La salud…

octubre 21, 2016

Me duele que muchas personas pongan como prioritario el dinero, a la salud.
Grandísimo error. Sin salud de nada sirve “nada”, ni los bienes, ni las haciendas, ni las ambiciones.
Siempre lo tuvimos mejor asimilado quienes tenemos una edad determinada, sin las oportunidades que existen hoy, no importa el campo….
A menudo recuerdo la canción de un argentino Rodolfo Sciammsrella que titulaba: salud, dinero y amor.
montserrat a VOTV¿A qué viene este comentario? Tengo amigos con enfermedades complicadas, cuesta saber qué decirles, siempre acaba igual: total, para lo que me queda…
Estoy con un resfriado de los que suelen acompañarme los inviernos, ya de repetición. Espero que no sea crónico, hasta que llegue el calor.
Cuando no te encuentras bien no apetece hacer nada, ni moverte, ni llamar a los amigos…
Quienes me conocen saben que prefiero el calor al frío, en un porcentaje del uno al mil.
Cuando la salud nos acompaña, deberíamos dar brincos de alegría, celebrar la vida que, cuando no te encuentras en plenitud, intuyes que se puede escapar.

Mi canción sería un canto a la salud y al amor…elementos prioritarios para seguir vivo.
¿Dinero? Sabemos acomodarnos con lo que tenemos, obviar lo que no nos está permitido, sin problema alguno.
¡No es conformismo! Es una manera de ser y obrar.
No dudemos que somos unos afortunados.
Si no están de acuerdo miren la TV, lean las noticias. Cada día, poco para celebrar.
Sí, el hecho de estar vivos y sanos.


Carles Vallbona siempre…

agosto 5, 2016

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Era el 5 de agosto, hoy hace un año que Carles se fue al más allá, donde, seguro, discute con los amigos y por qué no con los ángeles, sobre la trascendencia de la vida, del amor, de la medicina, de la amistad, “vicios” que tan bien cultivó.
No hablo del científico que fue sino del amigo, con quién tantas cosas compartimos a lo largo de nuestra dilatada vida: amistad de jóvenes-adultos-viejos en nuestra ciudad Granollers.
Me emocionaba su sabiduría que, nunca dejaba aflorar pero, rezumaba en cualquier tertulia. Su buen hacer no importa con quién, a pesar de saber que la vida de quién tenía ante sí era limitada.
Sus consejos sabios a los jóvenes -mis hijos-nietos le adoraban-, sus ganas de charlar, de contar historias vividas o, inventadas. Era un gran conciliador.
Compartir sus experiencias de juventud, de cuando todo era prohibido.
Su fidelidad a unos principios éticos-religiosos que fueron la brújula que guio su vida.
La pasión por el arte, sus conocimientos respecto a la pintura-escultura-arquitectura.
Recuerdo nuestra primera visita a Houston con mi marido: un día entero recorriendo lo más notable, sin tiempo siquiera para comer.
Era hombre parco en el comer cuando estaba solo en su casa. A penas cocinaba pero, disfrutaba de compartir una buena mesa acompañado de amigos. Tomar unas copas – aunque decía no beber- charlando hasta la madrugada.
Le recuerdo siempre sonriente, jamás le vi enojado ni siquiera ante alguna adversidad, que las tuvo.
Echamos de menos sus sabios consejos, su presencia nos enriqueció a grandes y chicos.
Sé que nos volveremos a ver, y recuperaremos el tiempo de ausencia. ¡Hasta siempre!
La foto, una de las últimas que tengo con Carles, fue en una cena de Oncovallès, en Granollers


Federico Mayor Zaragoza. Recomendaciones a los más concernidos por las segundas elecciones

julio 4, 2016

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Pensaba decírselo en plena campaña, pero desistí porque pensé que no era oportuno. Ahora lo hago porque creo que sí lo es:

– Hablar menos.

– Hablar más despacio.

– Escuchar.

– Reflexionar.

Todo ello contribuirá a que se diga lo que se piensa y se piense lo que se dice, y hacer sólo lo que se ha dicho que se iba a hacer, para que los muchos o pocos votantes comprueben que su voluntad ha sido respetada.

Es una pena que algunos sigan pensando que deben saber contestar a todas las preguntas, y que deben hacerlo, además, con un aire magistral que elimina toda posibilidad de duda o de replanteamiento de las cuestiones. Recuerdo siempre la lección que me dió el Prof. Hans Krebs, uno de los mejores bioquímicos de la historia, a quien, cuando iba a trabajar con él en Oxford le hice cinco preguntas. Después de una larga pausa me dijo: “Hoy le contestaré únicamente a las preguntas segunda y quinta. Las otras las pensaré, consultaré y próximamente le daré a conocer mis puntos de vista”.

También recuerdo que, en Tortosa, a los que hablaban con excesivo desparpajo les decían: “Es un “dotó”. Un “sabelotodo” que provoca siempre una reacción de desconfianza en la audiencia. “Díjolo Blas, punto redondo”. Mantengan ahora, pues, con coherencia, con la debida firmeza, con humildad, lo que ofrecieron durante la campaña a quienes, muchos o pocos, les han dado su voto.

Me permito también darles otra recomendación para cuando comenten lo que sucedió durante la transición, sin saber o haber querido conocer el contexto en el que tuvo lugar:

Cuando oigo hablar a los actuales políticos y consejeros suyos de la transición viene a mi mente la siguiente anécdota: hace unos años, subía en el ascensor del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, con un joven investigador que me reconoció y me dijo: “Usted es D. Federico Mayor, co-Fundador del Centro. Me alegro mucho de saludarle”. “Muchas gracias”, le dije. “Hace muchos años…”, añadí. “Aprovecho la ocasión, me comentó el joven, para indicarle que ha salido una nueva generación de centrífugas, de las que todavía no está dotado el Centro…”. “Tomo nota y se lo comentaré al actual Director… pero yo también aprovecho la ocasión para decirle que cuando llegué aquí en 1973 sólo teníamos centrífugas manuales, a pesar de lo cual conseguimos algunos resultados nada despreciables”…

Esta anécdota es aplicable a otras muchas referencias al pasado.

Cada cosa en su tiempo, con su tiempo. Reflexionen, consulten, expongan después con calma y con firmeza. Y donde dijeron “digo” no digan ahora “Diego”. La coherencia es el primer paso para la democracia genuina.


Liam Neeson. El verdadero amor no puede ser destruido ni por la muerte

mayo 15, 2016

El verdadero amor no puede ser destruido ni por la muerte es una frase que he repetido infinidad de veces pero, nadie hasta hoy la ha suscrito. Me complace que alguien como un grandísimo actor como Liam Neeson lo manifieste públicamente sin ningún rubor. Gracias amigo.

amor

“El amor da significado a la vida, ayuda a crear un mundo mejor y más bonito” dice Neeson. Yo le añado que se configura un cuerpo de a dos.
El de dos personas que se aman, que viven juntas, y que las diferencias, que las hay, son un valor añadido.
Cada cual aprende del otro. La riqueza es pues, enorme. Ente-cuerpo-pareja, llamémosle como queramos, cuando falta uno de los miembros, se queda mutilado. Necesitas aquella parte que era pilar de soporte de aquellas dos vidas. Si uno falla, se produce un vacío total.
“El sueño de millones de personas en todo el mundo es encontrar a alguien a quien amar sin fin” afirma Neeson. Yo cuestiono esta frase. Una gran mayoría de personas, de manera especial muchos jóvenes, desean amar pero, NO, sin fin, sin compromiso ni rigor.
Considero maravilloso compartir tu vida-sueños-esperanzas junto a tu ser querido. Con Oriol, mi amante esposo, estuvimos juntos 47 excelsos años.
Una mañana de verano, después de desayunar, de forma repentina, se fue sin avisar, sin despedirse. Seguro habría sido más duro, pienso ahora.
La suerte de encontrar al amor de su vida la consiguió también Liam Neeson, pero un destino cruel le arrebató el poder envejecer junto a su amada.
Igual que él asegura, tengo claro que el verdadero amor solo se encuentra una vez.
Tras la separación, tienes que aprender a vivir sin nostalgia, recordando sus consejos, hablándole cuando te sientes solo…
Somos personas especiales, incomprendidas.


¿Son irrecuperables? Por Alberto Morlachetti y Liliana Guido

junio 8, 2015

ternura

Cabría responder a esta pregunta por la contraria: ¿recuperables de qué…para qué…para quién?
En este artículo se intentará una aproximación al proceso de recuperar un lugar social justo para el chico expulsado a la calle, es decir, carente de lugar. No se trata de recuperar al chico para la sociedad puesto que si está en la calle, es la sociedad la que ha producido su expulsión. Se trata de crear las condiciones individuales y colectivas para generar el lugar social que desde la comunidad, la escuela, la familia le ha sido negado. O, en otros caso, desde estos mismos ámbitos se tratará de potencializar los precarios lazos y soportes que mantienen su lugar.
Suele pensarse, en este sentido, que con brindarle abrigo, alimento, cariño, comprensión, será suficiente para que “no vuelva a la calle”. Es necesario, desde el principio, alejarse de las consideraciones simplistas, románticas e idealistas que, como conducen al fracaso, terminan de confirmar el prejuicio acerca de la “irrecuperabilidad” del chico de la calle, adscripto al estereotipo que le asigna como destino el delito.
Ser un chico de la calle implica haber aprendido a sobrevivir en ella. La sobrevivencia no se reduce a la provisión de medios materiales de vida sino a la constitución de valores y referentes identificatorios que le dan sentido a ese “ser y estar en la calle”, sin los cuales sería imposible tolerar el desamparo, convivir con el terror, probarse en los límites de lo insoportable, de la violencia y la agresión, el hambre, el frío, la persecución policial, las migajas de caridad, el desprecio reiterado. El mirar “desde la vidriera” a los chicos que van de la mano del adulto, protegidos hacia la escuela. En suma, aprender que es “otro”, que no es semejante a los de su misma edad, que él es de la calle, que vive por y de la calle.
Tiempo y espacio sin límites
También aprendió a moverse en un enorme espacio, casi sin límites, en un tiempo sin horas, lo que amplia su marco de relaciones hasta hacerlo coincidir con ese ancho “mundo ajeno”. como en una “libertad incondicional”, sin la atadura del tiempo y del espacio.
Esta peculiar vinculación con los otros y las cosas, el espacio y el tiempo, conforman su modo de ser y hacer su identidad, su cultura, donde quizás lo único permanente ha sido su propio cuerpo: su olor, resistencia, textura, “poder”. Por ello el “reencuentro” de su lugar social implicará abandonar este modo de ser y estar con las cosas y los otros, cambiar de cultura, abrirse a un proceso de construcción y reconstrucción de valores y capacidades.
Ofrecerle “abrigo, afecto, protección, comprensión” al chico de la calle parece una opción sensata. Sin embargo, son goces y necesidades que hay que volver a crear. Por ello, una visión inmediatista ante los conflictos y dificultades de “conquistarlo” señalará al chico como incorregible , semilla de maldad, irregular social, discapacitado afectivo, en suma, “desagradecido”…
Seducir para la vida
El vínculo madre-hijo depende de que ella pueda “seducir para la vida”. Entre la madre y el recién nacido debe construirse un patrón de interacción que haga posible el “avenimiento” entre ambos, diríamos, como una suerte de ensamble, código común que no se da de manera automática ni inmediata, por más amor y deseo que haya hacia el niño. Si construir un vínculo no es algo espontáneo ni con el recién nacido cuando toda la historia está por escribirse, cabe preguntarse cómo ha de gestarse un vínculo con el chico de la calle cuando en su historia nada ha pasado por “seducirlo a la vida”, sino todo lo contrario.
Hambreados, hacinados, castigados, desamparados, postergados, excluidos, desesperanzados de generación en generación, difícilmente madre-hijo, adulto-niño puedan articular un vínculo que “seduzca para la vida”…
Y, como en los primeros tiempos de la vida, el lugar social pasará por contar con uno o dos adultos acompañados por un grupo, en calidad de continentes, que se comprometen a dar y sostener la vida, estar a disposición, al servicio del otro hasta tanto pueda autonomizarse o acceder a una independencia relativa.
Siguiendo con esta analogía, desde el chico cabe esperar que se avenga a algunas propuestas y que reaccione en forma imprevisible a otras. Por ejemplo, para quien la ternura es casi desconocida, y su cuerpo valorizado por su resistencia al dolor, a la intemperie, por su rudeza, bravura, la ternura puede ser vivida como una afrenta, una ridiculización. Habrá que poblar el cuerpo de gratificaciones para que pueda valorarse a sí mismo, también desde la protección y el cuidado.
La ternura
La ternura es el vehículo privilegiado del vínculo humano, proveedor de capacidades para mediatizar y orientar la afectividad y superar el caos inicial. Posteriormente, este vínculo dará soporte a la capacidad de reconocer al otro como semejante, de inquietarse y responsabilizarse por las consecuencias de sus actos, es decir: de confiar en la reparación. Esto se hace posible cuando se ha experimentado la perdurabilidad, disponibilidad, de las figuras vinculadas, constitutivo del sentimiento de amparo, de la confianza en la resistencia del amor.
Esta reconstrucción o construcción es de crucial importancia para los chicos que deben reapropiarse de su lugar social puesto que precisamente el conjunto de procesos que lo arrojaron a la calle le han dado una visión del otro como peligros, desconfiable, inconsistente, irreparable, vengativo, etc…; por eso, vive cercado por el inmediatismo, la imprevisión , la impulsividad. Con esto se asocia el hecho de que el chico de la calle ponga a prueba una y otra vez los nuevos vínculos, que los ataque, que desafíe a las nuevas figuras identificatorias de las que necesitará tolerancia y límites, contención y esclarecimiento, flexibilidad y coherencia, comprensión y no justificación cuando transgreda y, permanentemente, la confianza en la utopía que construyen, el deseo vivo de justicia, aún en la adversidad.
Pero la reinscripción vincular será proveedora de identidad si, al mismo tiempo, el chico se reapropia también de su saber, de su hacer y de su poder implícitos en sus estrategias de sobrevivencia en la calle, interrogándose sobre su origen, su devenir, redescubriéndose como niño, joven, pueblo, trabajador, condición de acero y cristal, presencia profética de la calle.


Erasmus…

abril 6, 2015

despedida Martina

Encuentro familiar para despedir a Martina que, mañana, se va a Alemania para un Erasmus. Estudia Biologia Humana. Los últimos días han sido de encuentros varios, tiene muchos amigos y primos, todos la queremos.
Yo un poco más, soy su abuela. La echaremos en falta. Siempre dispuesta a ayudar, a colaborar no importa el motivo. También para jugar al Rumi, saborear sus ensaldas, sus pasteles, escuchar sus relatos.
Menos mal que Alemania no está tan lejos pero, viajar es siempre complicado.


9 de marzo de 1937. El Pont de Vilomara

marzo 8, 2015

montse-pedaleando

Un pueblo de unos 700 habitantes en la vera del rio llobregat El Pont de Vilomara. Un hostal donde se alojaba gente de paso al frente del cual estaba mi abuela. Las dos de la madrugada, del 9 de marzo de 1937. Mi madre iba de parto con la ayuda de mi abuela Margarida, así llegué a este mundo.
Mundo hostil donde la lucha se ensañaba con las familias. Dos bandos en litigio, los “rojos” y los nacionales.
¿De que lado estaban unos y otros? Horror y muerte les acechaba a todos en aquella guerra tan incivil que se había iniciado el 18 de julio de 1936, poco despues que mis padres se unieran en matrimonio. Viaje de bodas a Mallorca, y, a su regreso, comienza el horror.
Yo nací enmedio pero, aqui estoy y sigo luchando.
La verdad no suele estar solo en uno de los lados, hay que descubrirla y afianzarla. Le doy gracias a la vida.
Sigo pedaleando…


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