Contra el Bloqueo a Cuba. Federico Mayor Zaragoza

octubre 10, 2018

Siempre juzgando a Cuba… A la Cuba que termina en Guantánamo. A la Cuba de la carencia de libertades públicas, pero donde las Damas de Blanco pueden hacer declaraciones y manifestaciones, y las cámaras filmar las huelgas de hambre y la resistencia. A la Cuba de los cansados de tanta espera y de los que todavía aguardan.

Estados Unidos, el país del embargo sostenido, de la presión constante sobre la isla y, sobre todo, el país de los presos de Guantánamo durante la Administración Bush, no debería analizar de forma tan displicente, exigente y también indiferente, el impacto que tienen las medidas de bloqueo adoptadas desde hace ya varias décadas (¡más de cinco!)…  El inmenso coloso vecino coaccionando a esa pequeña isla sin lograr, a pesar de todo, que se someta al poderoso…

En efecto, no han conseguido que Cuba  se hinque ante el poder omnímodo que la ha sometido a inacabables tensiones. Esa Cuba de los niños escolarizados y del desarrollo sanitario que le permite exportar maestros y médicos sigue en pie. Es indispensable atraer la atención de todos los países de las Naciones Unidas para que, de una vez por todas, se de un paso adelante en la consideración de  la situación en  Cuba, de tal modo que pueda evolucionar, como deben hacerlo, urgentemente, países “democráticos” del mismo hemisferio que tienen altas tasas de desescolarización y emigrantes a mansalva porque sus riquezas se hallan explotadas por unas cuantas empresas multinacionales.  No hay que olvidar que en los Estados Unidos existe la pena de muerte en la mayoría de los estados, especialmente aquellos con gobernadores republicanos, y que en el año 2003, sin el consentimiento del Consejo de Seguridad, invadieron, basados en la simulación y la mentira, a Iraq… ¡Qué terrible despropósito!

Por ello, fue otro gran acierto del Presidente Obama iniciar la normalización de las relaciones con Cuba y poner fin a una larga y densa época de agravios.  En política exterior permitió el apaciguamiento de la tensión con los países islámicos, alejando la amenaza global de una confrontación con Irán.

Insisto en que soy muy consciente de lo que debe cambiarse en Cuba. Y no sólo en Cuba… Pero, me resisto a mirar siempre en la dirección que marcan los grandes poderes mediáticos de la Tierra. Me gusta hacer precisamente lo contrario…

 


Amanecer… Federico Mayor Zaragoza

septiembre 27, 2018

De un dia a otro

puede cambiar

el color de la vida

 

De un día a otro

puede torcerse todo,

oscurecer,

 

 

cegarse tantas salidas

anunciadas,

tantos rumbos

que, de pronto, resultan

sin destino…

 

De un día a otro

puede acabarse

o reiniciarse

el trayecto…

Hay que vivir

intensamente

esperando

que amanezca.


De Otra manera.

septiembre 25, 2018

Poema del libro de Federico Mayor Zaragoza-Maria Novo: Donde no habite el miedo.

 

De otra manera,

con la mirada joven

que nos inquieta.

 

De otra manera,

como vemos cada día

el mar, la tierra.

 

 

De otra manera

el surco,

y el rumbo

de otra manera.

 

Antes de que anochezca

del todo…

antes de que sea

ya tarde, ¡de otra manera!


Federico Mayor Zaragoza. La voz inaplazable

septiembre 20, 2018

Manos y voces unidas para la evolución pendiente y apremiante.
La voz, inaplazable.
Si no, delito de silencio cómplice.
Transcribo un poema del 10 de mayo de 1995 publicado en “Terral”:
“La voz herida
hoy
que se creía
invulnerable.
Al amparo
del pasado
refugiada,
oculta,
la voz estuvo
silenciosa,
silenciada.
La voz
a veces
no fue voz
por miedo.
La voz que pudo ser
remedio
y no fue nada.
Cuando al fin
se decidió,
fue voz baldía,
voz alcanzada
en pleno albor
de la palabra,
al iniciar el vuelo.
Si hubiera sido
inesperada,
intrépida,
hubiera influido
en el cambio
de sentido,
hubiera iluminado
inéditos
senderos,
inexplotadas y apacibles
sendas de futuro.
Por haber sido contenida,
llegó sin embargo,
solamente,
desoída,
a las oscuras y azarosas
orillas
del presente”.
París, 10.5.1995
Ha llegado el momento de la palabra.  Manos y voces unidas para la evolución pendiente y apremiante.
Ha llegado el momento de la voz firme e intrépida.  En otro caso, seguirá siendo desoída…

Día 15 de septiembre, Día Internacional de la Democracia. Federico Mayor Zaragoza

septiembre 18, 2018

Con motivo del Día Internacional de la Democracia, el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha hecho público el siguiente mensaje:
“La democracia se ve sometida a más presión ahora que en ningún otro momento desde hace décadas. Por ello, este Día debería hacernos buscar formas de vigorizar la democracia y respuestas a los desafíos sistemáticos que enfrenta.
Ello supone corregir la desigualdad, tanto económica como política. Supone hacer más inclusivas nuestras democracias, mediante la integración de los jóvenes y los marginados en el sistema político. Y supone hacer que las democracias sean más innovadoras y receptivas a los nuevos desafíos.
Esforzarnos por un futuro que no deje a nadie atrás nos exige considerar interrogantes esenciales y urgentes. Por ejemplo, ¿cómo repercutirán la migración o el cambio climático en la democracia en la próxima generación? ¿Cuál es la mejor forma de aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías evitando al mismo tiempo sus peligros? ¿Cómo hemos de construir una mejor gobernanza para que la democracia ofrezca mejores condiciones de vida y colme las aspiraciones de las personas?
En este Día Internacional de la Democracia, comprometámonos a aunar nuestras fuerzas por el futuro de la democracia”.
Estas son las palabras que deberían reproducir ampliamente los medios de comunicación y las redes sociales porque, por primera vez en la historia, la humanidad hace frente a desafíos globales que requieren acciones inaplazables.  “Mañana puede ser tarde”, debido a que se trata de procesos potencialmente irreversibles.
La respuesta es democracia genuina, basada en la convicción de la igual dignidad de todos los seres humanos.  Democracia ética, social, política, económica, cultural e internacional, tal como figura en el texto borrador de la Declaración de Democracia que se redactó hace unos años con Karel Vasak, Juan Antonio Carrillo Salcedo…y ha sido suscrito, después, entre otras personalidades bien acreditadas, por Mario Soares, Adolfo Pérez Esquivel, Javier Pérez de Cuéllar, Boutros Boutros Ghali,… habiendo incorporado matices y sugerencias de  notorios expertos en este tema.
Ha llegado el momento de la democracia participativa, de la educación para todos a lo largo de toda la vida, para que actuemos en virtud de nuestras reflexiones y nunca más al dictado de nadie.  Para que seamos “libres y responsables”, como lúcidamente establece la constitución de la UNESCO para los “educados”.
Ha llegado el momento de la democracia, de “Nosotros, los pueblos”, como se inicia la Carta de las Naciones Unidas.  Son “los pueblos” los que deben tener en sus manos las riendas de la gobernanza y no los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) que han conducido a la deriva conceptual y práctica que actualmente sufre la humanidad.
Hay que reconocer, sin embargo, que en 1945 “los pueblos” no tenían voz.  Más del 90% de la población mundial nacía, vivía y moría en unos cuantos kilómetros cuadrados… .  Eran personas obedientes, silenciosas, temerosas.  Hoy sigue siendo alto este porcentaje, pero son muchos los que ya pueden, gracias en buena medida a la tecnología digital, saber lo que acontece más allá de su entorno inmediato, y pueden expresarse libremente.   Pero, sobre todo, ahora “los pueblos” son ya hombre y mujer.
Sí: “los pueblos” están siendo acosados por el “gran dominio” (militar, financiero, mediático, energético) para ser espectadores impasibles y obcecados en lugar de actores diligentes y comprometidos.  Miles de personas mueren al día, la mayoría niñas y niños de 1 a 5 años de edad, al tiempo que se invierten en armas y gastos militares más de 4,000 millones de dólares… al tiempo que se deteriora la habitabilidad de la Tierra, incumpliéndose, sin posibilidades de retorno, nuestras responsabilidades intergeneracionales… al tiempo que resurgen brotes supremacistas y xenófobos, peligrosísimos precursores de las confrontaciones más sangrientas… al tiempo que la insolidaridad se acentúa y la brecha social se agudiza…
Por todo ello, es tan importante que resuene bien alto y en todas las conciencias la necesidad apremiante de una democracia participativa que permita poner en práctica lo que establece con gran clarividencia el Preámbulo de la Constitución de la UNESCO:”La humanidad será guiada por los “principios democráticos”…
Que el día 15 de septiembre, “Día de la Democracia”, se extienda a todos los días y se inicie el cambio de rumbo que los jóvenes y las generaciones futuras merecen.  He repetido el gran impacto que tuvo en mi vida la frase terrible de Albert Camús: “Les desprecio porque podían y no se atrevieron”.
¡Debemos atrevernos!

“Mano que se cierra opaca”, en verso de José Ángel Valente. Federico Mayor Zaragoza

septiembre 12, 2018
Recuerdo la estremecedora frase que leí en una iglesia cerca de Montpellier: “Les linceuls n’ont pas de poches”, “las mortajas no tienen bolsillos”.
A todos los que siguen insolidarios, sin compartir, sin comprometerse con los otros, traslado  a continuación el poema que escribí en abril de 1995 (publicado en “Terral”):
“La mano creadora
alzada
y no tendida.
La mano que soñé abierta
es mano cerrada
mano empuñada
mano armada
mano cautiva.
Sólo la mano abierta
construye, comparte, crea.
¡La sóla mano creadora!
la mano del cincel,
la mano del pincel,
la mano de la pluma…
La sola mano
capaz de crear,
de acariciar,
es hoy mano cerrada
y no mano tendida”.
París, 23.04.1995.
Unamos manos y voces… . Seamos generosos, cada uno en la medida que pueda, porque sólo así conseguiremos la convivencia pacífica que dá sentido a la vida humana.

Cambio de Era. Federico Mayor Zaragoza

septiembre 11, 2018

 

En el libro “La nueva página”, publicado en 1994, iniciaba como sigue el capítulo titulado “Cultura bélica y cultura de paz”: “Se está escribiendo una nueva página en la historia de la humanidad y, en particular, de la relación de nuestra especie con el planeta Tierra. Estamos adquiriendo una apreciación diferente del ritmo temporal de la historia, en una rápida secuencia de acontecimientos políticos, sociales, culturales y medioambientales que han cambiado la percepción que teníamos de nosotros mismos como individuos y como miembros de la comunidad, lo que supone un reto a nuestra capacidad de manejar tendencias de ámbito mundial”.
En aquel momento, todavía la inmensa mayoría de los seres humanos nacía, vivía y moría en unos kilómetros cuadrados, de tal modo que desconocía lo que acontecía más allá de su entorno inmediato. Sometidos, desde el origen de los tiempos, al poder absoluto masculino, eran temerosos, obedientes, silenciosos… hasta el punto de que en el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se menciona que su pleno ejercicio “liberará a la humanidad del miedo”. También la mujer no aparecía más que de forma fugaz y mimética en los escenarios del poder. Gracias en buena medida a la tecnología digital, en las últimas tres décadas la humanidad ha sido capaz de saber lo que sucede a escala mundial y de expresarse libremente, adquiriendo, ahora sí, todo su significado la frase con que se inicia la Carta de las Naciones Unidas, creadas en 1945: “Nosotros, los pueblos…”, porque se ha logrado conciencia generalizada de la igual dignidad de todos los seres humanos que, como establece la Constitución de la UNESCO (1945) constituye el pilar fundamental sobre el que se asientan todos los derechos humanos. Igual dignidad, sea hombre o mujer, de una creencia u otra, de una cultura u otra, de una etnia u otra… Todos iguales sin discriminación ni exclusión alguna.
Por fin, en muy pocos años, la mujer en el estrado; por fin, “Nosotros, los pueblos” dotados de voz y de capacidad para retener en sus manos las riendas del destino común; por fin, la gente, cuando es más apremiante reconducir tantas tendencias erróneas y hacerlo con apremio porque, en el antropoceno, hacemos frente a procesos potencialmente irreversibles. No caben demoras, porque el legado a las generaciones venideras no puede ser el de la habitabilidad de la Tierra deteriorada, el de la insolidaridad, el de la indiferencia.
Es tiempo de acción. No podemos seguir siendo espectadores distraídos, impasibles, obcecados por cuestiones totalmente intrascendentes, ni podemos consentir que el inmenso poder mediático sustituya la razón por la emoción.
He aquí algunos de los más relevantes desafíos de la nueva era:
 • Los medios de comunicación son particularmente influyentes y es imperativo poner coto al exceso de noticias falsas que transmiten periódicos, medios audiovisuales e informáticos convertidos tristemente en “la voz de su amo”. Quien paga manda. Estamos aturdidos por tantas noticias sobre casi todo, que olvidamos las informaciones que deberíamos atender con diligencia. Los “mercados” nos inundan de noticias sin verificar, tendenciosas y/o irrelevantes.
Debemos reaccionar con firmeza, siendo conscientes de que la razón de la fuerza sólo podrá sustituirse por la fuerza de la razón cuando tengamos bien presentes las facultades distintivas de la especie humana: pensar, imaginar, anticiparse, innovar… ¡crear! Cada ser humano capaz de crear, de dirigir con sentido su propia vida, nuestra esperanza.
 • El gran científico Ilya Prigogine, en el prólogo al libro mencionado al inicio, escribía que “Desde hace muchísimos siglos nuestro mundo ha estado dividido en Estados independientes que han procurado sus propios intereses por todos los medios, incluyendo la guerra. Sin embargo, el filósofo Enmanuel Kant y el Presidente estadounidense Woodrow Wilson ya concibieron en el pasado la idea de que esta situación podría modificarse mediante la creación de organizaciones internacionales. Estas contribuirían a reemplazar la guerra por negociaciones basadas en la comprensión mutua”.
El multilateralismo democrático, unas Naciones Unidas dotadas de los medios personales, financieros, técnicos y de defensa oportunos, es imprescindible para poder esclarecer los presentes horizontes tan sombríos y facilitar la transición de la fuerza a la palabra, de la era del poder absoluto al poder genuinamente democrático.
La necesidad de contar con una Organización de gran prestigio y respeto a escala mundial se evidencia actualmente por lo que está sucediendo en Irán, Nicaragua, Siria, Libia,… y en la deriva neoliberal en grandes países de América del Sur… No puede dejarse la gobernanza en manos de unos grupos oligárquicos y plutocráticos como el G6, G7, G8, G20, que no sólo han sido totalmente ineficientes sino que han conducido a la humanidad a una situación en la que la propia calidad de vida en el planeta está amenazada, y resurgen peligrosísimos brotes de fanatismo xenófobo, de supremacismo, de racismo… que demuestran que no se han aprendido bien las lecciones de las circunstancias que condujeron a las dos grandes guerras del siglo XX.
• Es imperativo conseguir la puesta en marcha de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que constituye en realidad una nueva visión del mundo. Las directrices que contiene para una nueva era consisten en “Transformar nuestro mundo”, como se titula la importantísima Resolución de la Asamblea General del 21 de octubre de 2015. El primer párrafo establece que “Reconocemos que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones es el mayor desafío con que se encuentra el mundo y constituye un requisito indispensable”…
• Es esencial que la juventud se aperciba de la maravilla que representa la inverosímil vida humana. Todos distintos, pero iguales. No podemos ser aislacionistas cuando se necesita más que nunca actuar conjuntamente. “Ningún desafío se sitúa más allá de la capacidad creativa que caracteriza a la especie humana”, dijo el Presidente J. F. Kennedy en junio de 1963. Ha llegado el momento, antes de que sea demasiado tarde, de inventar el futuro.
En efecto, el por-venir está por-hacer, y –enfrentados a procesos sin retorno- es necesario construir el nuevo mundo sin demora. Hay que cambiar de civilización y estilos de vida, pero manteniendo siempre los principios éticos que, según la Constitución de la UNESCO, deben “guiar a la humanidad”. Los “pueblos” ya tienen voz para ser protagonistas de una democracia genuina (justicia, libertad, igualdad y solidaridad) que aleje para siempre de los escenarios del poder la imposición, el absolutismo y la “cleptocracia”, en afortunada expresión de Moisés Naim.
• Una de las acciones más urgentes en el antropoceno y urbanoceno es, hay que insistir en ello, promover un nuevo concepto de seguridad, de tal modo que no se tenga sólo en cuenta la seguridad territorial sino la humana, procurando resolver los conflictos a través de la mediación y la negociación. Seguridad alimentaria, sanitaria, medioambiental, educativa… de manera que se asegure la calidad de vida de los seres humanos que habitan en estos espacios y tras estas fronteras tan bien protegidas.
La insolidaridad manifiesta que, en contra de lo que cabía esperar, se está desarrollando profusamente en Europa debe superarse rápidamente y atender a los emigrantes y refugiados, que no llegan a nuestras costas por capricho sino para sobrevivir, puesto que se han reducido al máximo las ayudas al desarrollo y la gente no puede vivir en condiciones mínimamente adecuadas en sus lugares de origen. Cuando la amenaza es morir de hambre, los más acaudalados deben comprender que su mano debe abrirse, también por propio interés, en lugar de “cerrarse opaca”, como refiere en uno de sus poemas José Ángel Valente.
El propio Papa Francisco, hace unos meses, manifestaba al término del viacrucis, pensando con profunda tristeza en los emigrantes y refugiados, “la vergonya de habere perdutto la vergonya”. Es necesaria, en consecuencia, una movilización general para que sea factible el cambio de era a tiempo, adoptando medidas que requieren saber y resolución. “Sapere aude”… pero saber atreverse a continuación, para implicarse, para comprometerse, para llevar a la práctica las soluciones más urgentes en relación al cambio climático, al armamento nuclear y a la extrema pobreza.
Esta movilización para una evolución acelerada debe ser liderada por las comunidades académica, científica y artística, conscientes de que la alternativa a una evolución adecuada es la revolución, que debe evitarse porque comporta violencia.
• Disponemos de grandes directrices –Declaración Universal de los Derechos Humanos, Declaración y Plan de Acción sobre una Cultura de Paz, Agenda 2030…– y también de referentes, algunos todavía en activo pero todos presentes, como Edgar Morin (complejidad), Stephane Hessel y José Luis Sampedro (implicación), Paulo Freire (ciudadanía mundial y educación que no debe confundirse con capacitación, ni conocimiento con información… ¡ni información con noticia!).
Educación para el cambio social, para una ciudadanía crítica, responsable y emprendedora, capaz de compartir y convivir, y de participar activamente en el contexto de la nueva era.
• En el artículo titulado “El complejo militar-industrial golpea de nuevo” (Othernews, 29.06.2018), se advierte con detalle lo que está costando la producción del bombardero indetectable B-2SPIRIT: ¡2100 millones de dólares! Es por esta razón que lo primero que debe lograrse para el cambio de era sin que la humanidad retroceda en autoestima, libertad y capacidad acción, es la reducción de los colosales costes militares y de armamento, para que, sin menoscabo de una efectiva defensa, sea posible atender financieramente las necesidades propias de una vida digna en un planeta plenamente habitable.
En conclusión, la nueva era no aguardará a que la humanidad esté preparada para hacer frente a las amenazas globales. Corresponde a la humanidad anticiparse y actuar en consecuencia. Ciudadanos del mundo capaces de grandes clamores a escala mundial con un multilateralismo democrático que permita una economía basada en el conocimiento y un desarrollo humano global y sostenible, mediante el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Que nadie diga que es imposible. La gran responsabilidad hoy en día de todos los seres humanos es demostrar a las generaciones venideras que supieron estar a la altura de sus asombrosas facultades intelectuales.

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