Segunda vuelta decidirá el futuro de Brasil. Emir Sader

octubre 9, 2018
Ojalá que los amigos de Brasil sepan lo que tienen en juego. O un futuro esperanzado o, la OLIGARQUÍA y la vuelta atrás…
NO permitan que les roben su identidad, sus riquezas, los logros conseguidos con dilma Rousseff y Lula Da Silva
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America Latina en Movimiento.

Fueron dos semanas donde temblaban los corazones. Una primera, en que Haddad, por primera vez, superaba a Bolsonaro en la segunda vuelta, en todas las encuestas. Enseguida sobrevinieron incidentes en la misma campana de Bolsonaro, con declaraciones desastrosas y desencontradas de su vice presidente, de su principal asesor económico y de él mismo, revelando crisis en su campana. La semana no podría terminar peor para el ex-capitán del Ejército, con las gigantescas manifestaciones convocadas por las mujeres y seguidas en centenas de ciudades brasileñas – además de docenas de ellas en el exterior -, con el slogan: Él No, en contra de Bolsonaro y sus declaraciones. Parecía un viraje que consolidaba el favoritismo de Fernando Haddad.

Para sorpresa general salió enseguida una encuesta –realizada en los días 28 y 29, este el día de las manifestaciones de las mujeres– que daba una recuperación de Bolsonaro. Otra encuesta, ya posterior a la manifestación de las mujeres – confirma un nuevo viraje, está a favor de Bolsonaro. Como análisis: pudieron consignar una reacción brutal de los evangélicos, criminalizando a las mujeres, mediante fake news, con fotos forjadas que promovían imágenes inmorales de las manifestaciones, así como otras, igualmente falsas, en contra del mandato de Haddad como ministro de educación. A eso se agregaban nuevas acciones del sistema judiciario en contra del PT, con viejas acusaciones, incluso en contra de Lula. Al igual que la trasferencia de votos de otros candidatos de la derecha hacia Bolsonaro.

Lo cierto es que a esa semana se sucedió otra, con señal radicalmente opuesto, cambiando las previsiones, a punto que Bolsonaro ha vuelto a ambicionar una victoria en primera vuelta, apoyado en encuestas que demostraban que a la primera onda, favorable a Haddad, se sucedía una segunda, favorable al candidato de la extrema derecha, que pasó a darle mayoría de votos incluso entre las mujeres.

El último debate, en TV Globo, tuvo, una vez más, la ausencia de Bolsonaro, pero, en el mismo horario de ese debate, TV Record, de propiedad de un pastor evangélico que lo apoya, presentó una entrevista con él. Actividad prohibida por la justicia electoral, porque favorece a un candidato, pero que salió al aire. Bolsonaro manifestó su disposición de asignar recursos públicos, caso sea elegido presidente, en TV Record, haciendo de ese canal algo como es la Fox para Trump.

Ese puede haber sido un paso en falso del candidato, porque despertó la ira de TV Globo, por el saboteo del debate organizado por ese canal, así como por la manifestación de la preferencia abierta por un concurrente de TV Globo. Las reacciones de TV Globo fueron inmediatas y pueden ser un factor muy negativo para Bolsonaro en la segunda vuelta.

El resultado de la primera vuelta es, más o menos, el que pronosticaban las encuestas del sábado, con delantera de Bolsonaro, disputando la segunda vuelta con Haddad. Las esperanzas de Haddad residen en la trasferencia de votos mucho mayor hacia él, así como un mayor rechazo de Bolsonaro, además de que será inevitable que Bolsonaro tenga que participar en los debates, en los cuales seguramente tendrá un desempeño muy negativo para su campaña. Situaciones que el evitó, alegando no estar recuperado del atentado que sufrió, que le fue muy funcional para preservar su imagen.

El resultado proyecta una segundo vuelta muy difícil. Bolsonaro jugó todo lo que tenía para ganar en primera vuelta, incluso decretando que sus asesores no hicieran ninguna declaración. Va a tener una segunda vuelta mucha más complicada que la primera, no solo porque tendrá que enfrentar debates con Haddad, sino también porque será la contraposición de programas, que le desfavorece ampliamente.

Los resultados para gobernadores del nordeste han sido fuertemente favorables a Haddad.

El PT y sus aliados eligen a los 9 gobernadores de la región, varios de ellos ya en primera vuelta. Pero el nordeste se mantiene como la única región de izquierda en Brasil. En el conjunto del país, habrá disputas abiertas en provincias importantes como São Paulo, Minas Gerais, Rio de Janeiro, Rio Grande do Sul.

Hemos mantenido informado a Lula todo el tiempo. Él se mantiene tranquilo, confiado de que se puede hacer un gran ballotage y dar vuelta a la situación.


Plan L en Brasil. Emir Sader.

octubre 8, 2018

 

Ni Plan A, ni Plan B. Se impuso el Plan L, de Lula. Siguiendo la recomendación que señala que de un laberinto se sale por arriba, Lula, una vez más, desató el nudo de los que creían que se había instalado una crisis profunda en el PT, en la izquierda y en su misma candidatura, con una jugada genial, que ha dejado atónitos a más de uno.

Cuando, por una decisión arbitraria del Superior Tribunal Electoral, se anticipó la fecha de registro de las candidaturas, obligando el PT a definir quién acompañará a Lula en la lista a ser registrada el día 15 de agosto, hubo que tomar una decisión apresurada, que Lula y el PT creían que podrían aplazar hasta el mismo día 15.

El juego era intrincado, porque había que definir un candidato a vicepresidente de Lula que, aunque puede ser cambiado hasta el día 15, significaría una definición sobre el vice de Lula. La definición recayó, según la decisión de Lula – que estuvo siempre en el comando de las articulaciones políticas –, en Fernando Haddad, su Ministro de Educacion – el mejor que Brasil jamás ha tenido y ex-alcalde de Sao Paulo.

Su rol es el de representar políticamente a Lula, así como participar de los debates y entrevistas. Haddad será registrado, el día 15 de agosto, como vice de Lula, junto al nombre del ex-presidente, en una marcha de miles de personas que acompañarán a la presidenta del PT, Gleisi Hoffman, que llevará el nombre de los dos al Supremo Tribuna Electoral, en Brasilia.

Pero Lula ha actuado en otros frentes. Tuvo que convencer a la candidata del PT a gobernadora de Pernambuco, Marilia Arraes, nieta de Miguel Arraes, a retirar su candidatura a gobernadora de la provincia, para que el PT apoye la reelección del gobernador del Partido Socialista y así neutralizar ese partido, obteniendo el apoyo de un sector mayoritario de los socialistas.

Por otra parte, el PT, orientado por Lula, hizo un acuerdo con el PC do B, que había lanzado a la joven dirigente Manuela d ‘Ávila como pre candidata a la presidencia de Brasil, con el siguiente esquema: si la candidatura de Lula es aceptada, ella será la candidata a vicepresidenta. Si Lula es impedido de ser candidato, Haddad será el candidato a presidente y Manuela será la candidata a vice.

De hecho, Lula había manifestado varias veces que preferiría que el candidato fuera alguien joven, de las nuevas generaciones. Pero cuando se configuró plenamente la persecución política en contra de él, Lula decidió aceptar el reto y lanzarse como candidato, para probar su inocencia y volver a ser presidente de Brasil.

Ahora, con ese ingenioso acuerdo, Lula puede compatibilizar las dos perspectivas: su candidatura, con una joven como vice. O un joven dirigente del PT con una joven dirigente comunista como vice.

El resultado del acuerdo fue extraordinario. El PT ha mostrado capacidad de resolver de forma unificada sus problemas internos, a la vez que reunifica a la izquierda alrededor de la candidatura de Lula. Otros sectores han quedado aislados. Ciro Gomes tuvo que escoger una candidata a vicepresidenta de su mismo partido, a falta de alianzas con otros partidos, quedando con un tiempo muy exiguo en el radio y la televisión en los programas gratuitos. Al igual que Guilerme Boulos, candidato del Psol, que no logra superar el 1% en las encuestas, por la presencia determinante de Lula en la polarización en contra de la derecha brasileña.

La derecha mantuvo sus candidatos tradicionales: Alckmin, ex-governador de Sao Paulo, derrotado por Lula en 2006, agrupando a la mayor parte de los partidos de derecha, pero manteniéndose en el 5% en las encuestas. Bolsonaro, que tuvo un bajón en su apoyo, así como otros candidatos con todavía menos apoyo, todos sufriendo el peso del apoyo al gobierno de Michel Temer, incluso su ministro de economía, Henrique Meireles, que se ubica también en el 1% de apoyo.

A dos meses de la primera vuelta de la elección presidencial brasileña, así se presenta el escenario electoral, está casi todo definido. Faltando la definición sobre si la lista de la izquierda será Lula-Manuela o Haddad-Manuela.


Lo que está en juego en Brasil. Emir Sader

septiembre 17, 2018
Me sumo a los pensamientos de Emir Sader. Tambien, en que los ojos del mundo están fijos en lo que puede aportar Brasil a la democracia.
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Foto: Sérgio Silva | Fundação Perseu Abramo

Un seminario internacional coordenado por el ex-canciller brasileño Celso Amorim, en Sao Paulo, sobre el tema Amenazas a la democracia y el orden multipolar, reunió a tres ex-primeros ministros europeos (de Francia, España e Italia), así como a personalidades como Noam Chomsky y Pierre Sané, entre otros, tuvo distintas preocupaciones, pero un punto en común: se juega en Brasil grandes cuestiones no solo del país o de América Latina, sino del mundo contemporáneo.

Dominique de Villepin, Massimo D’Alema, José Luis Rodríguez Zapatero, ex-primeros ministros han recordado que Brasil gozaba de un enorme prestigio en escala mundial, como por ejemplo en el combate al hambre así como potencia emergente que participaba de la búsqueda de soluciones a grandes conflictos mundiales. Como en el mundo se siente la falta de la política internacional soberana de Celso Amorim. En las palabras de Chomsky: “Con Lula, Brasil era el país más respetado del mundo”.  Por el contrario, ahora es un país que ha desaparecido de la escena internacional. Lo primero que está en juego en la crisis brasileña, entonces, es la presencia o la ausencia de Brasil en el mundo.

Lo segundo, según uno de los temas centrales del seminario, tiene que ver con el destino de la democracia, profundamente en crisis en todas partes del mundo.   “El mundo necesita de un Brasil democrático y como ardiente defensor del multilateralismo”, según Dominique de Villepin. “Yo vi el alza de la influencia de Brasil con el crecimiento de los Brics. Vi el compromiso de Brasil para consolidar la paz y la democracia en el mundo”.

Hubo consenso de que la crisis de la democracia es un fenómeno mundial, que se ha agudizado en estos últimos anos y de que Brasil es un caso ejemplar. Porque una presidenta reelegida por el voto popular ha sido sacada del gobierno sin ningún justificativo legal, así como un ex-presidente, favorito para triunfar en las elecciones, ha sido procesado sin pruebas, condenado por “convicciones” y preso, para que no fuera elegido presidente de Brasil.

Consenso también en el sentido de que el resultado de la crisis brasileña demostrará si hay posibilidades de reversión de ese tipo de ofensiva conservadora, que se extiende a varios países de América Latina. De ahí la centralidad del caso brasileño, de ahí que los ojos de los demócratas de todo el mundo estén volcados hacia Brasil.

Hubo también consenso de que hay una disputa por un nuevo orden internacional, en el que los EEUU de Trump dan las espaldas a los otros países. Es significativo de que los dirigentes europeos expresen no solo hostilidad abierta hacia esa política norteamericana, y que manifiesten receptividad clara hacia las propuestas económicas de China.

Los participantes del seminario se han reunido con Fernando Haddad, a quien conocían como ministro de Educación de Lula. Dos de ellos, Villepin y el mexicano Cuahutemoc Cárdenas han podido visitar a Lula en Curitiba. (Solo dos visitas son autorizadas por semana, los días jueves. Los lunes se autoriza la visita de un representante de alguna iglesia, los abogados lo pueden visitar en cualquier momento, los familiares, los jueves por la mañana).

Rodríguez Zapatero hizo la intervención más larga y de más impacto, centrada en los valores de la izquierda en el mundo contemporáneo, incluyendo las justificaciones de su constante participación en los intentos de pacificación de los conflictos en Venezuela, argumentando que los intentos superación pacífica de la crisis son responsabilidad de los dirigentes de izquierda.

Al analizar la situación de Brasil, después de mostrar, como todos los otros, su admiración por la fuerza política y moral de Lula, concluyó: “Fernando Haddad será el próximo presidente de Brasil”.

 


Neoliberalismo de Macri y de Temer fracasa aún más. Emir Sader

septiembre 5, 2018

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Temer e Macri: agentes do fim da Unasur

Gobiernos gemelos, los de Argentina y de Brasil, siguieron los mismos guiones. Superar a gobiernos populistas, que habían hecho gastar a  sus países más de lo que podían – “Vivir encima de sus posibilidades”, como les gusta repetir -, restablecer el equilibrio en las cuentas públicas, controlar la inflación. Y listo, las economías retomarían sus cauces normales, orientadas por los equilibrios mágicos del mercado.

Para crear las condiciones para que la gente aceptara los inconvenientes que las medidas de ajuste traerían, estaba el arsenal de acusaciones en contra de los gobiernos populistas, tanto en los gastos excesivos en políticas sociales, como en los casos de corrupción, lo cual daría tiempo para que la transición entre las herencias recibidas y el porvenir glorioso de las economías liberadas de las trabas estatales pudiera darse.

Bastaría retomar los ajustes fiscales como eje de las políticas económicas, para que las inversiones de adentro y de afuera de los países llegaran ansiosas por obtener pingues ganancias en los procesos de privatización y con la recuperación de la expansión económica. Asimismo, los éxitos permitirían sepultar definitivamente los liderazgos populistas nefastos, responsables de todos los males de los países.

Pero, de repente, factores extra campo incluso desde adentro del campo, hacen con que el flamante gobierno de Mauricio Macri tenga que hacer una intervención televisiva patética, depresiva, desesperanzada, para anunciar que lo peor estaba todavía por venir  para los argentinos, que la situación de los pobres empeoraría aún más.

Su gobierno gemelo, que ni siquiera ganó la elección para llegar a la presidencia de Brasil, llega a su final reducido a su mínima expresión. Ningún resultado económico positivo, su ministro de economía, candidato a la presidencia de Brasil, tiene el 1% de apoyo.

Naufragan juntas las dos esperanzas del gobierno de los EEUU, abrazados al modelo neoliberal. Llevando a la debacle a los dos países, que se habían recuperado de los efectos de la primera experiencia neoliberal y volvieron a sufrir sus consecuencias desastrosas. Las esperanzas blancas del imperio caen estrepitosamente. Pasarán a la historia como breves intentos desesperados de recuperar un modelo fracasado.

Intentaron borrar de la historia de los dos países todo lo que habían vivido en los anteriores de este siglo y de la memoria de las personas lo que había mejorado sus vidas. Se han valido de todo: acusaciones, llamados al olvido, recuentos falsos, pero la realidad no se deja llevar por esas trampas.

Macri y Temer están derrotados. Sus políticas han fracasado. Sus gobiernos están en pedazos. La gente de los dos países está indignada y rebelada en contra de ellos. Fue un  breve intervalo de tiempo, borrable de nuestras historias. Personajes grotescos, ridículos, mediáticos, cuyo discurso se ha agotado rápidamente.

Uno elegido por un operador de marketing, que mal sabe explicar porque su hechizo se ha agotado tan rápidamente. El otro, triste figura de un golpe, nunca ha dejado de ser un mediocre personaje que será contundentemente derrotado en las elecciones de octubre en Brasil.

Han fracasado, como fracasan todos los gobiernos neoliberales, porque ese modelo no tiene capacidad de generar amplios apoyos sociales, menos todavía los de carácter popular. Porque promueven los intereses del capital especulativo, que no genera expansión económica sino, al contrario, viven del endeudamiento de gobiernos, de empresas y de personas, reproduciendo los mecanismos de la recesión económica.

Es una circunstancia histórica única para la izquierda recomponer la capacidad hegemónica de un programa antineoliberal. Todas las diferencias deben estar subordinadas a la recomposición del bloque popular, democrático y nacional. En Brasil ese proceso ha avanzado mucho. En Argentina puede perfectamente avanzar. Llegaríamos al final de 2019 con gobiernos hermanos de nuevo, aliados, ejes de los procesos de integración regional, de rearticulación de los organismos regionales.

Habremos pasado por inmensos sufrimientos, pero estaremos a la altura de aprender de los errores del pasado reciente y de volver a protagonizar la historia latinoamericana como países aliados y solidarios, camino que Néstor y Lula encausaron.


Las autocriticas de la izquierda. Emir Sader

agosto 28, 2018

 

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Foto: ALAI
“la autocrítica no es una noria”

Mario Benedetti

 

Cuando hay reveses, nada más natural que autocriticas. Si la izquierda, aún más en una era neoliberal, en que la derecha no tiene nada de muy atrayente para ofrecer, sufre derrotas, claro que por lo menos parte de las responsabilidades caben a la misma izquierda.

¿Pero cuál es el marco en que deben dar esas autocriticas? Que Benedetti decía que no debe ser una noria:

“no voy a anquilosarme en el reproche

  y  no voy a infamar a mis hermanos…

… el baldón y la ira los reservo

que esto quede bien claro

yo los reservo para el enemigo.

Con mis hermanos porfiaré

es natural

sobre planes y voces

trochas, atajos y veredas

pasos atrás y pasos adelante

silencios oportunos omisiones que no

coyunturas mejores o peores

pero tendré a la vista que son eso

hermanos”.

 

El marco inicial de los balances de la primera etapa de la lucha antineoliberal en América Latina tiene que darse en el escenario descrito sabia y bellamente por Benedetti. Como balance en el campo popular, en el campo de la izquierda, de todas las fuerzas neoliberales. Los reveses no han cambiado: la polarización fundamental de nuestra época, la que se da entre el modelo neoliberal, como proyecto capitalista para el actual periodo histórico, y las fuerzas anti y posneoliberales.

En segundo lugar, todo balance tiene que darse a partir del éxito sin precedentes de los gobiernos antineoliberales. En el continente más desigual del mundo, en el marco internacional de generalización de los gobiernos neoliberales, que aumentan las desigualdades y la exclusión social, los gobiernos de Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia y Ecuador, han logrado disminuir sensiblemente las desigualdades y la exclusión social, a contramano de la tendencia global.

La primera autocritica tiene que ser hecha por los que no creyeron que esos gobiernos fueran posibles. Los que preveían, por ejemplo, que el gobierno de Lula sería una continuidad del gobierno de Cardoso, que el gobierno de los Kirchner repetiría el gobierno de Menem. Se han equivocado profundamente. Las trasformaciones en esos seis países fueron inmensas, las más importantes que esos países han vivido en mucho tiempo.  Quien afirmó que el PT había traicionado en Brasil y que el gobierno Lula fracasaría, ha cometido error grave y debieran hacer autocrítica respecto a esa previsión equivocada.

Los errores cometidos por los gobiernos antineoliberales tienen que ser enmarcados en ese escenario. Los triunfos de la izquierda fueron posibles cuando lograron convencer a la mayoría de la sociedad de que nuestros problemas fundamentales son los de carácter social, de ahí la necesidad de gobernar poniendo la prioridad en las políticas sociales.

Fue así que han logrado conquistar el apoyo de la mayoría de la población, ser elegidos y reelegidos sucesivamente. Cuando la derecha ha logrado desarticular ese consenso e imponer los suyos (los gastos excesivos del Estado habrían desorganizado la economía, más el tema de la corrupción), ha logrado obtener victorias políticas.

En lo fundamental, no fueron las políticas gubernamentales las que han fracasado, sino la capacidad de convencimiento, de persuasión, de la izquierda en su conjunto: gobiernos, partidos, movimientos sociales. Se ha perdido el apoyo de gran cantidad de gente beneficiaria de las políticas sociales de los gobiernos.

Este fue el factor fundamental que llevó al debilitamiento del apoyo popular a los gobiernos, a su relativo aislamiento y a su derrota. Ello vale para aquellos países en que la izquierda ha sido derrotada en elecciones, como Argentina; por un golpe, como en Brasil; por una reversión de la naturaleza del gobierno, como en Ecuador, o por perdida de apoyo popular, como en Venezuela.

Esa es la más grande autocritica que la izquierda debe hacer. Por qué y cómo, después de lograr imponer su hegemonía al conjunto de la sociedad, la ha perdido. Pero la autocrítica, para las fuerzas de izquierda, no es solo un proceso teórico. Lo que pasa en Brasil es un buen ejemplo: cuando se decía que Lula y el PT estaban superados, fueron ellos los que han dado vuelta a la situación, no mediante una autocrítica teórica solamente, sino en la forma de acción, que ha llevado a la recuperación de la hegemonía de la izquierda sobre la sociedad brasileña, con buenas perspectivas de victoria y de la primera superación de la contraofensiva de la derecha en América Latina.


Lula, paradigma de la izquierda latinoamericana. Emir Sader

julio 19, 2018
 
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En su trayectoria de vida, desde hace 40 años, cuando lideró la más importante huelga de trabajadores en contra de la dictadura brasileña, Lula ha recorrido un camino que es paradigmático de lo que es la nueva izquierda latinoamericana. De líder sindical a fundador de un partido de los trabajadores, de primer dirigente sindical candidato a la presidencia de la república de Brasil a primer obrero presidente del país, de mejor presidente que Brasil jamás tuvo, a elector de la primera mujer presidenta del país como su sucesora, de principal dirigente de izquierda en el mundo en el siglo XXI a favorito para volver a ser presidente de Brasil, de víctima de un proceso sin ningún fundamento, a preso sin pruebas.

Una trayectoria que evidencia el potencial que la izquierda y el movimiento popular poseen y, a la vez, los riesgos que corren, al desafiar el poder de la oligarquía tradicional y los instrumentos que poseen para resistir y retomar la dirección de los países. Porque si Lula expresa, en grado mayor, esas circunstancias, su suerte es similar a la que corren otros dirigentes políticos de la izquierda latinoamericana, entre ellos Cristina Kirchner, Rafael Correa.

El capitalismo de la era neoliberal no tiene nada que proponer a Latinoamérica, que no sean ajustes fiscales y exclusión social, sin capacidad de volver a tener dirigentes políticos y gobiernos con legitimidad y apoyo popular. Tiene entonces que maniobrar para impedir que líderes populares lleguen y permanezcan en los gobiernos. El neoliberalismo revela cómo desemboca necesariamente en acuerdos con el FMI, en los que ni siquiera el control de la inflación y el equilibrio de las cuentas públicas se dan.

Quedan entonces los intentos de descalificación de la imagen pública de los líderes que representan la lucha en contra del modelo neoliberal, que ya han demostrado que la superación de ese modelo en la única vía para impulsar desarrollo económico con distribución de renta e inclusión social, que es la única vía del rescate de la soberanía y la dignidad de nuestros países.

De ahí la brutal ofensiva en contra de esos líderes, de la que la situación de Lula es paradigmática: a la vez amplio favorito para ganar las elecciones presidenciales de octubre de este año y preso, condenado, sin acusaciones ni pruebas. No podría haber situación más paradojal, más significativa, de que la alternativa democrática y popular para Brasil esté imposibilitada de concurrir a las elecciones, para las cuales el pueblo quiere que sea candidato y que triunfe, pese a las absurdas maniobras jurídicas y de los medios.

Ya no le importa a la derecha, de que sea acusada de atentar en contra de la democracia y la voluntad mayoritaria de los pueblos de nuestros países. Lo que le importa es intentar mantenerse en el gobierno o impedir perder ese control, de la forma que sea. No importa la condena internacional, de la gran mayoría de la opinión pública, incluida la de prácticamente la totalidad del medio jurídico. Importa buscar la mantención de un modelo antipopular, que refleja el interés del 1% representado por los bancos privados y el capital financiero, respaldado por el FMI.

Latinoamérica ya no será la misma después de que los gobiernos progresistas apuntaron al camino de la superación del neoliberalismo y que la derecha obstruya el camino democrático mediante los procesos de judicialización de la política y de guerra legal con persecución política en contra de los líderes populares. El destino de Lula es, en gran medida, el destino de América Latina. Su situación, extrema las condiciones de otros líderes latinoamericanos. También por ello Brasil es el eje de la actual lucha de nuestros pueblos. López Obrador quedará muy aislado para enfrentar las ofensivas brutales del gobierno de Trump, en caso de que no pueda contar con otros aliados de peso en el continente. Bolivia, Venezuela, tendrán más dificultades para resistir a las ofensivas imperiales.

Nixon había dicho una vez que hacia donde va Brasil, va América Latina, cuando EEUU tenía la expectativa de que el camino de Brasil sería el de ser la subpotencia subimperialista que ellos necesitaban. Hoy sus palabras tienen otro sentido, el de que el destino de Brasil, que se juega este año, en los próximos meses, ayuda o dificulta al continente el asumir un destino democrático, de justicia social, solidario. En aquella celda de Curitiba reposa en gran medida ese destino.


Elecciones latinoamericanas: Brasil desempata Emir Sader

julio 10, 2018

El calendario electoral latinoamericano del 2018 incluía disputas importantes que podrían cambiar la fisonomía política del continente. El año empezaba en el marco de la contraofensiva conservadora, con esa tendencia siendo confirmada o cuestionada según los resultados electorales, por lo que representaría de continuidad o de cambio de gobiernos en países muy importantes del continente.

Estaban previstas elecciones en algunos de los países más importantes de la región, como México, Brasil, Colombia, Venezuela, además de Costa Rica y Paraguay. A mitad del año, casi todas las elecciones ya se han llevado a cabo, siendo posible analizar las tendencias predominantes.

En las elecciones en los países de más peso, triunfó la izquierda en México y en Venezuela, mientras que la derecha ganó en Colombia. En los otros dos países, Paraguay y Costa Rica, triunfó la derecha.

Analizando más en detalle, la victoria de López Obrador es la más significativa en el continente, porque representa la llegada, por primera vez, de la izquierda al gobierno, a la par que produce una profunda crisis de los dos partidos de la derecha, pero además por la dimensión de la victoria de Morena en todo México. Se cierra un largo período de la historia del país y se abre otro, en que las fuerzas progresistas tienes condiciones para promover cambios estructurales en México. Sus proyecciones para el conjunto de América Latina dependen de otros factores, entre ellos el resultado de las elecciones en Brasil, como mencionaremos más adelante.

En Colombia, el uribismo volvió al gobierno, pero tiene frente a si, por primera vez, un liderazgo de izquierda, con Gustavo Petro, que llegó a la segunda vuelta con 40% de los votos, ubicándose como el principal liderazgo de oposición al gobierno, desde el Senado. Si la extrema derecha ha triunfado, lo hizo en un escenario político bastante menos favorable que en gobiernos anteriores, con una proyección de futuro favorable a la izquierda.

En Venezuela, la reelección de Maduro se hizo en un marco muy difícil para el mismo gobierno, sea por el alto nivel de abstención, así como por la continuidad de la profunda crisis económica y social en que se encuentra inmerso el país, además del cerco internacional.

En Paraguay, el Partido Colorado dio continuidad a su gobierno de derecha, triunfado sobre la oposición, de alianza entre el Partido Liberal y la izquierda. En Costa Rica fue derrotado el candidato evangélico, victorioso en la primera vuelta, pero quien lo ha derrotado es un político tradicional, con un programa neoliberal.

El balance general, por el momento, está equilibrado entre la derecha y la izquierda, aunque el trascurso del año no confirma todavía la continuidad del viraje hacia la derecha, empezado hace algunos años, aun con los triunfos en Colombia, Costa Rica y Paraguay.

Particularmente la victoria en México, pero también en Venezuela, equilibran relativamente la situación.

Los ojos se vuelven ahora hacia las elecciones brasileñas, cuyos resultados van a desequilibrar las trasformaciones de este año para el continente. Si la derecha brasileña, mediante algún nuevo ardid, logra mantenerse en el gobierno, con un representante directo o con alguna otra versión que indirectamente de continuidad al modelo neoliberal, las trasformaciones electorales de este año tendrían un carácter de continuidad de viraje a la derecha en el continente.

Si, al contrario, por medio de la elección de Lula o de alguien de PT que él indique, en caso de que sea impedido de presentarse a las elecciones, la izquierda vuelve a triunfar, el desempate se hará a favor de la izquierda este año. Con las victorias en México y en Brasil, se habrá impuesto un fuerte freno a la contraofensiva de la derecha y, asimismo, mediante la alianza entre esos gobiernos, se dará un nuevo impuso al proceso de integración latinoamericano, además de reafirmar políticas antineoliberales, de forma más moderada en México, de forma más acentuada en Brasil.

El desempate se dará entonces de aquí a menos de tres meses, si hay un resultado en primera vuelta, el 7 de octubre, o en tres semanas a partir de esa fecha, si se produce en segunda vuelta. América Latina saldrá con una nueva fisonomía, con un nuevo ciclo antineoliberal y de integración regional.


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