porque en el fondo, me reconforta pensar que lo hay, y lo mejor de todo, son los cientos de miles de personas que le acompañan. Precisamente por eso ha desatado la rabia, la manipulación y la mentira desde España: porque si todo el mundo entendiera realmente de qué se trata en realidad, estaríamos ya recorriendo el camino.

 

Es momento de hablar sin miedo de democracia, de justicia, de fraternidad.

“Nunca es demasiado tarde para volver a empezar,

para salir a buscar tu tesoro.

Caminos, sueños y promesas

Caminos que ya son nuevos…

No es fácil saber

Hacia dónde tienes que ir

Toma la dirección de tu corazón

Nunca es demasiado tarde para volver a empezar…”


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