¿Educación?: Filosofía. Federico Mayor Zaragoza

enero 13, 2018
Lo primero que ha hecho la nueva Directora General de la Unesco, Sra. Audrey Azoulay, ha sido enviar al mundo un mensaje con motivo del Día Mundial de la Filosofía – el 16 de noviembre- que coincide con la toma de posesión de la Dirección General en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Filosofía, fundamental para ser “libres y responsables” –que es la magistral definición de “educado” que establece el Artículo 1º de la Constitución de la Unesco-. Filosofía para hacer posible el pleno ejercicio de las facultades distintivas de la especie humana: reflexionar, imaginar, anticiparse, innovar, ¡crear!. Filosofía para –como inicia su escrito la Directora General- “poder transformar las sociedades”, para llevar a la práctica los cambios radicales que la situación actual del mundo exige. “El progreso, me decía un día en Oxford el Prof. Hans Krebs, consiste en ver lo que otros también pueden ver …., y pensar lo que nadie ha pensado”.
Es hoy necesario y apremiante, entre tantos enfoques e informes que confunden educación con capacitación y conocimiento con información (y lo que es todavía peor, con noticia) impulsar la Filosofía en todos los grados del aprendizaje.
Filosofía y enseñanzas artísticas para “dirigir con sentido la propia vida”, según la excelente expresión de D. Francisco Giner de los Rios. “La Filosofía crea las condiciones intelectuales para el advenimiento del cambio, el desarrollo sostenible y la paz”, subraya la Directora General. “Exhorto a todos los Estados Miembros a que den vida a este mensaje, que entronca con la esencia misma del mandato de la Unesco”, concluye.
¡Qué bien inicia la Directora General Audrey Azoulay su difícil misión!. Son excelentes augurios. Le deseo lo mejor.
P.D.: El Presidente Trump ha anunciado -¡y va la segunda!- que los Estados Unidos abandonarán la Unesco a finales de 2018. Está claro que Trump, que desdeña los acuerdos sobre la habitabilidad de la Tierra suscritos por su antecesor, no se da cuenta, acostumbrado a mirarse tan sólo a sí mismo, de los perjuicios que su actitud podría producir no sólo en los jóvenes y niños norteamericanos si no del mundo entero. La receta, todavía está a tiempo, es la Filosofía, es la Unesco…

Presidente Trump: Misión “La Luna”, ¡no! Misión: “ ¡la Tierra!”Federico Mayor Zaragoza

diciembre 21, 2017

“El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que volverá a enviar astronautas a la Luna 45 años después. El objetivo de regresar a la Luna supone un giro en la política espacial estadounidense… Esta decisión de Trump, una vez más, es reprobada internacionalmente y goza de una baja popularidad en Estados Unidos (Diario Público)”…
Detrás de esta nueva “ocurrencia” del Presidente Trump están inmensas cantidades de dinero que se invertirán en hacer posible este ambicioso proyecto… ¡Si en lugar de llegar a la Luna llegásemos a los que padecen sida, malaria, lepra, Alzheimer, cáncer, hambre, frío…; a los que sufren las consecuencias de catástrofes naturales o provocadas…! Las urgentes necesidades en materia de salud, nutrición, justicia, educación… de la mayor parte de las personas se postergarán una vez más y quedarán supeditadas al brillo de un gobierno y de quienes, en su propio país o fuera de él, no alcanzan a ver, deslumbrados por luminarias fugaces, las consecuencias de no mirar alrededor y hacia delante. Y de no mirar atrás y aprender las lecciones del pasado.
Si Estados Unidos en lugar de conocer mejor la Luna conociera mejor las Naciones Unidas, que están en la misma isla de Manhattan, y lideraran – como hicieron en 1945 – el establecimiento de este marco ético -jurídico que con tanto apremio necesita hoy la humanidad, integrando en el Sistema de las Naciones Unidas el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial (“de la reconstrucción y el desarrollo”, por cierto), la Organización Mundial del Comercio… Si decidieran adherirse sin más demora al Tribunal Penal Internacional; y de esta forma, se dieran cuenta de inmediato que la justicia a escala mundial requiere una particularísima atención: tráficos de toda índole, transgresores en la mayor impunidad, para los que causan un deterioro a veces irreversible del medio ambiente, para los que practican la “contabilidad creativa”… Si decidieran continuar en la UNESCO…
La mayoría de los habitantes de la Tierra aguardan aún que desde el barrio de la abundancia de la aldea global se de la ansiada orden de “Misión, la Tierra”. Pero, desgraciadamente, una vez más, no será así. Como ciudadano del mundo conozco los desafíos mucho más perentorios para las condiciones de vida de la especie humana que quedarán desatendidos. He tenido ocasión de conocer de cerca muchos de los rincones del planeta y admirar la grandeza creadora que anida en la infinita diversidad de sus habitantes, y he procurado contribuir a aliviar la situación en que viven (y mueren) tantos habitantes de la Tierra, que esperaban todavía que los pueblos más prósperos volvieran, por fin, los ojos hacia ellos.
Mirar hacia arriba no es lo difícil. Lo difícil es contemplar los grandes problemas de la Tierra en estos principios de siglo y de milenio y reconocer el fracaso de las fórmulas aplicadas hasta ahora para hacer frente a un buen número de ellos. En lugar de mirar hacia la Luna habría que volver la vista hacia los países explotados y recelosos por tantas promesas incumplidas. Enviar expediciones a países donde viven – sobreviven – miles de millones de personas. Sólo de esta manera los Estados Unidos figurarían en la historia como el imperio que supo protagonizar la inflexión desde una cultura de fuerza a una cultura de conciliación, de convivencia, de paz. Esta sería la mejor “misión” que pueden realizar, la que el pueblo americano se merece. Todos al lado de la vida… en la Tierra. Este sería el liderazgo.
Es urgente reducir, hasta eliminarlos, los caldos de cultivo de miseria, de exclusión, de explotación, de dependencia, donde se genera la frustración, la radicalización, la desesperanza, la violencia. Remediar los desgarros, prevenirlos. Es urgente modificar unas pautas económicas que han ampliado, en lugar de estrechar, la brecha que separa a los ricos de los pobres. Y aprender a dar idéntico valor a las vidas – y a las muertes – de todos los seres humanos, “iguales en dignidad”.
Todos aplaudiríamos una “Misión, la Tierra” que descubriera y eliminara las redes de narcotraficantes (¡empezando por los de arriba!), la compra–venta ilegal de armas, los paraísos fiscales (que son una vergüenza consentida, una realidad sobre la que se hace la “vista gorda”), las mafias y el extremismo.  Millones de personas reconocerían la actuación de quienes de esta forma mejoraran su bienestar.
Ahora, al contemplar la Tierra en su conjunto, nos damos cuenta de la grave irresponsabilidad que supuso transferir al mercado los deberes políticos que, guiados por ideales y principios éticos, podrían conducir a la gobernanza democrática. Al observar la degradación del medio ambiente – del aire, del mar, del suelo -; la uniformización progresiva de las culturas, cuya diversidad es nuestra riqueza (estar unidos por unos valores universales es nuestra fuerza); la erosión de muchos aspectos relevantes del escenario democrático que con denodados esfuerzos construimos… nos parece más inesperada e inadmisible la ausencia de reacción de instituciones y personas, la resignación, la sumisión, el distraimiento de tantos. ¿Cómo es posible? En muchos de estos países, empezando por los propios Estados Unidos, es innegable la irrestricta libertad de expresión. Todos pueden decir lo que quieran… pero con frecuencia los medios de comunicación de mayor difusión seleccionan las noticias y las presentan de tal modo que se favorece el pensamiento único, la aceptación de lo que sucede (de lo que dicen que sucede) y de la forma en que los gobiernos así auto-halagados abordan los problemas.
Debemos apostar por un “Proyecto Tierra” y así, si en lugar de invertir en prestigio hoy hacerlo en el porvenir de los habitantes del planeta.
Los Estados Unidos son un crisol de culturas. Ha sido tierra de acogida y ha sabido – y sabe todavía – atraer a talentos de todo el mundo, lo que le confiere una extraordinaria fuerza creadora. Todos los países deberían unirse para llevar a cabo unos programas espaciales siempre y cuando ello no impidiera ni menoscabara la gran prioridad que representan los seres vivos y, en primer lugar, los seres humanos que ya existen sobre la Tierra.
Estamos ante gravísimas amenazas a la habitabilidad de la Tierra y son precisas acciones decididas con firmeza y a tiempo. Mirar en estos momentos tan sombríos hacia la Luna puede situar a Estados Unidos, indebidamente, muy lejos del corazón de la mayoría de los ciudadanos del mundo. Que no se aleje más. Para ello bastaría con que se tuviera la visión y el coraje de proclamar: “¡Misión: la Tierra!”.

Dia Internacional de la Ciutat Educadora. Barcelona

diciembre 1, 2017

Simposi: El Dret Col.lectiu a l’educació

Coincidint amb el Dia Internacional de les Ciutats Educadores Organitzat per l’Ajuntament de Barcelona el Col.legi d’Advocacia de Barcelona va acollir un interessant programa que va començar el dimecres 29 amb l’enunciat “El dret a la ciutat educadora  i, va continuar el dijous 30 amb el Simposi: El dret col.lectiu a l’educació.

Notables Diàlegs amb personalitats del ram entre les quals Federico Mayor Zaragoza president de Fundación Cultura de Paz i Ahlin Byll Cataria de l’Associació per el Desenvolupament de l’Educació a l’Àfrica, van parlar sobre les ciutats i el Dret a l’educació per a tothom.

Deixaré enunciats del què es va parlar, enriquidor per ambdues parts.

Per que les coses canviïn cal que canviïs tu.  Cal fer fora tanta burocràcia. És imprescindible escoltar els educadors. Educació és una missió. Les ciutats juguen gran paper de governabilitat.

Federico Mayor va ressaltar que, en temps passats, els representants dels pobles eren masculins.

Que fa anys no ens podíem expressar lliurement. No coneixíem què passava a l’altra banda del món Que el 95% dels habitants naixien vivien, morien en un petit espai. Les dones no “pintaven” res. La por, dominava a la ciutadania.

La Transició la va anticipar el President Rusbel quan va dir Nosaltres el Pobles, No els Estats.

La proclamació per Eleonor Rusbel dels drets Humans, va alliberar els ciutadans  de la por. És a partir d’aquell moment que tenim una gran responsabilitat: podem dir Sí i, podem dir No.

Federico Mayor Zaragoza va posar èmfasi en la situació del Planeta, els objectius del Mileni, entre els quals hi ha el de fer front al Canvi climàtic: ens atansem a moments de NO retorn. Si no actuem a temps, si no atenem les advertències, no hi haurà demà.

Es va doldre dels que posen la seva atenció únicament en els Mercats, en el consum, per tal que creixi el PIB, No, en el desenvolupament humà.

Va criticar les actuacions dels que manen el món, els G/7 on uns pocs, cinc o 7, decideixen, entre els 195 països que conformen les Nacions Unides. No és a favor de tots.

Necessitem una Economia basada en el Desenvolupament Social, No pressupostos per defensa i armes.

Cal que dediquem la nostra atenció a l’Educació que ha de ser lliure i responsable. Cadascú ha de ser autònom per sí mateix, No sobre els altres.

I, per participar, hem de conèixer la realitat.

Només a partir de l’educació, serem persones capaces d’exercir amb grans principis: facultat de pensar, d’imaginar, d’aprendre, de conèixer a l’altre i, de l’altre.

No podem confondre Coneixement amb Informació. Ni, Educació amb Capacitació.

Des de Barcelona doncs, hem de ser ciutadans del món davant de reptes plurals que poden ser irreversibles.

Volem un món de nens i nenes lliures i responsables, per un esdevenidor que, entre tots hem de moderar. Volem un futur que, plegats, hem d’inventar.

M’agrada dir que, si no hi ha evolució hi ha revolució. Per evitar-ho, plegats hem d’il.luminar camins de futur…

També Ahlin Byll va parlar del dret a l’educació. Al meu país d’aquí pocs decennis, si no hi ha educació per a tots tindrem milions de desplaçats.

Ara, milions de nens que no van a escola, molts analfabets malgrat que l’educació  Primària es gratuïta. Els nens van a escola, les nenes a casa a les feines de la llar. Tenen por de perdre la identitat, problemes per sentir-se excloses pels drets d’identitat: color de la pell, idioma, religió, diners.

Molts, marginats a Barcelona, homes-dones per la seva llengua, discapacitats, apàtrides. L’escola clàssica no els va be. La no formal permet més sinergies. Va agrair les reflexions de Federico Mayor Zaragoza, la seva contribució a l’educació mundial, el seu compromís, civisme, legalitat, cooperació, la seva justícia social per a desenvolupar l’intel-lecte.

Federico Mayor va respondre que el sistema clàssic d’educació no pot donar servei a tothom en un món tant heterogeni. Els Ministeris d’Educació han de descobrir nous rols, serveis capaços d’analitzar respostes i responsabilitats, en un món on cohabiten gents diverses.

Va acabar dient  que és imprescindible viure plegats la Cultura de Pau, a partir de competències i recursos.

Que el Dret a l’educació no és exclusiva de les escoles, ho és també de la Societat.


CATALUNYA: nunca es tarde para el encuentro. Federico mayor Zaragoza

octubre 18, 2017
Nunca es tarde para el encuentro y para abordar con serenidad los problemas que, si no hallan solución a tiempo, pueden conducir a situaciones indeseables para todos.
Como ya he indicado reiteradamente en relación a los hechos acaecidos en Catalunya, considero que es fundamental y apremiante que tenga lugar una reunión de representantes de ambas partes sin condiciones ni apriorismos para, abordando las distintas dimensiones del conflicto con serenidad y altura de miras, llegar a conclusiones que permitan evitar las graves consecuencias que podrían derivarse.
Como ex Director General de la UNESCO, Presidente de la Fundación Cultura de Paz y co-Presidente del Instituto Universitario de Derechos Humanos, Democracia y Cultura de Paz y Noviolencia (DEMOSPAZ) deseo unir mi voz a la de quienes procuran así mismo, desde diversas instancias nacionales e internacionales, resolver adecuadamente una cuestión que a todos nos concierne e interpela.

Trump boicotea a la humanidad. Boicot a Trump. Federico Mayor Zaragoza

julio 29, 2017

 

Como científico especializado en procesos potencialmente irreversibles –alteraciones metabólicas del neonato que cursan, si no se tratan a tiempo, con grave y permanente deterioro neuronal- escribí en 1984 mi primer ensayo titulado “Mañana siempre es tarde”. En los últimos años he reiterado, con apremio creciente, la alarma que reclama el análisis riguroso del conocimiento científico adquirido sobre la sucesiva pérdida de calidad de la habitabilidad de la Tierra y, en particular, sobre el cambio climático.
Es necesaria e inaplazable la adopción de medidas correctoras para evitar situaciones que marcarían históricamente la incapacidad y oprobio de los actuales pobladores de la Tierra que no supieron cumplir con sus responsabilidades intergeneracionales.
Hace ya mucho tiempo -en 1947- la UNESCO creó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCM), y puso luego en marcha los programas internacionales geográfico (IGP), hidrológico (IHP), oceanográfico (COI), el “Hombre y la Biosfera”, las Reservas de la Biosfera… Aurelio Peccei, fundador del Club de Roma, ya advirtió en 1971, en “Los límites del crecimiento”, la necesidad imperiosa de adaptar el crecimiento a las exigencias de un mundo finito. Y la Academia de Ciencias de los Estados Unidos alertó al mundo, en 1979, sobre las excesivas emisiones del CO2 y la agresión a la capacidad de recaptura por parte de los océanos -“pulmones de la Tierra”- debido a que el lavado de los fondos de los tanques petroleros en alta mar en lugar de hacerlo en las instalaciones portuarias adecuadas, asfixiaba el fitoplancton, cuyo papel es esencial para transformar en hidrocarburos el anhídrido carbónico… Y en la década de los 80, la Comisión presidida por la Primer Ministra de Noruega, Gro Harlem Brundtland, estableció que el desarrollo debía ser “sostenible” además de integral y endógeno, para poder asegurar, produciendo de nuevo lo que se consume, una estabilidad suficiente de las características ambientales terráqueas. Y Maurice Strong ya había contribuido a la fundación del Programa Medioambiental de las Naciones Unidas (UNEP) y fue luego el gran impulsor y Secretario General de la “Cumbre de la Tierra”, celebrada en Río de Janeiro en 1992, de la que salió la “Agenda 21”. Y el Panel de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático… y la Cumbre de la Unión Europea en Lisboa en el año 2000, que propuso una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global sostenible y humano, que sustituyera a la actual economía de especulación, deslocalización productiva y guerra (4 mil millones de dólares al día en armas y gastos militares, al tiempo que se mueren de hambre más de 20.000 personas!)…
Y, ya más cerca, la recomendación expresa del Papa Francisco y del Presidente Obama, los Acuerdos de París sobre Cambio Climático y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el período 2015-2030. Parecía que, por fin, gracias a las Naciones Unidas, se había conseguido que los países se dieran cuenta de que era imprescindible actuar sin demora… a pesar de las objeciones que llegaban de los omnívoros “mercados” (poder mediático incluido).
Poco ha durado el respiro de satisfacción que miles de millones de seres humanos (algunos con plena conciencia, otros sin apercibirse) pudieron experimentar. El insólito Presidente Trump ha dicho que NO a los ODS y a los Acuerdos de París… y, obedientes, sumisos, los países de los grupos plutocráticos (G7, G8….) no sólo han asumido aumentos considerables en las inversiones militares y de armamento, sino que -¡qué indecencia!- han eliminado de las agendas de los encuentros el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
“NOSOTROS, LOS PUEBLOS…” DEBEMOS REACCIONAR. Ahora ya podemos expresarnos. Debemos reaccionar y hacerlo masivamente, en grandes clamores populares.
DEBEMOS anunciar que si Trump boicotea a la humanidad, afectando de manera irreversible el futuro de los seres humanos en su conjunto, la HUMANIDAD boicoteará a Trump, dejando, por ejemplo, de adquirir productos norteamericanos. Y no permitirá que unos gobernantes miopes y amilanados adquieran más aviones para incrementar el poder de unos cuantos, hundiendo al mundo en su conjunto -ellos también- en una situación irreparable.
Ha llegado el momento de no tolerar ni un día más estas irresponsables actuaciones.
Ha llegado el momento de los pueblos.
¡La voz del pueblo! En otro caso, delito de silencio.

Globalización de la indiferencia. Federico Mayor Zaragoza

julio 20, 2017

“De olvido moriréis…” 

Recuerdo con profunda gratitud la perseverancia de Forges reiterando en sus viñetas la tragedia de Haití… y la de muchos seres humanos después de catástrofes naturales o provocadas, haciendo especial hincapié en las circunstancias de extrema pobreza y desamparo en que viven cada día millones de personas sin que se les preste la menor atención por considerarlo un “hecho habitual e inebitable”.
Es imprescindible y apremiante recordar cada amanecer que mueren diariamente de hambre miles de niñas y niños, mujeres y hombres al tiempo que se invierten en armas y gastos militares 4.000 millones de dólares. Es inadmisible desde todos los puntos de vista que, en lugar de elaborar un nuevo concepto de seguridad que no sólo se preocupe y ocupe de los territorios y fronteras sino de la alimentación, acceso al agua potable, servicios de salud, cuidado del medio ambiente y educación de los habitantes de estos espacios tan celosamente protegidos.
Es una vergüenza que, cuando no hay recursos para la puesta en práctica de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de los Acuerdos de París sobre Cambio Climático -especialmente cuando el Presidente Trump ha advertido ya que los Estados Unidos no los cumplirán- la única medida que ha merecido el unánime consenso en la Unión Europea, en el G-7 y en el G-20 ha sido la de aumentar los gastos militares! El 17 de julio la prensa anuncia que Francia y Alemania desarrollarán conjuntamente un avión de combate europeo. Yo pensaba que iban a anunciar que se restablecería una ayuda importante al desarrollo de los países que más necesitan asegurar unas mínimas condiciones de vida digna en sus lugares de origen para evitar, precisamente, los flujos emigratorios. Y no hay ninguna reacción. Y los ciudadanos de Europa siguen admitiendo lo inadmisible.
Se está desaprovechando el inmenso potencial de una tecnología digital que permite que los seres humanos, silenciosos y obedientes desde el origen de los tiempos, puedan expresarse por fin sin cortapisas y defender sus derechos con firmeza. Era de esperar unas reacciones a escala mundial frente a quien atenta contra las condiciones de vida de las próximas generaciones (¡muy próximas!), advirtiendo al magnate que si no cambia radicalmente de criterio, la humanidad, “Nosotros, los pueblos…”, dejaremos, por ejemplo, de adquirir productos norteamericanos… Si Trump “bloquea… ¡bloquearemos a Trump!”.
No podemos seguir mirando hacia otro lado. No podemos dejarnos anonadar por la vorágine de noticias que nos convierte en espectadores impasibles, dominados por el colosal poder mediático (por las terribles “armas de distracción masiva” en afortunada expresión de Soledad Gallego).
En París, el 20 de enero de 1990 escribí estos versos al final de un poema: “Sabemos / y por lo tanto / no tenemos excusa. / ¿Cómo podemos / conciliar el sueño / siendo cómplices?”.
Hasta hace poco no sabíamos lo que sucedía. Ahora sí. Ahora la indiferencia es culposa… “Y no te olvides de Haití… ni de los que se ahogan en el Mediterráneo (más de 6,000 ahogados en 2016 y en 2017 ya van más de 1,600…). “El rayo que no cesa”… y nosotros sin tiempo para reflexionar, para decidir cumplir nuestros deberes, más urgentes ahora por tratarse de procesos en los que pueden alcanzarse puntos de no retorno. ¡Qué afrenta para nuestros hijos y nietos…!
Cuanto más alerta deberíamos estar, cuanto más reactivos, cuanto más tendríamos que tener en cuenta el mañana… más tenemos en cuenta el presente, más ensimismados nos hallamos, más miopes… y aceptamos sin remordimiento lo inaceptable. ¡Y no te olvides de Haití ni de todos los “Haities”! Allí escribí en enero de 1995: “Se fueron los últimos / soldados / y estalló la paz/ en vuestra vida, / sin reporteros / que filmen/ cómo se vive y muere / cada día. / Ya no saldréis / en las pantallas / para aguar / las fiestas y el vino / de los ricos. / Ya no moriréis / de bala y fuego. / De olvido / volveréis a moriros. / Como siempre.”
Hambre, desamparo, sumisión. Tenemos que implicarnos decididamente y con denuedo contra todo tipo de violencia. El Papa Francisco decía hace poco que “no es fácil saber si el mundo de hoy es más o menos violento que antes, ni si los medios de comunicación modernos y la movilidad de nuestra era nos hacen más conscientes de la violencia o más acostumbrados a ella”. Recuerdo cuánto me impresionó escuchar al Prof. Juan Antonio Carrillo Salcedo alertarnos, con la anticipación que le caracterizaba, sobre la “globalización de la indiferencia”.
Es especialmente peligroso y motivo de alarma que el desorden establecido sirva para “normalizar” las progresivas diferencias entre ricos y pobres, entre encumbrados y menesterosos. El clamor popular, la voz de la gente debe promover sin demora el restablecimiento de un multilateralismo democrático, de unas Naciones Unidas que puedan cumplir, con los recursos personales, técnicos, de seguridad y financieros adecuados, la misión que le corresponde a escala planetaria, marginando ya para siempre el nocivo “invento” neoliberal de los grupos plutocráticos (G7, G8, G20).
Y también en la vida cotidiana una democracia genuina, que no tenga en cuenta a las mayorías numéricas -sobre todo, embravecidas- si no seguir puntualmente los “principios democráticos” que, según la Constitución de la UNESCO, deben “guiar a la humanidad”.
Ahora ya no hay excusa. Ahora ya no cabe el olvido porque “Nosotros, los pueblos…” podemos expresarnos, podemos participar, libre y responsablemente, de la transición histórica de la fuerza a la palabra.

Intolerable, Irresponsable: el incumplimiento del Acuerdo Climático de París por parte de los EE.UU. Federico Mayor Zaragoza

junio 3, 2017

Puede acarrear graves e irreversibles perjuicios a la habitabilidad de la Tierra. Necesidad de una reacción rápida y firme a escala global

El 20 de septiembre de 2016, ante la posibilidad de que llegara a la presidencia de los Estados Unidos Donald Trump y con él  el Partido Republicano, 377 miembros de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (incluyendo 30 Premios Nobel) publicaron una Carta Abierta ( http://responsiblescientists.org/)  para llamar la atención sobre los graves riesgos del cambio climático. La Carta advertía sobre las graves e irreversibles  consecuencias para el planeta y la credibilidad de los Estados Unidos, si abandonaran el Acuerdo de París. “El cambio climático no es una creencia, un engaño o una conspiración… el problema del cambio climático causado por el ser humano es real, grave e inmediato, y plantea riesgos significativos para la salud humana, la producción de alimentos y  la red interconectada de sistemas vivos”.
Un “Parexit” -añadían- enviaría una clara señal al resto del mundo de que a los Estados Unidos no les importa el problema global del cambio climático causado por los humanos… Tal decisión haría mucho más difícil desarrollar estrategias globales de mitigación y adaptación al cambio climático. Las consecuencias de optar por quedar fuera de la comunidad mundial serían graves y de larga duración – para el clima de nuestro planeta y para la credibilidad internacional de los Estados Unidos”.
Con fecha 2 de abril de 2017, desde la Fundación Cultura de Paz, se lanzó el  “Llamamiento  muy urgente: -¡Frente a graves amenazas globales, ahora sí, ciudadanos del mundo, ¡uníos! (https://llamamientourgenteblog.wordpress.com/) que se iniciaba así: “Por primera vez en la historia, la humanidad debe hacer frente a procesos potencialmente irreversibles, de tal modo que, si no se adoptan medidas correctoras a tiempo, podrían alcanzarse puntos de no retorno” y continuaba manifestando que:  “Es inaplazable advertir a escala planetaria de la irresponsabilidad inadmisible en la que incurriríamos si no reaccionamos con firmeza para reconducir las actuales tendencias”.
Tanto la Carta Abierta como el Llamamiento fueron consecuencia del recelo y desconfianza que provocaba la posible llegada a  la Presidencia de los Estados Unidos no sólo del Partido Republicano sino de Donald Trump. Han pasado ya cuatro meses desde la toma de posesión del Presidente Trump. Han sido muchas las decisiones e iniciativas que ha tomado de forma impulsiva e irreflexiva con serias repercusiones para  la gobernabilidad y estabilidad  mundial.
En el llamamiento se indicaba que: “Los anuncios efectuados por el Presidente electo Trump relativos a las armas nucleares, al rechazo de las Naciones Unidas y al incumplimiento de los Acuerdos sobre el Cambio Climático constituyen una intolerable amenaza global”. Lamentablemente, esos “anuncios” se han convertido en realidad, el día 1 de junio de 2017: Trump comunica desde la Casa Blanca que “considera el Acuerdo de París perjudicial para la economía estadounidense”. Está claro que al Presidente no le importa el deterioro de la calidad de vida en la tierra, ni le afecta la de forma irreversible la habitabilidad a escala planetaria… ni piensa en las generaciones que llegan a un paso de nosotros, sus hijos y nietos incluidos… A él sólo le importa la economía de EE.UU.
Pues bien, “nosotros los pueblos” de todo el mundo, afectados por esta irresponsable decisión, decidimos dejar de adquirir productos estadounidenses y a contribuir al negocio de sus compañías.
Es necesario un gran clamor popular y una movilización global para frenar esta decisión que tendrá consecuencias impensables, sobre todo, para las generaciones futuras.

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