El destino de Lula y el destino de Brasil Emir Sader

noviembre 19, 2018
Gracias Emir Sader. ¿Cómo y por qué hemos permitido construir un mundo tan desalmado?
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Nunca el destino de una persona se ha identificado, de forma tan estrecha, con el destino de Brasil. Ya no bastará la trayectoria de vida de Lula, con apellido Silva, menino pobre del interior del nordeste brasileño, expulsado por la sequía hacia el sur, lustrabotas, hasta llegar a ser obrero. No bastara que Lula se haya vuelto el mejor presidente de la historia del país, que ha dejado el gobierno con el 74% de apoyo. No bastará todo ello, ahora Lula refleja la situación misma de Brasil.

Todos sabíamos que del destino de Lula dependería el destino de Brasil. Que Lula libre significaría su candidatura a presidente, su victoria en primera vuelta y de nuevo presidente del país. La derecha también lo sabía. De ahí que inventó un proceso sin ningún fundamento, le quitó la presunción constitucional de inocencia, lo ha metido en la cárcel, le ha negado el habeas corpus, le ha quitado el derecho a participar de las elecciones, hasta de dar entrevistas y declaraciones públicas, para que alguien de la (extrema) derecha fuera elegido en su lugar.

Lula vive una situación similar a la de Brasil y del pueblo brasileño, de lo cual él tiene plena conciencia y lo dice. Sin respaldo alguno del Poder Judicial, que se muere de miedo ante una decisión que lo favorezca y sea destrozado por los medios, con un nuevo proceso y una nueva condena en camino, también tiene que sufrir por el hecho de que el juez que ha fabricado todo ello se vuelva ministro de justicia, Lula se siente tan desamparado como el pueblo brasileño.

Los brasileños sufren, en grado máximo, la falta de protección de sus derechos, de su empleo formal, de su salario mínimamente digno, de su escuela pública, de su servicio público de salud. Sufren tener que convivir con un gobierno que le quita el servicio de médicos cubanos, que se entrega absolutamente en las manos de EEUU, que tiene ministros que dan vergüenza a los brasileños y hacer el ridículo del mundo.

El presidente elegido del país escoge lo peor de cada sector para conformar su gobierno, no le importa las advertencias de China y de Rusia sobre los efectos económicos adversos que las posiciones de Brasil tendrán con socios económicos importantes, como esos países, además de todo el mundo árabe. Como ha prestado un servicio inestimable a los grandes empresarios, a los medios, de impedir la victoria electoral del PT, se siente con el derecho de decir y de hacer lo que le da la gana, como si no dependiera de nadie. Como si administrara una hacienda, sin contrapesos. Por ello hace anuncios y después recula, lo que más ha hecho hasta ahora.

Nadie tiene idea de lo que será Brasil en manos de gente así. Como nadie tiene idea de lo que será el destino de Lula en manos de gente así. Lula fue interrogado la semana pasada por la juez substituta de Moro, nombrada por él, que ha reproducido la misma prepotencia de aquel. Gente sin ninguna calificación, se siente orgullosa de practicar la arbitrariedad en contra del más importante líder político brasileño, que cuenta con el apoyo mayoritario del pueblo.

¿Pero qué es esto frente al poder de judicialización de la política, que han reivindicado sin límites los funcionarios judiciales brasileños, algunos activamente, otros con su silencio cobarde y miedoso? No hay límites para ello. Han cambiado la historia de Brasil, expropiando del pueblo brasileño el derecho de decidir sus destinos, eligiendo a Lula presidente de Brasil.

Es una situación nueva. La izquierda tiene que enfrentar ese escollo más – la democratización del Poder Judicial. Además de enfrentar campañas electorales fundadas en noticias falsas y en su propagación por millones de robots. Son nuevos desafíos, pero hay que enfrentarlos, porque el ensanchamiento de los espacios democráticos es la única vía de la izquierda.

De eso depende la recuperación de los gobiernos progresistas en Latinoamérica, porque está claro que la situación de Lula prefigura la situación de Cristina, de Rafael Correa, de Petro. En Brasil, el destino de Lula está indisolublemente ligado al destino del país. Lula preso, condenado, sin ningún tipo de respaldo jurídico, vive una situación similar a la del pueblo brasileño. Su lucha de resistencia es similar a la lucha de todos los brasileños.

Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).


Las turbulencias latinoamericanas Emir Sade

noviembre 13, 2018
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Latinoamérica sigue siendo el continente de más turbulencias políticas en el mundo, porque es el escenario de las más abiertas peleas entre el neoliberalismo y el antineoliberalismo. Porque fue el único continente donde surgieron gobiernos antineoliberales, gobiernos de gran éxito, que han disminuido significativamente las desigualdades, en el continente más desigual del mundo, mientras el neoliberalismo ampliaba las desigualdades en las otras regiones del mundo.

Porque fue el continente donde han surgido los principales líderes de la izquierda en el siglo XXI, entre ellos Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa. Porque es la única región que alcanzó a construir procesos de integración regional alternativos a los tratados de libre comercio con los EEUU.

Por todo ello, Latinoamérica fue y sigue siendo el continente de más enfrentamientos, donde varios de los mismos gobernantes que liderando los proyectos de superación del neoliberalismo, son atacados furiosamente por la derecha, no con contraposición de propuestas de gobierno, sino con criminalización, con procesos en contra de ellos, con condenas y con prisión. Procedimientos que se han vuelto condición para que la derecha vuelva al gobierno y pueda retomar el modelo neoliberal, modelo fracasado y que ha producido tantos resultados negativos para nuestros pueblos, nuestros países, nuestras democracias, nuestras soberanías.

Es donde se concentra, por todo ello, la nueva estrategia imperialista, la guerra hibrida, que combina la judicialización de la política, con sus mecanismos de “lawfare”, con la guerra mediática, con las “fakenews”, difundidas por robots, para impedir la libre expresión de la ciudadanía a través de las elecciones. Como resultado, la criminalización de los principales liderazgos populares del continente, entre ellos Lula, Cristina Kirchner, Rafael Correa, Gustavo Petro.

Donde no hay riesgo para el modelo neoliberal, hay relativa estabilidad política, se suceden distintos partidos, que preservan ese modelo, solamente con matices distintos. Donde no hay liderazgos que desafían los intereses del capital financiero, donde no ponen en práctica políticas que enfrentan a las desigualdades sociales, no hay turbulencias políticas.

Porque Latinoamérica ha tenido los principales gobiernos de este siglo, es también el continente donde se concentra la contraofensiva conservadora. Por ello Lula está preso, se amenaza con lo mismo a Cristina, Rafael Correa se ve obligado a pedir asilo e Bélgica, se intenta quitar el mandato a Petro e impedir que vuelva a ser candidato a la presidencia de Colombia.

Los gobiernos de derecha no logran estabilizar los países donde han vuelto a gobernar, ni Macri en Argentina, ni Temer en Brasil.  De Piñera y de Duque tampoco se puede esperar gobiernos estables, con gran apoyo popular y de largo aliento. El gobierno de Perú ya es un gobierno inestable, tras la sustitución de presidente elegido.

Latinoamérica es el continente donde la lucha de clases encuentra su auge en el mundo. Porque aun cuando derrotada la izquierda, tiene capacidad de resistencia, de liderar el movimiento popular en la lucha por sus intereses.  Por ello es que Latinoamérica seguirá siendo la región de turbulencias. Es donde siguen dándose las más grandes disputas entre derecha e izquierda, entre fuerzas neoliberales y antineoliberales.

¿Cómo será Brasil, si el mejor presidente de su historia fue impedido de ser elegido en primera vuelta y, en su lugar, está un político de extrema derecha, que se valió de todo tipo de ilegalidades para elegirse? ¿Qué grado de legitimidad tendrá su gobierno, que grado de estabilidad podría tener un gobierno encabezado por un desequilibrado, que cree que puede hacer lo que le da la gana? Brasil no será un país estable, ni de paz social, ni de prestigio internacional.

¿Cómo podrá Argentina decidir su futuro el próximo año, si se pretende quitar la posibilidad a Cristina de ser candidata?  ¿Cómo podrá Ecuador recuperarse de su crisis actual sin contar con Rafael Correa, el mejor presidente que el país haya tenido? ¿Qué será de la democracia colombiana, si el principal líder opositor es impedido de ser candidato?

¿Qué será de América Latina si siguen gobiernos que profundizan la recesión y el desempleo, a la vez que la guerra híbrida trata de impedir que gobiernos que pueden retomar el crecimiento económico con distribución de renta, vuelvan a dirigir a los países?

Es un futuro abierto. El modelo neoliberal condena a los gobiernos de derecha al fracaso. Los gobiernos de izquierda tendrán que superar la nueva estrategia del imperialismo, encontrar las formas de enfrentar la judicialización de la política y el uso de la internet de forma terrorista. Después de una primera década del siglo XXI positiva, Latinoamérica enfrenta una segunda década de duros enfrentamientos entre derecha e izquierda. Cómo llegará el continente a fines de esta década es todavía una vía abierta.


La nueva izquierda chilena. Emir Sader

noviembre 7, 2018
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La izquierda latinoamericana no se reduce a la de los países que tienen o han tenido gobiernos antineoliberales en este siglo, además de México, donde López Obrador finalmente ganó las elecciones y asume a fines de año la presidencia.

En el último año, dos candidatas de dos países con sorprendentes desempeños, obtuvieron votación que las proyecta como importantes y nuevas líderes de la izquierda de Perú y de Chile. Después de un buen desempeño de Veronika Mendoza, a la cabeza del Frente Amplio, infelizmente el frente se ha dividido.

En compensación, en Chile se dan todos los señales de que hay una nueva izquierda que vino para quedarse y disputar las próximas elecciones municipales y la presidencial, con buenas perspectivas de victoria. Esas fuerzas están agrupadas en el Frente Amplio, que congrega alrededor de 13 grupos políticos, de distintos matices, desde democrático liberales hasta anticapitalistas que, producto de procesos de fusión en curso, serán menos numerosos.

El Frente Amplio concurrió a la presidencia con la periodista Beatriz Sánchez -en la imagen- que, a pesar de que las encuestas predecían que no llegaría a los dos dígitos de votación, alcanzó 21%, casi llegando a la segunda vuelta. El Frente Amplio eligió una amplia bancada de 21 diputados y una senadora, por varias regiones del país, superando al Partido Comunista y a la Democracia Cristiana, constituyéndose en la tercera fuerza en la Cámara, poco detrás del Partido Socialista.

De hecho, la crisis del Partido Socialista, después del segundo mandato presidencial de Michelle Bachelet, abrió espacio para que una nueva fuerza ocupara el lugar central de la izquierda. Hasta ese momento Chile había vivido cuatro mandatos de la Concertación – alianza entre el Partido Socialista y la Democracia Cristiana – y, más recién, la alternancia entre dos gobiernos de Bachelet y dos de Sebastián Piñera, que han representado, estos últimos, el retorno de la derecha al gobierno, después del final de la dictadura de Pinochet.

Además de la candidatura de la principal dirigenta del Frente Amplio, la izquierda cuenta con un joven alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, que igualmente de forma sorprendente, triunfó sobre candidatos tanto de la derecha, como de la Concertación, y hace un muy buen gobierno, con gran respaldo popular.

Como ejemplo de una forma democrática y popular de la gestión de ese joven alcalde, él tuvo un enfrentamiento con las fuertes empresas de especulación inmobiliaria, que pretendían construir, en uno de los cerros que caracterizan a Valparaíso, edificios de más de 20 pisos, alterando radicalmente el paisaje urbano de la región, además de problemas de contaminación, de transporte, entre tantos otros. La alcaldía logró movilizar a la población local directamente afectada por aquellos proyectos, además de la opinión pública de la ciudad, e imponer un límite máximo de 4 pisos. Una gran victoria de la alcaldía y de la población sobre esos pulpos inmobiliarios.

Hace parte del Frente Amplio, el partido Poder Ciudadano, que yo tuve la posibilidad de conocer, como ejemplo de los componentes del Frente. Un partido que agrupa a militantes de las movilizaciones estudiantiles, pero sobre todo de la militancia en barrios populares de distintas regiones de Chile. Es un buen ejemplo de lo que es la nueva izquierda chilena.

Un buen grupo de militantes jóvenes, ya con buenas experiencias de trabajo de masas, con excelente nivel político, con interés en la formación política, entusiastas y confiados en el futuro del país. Buscan la construcción de un proyecto popular y nacional para Chile, en el marco de la lucha democrática de masas, dirigidos por una politóloga, Karina Oliva, con un estilo nuevo y creativo de dirección política.

Participan también del Frente Amplio grupos políticos como Revolución Democrática, Movimiento Autonomista, Partido Humanista, Partido Liberal, Izquierda Libertaria, Partido Ecologista Verde, Izquierda Autónoma, Partido Igualdad, Nueva Democracia, Partido Pirata de Chile, Movimiento Socialismo y Libertad y Movimiento Democrático Popular. Por el simple enunciado de los nombres de los grupos se puede constatar la diversidad agrupada en el Frente Amplio, que trata de hacer de ese aspecto un elemento de fuerza, en el marco de una fuerte unidad, aun con diferencias, a veces de cierta magnitud sobre algunos temas de Chile y de política internacional.

Esa es, indudablemente, la nueva cara de la izquierda chilena. Después de la imborrable experiencia del gobierno de Salvador Allende, de la durísima resistencia a la dictadura de Pinochet, de la frustrante experiencia de la larga transición democrática, el Frente Amplio marca el nuevo capítulo de la historia de la izquierda chilena, que se prepara para un desempeño aún mejor en las elecciones municipales de aquí a un año y medio y de las presidenciales, en tres años y medio más.


La judicialización llegó a Colombia. Emir Sader

octubre 31, 2018
Hay un nuevo rol de los jueces latinoamericanos. De garantes del Estado de derecho  han pasado a ser agentes de expropiación de la soberanía popular, mediante procesos de judicialización de la política. Articulados con la acción de los medios para destruir las reputaciones públicas de los líderes de izquierda, rinden un servicio inestimable a la derecha latinoamericana.

Incapaz de comparar el gobierno de Lula con el de Temer, la derecha trató de acusar a Lula sin pruebas, condenarlo por convicciones, tomarlo preso sin presunción de inocencia, sacarlo sin razones de la disputa electoral en la cual era el favorito para volver a ser presidente de Brasil en primera vuelta, y cambiar radicalmente el destino político del país. Incapaz de comparar el gobierno de Cristina Kirchner con el de Mauricio Macri, la derecha trata de borrar de la memoria de los argentinos todo lo que el país ha avanzado en este siglo, para coleccionar acusaciones en contra de ella, buscando dañar su imagen pública, con procesos de todo orden, incluido en el de orientaciones de su gobierno. Incapaz de comparar el gobierno de Rafael Correa con   el de Lenin Moreno, busca descalificar la imagen del presidente más importante que el Ecuador ha tenido, con acusaciones absurdas, sin fundamento.

Lo esencial, para la derecha latinoamericana, que ha fracasado miserablemente con la insistencia en sus políticas neoliberales, frente a los gobiernos más exitosos de nuestra historia, encabezados por líderes como Lula, Cristina, Rafael Correa, entre otros, es tratar de descalificar sus imágenes, en la imposibilidad de ganar una disputa democrática, limpia, trasparente, comparando propuestas y, más que eso, con gobiernos concretos. Unos que han llevado a esos países a retomar el crecimiento económico, con inclusión social, con prestigio en el mundo. Otros, con recesión, desempleo, rebajando la imagen de esos países en el mundo.

Basta que surja algún líder que se oponga a su ideario neoliberal, para que la derecha saque del cajón su nueva estrategia, la de la guerra hibrida, para instalar regímenes de excepción, que limiten y deformen la expresión de la voluntad democrática del pueblo. Así nacieron gobiernos como los de Temer y ahora el de Bolsonaro, el de Macri, el de Lenin  Moreno, expresiones de la guerra hibrida, que es lo que el imperio y la derecha latinoamericana tienen que proponer.

En Colombia, después de las largas y sufridas negociaciones de paz, se dieron las nuevas elecciones presidenciales. La derecha, siempre comandada por Álvaro Uribe, lanzó su candidato, Iván Duque, que ya había coordinado la campaña de la derecha colombiana en contra de los acuerdos de paz. Salió como favorito, lideró en primera vuelta, pero tuvo que enfrentarse a un candidato de la izquierda, Gustavo Petro, que por primera vez puso un candidato en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas.

Petro había sido alcalde de Bogotá. Había sufrido procesos relacionados a formas de gestión de su gobierno, suspendidas por medidas cautelares, lo cual ha permitido a Petro tener su mandato de senador y principal líder de la oposición. Ahora, la Corte Constitucional trata de quitarle ese mandato, mostrando cómo la judicialización de la política se vuelve, también en Colombia, en un instrumento político fundamental de la derecha. Además de las acusaciones mentirosas y absurdas en contra de Petro, éste tuvo que enfrentarse también al monopolio de los medios, que están absolutamente en contra de él.

Petro ha reaccionado inmediatamente: “Quieren sacar de la vida política legal de Colombia al candidato que obtuvo 8 millones de votos y casi llega a presidente”.  Es un cambio de la doctrina tradicional de esa Corte con un objetivo netamente político. Se busca, dice Petro, no que salga del Senado, sino que no vuelva a ser candidato a la presidencia del país.

Petro se ve así incorporado al listado de líderes democráticos latinoamericanos, como Lula, Cristina Kirchner, Rafael Correa, que son criminalizados, y a los cuales se intenta excluir de la vida política no mediante disputas electorales, sino por la judicialización de la política, la criminalización de sus posiciones políticas, la condena sin pruebas en procesos manipulados políticamente.

Esa es la realidad más destacada de América Latina hoy. Una ofensiva de la estrategia de guerra hibrida del imperialismo, asumida por las derechas de cada país, apoyadas en las arbitrariedades de jueces y la campaña sórdida de los medios. Es una disputa fundamental para la democracia en el continente y para su futuro.


Segunda vuelta decidirá el futuro de Brasil. Emir Sader

octubre 9, 2018
Ojalá que los amigos de Brasil sepan lo que tienen en juego. O un futuro esperanzado o, la OLIGARQUÍA y la vuelta atrás…
NO permitan que les roben su identidad, sus riquezas, los logros conseguidos con dilma Rousseff y Lula Da Silva
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America Latina en Movimiento.

Fueron dos semanas donde temblaban los corazones. Una primera, en que Haddad, por primera vez, superaba a Bolsonaro en la segunda vuelta, en todas las encuestas. Enseguida sobrevinieron incidentes en la misma campana de Bolsonaro, con declaraciones desastrosas y desencontradas de su vice presidente, de su principal asesor económico y de él mismo, revelando crisis en su campana. La semana no podría terminar peor para el ex-capitán del Ejército, con las gigantescas manifestaciones convocadas por las mujeres y seguidas en centenas de ciudades brasileñas – además de docenas de ellas en el exterior -, con el slogan: Él No, en contra de Bolsonaro y sus declaraciones. Parecía un viraje que consolidaba el favoritismo de Fernando Haddad.

Para sorpresa general salió enseguida una encuesta –realizada en los días 28 y 29, este el día de las manifestaciones de las mujeres– que daba una recuperación de Bolsonaro. Otra encuesta, ya posterior a la manifestación de las mujeres – confirma un nuevo viraje, está a favor de Bolsonaro. Como análisis: pudieron consignar una reacción brutal de los evangélicos, criminalizando a las mujeres, mediante fake news, con fotos forjadas que promovían imágenes inmorales de las manifestaciones, así como otras, igualmente falsas, en contra del mandato de Haddad como ministro de educación. A eso se agregaban nuevas acciones del sistema judiciario en contra del PT, con viejas acusaciones, incluso en contra de Lula. Al igual que la trasferencia de votos de otros candidatos de la derecha hacia Bolsonaro.

Lo cierto es que a esa semana se sucedió otra, con señal radicalmente opuesto, cambiando las previsiones, a punto que Bolsonaro ha vuelto a ambicionar una victoria en primera vuelta, apoyado en encuestas que demostraban que a la primera onda, favorable a Haddad, se sucedía una segunda, favorable al candidato de la extrema derecha, que pasó a darle mayoría de votos incluso entre las mujeres.

El último debate, en TV Globo, tuvo, una vez más, la ausencia de Bolsonaro, pero, en el mismo horario de ese debate, TV Record, de propiedad de un pastor evangélico que lo apoya, presentó una entrevista con él. Actividad prohibida por la justicia electoral, porque favorece a un candidato, pero que salió al aire. Bolsonaro manifestó su disposición de asignar recursos públicos, caso sea elegido presidente, en TV Record, haciendo de ese canal algo como es la Fox para Trump.

Ese puede haber sido un paso en falso del candidato, porque despertó la ira de TV Globo, por el saboteo del debate organizado por ese canal, así como por la manifestación de la preferencia abierta por un concurrente de TV Globo. Las reacciones de TV Globo fueron inmediatas y pueden ser un factor muy negativo para Bolsonaro en la segunda vuelta.

El resultado de la primera vuelta es, más o menos, el que pronosticaban las encuestas del sábado, con delantera de Bolsonaro, disputando la segunda vuelta con Haddad. Las esperanzas de Haddad residen en la trasferencia de votos mucho mayor hacia él, así como un mayor rechazo de Bolsonaro, además de que será inevitable que Bolsonaro tenga que participar en los debates, en los cuales seguramente tendrá un desempeño muy negativo para su campaña. Situaciones que el evitó, alegando no estar recuperado del atentado que sufrió, que le fue muy funcional para preservar su imagen.

El resultado proyecta una segundo vuelta muy difícil. Bolsonaro jugó todo lo que tenía para ganar en primera vuelta, incluso decretando que sus asesores no hicieran ninguna declaración. Va a tener una segunda vuelta mucha más complicada que la primera, no solo porque tendrá que enfrentar debates con Haddad, sino también porque será la contraposición de programas, que le desfavorece ampliamente.

Los resultados para gobernadores del nordeste han sido fuertemente favorables a Haddad.

El PT y sus aliados eligen a los 9 gobernadores de la región, varios de ellos ya en primera vuelta. Pero el nordeste se mantiene como la única región de izquierda en Brasil. En el conjunto del país, habrá disputas abiertas en provincias importantes como São Paulo, Minas Gerais, Rio de Janeiro, Rio Grande do Sul.

Hemos mantenido informado a Lula todo el tiempo. Él se mantiene tranquilo, confiado de que se puede hacer un gran ballotage y dar vuelta a la situación.


Plan L en Brasil. Emir Sader.

octubre 8, 2018

 

Ni Plan A, ni Plan B. Se impuso el Plan L, de Lula. Siguiendo la recomendación que señala que de un laberinto se sale por arriba, Lula, una vez más, desató el nudo de los que creían que se había instalado una crisis profunda en el PT, en la izquierda y en su misma candidatura, con una jugada genial, que ha dejado atónitos a más de uno.

Cuando, por una decisión arbitraria del Superior Tribunal Electoral, se anticipó la fecha de registro de las candidaturas, obligando el PT a definir quién acompañará a Lula en la lista a ser registrada el día 15 de agosto, hubo que tomar una decisión apresurada, que Lula y el PT creían que podrían aplazar hasta el mismo día 15.

El juego era intrincado, porque había que definir un candidato a vicepresidente de Lula que, aunque puede ser cambiado hasta el día 15, significaría una definición sobre el vice de Lula. La definición recayó, según la decisión de Lula – que estuvo siempre en el comando de las articulaciones políticas –, en Fernando Haddad, su Ministro de Educacion – el mejor que Brasil jamás ha tenido y ex-alcalde de Sao Paulo.

Su rol es el de representar políticamente a Lula, así como participar de los debates y entrevistas. Haddad será registrado, el día 15 de agosto, como vice de Lula, junto al nombre del ex-presidente, en una marcha de miles de personas que acompañarán a la presidenta del PT, Gleisi Hoffman, que llevará el nombre de los dos al Supremo Tribuna Electoral, en Brasilia.

Pero Lula ha actuado en otros frentes. Tuvo que convencer a la candidata del PT a gobernadora de Pernambuco, Marilia Arraes, nieta de Miguel Arraes, a retirar su candidatura a gobernadora de la provincia, para que el PT apoye la reelección del gobernador del Partido Socialista y así neutralizar ese partido, obteniendo el apoyo de un sector mayoritario de los socialistas.

Por otra parte, el PT, orientado por Lula, hizo un acuerdo con el PC do B, que había lanzado a la joven dirigente Manuela d ‘Ávila como pre candidata a la presidencia de Brasil, con el siguiente esquema: si la candidatura de Lula es aceptada, ella será la candidata a vicepresidenta. Si Lula es impedido de ser candidato, Haddad será el candidato a presidente y Manuela será la candidata a vice.

De hecho, Lula había manifestado varias veces que preferiría que el candidato fuera alguien joven, de las nuevas generaciones. Pero cuando se configuró plenamente la persecución política en contra de él, Lula decidió aceptar el reto y lanzarse como candidato, para probar su inocencia y volver a ser presidente de Brasil.

Ahora, con ese ingenioso acuerdo, Lula puede compatibilizar las dos perspectivas: su candidatura, con una joven como vice. O un joven dirigente del PT con una joven dirigente comunista como vice.

El resultado del acuerdo fue extraordinario. El PT ha mostrado capacidad de resolver de forma unificada sus problemas internos, a la vez que reunifica a la izquierda alrededor de la candidatura de Lula. Otros sectores han quedado aislados. Ciro Gomes tuvo que escoger una candidata a vicepresidenta de su mismo partido, a falta de alianzas con otros partidos, quedando con un tiempo muy exiguo en el radio y la televisión en los programas gratuitos. Al igual que Guilerme Boulos, candidato del Psol, que no logra superar el 1% en las encuestas, por la presencia determinante de Lula en la polarización en contra de la derecha brasileña.

La derecha mantuvo sus candidatos tradicionales: Alckmin, ex-governador de Sao Paulo, derrotado por Lula en 2006, agrupando a la mayor parte de los partidos de derecha, pero manteniéndose en el 5% en las encuestas. Bolsonaro, que tuvo un bajón en su apoyo, así como otros candidatos con todavía menos apoyo, todos sufriendo el peso del apoyo al gobierno de Michel Temer, incluso su ministro de economía, Henrique Meireles, que se ubica también en el 1% de apoyo.

A dos meses de la primera vuelta de la elección presidencial brasileña, así se presenta el escenario electoral, está casi todo definido. Faltando la definición sobre si la lista de la izquierda será Lula-Manuela o Haddad-Manuela.


Lo que está en juego en Brasil. Emir Sader

septiembre 17, 2018
Me sumo a los pensamientos de Emir Sader. Tambien, en que los ojos del mundo están fijos en lo que puede aportar Brasil a la democracia.
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Foto: Sérgio Silva | Fundação Perseu Abramo

Un seminario internacional coordenado por el ex-canciller brasileño Celso Amorim, en Sao Paulo, sobre el tema Amenazas a la democracia y el orden multipolar, reunió a tres ex-primeros ministros europeos (de Francia, España e Italia), así como a personalidades como Noam Chomsky y Pierre Sané, entre otros, tuvo distintas preocupaciones, pero un punto en común: se juega en Brasil grandes cuestiones no solo del país o de América Latina, sino del mundo contemporáneo.

Dominique de Villepin, Massimo D’Alema, José Luis Rodríguez Zapatero, ex-primeros ministros han recordado que Brasil gozaba de un enorme prestigio en escala mundial, como por ejemplo en el combate al hambre así como potencia emergente que participaba de la búsqueda de soluciones a grandes conflictos mundiales. Como en el mundo se siente la falta de la política internacional soberana de Celso Amorim. En las palabras de Chomsky: “Con Lula, Brasil era el país más respetado del mundo”.  Por el contrario, ahora es un país que ha desaparecido de la escena internacional. Lo primero que está en juego en la crisis brasileña, entonces, es la presencia o la ausencia de Brasil en el mundo.

Lo segundo, según uno de los temas centrales del seminario, tiene que ver con el destino de la democracia, profundamente en crisis en todas partes del mundo.   “El mundo necesita de un Brasil democrático y como ardiente defensor del multilateralismo”, según Dominique de Villepin. “Yo vi el alza de la influencia de Brasil con el crecimiento de los Brics. Vi el compromiso de Brasil para consolidar la paz y la democracia en el mundo”.

Hubo consenso de que la crisis de la democracia es un fenómeno mundial, que se ha agudizado en estos últimos anos y de que Brasil es un caso ejemplar. Porque una presidenta reelegida por el voto popular ha sido sacada del gobierno sin ningún justificativo legal, así como un ex-presidente, favorito para triunfar en las elecciones, ha sido procesado sin pruebas, condenado por “convicciones” y preso, para que no fuera elegido presidente de Brasil.

Consenso también en el sentido de que el resultado de la crisis brasileña demostrará si hay posibilidades de reversión de ese tipo de ofensiva conservadora, que se extiende a varios países de América Latina. De ahí la centralidad del caso brasileño, de ahí que los ojos de los demócratas de todo el mundo estén volcados hacia Brasil.

Hubo también consenso de que hay una disputa por un nuevo orden internacional, en el que los EEUU de Trump dan las espaldas a los otros países. Es significativo de que los dirigentes europeos expresen no solo hostilidad abierta hacia esa política norteamericana, y que manifiesten receptividad clara hacia las propuestas económicas de China.

Los participantes del seminario se han reunido con Fernando Haddad, a quien conocían como ministro de Educación de Lula. Dos de ellos, Villepin y el mexicano Cuahutemoc Cárdenas han podido visitar a Lula en Curitiba. (Solo dos visitas son autorizadas por semana, los días jueves. Los lunes se autoriza la visita de un representante de alguna iglesia, los abogados lo pueden visitar en cualquier momento, los familiares, los jueves por la mañana).

Rodríguez Zapatero hizo la intervención más larga y de más impacto, centrada en los valores de la izquierda en el mundo contemporáneo, incluyendo las justificaciones de su constante participación en los intentos de pacificación de los conflictos en Venezuela, argumentando que los intentos superación pacífica de la crisis son responsabilidad de los dirigentes de izquierda.

Al analizar la situación de Brasil, después de mostrar, como todos los otros, su admiración por la fuerza política y moral de Lula, concluyó: “Fernando Haddad será el próximo presidente de Brasil”.

 


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