Brésil : ultime bravade de l’ex-Président Lula qui ne s’est pas rendu à la police.

abril 8, 2018

Visé par un mandat de dépôt qui a expiré, il a prié les forces de l’ordre de lui permettre d’assister à une messe en hommage à son épouse décédée, qui aura lieu samedi. Par Claire Gatinois (Sao Paulo, correspondante Le Monde)

A Brasilia, le 4 avril.

Souriant, il s’est penché à la fenêtre, les yeux rougis, venant cueillir une dernière fois les hourras de la foule scandant « Lula guerrier du peuple brésilien ! » Quand est venue l’heure de la reddition, vendredi 6 avril, à 17 heures (22 heures à Paris), Lula ne s’est pas rendu.

Après vingt-quatre heures d’une lutte aux allures de chant du cygne, cloîtré dans le siège du syndicat des métallos, à Sao Bernardo do Campo dans la banlieue de Sao Paulo, l’ancien président brésilien Luiz Inacio « Lula » da Silva, dans une ultime bravade, a prié les forces de l’ordre d’attendre jusqu’au lendemain matin, samedi, et une messe en hommage à son épouse, Marisa Léticia, morte un an plus tôt. « La lutte continue. Merci », a posté l’ancien syndicaliste, vendredi soir, sur Twitter.


Entre el pasado y el futuro, el PT abre el más importante congreso de su historia. Emir Sader

mayo 31, 2017
Ánimo amigos. Somos muchos los que estamos con vosotros, confiando en que el futuro está de vuestro lado. No puede ser de otra manera.
   
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Foto: Correo del Orinoco

Ya no son más congresos de elaboración de programas para intentar llegar a la presidencia del país. Ya no son más congresos de un partido en el gobierno, haciendo balances y proyectando pasos futuros.

El PT que abre ahora su 6to Congreso es un partido que se ubica entre un denso pasado reciente, con los gobiernos que más han transformado positivamente a Brasil y las perspectivas inmediatas abiertas de poder retomar ese camino, a partir de las experiencias adquiridas y de los reveses sufridos. Un Congreso que se realiza con un partido fuera del gobierno, con la responsabilidad del balance de las conquistas y de  las razones de los reveses, no para quedarse amarrado a ese pasado, sino para prepararse para una nueva disputa por el gobierno de Brasil.

Un Congreso que ha transcurrido de forma muy consensual, en contra de las expectativas de los que esperaban un conflicto generalizado, lleno de rupturas, después de los tropiezos  y las visiones diferenciadas sobre el pasado reciente y sobre el futuro del partido y de Brasil. Un Congreso que se reúne lleno de vigor de las experiencias positivas, pero también de derrotas, que dejan heridas.

Un partido visiblemente más viejo, con bancadas parlamentarias menores, con menos alcaldes, que trae en su cuerpo las marcas de la ofensiva de la derecha en contra del PT. Pero en compensación un partido que posee las más importantes experiencias – positivas y negativas – que un partido puede tener, como material de reflexión, de balances, de formulación de nuevas perspectivas.

Tiene asimismo en el liderazgo de Lula, como su principal elemento de continuidad, una trayectoria que refleja los caminos recorridos por el partido desde su fundación. Es no solo el más grande líder del partido, el más grande partido de izquierda, sino también el más grande líder popular de la historia de Brasil.

Se puede afirmar que el Congreso no contendrá un balance tan profundo como sería necesario, por todas las novedades que el camino reorrido por el partido en el gobierno trajo, así como por el indispensable balance de los errores que han llevado a la derrota reciente. Si el período histórico actual se hubiera cerrado con una derrota de largo plazo, probablemente esta sería la agenda esencial del Congreso.

Pero el Congreso, que lleva el nombre de Marisa Leticia, esposa de Lula recientemente fallecida, está a medio camino entre ese pasado que recién se ha cerrado y la posibilidad abierta de un futuro con nuevas posibilidades del partido de volver a ser protagonista de un nuevo gobierno popular. Los balances se hacen así en la perspectiva más inmediata de las lecciones para calificar al partido en función de proponer alternativas de futuro posible en plazos relativamente cortos. Por ello el Congreso tiene un pie en el pasado, con las lecciones positivas y negativas, y otro en el futuro.

El PT ya no realiza su Congreso como partido que nunca había tenido la posibilidad de dirigir el país, como eran sus primeros congresos, en medio de todas las candidaturas derrotadas de Lula. Y tampoco es el partido que hace balances de sus experiencias en el gobierno.

En su capacidad de hacer un balance no suficientemente exhaustivo, pero suficiente para corregir los errores y volverse hacia la formulación de alternativas de un futuro renovado para Brasil, está el desafío del 6to Congreso Nacional del PT.

Si la continuidad del liderazgo y de la hegemonía de Lula sobre el conjunto del partido, es una realidad incuestionable, habrá renovación en la presidencia del PT, con la proyección de un nuevo liderazgo, en la elección probable de la joven y combativa senadora Gleisi Hoffmann como nueva presidenta del partido, apuntando hacia la  necesidad del partido de renovarse, en las prácticas y en sus plataformas, en la incorporación de nuevas generaciones y en la forma de actuar interna y externamente, en el discurso y en la realidad concreta.

Será, de cualquier manera, una expresión imponente del más importante partido que la izquierda brasileña ha producido, y uno de los más importantes partidos de la izquierda de América Latina y del mundo en la actualidad, que tiene en la figura de Lula su imagen más expresiva. Incluso porque si el PT no se limita a Lula, tampoco puede ser desvinculado de la trayectoria impresionante de ese líder extraordinario, en cuyo destino se refleja no solo el futuro del PT, sino del mismo Brasil.


La renovación del PT. Emir Sader

abril 7, 2017
Después de largos procesos de discusión entre las múltiples tendencias internas del partido, el PT llegó finalmente a dos candidaturas para su presidencia. Son dos nombres de la nueva generación de dirigentes, de los más activos en la lucha en contra del golpe y en la oposición al gobierno de Michel Temer.

Los dos nombres presentados a la militancia del PT son los de dos jóvenes senadores: Gleisi Hoffman y Lindbergh Farias. Ambos defienden posiciones similares: el planteamiento de que el PT vuelva a centrar su accionar a partir de las bases, de los movimientos populares, que tenga una posición combativa respecto al gobierno surgido del golpe. Los dos proponen un balance de la actuación del PT que parta de los extraordinarios resultados positivos logrados a lo largo de los dos gobiernos, pero a la vez una autocrítica y la búsqueda de formas de superación de graves problemas no resueltos.

Entre estos están la democratización de los medios de comunicación, la superación de los desvíos cometidos por el partido y por algunos de sus miembros, como consecuencia de la adopción de los métodos de financiamientos privados de las campañas electorales. Hay en los dos plena conciencia de como la imagen del PT fue revertida: del partido de la ética en la política a una imagen pública de un partido que se ha dejado involucrar en casos de corrupción.

Ambos han sido proyectados en la vida política durante los gobiernos del PT, ambos senadores, una por Paraná y otro por Rio de Janeiro, han sido procesados en alguna de los procesos con los que se intenta criminalizar la acción política del PT.

La crisis del PT es tema del Congreso del partido, que se realizará en el 1, 2 y 3 de junio. Pero hay conciencia que el futuro de PT, así como de Brasil depende del futuro de Lula. En caso de que sea candidato tiene todas las posibilidades de ganar y volver a ser presidente de Brasil, y el partido tendrá las perspectivas de superar, en la práctica, los errores que ha cometido. De lo contrario, los balances que se haga servirán para cambiar las formas de acción del partido, pero sin recuperar la capacidad de volver a trasformar el país.

¿Qué diferencia hay entre los dos candidatos? Muy poca en las posiciones políticas, al punto que Lula, que ha convencido a Gleisi de que se postulara como candidata, consciente de que es la mejor posibilidad para dirigir el PT en estas circunstancias, creía que con su nombre lanzado, Lindbergh retiraría su candidatura. Lo llamó para intentar convencerlo de que la apoyara, pero no lo logró.

En el estilo, sí hay diferencias entre los dos. Lindbergh se caracteriza por un estilo más individual, mientras Gleisi tiene formas más colectivas de actuar, una de las razones que probablemente ha llevado Lula a preferirla, en un momento en que el PT requiere direcciones colectivas, necesita de la movilización de toda su militancia para superar su crisis.

El PT sigue siendo, de lejos, el partido de más adhesión, de mayor prestigio, de mayor cantidad de militantes. Pero indudablemente perdió mucha de su influencia, así como el conjunto de la izquierda, incluyendo a los movimientos sociales. La izquierda brasileña en su conjunto, incluyendo partidos y movimientos sociales, no está dividida, tiene posiciones muy similares, no hay temas que la dividan centralmente, pero tiene bastante menor capacidad de influencia que hace algunos años. La derecha, con su ofensiva política e ideológica, ha logrado aislar, en gran medida, a la izquierda, de grandes sectores de masas.

Lo único que rompe ese aislamiento es la popularidad de Lula, fenómeno que no solo se mantiene sino que se extiende, en la medida en que el gobierno de Temer desarrolla políticas intensamente antipopulares, quitando derechos de las personas en masa, así como provocando recesión y desempleo en larga escala.  Si logra ser candidato – y hay movimientos en la misma política tradicional que se pronuncian de que no hay derecho de sacarlo de la disputa electoral -, gana. Si no, lanza algún otro nombre del PT, al cual él puede trasferir todo el caudal de prestigio que Lula tiene.

Mientras tanto, el PT presenta a dos nombres de dirigentes jóvenes, de gran prestigio, que deben desarrollar debates de alto nivel sobre el futuro del país y del PT, en los próximos meses, hasta el Congreso del partido. Antes incluso del Congreso, debe ser lanzada la pre candidatura de Lula, como otra forma de garantizar su candidatura, con la elaboración de lo que debe ser su nueva plataforma para Brasil. Los que daban el PT y Lula como cadáveres políticos, se han equivocado una vez más.


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