El día en que Helmut Kohl se comprometió con los gitanos. Juan de Dios Ramírez Heredia

julio 4, 2017

Parece inevitable que cuando se muere la gente, si encima se trata de personas importantes que en algún momento han tenido algún tipo de relación con nosotros, nos acordemos más de ellas y revivamos con intensidad lo que durante mucho tiempo ha estado adormecido en nuestros recuerdos.

He conocido la noticia del fallecimiento de Helmut Kohl, el gran artífice de la reunificación alemana, defensor de la nueva Europa y gran amigo de España, para que hayan acudido a mi mente algunas facetas de mi vida que de alguna manera han estado vinculadas a la actividad política del gran canciller alemán. Y hoy, cuando he visto por TV las imágenes del féretro del gran estadista en el Palacio de Europa en Estrasburgo, en cuyos escaños he permanecido los últimos doce años de mi vida parlamentaria, he sentido como el flujo de la gratitud inundaba mis sentimientos para decirle desde el teclado de mi ordenador: ¡Gracias, muchas gracias canciller!

La Europa que Helmut Kohl vio en 1994. Dos acontecimientos contrapuestos

     A la sazón yo era diputado en el Parlamento Europeo y vivía con intensidad los acontecimientos relacionados con el racismo que tuvieron en 1994 dos claros exponentes.

    El primero, positivo y esperanzador, se vivió en Sudáfrica. Después de siglos de apartheid los negros pudieron votar por primera vez en su país en igualdad de condiciones con los ciudadanos blancos. Aquellas históricas elecciones permitieron la instauración de un Parlamento democrático y la elección de un presidente de la nación que recayó en el líder del African National Congress (ANC) Nelson Mandela tras haber permanecido en la cárcel más de 27 años. Antes había recibido en Estrasburgo de manos del presidente español Enrique Barón el premio Sájarov, lo que me permitió mantener con él un breve intercambio de opiniones. Ese día, el siglo XX pudo completar el trío de personalidades antirracistas más grandes de su época: el Mahatma Gandhi, Martin Luther King y ahora Nelson Mandela.

     El segundo fue terrible e inhumano porque convirtió a una parte del continente africano en la antesala del infierno. Fue en este año de 1994 cuando se desató la gran masacre africana en Ruanda que dio lugar al genocidio racista que costó la vida a casi un millón de personas como consecuencia del odio y el enfrentamiento tribal entre Hutus y Tutsis. En solo tres meses fueron eliminados el 75% de la población Tutsis. Las mujeres fueron violadas y muchos de los 5.000 niños que nacieron de esas violaciones fueron asesinados.

     Pero la Europa comunitaria de 1994 no se quedaba a la zaga en la realización de actos y agresiones racistas contra los inmigrantes, contra los de color diferente y contra los gitanos. José María Bandrés, mi gran amigo y compañero en el Parlamento Europeo, con quien compartí tantas horas de inquietud por el auge racista que veíamos a nuestro alrededor, ofreció en la Universidad Complutense de Madrid una conferencia donde puso de manifiesto el auge racista que se constataba en el territorio de la Unión Europea.

     En Bélgica, donde adquirió fuerza de naturaleza racista las “Forces Nouvelles”, grupo violento de extrema derecha. En la República Federal Alemana, donde se habían incrementado de modo alarmante el número de ataques violentos contra extranjeros, la policía y la Fiscalía del Estado eran reacias a actuar contra la violencia de origen racial o a admitir el racismo como motivación. En Francia fueron asesinados más de 20 extranjeros por motivaciones racistas. En uno de estos casos, seis jóvenes franceses mataron a patadas a un tunecino padre de cinco hijos. El oficial de policía que los detuvo afirmó que lo que más le chocaba era que no tenían la sensación de haber hecho nada reprobable. En Italia el número de inmigrantes ilegales se estimaba en 1994 en un millón y medio de personas. En el Norte, donde avanzaba la Liga Lombarda, se leyó en un campo de fútbol, con ocasión de un partido contra el Nápoles, un cartel que decía: «Hitler, haz con los napolitanos lo que hiciste con los judíos». En el Reino Unido la policía hizo público que en Londres se producían una media de seis incidentes racistas al día y el Instituto de Estudios de la Policía sugirió que la cifra podría ser diez veces mayor, pues muchas víctimas no denunciaban su caso.

Y sucedió en Grecia, en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en la isla de Corfú en 1994

     Seguramente alarmados por la situación y viendo que el auge del racismo podría ser un veneno letal para Europa, Helmut Kohl en representación de Alemania y François Mitterrand en nombre de Francia presentaron conjuntamente en la Cumbre de Corfú el proyecto de creación de una COMISIÓN CONSULTIVA CONTRA EL RACISMO Y LA XENOFOBIA. Comisión que investida del más alto rango debía ocuparse de poner en marcha un plan de formación común para los funcionarios de los Estados miembros, una estrategia general para combatir los actos de violencia racista y xenófoba y la incitación al odio racial, así como un estudio para la armonización de legislaciones y prácticas legales de los Estados.

     Y con motivo de la creación de este alto organismo, de forma indirecta, comienza mi actividad política desde el seno de un grupo de gran prestigio en cuya génesis estuvo el Sr. Kohl. La Cumbre de Corfú estableció que esa Comisión debía estar formada por quince miembros, uno por cada Estado, nombrado por el Gobierno de cada país, “escogido entre personalidades de alto prestigio en la vida pública de cada Estado”. Efectivamente, las biografías de aquellas personas eran deslumbrantes. Había dos rectores de universidad, cuatro exministros, un ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de su país, dos alcaldes de las capitales de sus territorios… y yo, que jamás he ostentado cargo alguno de tanta relevancia. Confieso que al principio sentí un cierto complejo y nunca olvidaré el día que celebramos la primera reunión en la sede oficial en Bruselas de la Comisión de la Unión Europea. Yo conocía bien aquellas instalaciones por mi condición de diputado Europeo y me dirigí a una de las salas donde las diversas comisiones legislativas celebran sus reuniones. Mi sorpresa fue cuando el secretario de la Comisión, que era un Director General, me dijo:

     ―Por favor, señor Ramírez Heredia, su comisión se reúne en la sala donde lo hacen los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión.

     ¡Acongojante! En algún momento referiré la gran aventura que supuso trabajar durante casi cuatro años en aquella Comisión que un día se le ocurrió crear a Helmut Kohl. Pero no quiero dejar pasar este momento del relato sin referir como se produjo mi nombramiento. Fue en un Consejo de Ministros siendo presidente del Gobierno don Felipe González. Me dieron la noticia y lo agradecí. Pero lo que yo no sabía es que mi designación fue objeto de una cierta polémica en el seno del Consejo. Y lo supe gracias a que fue Cristina Alberdi, a la sazón Ministra de Asuntos Sociales quien me lo dijo.

     Por razones obvias de mi actividad política hablé con ella para comunicárselo:

     ―Cristina, ―le dije con una cierta candidez― tengo que darte una noticia, y quiero que seas tú la primera en saberlo. Creo que me van a nombrar representante del Gobierno Español en la Comisión Consultiva contra el Racismo y la Xenofobia creada a instancia del Canciller alemán Helmut Kohl y el presidente Mitterrand.

     La reacción de la ministra fue fulminante.

     ― ¡A mí me lo vas a decir! Tú no sabes la polémica que se suscitó cuando se dijo tu nombre, porque otro ministro (no me quiso decir quien, aunque luego lo supe) propuso para ese puesto a Juan María Bandrés. Unos dijeron que Bandrés ofrecía el mejor perfil por su larga trayectoria en defensa de los Derechos Humanos en el País Vasco, y otros dijimos que la persona idónea para desarrollar una actividad tan específica como era la que tenía que abordar esa Comisión eras tú. El presidente del Gobierno escuchó atento cuanto dijimos unos y otros y zanjó la discusión diciendo: “Yo creo que Juan de Dios es la persona adecuada para ese puesto”. Y se acabó.

El día que Helmut Kohl me saludó dando un taconazo e inclinando ligeramente la cabeza mientras estrechaba mi mano

     Sucedió en Granada. Fue el 27 de noviembre de 1993. España y Alemania celebraban una reunión bilateral para tratar asuntos de interés común sobre la defensa europea y la lucha contra la droga. Y como es natural, acabada la jornada de trabajo Felipe González se llevó al canciller alemán a dar un paseo por el Albaycín. Lo cuentan los periódicos de la fecha. Los dos jefes de Gobierno acababan de contemplar desde el Mirador de San Nicolás la espléndida vista de la Alhambra, con la Sierra Nevada al fondo, cuando una gitana llamó a gritos a Felipe González para llamar su atención. Y cuando Felipe se percató y miró a la mujer, ésta no pudo reprimirse y le lanzó un piropo: “bienparío”. Nos imaginamos las dificultades por las que atravesó la intérprete alemana para que Helmut Kohl entendiera el profundo significado de aquel elogio.

     Pero resulta que aquella tarde-noche la delegación alemana y la española se reunieron en una amplia sala del Palacio de Congresos granadino para tomar unas copas y pasar un rato de asueto antes de cenar. Y la Unión Romani, casualmente, también celebraba en el mismo sitio una de nuestras reuniones periódicas. En algún momento alguien me dijo que en el mismo edificio estaban reunidos los dos mandatarios. Sin poder reprimir la curiosidad me acerqué hasta donde pude, porque la policía había establecido un férreo cordón de seguridad. A la vista de lo cual, me marché con mi gente.

     Pero mira por donde que alguien del gabinete del presidente del gobierno español me había visto y se lo dijo a Felipe González.

     ―Hemos visto por los pasillos a Juan de Dios Ramírez Heredia. Por lo que se ve un grupo de gitanos están celebrando en este mismo lugar una reunión.

     ―Pues búscalo y dile que venga ―fue el mandato escueto del presidente.

     Efectivamente, el funcionario me encontró y me trasmitió el mensaje que me apresuré en cumplir.

     Entré en la sala e inmediatamente vi al presidente español y al canciller alemán enfrascados en una conversación tan poco fluida como lo pueda ser tener cada uno, pegado a la oreja, a su intérprete respectivo. Pero cuando Felipe González me vio me hizo un gesto para que me acercara y me presentó a su ilustre interlocutor.

     ―Helmut ―le dijo con un acento andaluz que tiraba “patrás”― te quiero presentar a Juan de Dios Ramírez Heredia. Es diputado nuestro. Antes estaba en el Congreso de España, pero ahora está en el Parlamento Europeo. (Seguidamente le hizo algunos elogios de mi persona que por prudencia no voy a repetir, y sentenció) Y quiero que sepas, Helmut, que es gitano. El único gitano que tienes en Estrasburgo a dos pasos de Alemania.

     Y fue en ese momento cuando vi erguirse a aquella mole de dos metros y 130 kilos de peso, extendiéndome la mano, dando un taconazo a guisa de saludo militar y haciéndome una ligera reverencia con la cabeza.

     Y me preguntó cosas. Y quiso saber que pensábamos nosotros, los gitanos españoles del trato que recibían los gitanos en el resto de Europa. Y yo le contesté. Era consciente de que tenía que aprovechar aquella oportunidad única para hablarle de la dura persecución que estábamos sufriendo, especialmente en algunos países candidatos a integrarse en la Unión Europea. Y, sobre todo, quise recordarle el Holocausto que diezmó a los gitanos alemanes en aquella negra e interminable noche de la Segunda Guerra Mundial.

    Cuando me separé de él tuve la sensación de que mi siembra no había caído en terreno baldío y que había tenido el inmenso honor de estrechar la mano a un hombre irrepetible, de mirada limpia a quien no había que convencer de que la dignidad y el respeto a las personas está por encima del color de la piel, de la cultura y las tradiciones, de los idiomas y de las fronteras que siempre son barreras artificiales para dividir y separar a los seres humanos.

     Esto ocurrió en noviembre de 1993. Y en junio de 1994 Helmut Kohl propuso, junto al presidente francés, la creación de la Comisión Consultiva contra el Racismo y la Xenofobia que fue el germen que dio origen a las más importantes decisiones comunitarias contra el racismo y la exclusión social.

     Que Dios le dé a Helmut Kohl una tierra amable y un lugar de privilegio junto a los grandes hombres que consagraron sus vidas por defender la igualdad de todas las personas.


EVASIÓN FISCAL. UN ROBO DE GUANTE BLANCO

mayo 30, 2017

Mientras las marchas Por la Dignidad siguen vivas en nuestros pueblos-ciudades,  la Corrupción y  ladrocinio en las altas esferas SIGUE y, NO pasa nada.

Solo saltan a la luz EVASIONES  con nombres de personas  non gratas, que molestan.  Es una forma para que, quienes les odian, puedan ensañarse con ellos. No defiendo a Jordi Pujol al que deberían coronar como rey de la omisión, por no haber sido capaz de saltar a la palestra, a su debido tiempo, para decir que NO respondía de sus próximos. Tal vez habría podido dormir tranquilo cosa que no le sucedía. Me consta. Flaco favor le hicieron los suyos.

Otra cabeza de turco es Messi que tampoco defiendo, tiene mal consejero, debe pagar pero, también muchos otros. Ronaldo –parece que ahora van a por él-, Florentino Pérez que por lo visto tiene muchos aduladores, con buenos jornales, que  ocultan sus fechorías.

No hablemos de los políticos del PP, los de hoy, los de ayer, los de siempre. Los socialistas, de manera especial los de tiempos pasados, aquellos en quienes pusimos grandes esperanzas y nos traicionaron. De los Jueces que saben cómo mirar hacia el otro lado cuando la “tajada” lo merece. Si todos devolvieran lo robado el país saldría de su déficit y podríamos tener Sanidad-Educación-Cultura-Vivienda al alcance de todos

¿En quién confiar?

Vivimos en un mundo donde impera la Ley de la selva y el Silencio de los corderos.

Pocos reyes leones tienen el mundo en sus manos. Rodeados de unas Cortes sumisas bien alimentadas. El resto, plebe, pendiente de las migajas. O te callas o, ni eso…

Alguno -Trump-, acaba de rugir obviando la necesidad prioritaria de cuidar del Medio Ambiente, ante la consternación de quienes consideran urgente procurar lo imprescindible, so pena de acabar con la vida del planeta Tierra.

No existen contratos serios para quienes necesitan trabajar. Cuando los hay, no corresponden a la realidad. O aceptas o te quedas fuera.

¿Dónde están los Sindicatos los que se llenaron la boca de conquistas que no logramos ver ?

¿Por qué los dirigentes TODOS, no dejan paso a gente nueva, preparada, con ideas de futuro, capaces de renovar y conseguir un mañana mejor?

Estamos hastiados de escuchar memeces, queremos vivir con dignidad cerca de nuestras familias, sin pensar que nuestra economía no nos permite llegar a final de mes mientras otros, aduladores, o evasores o, simplemente políticos, tienen unas cuentas que les permiten todo.

No existe mayor Responsabilidad que la de sostener a una familia, de manera especial, cuando su precariedad no les permite salir adelante.

Todos los seres humanos somos iguales en dignidad.  Algunos No saben lo que significa esta palabra.

Explico: Saber que cuando te levantarás por la mañana podrás desayunar. Que podrás salir a trabajar sin ser esclavizado. Que tendrás cómo vestir –sin lujo simplemente de forma adecuada a tu labor-. Que podrás ir al mercado a comprar lo necesario para saciar el hambre de quienes tengas a tu cargo. Que tus hijos-nietos tendrán Escuela Pública próxima al lugar donde vives, una vivienda digna. Que si tu salud flaquea, la Seguridad Social te pondrá a tono, con profesionales preparados de las distintas especialidades, sin demora, cuando lo necesites. Que el Hospital de tu zona te atenderá sin esperar tres o cuatro meses cual ahora.

Es una Exigencia que debería ser una Normativa de Vida para todos.


Un ejemplo de dignidad. Alfredo Vera Arrata

febrero 22, 2017

 Sin lugar a la menor duda, con independencia de los resultados del proceso electoral que acaba de vivir el Ecuador, la figura política que está a la más grande altura de la historia del siglo XX y lo que va del XXI, el Eco. Rafael Correa Delgado, es el artífice y forjador mental del movimiento Alianza País, sustento de la Revolución Ciudadana, que ha transformado la vida en nuestra sociedad, en todos los órdenes de la convivencia humana.

alfredo VeraPor encima de los resultados que se manifiesten en las urnas, la imagen de este personaje se mantendrá en la memoria no solamente de los ecuatorianos, sino también en el recuerdo de todos los que pudieron conocerlo o tener referencias de lo hecho en un pequeño país, como el Ecuador, que superó todas la cifras que evidencian desigualdades, marginalidad y limitación de esperanza para una mejor vida suya, de su familia, de sus amigos y de toda la colectividad.

Difícil recordar que en otro caso haya habido tal cúmulo de difamación, de falsas acusaciones, de calumnias, de manipulación acerca de su personalidad, que está por encima inclusive de sus colaboradores, puesto que cada persona responde de sus actos por sí mismo y no del de los demás.

Tuvo la valentía de romper los vínculos sanguíneos con su hermano que estaba presionando para que le concedan contratos de construcción de obras en toda la República, individuo al que yo personalmente califiqué como “Caín”, por su tremenda deslealtad, destruyendo la fraternidad, virtud que tanto duele a cualquier ser humano.

Igual cosa sucedió cuando rompió con un pariente que abusó de su situación administrativa, haciéndole otorgar un crédito a un individuo extranjero, generando la posibilidad de que le endilguen algún interés pecaminoso.

Hasta último momento, previo al cierre de la campaña electoral, el hermano Fabricio (“Caín”), se prestó para aconchabarse con los enemigos y acusarlo de mantener algún tipo de contacto o de interés en el cometimiento de delitos contra el Estado.

Si eso hacía su propio hermano, imaginemos hasta dónde podían llegar los enemigos gratuitos que se habían contagiado del odio visceral, lleno de rencor y también de envidia, con que juzgaban los actos del gobernante.

Pero, de nada les valió la terrible campaña desatada en los medios sociales para denigrar su imagen y ver si consiguen disminuir el grado de respaldo y admiración que le profesa buena parte del pueblo ecuatoriano, que incluye, como acto de justicia, a los más pobres y más necesitados, que recibieron el beneficio para sus hijos de una educación de calidad, inclusive la posibilidad de obtener una beca para estudiar en alguna de las mejores universidades del mundo, y para el resto de su familia, el acceso a un sistema de salubridad en mejores condiciones que la atención médica de los más afamados hospitales privados.

Pero, sin lugar a dudas, una de sus más exitosas gestiones, es la de haber conseguido disminuir la inequidad para que los sectores más empobrecidos reciban una mejor remuneración en sus trabajos, así como en el acceso a la educación y a la salud.

No hay en toda la historia contemporánea alguien, como él, que haya terminado su gestión de Primer Mandatario, con un respaldo tan amplio y solidario de quienes no olvidarán los méritos de su gestión.

Ecuador pasó “de una época de cambio a un cambio de época”.


¿ Sómos Migrantes o Emigrantes?

enero 29, 2017

 

La vida es para vivirla, NO para sufrirla. ¿Qué nos está sucediendo?

Escuchando a Rafael Correa, tras el merecido Honoris Causa de la Universidad de Barcelona, por su labor frente a la Educación, me reafirmo en que, EDUCACIÓN,  debería ser el arma más importante  a esgrimir por todos los Gobiernos del orbe. Un pueblo preparado es capaz de afrontar no importa las inclemencias.

correa_rafael 20 ebrero 2011La inversión en Educación de Ecuador, explicó el presidente Correa fue multiplicada por cuatro. Qué decir de la Ciudad de la Ciencia, de los Centros de Investigación, las Industrias de vanguardia, la atención a los chico/as de la calle enseñándoles un oficio. Un sueño de excelencia y esperanza frente al futuro.

Ecuador ha pasado de ser emigrante, a recibir a quienes huyen de sus países en busca de mejor futuro, entre los cuales España.

¿Por qué este desatino? El Neoliberalismo ha hecho estragos. Solo importa la economía de unos pocos que ignoran al resto, que somos mayoritarios.

Quienes tenemos determinada edad, hemos sobrevivido a una guerra civil y otra mundial, que sabemos de las dificultades  habidas para poder comer, vestir, ir a la escuela, nos cuesta aceptar determinados planteamientos, los que hoy se suscitan en muchos hogares.

El consumo la necesidad de comprar, de cambiar el coche, de tener un apartamento para ir a esquiar o, y, para ir a la playa han obligado a hacer malabarismos a algunos, o mercadear no importa el precio a otros, olvidándose de que tienen familia.

¿Eso es vivir? Tengo clara idea de lo que supone para mí vivir la vida: disfrutar de lo que me rodea, familia, amigos,  sin ambicionar lo que tiene otra persona y que yo no tengo ni, pretendo.

Hoy, las familias a penas se conocen, porque cambian, sin rubor. No se detienen a pensar lo que supone para los hijos. Se hablan por whatsap, tal vez por teléfono de vez en cuando. No se comunican, todos apresados sin tiempo para respirar ni saber de la salud unos de otros. Trabajan para pagar hipotecas, para poder mantener su estatus, su aspecto joven…Triste vivir.

No saber envejecer es, si existe el pecado, un gran pecado que clama venganza al cielo.

Recupero a los ecuatorianos que vinieron en busca de trabajo, la mayoría de los cuales lo ejercieron con gran dignidad ayudando desde acá a sus familias, a soportar la fuerte crisis que sufrieron por causas diversas, como ha dicho el Presidente Correa, por la gran evasión fiscal de los grandes terratenientes de su país, que no colaboraban en lo que debían, ayudar a los menos favorecidos a través de sus impuestos.

Me gustó cuando Rafael Correa  dijo ”los seres humanos son nuestro capital”. Bella frase, imagen extra que seguro es una realidad.

Tristemente para una enorme mayoría, la única brújula que les domina es el mercado,  el capital, su estatus social.

¿Tanto tienes tanto vales? ¡NO! es tu manera de ser y comportarte ante la vida la que te da valor.


CARREFOUR L’Ametlla del Vallès. ¡Gracias!

enero 21, 2017

Esta tarde, necesitaba pagar una cuenta y descubrí que mi billetera no estaba en mi bolso. No había salido de casa, pensé que tal vez la perdí dentro del coche anoche, cuando llegué de mi compra en Carrefour.  No estaba.

montserrat a VOTVLlamé enseguida y me dijeron que aguardase mientras averiguaban. Pasados unos minutos me dijeron que no tenían constancia de haberla encontrado pero, que dejase mi teléfono, por si acaso aparecía.

No pasaron siquiera cinco minutos cuando me dijeron que sí, que la tenían guardada para cuando quisiera ir a recogerla. Salí al momento, contenta de saber que la recuperaría.

Me dirigí donde están los responsables del Centro y me la entregaron. Agradecí su amabilidad.

Fui a la caja donde ayer pagué mi compra, reconocí a la joven que me atendió, Aida, a la que pedí donde la encontró.

Por lo visto fue la persona que iba detrás de mí en la Caja,  que le indicó que había una billetera seguramente de la persona que acababa de pagar. La llevó a la caja Central. La guardaron bajo llave.

La revisé y, estaba tal cual la dejé: Tarjetas, dinero.

Cualquiera de quienes intervinieron, pudieron quedársela o, vaciarla pero, NO lo hicieron. De ahí mi fervor por las personas, lo mejor de la Humanidad.

Me gustaría darles un gran abrazo a todos. Si todos actuásemos así, con dignidad, el mundo sería una maravilla: seria el Mundo de los Seres Humanos todos.

Gracias Carrefour. Gracias Aida. Gracias persona que no conozco pero que fue la primera que tuvo en manos mi billetera.


In Memoriam Mario Soares, hombre-faro

enero 8, 2017
“El futuro de la humanidad está amenazado, 
como la propia democracia, 
 sobre todo por el dominio absoluto de los mercados sobre los Estados, 
debido a que el dinero pasó a ser el valor supremo, 
sin principios éticos y sin respeto alguno a la dignidad de las personas”. 
Así expresa al término de su obra “Un Poeme político asume-se”
en Vau/Campogrande, en septiembre de 2011.
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“Debemos reconocer -transcribo otro de los párrafos de este libro- que la crisis del mundo es profundísima. Nos hallamos en un momento de viraje radical de la civilización. La pobreza y las grandes desigualdades -entre personas y Estados- son cada vez mayores y menos soportables en todos los continentes.
Las generaciones que se formaron en las últimas décadas del siglo XX –y que soñaron en vivir en paz, en un futuro mejor para todos y en sociedades más igualitarias y solidarias- soportarán muy difícilmente contemplar el horizonte actual sin caer en un profundo escepticismo, desesperación y rebelión….”.
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soaresEl Presidente Mario Soares es uno de los grandes personajes contemporáneos, cuya trayectoria se sitúa permanentemente en la vanguardia de la lucha por la igual dignidad humana. Conciliador, infatigable en la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos. Me he reunido con él en múltiples ocasiones y, especialmente en estos últimos años, he tenido frecuentes ocasiones de disfrutar de su magisterio. Cumplidos los noventa años, seguía siendo uno de los escasos líderes-referentes del presente. Seguía pensando en soluciones insólitas, en anticipaciones que sólo son posibles cuando se contempla el mundo en su conjunto desde una alta torre de vigía. En medio de tanta confusión conceptual, con perspectivas tan sombrías, el Presidente Mario Soares supo aportar nuevos enfoques, propios de una forma original de mirar la realidad con el fin de transformarla.
No sólo disfruté sino que aprendí muchísimo en las largas conversaciones que mantuvimos en los años 2005 y 2006 y que dieron lugar al libro “Un diálogo ibérico”, en el que, desde la península, se analiza la situación presente del mundo, situado ya en la era digital y del antropoceno, ofreciendo Mario Soares sus visiones y previsiones de acuerdo con la experiencia de su largo trayecto.
Sus valores y principios éticos aplicados a la política son el hilo conductor de una vida ubérrima. En un momento de gran precariedad de personas que estén a la altura de los inmensos desafíos que afrontamos, la figura del Presidente Mario Soares se agranda todavía.
La debacle moral de Occidente, con las Naciones Unidas sustituidas por grupos plutocráticos, sólo podrán contrarrestarse siguiendo directrices como las que el Presidente Soares personificaba y ofrecía. “Nunca hay buen viento para quien no sabe a dónde va”, dice un refrán marinero. Mario Soares, hombre-faro para prever y para prevenir.
Está claro que, a escala mundial, sólo un multilateralismo democrático basado en los mismos principios de la Carta de las Naciones Unidas, actualizado y dotado de los recursos personales, técnicos y financieros apropiados, constituye una de las soluciones más apremiantes, que el Presidente Soares se afanaba en proponer y en facilitar su puesta en práctica. “Sólo las Naciones Unidas pueden contribuir al diseño y construcción de un nuevo orden internacional, capaz de asegurar la paz y el bienestar a todas las personas, sea cual sea su raza, género y posición social. Somos un solo mundo, cada vez más interdependiente”, escribió en su ensayo autobiográfico político e ideológico.
Tengo la seguridad de que D. Antonio Guterres, recién nombrado Secretario General de las Naciones Unidas, tendrá muy presentes las directrices de quien fue su gran colega, amigo y Presidente.
Interdependencia, solidaridad, eliminar muros, establecer lazos… “Construir sociedades más solidarias desde un punto de vista económico y social y erradicar la pobreza que aflige a dos tercios de la humanidad, es nuestra gran tarea. Y reflexionar sobre cómo después de medio siglo podemos renovar el gran pacto de las Naciones Unidas para que se torne más eficaz y democrática la gobernabilidad internacional, porque los grandes problemas de nuestro tiempo –pobreza, agresiones contra el equilibrio ecológico del planeta, criminalidad organizada, educación, desarrollo científico y cultural- son de naturaleza internacional y traspasan los límites de los Estados nacionales… Es preciso avanzar hacia una gobernabilidad democrática mundial… No basta con denunciar. Es necesario proponer soluciones”.
Nacido en 1924, inició en 1942, a los diecisiete años, los estudios en la Facultad de Letras de Lisboa. Más adelante, durante la “travesía” (exilio) cursó los estudios de derecho.
En su largo recorrido, Mario Soares, siempre reflexivo, siempre meditando soluciones actualizadas y oportunas, republicano siempre, antifascista, militante comunista en un tiempo, europeísta, anticolonialista… y luego el exilio, encabezando más tarde el Partido Socialista…, con la libertad como don y compromiso permanente. De Portugal al mundo, proclamando que la solución es la democracia auténtica, de la que él es hoy, ciudadano del mundo, con una visión que engloba las distintas dimensiones de la vida humana, un icono de especial relieve.
La “revolución de los claveles”, poniendo flores en las ánimas de los fusiles, es un símbolo y estímulo de la revolución pacífica, firme, pero que utiliza las palabras y los esfuerzos de conciliación en lugar de las armas. Esta revolución es el punto álgido de una trayectoria de hondo calado humano. Tuvo lugar el 25 de abril de 1974.
La “transición revolucionaria” portuguesa logró un rápido reconocimiento internacional: París, Londres, Bonn,… La transición de una dictadura de muchas décadas a la democracia estaba teniendo lugar de una forma que hacía tan sólo unas semanas era impredecible. Pero habían germinado las semillas que se supieron plantar a tiempo. A través de los años, Mario Soares establece contacto, en su calidad de Ministro de Asuntos Exteriores, con un gran número de países y políticos del mundo. Como buen portugués sabe que la tierra es redonda y los seres humanos que la pueblan tienen un destino común. Luego, Primer Ministro. Luego, Presidente de la República…
“Siempre pensé que es necesario, que es un deber, luchar por los valores en los que puede basarse un mundo más justo, mejor y solidario”. Arduo y turbulento camino, con altos y bajos, bosques y desiertos, victorias y derrotas… al servicio del pueblo portugués y, desde este país-encrucijada, al mundo en su conjunto.
La profunda crisis que padecemos no es tan sólo económica. Es, sobre todo, democrática y ética. No saldremos de ella posponiendo con todo tipo de intrigas el advenimiento al poder de “Nosotros, los pueblos”…
Recuerdo muy vivamente el Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre, en 2003, que se convirtió en el contrapunto del Foro Económico de Davos. Poco antes del acto multitudinario, donde debía dirigirse a una auténtica marea humana, estuvimos hablando con el recién nombrado Presidente Lula, el Presidente Mario Soares, Danielle Mitterrand y yo. Nunca olvidaré el calibre de las recomendaciones y puntos de vista que se expresaron en aquella insólita ocasión. También me viene ahora a la memoria otra ocasión, también en Porto Alegre, con Ignacio Ramonet, José Saramago, Roberto Savio, Eduardo Galeano, Susan George, Rigoberta Menchú, Bonaventura de Sousa Santos,… y Mario Soares, la “revolución pausada”, todo el mundo en sus ojos, catalizador admirado.
“La cultura de paz –dijo en la Universidad Autónoma de Madrid en enero de 2004- consiste en arraigar en el espíritu de las mujeres y de los hombres de nuestro planeta la universalidad de los derechos humanos y de la democracia, el valor del diálogo entre las culturas y las religiones, basado en el respeto por el otro, en la tolerancia, en el multiculturalismo”.
Al cumplir los 90 años, el 7 de diciembre de 2014, decía que “sólo hay dos líderes: el Papa Francisco y Barack Obama”.
Añado hoy a estas dos preferencias, también mías, la figura de Mario Soares. Por mi aversión a la guerra, admiré desde el primer momento a quien fue capaz de encauzar una revolución pacíficamente y es hoy uno de los referentes con que cuenta la humanidad para inspirar las transiciones e inflexiones históricas que se avecinan. Mario Soares, hombre-faro.

                                                                                                                                        


La educación, los educadores. Federico Mayor Zaragoza

diciembre 9, 2016

federico mayor zaragoza 9Por fin, frente a la intolerable actitud del PP, que a última hora rechazó el excelente proyecto de ley elaborado por el Ministro Ángel Gabilondo y que luego, ya con el malhadado poder absoluto, pasó por el “rodillo” parlamentario una ley tendenciosa y retrógrada, parece que ahora será posible redactar y aprobar con el indispensable consenso un nuevo proyecto.

La educación es, como la justicia, la sanidad y la ciencia, tema supra-partido político. Se dirige a todos los ciudadanos, sin discriminación alguna, y no puede concebirse desde ideología, creencia e identidad cultural alguna.

¿La educación? Educadores. Las maestras y maestros, los docentes de todos los grados deben ser los protagonistas de la nueva ley. Y las asociaciones de madres y de padres de los alumnos, asociaciones sindicales y de quienes han ejercido –ahora que la mayor longevidad permite disponer de un gran número de ellos- responsabilidades en las distintas dimensiones de la enseñanza.

No más Informes Pisa, propios de un sistema economicista, sino inspiración en los grandes referentes que, recogiendo a su vez las directrices de ilustres pedagogos, puedan inspirar los pilares esenciales de la educación para todos a lo largo de toda la vida: la Constitución de la UNESCO, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención de los Derechos de la Infancia, el Plan de Acción Mundial sobre la Educación para los Derechos Humanos y la Democracia (Montreal, 1993), el Informe de la Comisión presidida por Jacques Delors sobre “Educación en el siglo XXI” (1996), la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños del mundo (2001–2010) (1998), la Declaración y Plan de Acción sobre una Cultura de Paz (1999), la Carta de la Tierra (2000)…

Educación para ser personas “libres y responsables” (art. 1º de la Constitución de la UNESCO), para “dirigir con sentido la propia vida”, según impecable definición de D. Francisco Giner de los Ríos.

“Libres, escribió Eduardo Galeano, son quienes crean, no copian. Quienes piensan, no obedecen. Enseñar es enseñar a dudar”.

En el Informe Delors se establecen cuatro vías principales de aprendizaje: aprender a ser
aprender a conocer
aprender a hacer
a vivir juntos.
Yo añadí “aprender a emprender”, porque pronto comprendí que al “sapere aude” de Horacio, “atreverse a saber”, era preciso añadir “saber atreverse”.

Es esencial no confundir educación con capacitación,
conocimiento con información,
información con noticia.

Educación es lograr que se esté en condiciones de ejercer plenamente las cualidades distintivas de la especie humana: pensar, imaginar, anticiparse, ¡crear! Consecuentemente, la filosofía y las enseñanzas artísticas son imprescindibles para facilitar que toda persona educada sea capaz de diseñar su propio futuro, inventarlo, reflexionar y actuar en virtud de sus propias decisiones y no al dictado de nadie ni de dogma alguno. Son ellos, los así formados, los que pueden ahora adquirir conocimientos, destrezas y habilidades. Son educados capacitados, frente a los capacitados maleducados que resultan del proceso inverso, que tan peligrosamente promueven quienes educan para tener y no para ser.

Otro aspecto muy importante: el uso de la tecnología digital. Sin duda alguna tiene aspectos muy positivos pero, como siempre ocurre, la utilización prematura y abusiva de las “tabletas” es indebida y de alto riesgo. Se trata de una tecnología complementaria, no sustitutiva. Lo fundamental en una educación inclusiva es la personalización en toda la medida de lo posible. ¿Educación? ¡Educadores!

Educación basada en unos valores que configuran el comportamiento cotidiano. Educación para la participación, para la mediación, para la comprensión. En una escuelita de Vietnam se leía: “Antes de aprender a leer, aprende a respetar”. Respetar no es someterse, es comprender al otro. Y a la recíproca. Formación humana, porque en el antropoceno y en la nueva era en la que ya pueden progresivamente expresarse sin cortapisas todos los seres humanos, es imperativo actuar al ritmo que permita prever y prevenir acontecimientos que pueden ser irreversibles.

Nos hallamos frente a un nuevo concepto de trabajo, a una mecanización y robotización imparable, que requiere que sea la máquina la que esté al servicio de la humanidad y no la humanidad sometida a la máquina.

Una educación que, desde las primeras etapas, forme plena conciencia de la igual dignidad de todos los seres humanos, sea cual sea el género, el color de la piel, la edad, la ideología, la creencia…

Se trata de acordar un sistema educativo en el que la educación superior, además de completar la formación de ciudadanos a la altura de las circunstancias, en tiempos de grandes incertidumbres, pueda estar también en la vanguardia de los cambios radicales que son exigibles.

Las comunidades científica, académica, artística, intelectual, en suma, no pueden permanecer de espectadores impasibles. Bien al contrario, deben ser actores principales en este “nuevo comienzo”.

Sí: ¿educación?, educadores. Son los educadores en todos los niveles, los progenitores y familiares, los que deben ser los principales redactores de la nueva ley.


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