“Derecho a la Ciudad y derecho a la educación: dos realidades interdependientes”. Jordi Collet Sabé

marzo 24, 2017

Presentación de la primera sesión plenaria de la Asamblea general de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE). Granollers 23 de marzo 2017

Dice David Harvey “Que no podemos separar el tipo de ciudad que queremos, de la forma de vida que queremos llevar y del tipo de personas que anhelamos
ser”. Así es, esta primera sesión de debate, de duda, de reflexión y de propuestas de la asamblea general de la AICE versa sobre esa moneda que tiene dos caras
absolutamente interdependientes: el derecho a la ciudad y el derecho a la educación.
En un momento especialmente complejo y adverso de este cambio de era que vivimos, es más imprescindible que nunca volvernos a hacer las preguntas clave:
¿qué ciudad queremos? ¿qué educación anhelamos? ¿qué tipo de personas y de sociedades queremos ser?

En efecto, durante 50 años, el estado y el mercado han sido las respuestas dominantes a estas preguntas clave qué ciudad, qué educación y qué subjetividad queremos. Pero hoy somos plenamente conscientes que sus respuestas ya no son válidas. Especialmente des de los años 80, con la hegemonía del neoliberalismo, estado y mercado se han dedicado a producir una ciudad y una educación cada vez más cercada, más encerrada, más privatizada.

La ciudad y la educación está cada vez más llenas de “cercamientos”, de “enclosures” como dirían Elinor Ostrom o David Bollier. Unos cercaminetos urbanos o educativos que incluyen a los privilegiados y excluyen a la inmensa mayoría a los márgenes. El derecho a la ciudad y el derecho a la educación están cada día más en riesgo.

Por eso la Asamblea de la AICE quiere preguntarse de nuevo esta tarde por esos derechos fundamentales: el derecho a la ciudad y el derecho a la educación.
Según mi parecer, esas preguntas clave tienen matices nuevos que nos invitan a interrogarnos sobre estos derechos des de tres nuevas miradas:

1. Primera mirada: La ciudad y la educación no son singulares, son plurales. Existen muchas ciudades dentro de cada ciudad y muchas educaciones dentro de cada educación. Así, una primera perspectiva a ser incorporada en nuestro debate hoy es que, tal vez, nos pueda resultar sugerente hablar del derecho a las ciudades y el derecho a las educaciones. A todas las ciudades y a todas educaciones. Porqué des de la Carta de las Ciudades Educadoras de 1990 sabemos que cada tiempo,
cada espacio y cada relación educa y nos educa, transforma y nos transforma. Y no podemos tolerar que, para muchas personas, haya ciudades y educaciones que sean inaccesible, que sean cercamientos exclusivos de unos pocos. Pensar los plurales de ciudad y de educación nos puede facilitar pensar en esos derechos para todo el mundo.

2. Segunda mirada: el derecho a la ciudad y el derecho a las educaciones como dos caras de la misma moneda. Decía Katarina Tomasevski, relatora especial de la UNESCO sobre el derecho a la educación, que para que este derecho pueda ser realmente ejercido tienen que darse cuatro condiciones (las conocidas 4 A en sus siglas en inglés: Available, Accesible, Acceptable, Adaptable). Traduciéndolas un poco, podemos encontrar tres condiciones para que el derecho a las ciudades y a las educaciones se den de verdad:
– Toda la ciudad y todas las educaciones deben estar disponibles para todo el mundo a lo largo de toda la vida. Ni en la ciudad ni en las educaciones hay que encontrar cercamientos, barreras, vallas o muros. Físicos o simbólicos, económicos o urbanísticos, Como diría Nancy Fraser, una ciudad y unas educaciones justas son las que trabajan para remover todas esas injustas barreras.
– Las ciudades y las educaciones deben reconocer y partir de los poderes, los saberes y las capacidades de todas las personas. A menudo, estado y mercado nos han tratado y nos tratan o como clientes o como usuarios. Como personas pasivas. Pero como dice Harvey “El derecho a la ciudad y a la educación no son simplemente el rececho de acceso a lo que ya existe, sino el derecho a cambiarlo a partir de nuestros anhelos más profundos”. Es decir, el derecho a la ciudad y las educaciones no va de aceptar lo que hay o escoger lo que nos proponen sino, sobre todo, tiene que ver con el derecho a construir juntos y juntas a partir de nuestras
capacidades, saberes y poderes, personales, familiares, vecinales y colectivos. Construyendo juntos y junta en lo que nos es común y por el bien común. Va de co-producir, de con-vivir, de co-operar, de com-partir… en definitiva, va de comunizar la ciudad y la educación. De co-producirlas juntos y juntas.
– En tercer lugar, partimos de que cada territorio y cada persona es diversa y por ello, un tesoro. El derecho a la ciudad y a las educaciones es también
el derecho a la singularidad, a la diversidad, a la riqueza y al conflicto que todo ello conlleva. Estado y mercado nos han remarcado que el conflicto urbano y el conflicto educativo es negativo per se, porqué cuestiona el status quo. Lo que les molesta es la diversidad. Pero en la ciudad y en las educaciones el conflicto es algo normal, natural y puede ser positivo. Como dice Joan Subirats, una democracia no es más fuerte como más consensos genera, sino en función de la cantidad de conflictos que es capaz de contener, encauzar y hacer fructificar en algo nuevo y mejor paratodo el mundo.

3. Tercera mirada: Ciudad, educación y subjetividad. A menudo, el derecho a la ciudad y a las ciudades se plantea como un derecho vinculado a lo exterior, a lo “objetivo”, a lo físico. Pero en realidad, el derecho a la ciudad y las ciudades es algo también subjetivo y que tiene mucho que ver con el tipo de persona y de relaciones interpersonales que estamos produciendo. La ciudad educa y nos educa, y las personas con una u otra subjetividad producen una u otra ciudad. El estado y sobretodo el mercado nos han educado en una subjetividad muy masculina, basada en la autosuficiencia, la competición, el gerencialismo, los ránkings… y
esa es la ciudad que estamos produciendo día a día las personas que hemos sido educadas en esos valores. Por eso, el derecho a la ciudad
nunca podrá conseguirse sin un derecho real y pleno a la educación crítica. Lo subjetivo y lo urbano, la carne y la piedra, el derecho a la ciudad
y el derecho a la educación no son más que dos caras de la misma moneda, dos realidades interdependientes que se necesitan para construir un presente y un futuro mejores para todo el mundo. Por eso, la doble pregunta que orienta esta sesión de tarde es:
¿Qué ciudad para qué educación – qué educación para qué ciudad?


España necesita un cambio: que no haya más candidatos a la pobreza. Carolina Silva

diciembre 18, 2015

Suscribo este articulo. Estoy de acuerdo en que, los responsables políticos no colman nuestras ánsias, no hablan de lo que nos interesa, quieren ganar pero, olvidan lo elemental: la dignidad perdida de demasiadas personas, niños-jóvenes-ancianos. ¿La solución?
Tiene palabras mágicas que uso yo tambien: Eduacación-Cultura-Palabra. El próximo domingo tendremos la oportunidad de intentarlo:
Ser libres para pensar, actuar, decidir nuestro futuro. NO nos engañemos con fuegos fatuos…

candidatos a la pobreza Foto: Salva Campillo

Se acercan las elecciones y España necesita un cambio en sus políticas de infancia: 1 de cada 3 niños vive bajo el umbral de la pobreza y 840.000 son ya pobres crónicos
La mayoría de los partidos se ha comprometido a tomar medidas que acaben con la pobreza infantil, algo que más de 30.000 ciudadanos y ciudadanas considera prioritario
Exigiremos al nuevo Parlamento que asuma un Pacto de Estado por la Infancia que garantice la protección y los derechos de los niños y niñas en nuestro país

Eduardo Galeano nos dejó este año y entre su enorme legado hay una frase que retumba en mi cabeza: “somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. El próximo domingo acudiremos a las urnas a ejercer nuestro derecho a voto. Viviremos unas elecciones históricas, pues nunca antes había habido tal variedad de fuerzas y parece que se avecina un cambio, o al menos cierto equilibrio, en la composición del futuro Parlamento. Las encuestas predicen que el bipartidismo o la polarización social dejarán de ser nuestro único destino. Y el simple hecho de que nuevos partidos y nuevas maneras de hacer adquieran poder, de que se enriquezca el discurso político, de que existan alternativas, es un triunfo para la democracia y para la sociedad. Lo demás, el resultado de las elecciones y el devenir de la próxima legislatura, está por ver.
En Ayuda en Acción, sea cual sea el partido más votado, sea cual sea el color del nuevo Gobierno, pedimos también un cambio: que no haya más candidatos a la pobreza. No queremos seguir leyendo en los periódicos o en la Encuesta de Condiciones de Vida del INE que 1 de cada 3 niños y 1 de cada 5 personas están en riesgo de pobreza y exclusión en España. Casi todo se reduce a una cuestión de oportunidades y, especialmente, a la falta de ellas. Algo contra lo que llevamos luchando los tres últimos años en nuestro país, apoyando a través de, por ejemplo, becas de comedor, a niños y familias que están pasando dificultades. Porque queremos que todos tengan las mismas oportunidades.
Irónicamente, la educación y la cultura son las mejores armas para combatir la pobreza, pero hemos empeorado en ambas cuestiones. La ensalada de sucesivas reformas educativas, los recortes en educación y la caída de las becas –la mayor desde 1996–, la subida de tasas universitarias –un 45% desde 2009–, el 25% de jóvenes españoles sin estudiar o trabajar –según la OCDE, son las peores cifras de Europa–; una tasa de paro juvenil que no baja del 50% –el 2014 se cerró con un 51,8% según la EPA–… por no hablar de la cultura, cada vez más inaccesible, sobre todo para las personas con menos recursos. Quizá el hecho de que un 25% de los españoles crea que el Sol gira alrededor de la Tierra se deba a las consecuencias de un sistema educativo que sigue fracasando; a una especulación inmobiliaria y un boom de la construcción que, entre otros motivos, ha provocado unos niveles de abandono escolar que doblan la media de la Unión Europea; a una gestión del Estado español que, lejos de reducir la desigualdad social, ha conseguido aumentar la brecha.
Llevamos tres años apoyando a niños y familias en riesgo de exclusión a través de centros educativos desde Ayuda en acción.
La historia se remonta atrás en el tiempo y sigue sin solución. No se ha hecho lo suficiente y la infancia y la adolescencia siempre es la peor parada. Si hacemos memoria, de los JASP (Jóvenes aunque sobradamente preparados) pasamos a la JSF (Juventud sin futuro) y llegamos a los NINI (Ni estudian, ni trabajan). ¿Cuántos jóvenes hay en el exilio intentando alcanzar un futuro mejor? Otra manera tiene que ser posible. La única salida no puede ni debe ser a costa de la fragilidad del Estado de bienestar. Y la solución tampoco pasa por que las organizaciones sociales, sostenidas mayormente por la solidaridad de la sociedad, asumamos una responsabilidad que le corresponde al Estado, al situarnos al lado de los ciudadanos que están sufriendo las peores consecuencias de una prolongada crisis económica disfrazada de recuperación y brotes verdes.
Por eso creemos que una de las mejores iniciativas para combatir la pobreza infantil es el Pacto de Estado por la Infancia que estamos impulsando (junto a otras organizaciones, a través de la Plataforma de Infancia)… y que exigiremos al próximo Parlamento con el aval de más de 30.000 ciudadanos y ciudadanas que han apoyado nuestra campaña Candidatos a la pobreza. Esta campaña seguirá recabando apoyos entre la sociedad civil tras el 20D, con la intención de colocar la pobreza infantil como un problema urgente y prioritario en la próxima legislatura. Porque nuestros candidatos, los candidatos a la pobreza, no desaparecerán con la celebración de elecciones y, por eso, seguirán de campaña.
El próximo domingo acudiremos a las urnas y no deberíamos permitir que llegue al poder ningún candidato que no haya asumido un firme compromiso con la infancia, que no haya incluido en sus políticas medidas contra la pobreza infantil. Plataformas como Poletika han evaluado los distintos programas políticos en torno a 10 temas, entre ellos la infancia, cuyos resultados se pueden consultar aquí. Así como el especial de este mismo periódico “Pobreza Infantil: La desigualdad del futuro” analizaba cuánto le ha importado a nuestros diputados la pobreza infantil en los últimos cuatro años. Votemos informados para poder exigir responsabilidad. Para poder demandar y reclamar una política comprometida con los más vulnerables: los 2,7 millones de niños y niñas que siguen siendo candidatos a la pobreza y que aún no tienen derecho a votar. Al fin y al cabo, somos nosotros los que teníamos, tenemos y tendremos el poder de elegir la política que queremos. Me he tomado la libertad de tomarle prestadas unas palabras al recientemente desaparecido Eduardo Galeano para comenzar este texto que estás leyendo: “somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Ojalá que el nuevo Parlamento surgido del próximo 20D sirva para cambiar (y erradicar), de una vez por todas, la pobreza infantil en España.


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