Armamento de defensa para España: 17.465 millones de euros

noviembre 25, 2016

El portavoz adjunto de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, se estrenó el pasado miércoles en las sesiones de control al Ejecutivo y su primera pregunta fue para la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, a la que reclamó una reducción del gasto militar. Le preguntó a la ministra que si con 750.000 familias sin ingresos y asistencia, con 13 millones de pobres y un alto grado de pobreza infantil, tenía pensado reducir el gasto militar que «entre cifras reales y camufladas alcanza los 17.465 millones de euros».espana_trafico_de_armas_01
Cospedal le respondió: «De forma breve y sencilla, NO».

El diputado republicano tomó la palabra para asegurar: «Mi respuesta es aún más sencilla: Ahora salga a la calle y diga a la gente que coma balas y duerma en tanques».
La dirigente del PP, tras apuntar que «la demagogia es un recurso muy cómodo, señaló que, aunque en la actualidad no se viven momentos tan dramáticos como en otras épocas de la historia, sí hay amenazas de determinados regímenes que quieren atentar contra la libertad y la seguridad del mundo libre.
Añadió que «los gastos en defensa son fundamentales para tratar de defendernos. No puede existir libertad, igualdad y garantía de disfrute de los derechos si no hay seguridad. Hoy, nuestra seguridad está amenazada. Un Gobierno responsable tiene la obligación de utilizar su defensa para que sus ciudadanos puedan disfrutar de sus derechos.
Indecente respuesta. Las armas matan y lo que pretendemos es vivir con dignidad. Nuestra cultura es de paz, con Derechos Sociales para todos los ciudadanos.
La población en riesgo de pobreza en España ha aumentado hasta el 28,6%


Federico Mayor Zaragoza. “Compelidos a la rebelión”

mayo 29, 2014

El segundo párrafo del Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que, si no se pueden ejercer plenamente los derechos que les son inherentes, los seres humanos “pueden verse compelidos a la rebelión”.
Federico Mayor
Atender a la “gente”, hacer frente a los grandes retos “inventando” las soluciones.
Si no hay evolución hay revolución. Si no se procuran satisfacer las necesidades mínimas de la existencia humana, se pasa de la voz al grito, del grito a la rebelión.

Y es que:

-Son inadmisibles las crecientes desigualdades.

-Es inadmisible que mueran de hambre diariamente miles y miles de personas, en su mayoría niños y niñas de 1 a 5 años de edad, al tiempo que se invierten en armas y gastos militares más de 3.000 millones de dólares.

-Es inadmisible que, según OXFAM, 85 personas posean una riqueza equivalente a la mitad de la humanidad.

-Es inadmisible que cada día se incremente el deterioro del medio ambiente, afectando la habitabilidad de la Tierra.

-Es inadmisible que la gobernanza mundial esté en manos de grupos plutocráticos (G-6, G-7, G-8, G-20).

-Es inadmisible que los paraísos fiscales, en lugar de haberse suprimido, se hallen más colmados que nunca.

-Es inadmisible que la política se halle subordinada a los intereses económicos.

-Es inadmisible que los mercados hayan llegado, en la Europa sometida, a designar a gobiernos sin urnas en la misma cuna de la democracia.

-Es inadmisible que la competitividad no se base en el conocimiento y la innovación sino en salarios progresivamente reducidos…

Por todo ello, es apremiante:

-Establecer un multilateralismo democrático, refundando el Sistema de las Naciones Unidas, dotándola de la representatividad apropiada (“Nosotros, los pueblos…”) y de los medios personales, financieros y técnicos necesarios. Este es el gran liderazgo que la humanidad espera.

-La solución es más y mejor democracia, a escala global, regional y local.

-La habitabilidad de la Tierra se está deteriorando y es inaplazable sustituir una economía de especulación, deslocalización productiva y guerra por una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global sostenible y humano.

-Transitar desde una cultura de imposición, dominio y violencia a una cultura de encuentro, conciliación, alianza y paz.

-Un colosal clamor popular liderado por las comunidades científica, académica, artística… debe alzarse para que los cambios radicales tengan lugar antes de que se alcancen puntos de no retorno.

-El “nuevo comienzo” que preconiza la Carta de la Tierra no puede demorarse.


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