Teatre de Ponent-Granollers. Mars Joan. Dara Teatre

marzo 31, 2016

Los vallesanos tenemos la suerte de contar con el Teatre de Ponent, nuestro querido “teatro alternativo” que nos facilita la visión del trabajo de compañías independientes, innovadoras, que irrumpen en el teatro cual flor en el desierto tras la venerada lluvia.
El pasado fin de semana tuvimos la suerte de ver-conocer a esta compañia Dara Teatre, que nos deleitó con su trabajo, antes del estreno en el Teatre Taratana de Barcelona.

mars joan

Qué hace que una persona normal decida ir a Marte para no volver nunca más? Cómo lo viven sus amigos? Y su familia? Y su pareja? Por qué alguien aspira a marcharse para no volver nunca más?
Mars Joan parte de un hecho real: El proyecto Mars One, que planea el establecimiento de una colonia humana en Marte en el 2026 financiado en parte con un reality show sobre el proceso de selección y preparación de los futuros colonizadores, seleccionados entre los más de 200.000 candidatos a los que no se los pedía más preparación que la voluntad de ir.
Me pareció humano-conmovedor. Salen a relucir las pasiones humanas, el miedo, la envidia, la necesidad de amar y ser amado.
Puesta en escena simple, los actores-actrices lo llenaban todo con su presencia. Historia con personajes de la vida real, cada cual con sus ilusiones, visión de la vida, del amor, de la esperanza.
¿Ir a Marte? ¿Para qué?
Tuve necesidad al salir de comentar con Frederic Roda cual era para él, el desenlace, para mi, único…
También real cómo la vida, no somos tan diferentes los unos de los otros. Nos necesitamos pero…malditas obsesiones.
No quiero dar mi veredicto antes de que otros vean y decidan. Propongo un Debate posterior, si alguien se anima. Personalmente tengo clara la respuesta


El Triunfo de los Mediocres. Antonio Fraguas de Pablos. -Forges-

junio 17, 2015

Forges 1

Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con una batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar.

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay.

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

– Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

– Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

– Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

– Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

– Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

– Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromea sobre sus deportistas.

– Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada – cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

– Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.

– Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

– Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.

forges


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