Cuando la nave se hunde…Federico Mayor Zaragoza

febrero 6, 2019
de pronto, escribió Leonardo Da Vinci, ya no hay a bordo ricos o pobres, jóvenes o ancianos, blancos o negros… sólo pasajeros afanados, trabajando en común para sobrevivir, para evitar el naufragio.
Ese es el consejo que ahora deberíamos difundir por todos los medios para que los “pueblos” tomen conciencia de la situación en la que, por primera vez en la historia, se halla la humanidad. En efecto, desde hace unos años, han aparecido una serie de amenazas globales como procesos potencialmente irreversibles, que exigen que se las aborde y trate a tiempo, antes de que sea demasiado tarde.
El cambio climático es ya una realidad incontestable. El océano glacial Ártico ha desaparecido prácticamente y la Antártida empieza a agrietarse. No se ha logrado reducir los gases “con efecto invernadero”… y la habitabilidad de la Tierra se deteriora sin cesar. La puesta en práctica de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sabiamente adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en octubre de 2015 “para transformar el mundo”, no se llevan a cabo porque no cuentan con el respaldo efectivo de los grandes  países… y los ciudadanos  se hallan bajo la presión de un inmenso poder mediático que les aturde y les convierte en espectadores impasibles en lugar de actores responsables.
El neoliberalismo, capitaneado contra viento y marea por el Partido Republicano de los Estados Unidos, ha debilitado el Estado-Nación y ha sustituido el multilateralismo democrático de las Naciones Unidas por la gobernanza de unos grupos oligárquicos plutocráticos (G6, G7, G8, G20) que han conducido a la presente deriva, en la cual sólo cuenta el PIB, los intercambios mercantiles… y la discrecionalidad del Presidente Trump, al que nadie se atreve a enfrentarse.
Lo más preocupante es cómo germinan aquí y allá semillas de supremacismo, de racismo, de fanatismo, de dogmatismo… sin que nadie parezca acordarse de lo que sucedió en los año 1933 a 1939… Una gran mayoría de la ciudadanía se halla  siguiendo aturdida y obsesionada a sus equipos de fútbol o atenta en exclusiva al pasado inmediato y al presente, con reivindicaciones que, fundamentadas con frecuencia en torpezas de los que han gobernado a uno y otro lado, tendrían cabida en situaciones de menor apremio, no se da cuenta de que ahora las generaciones jóvenes y venideras son las únicas que merecen atención para conseguir mantener el mundo a flote y asegurarles una vida en condiciones aceptables.
Aunque haya razones para soñar y procurar  otros sistemas de gobernanza, aunque se estime que, por fin, se está cerca de convertirse en realidad lo que siempre se dijo que era imposible, lo único cierto es que ha llegado el momento de la unión de manos y voces y no de rupturas; el momento del multilateralismo eficiente y con autoridad a escala planetaria; el momento de la democracia genuina… porque, de otro modo, la zozobra será irremediable.
Que los medios de comunicación transmitan fidedignamente los datos sobre la sostenibilidad de la Tierra y alerten al mundo, sustrayéndose de las intencionadas noticias mercantiles y políticas que les incitan a lo contrario.
Que los grandes consorcios financieros se aperciban de la responsabilidad histórica que tienen, en situaciones sin retorno, de alentar y contribuir a la toma de  conciencia y no a la confusión y la desmesura.
Que los pueblos –“Nosotros, los pueblos”, como tan lúcidamente se inicia la Carta de las Naciones Unidas- tomen en sus manos, ahora que ya saben lo que acontece y que pueden expresarse libremente, ahora que ya son hombre y mujer, las riendas del destino común.
La nave, por no haber prestado atención a las recomendaciones que se han formulado repetidamente en las últimas décadas, se está hundiendo. Es preciso y urgente que, como en el relato leonardino, reaccionemos todos, porque a todos nos concierne, para lograr mantener en toda su grandeza el misterio de la existencia humana. “Todo es posible,… pero ¿quién si no todos?”, nos advirtió Miquel Martí i Pol.
Repito una vez más, porque para mí su lectura fue determinante, los versos de José Ángel Valente en su poema “Sobre el tiempo presente”:
“Escribo desde un naufragio.
escribo sobre la latitud del dolor,
sobre lo que hemos destruido
ante todo en nosotros…
Escribo desde  la noche,
desde el clamor del hambre y del trasmundo,
desde la mano que se cierra opaca,
…desde los niños infinitamente muertos,
…desde el árbol herido en sus raíces…
Pero escribo también desde la vida,
desde su grito poderoso
…desde la muchedumbre que padece…
Escribo, hermano mío, de un tiempo venidero”.
Inspirados por Leonardo Da Vinci, Miquel Martí i Pol y José Ángel Valente, depongamos cualquier actitud adversa al rápido restablecimiento de una adecuada y serena navegación. En los nuevos tiempos no será la razón de la fuerza la que prevalezca sino la fuerza de la razón, no las armas sino la palabra, no el  gregarismo sino cada ser humano capaz de crear, de reflexionar y decidir por sí mismo.
Si logramos mantener el buque a flote, con todos los pasajeros, la humanidad podría inaugurar una nueva era.

¡Basta de “Informativos” que sólo transmitan malas noticias y banalidades! Federico Mayor Zaragoza

febrero 5, 2019

Da la impresión de que predominan los asesinos, dementes, desvergonzados, haraganes, corruptos… cuando, por fortuna, predominan los seres humanos solidarios, generosos, que se desviven por atender a los demás.  Múltiples malos ejemplos que se divulgan a los cuatro vientos… cuando los más numerosos buenos ejemplos permanecen en los grandes ámbitos de lo silenciado.
Cuando se comunica lo extraordinario, lo insólito, lo que no tiene lugar habitualmente -que por esto es “noticia”- se debería acto seguido indicar cuál es la incidencia, qué grado de alarma social conllevan, qué atención ciudadana merecen…
Cuando, por ejemplo, leo o veo sucesos escolares muy poco edificantes, pienso que hay más de 800 mil docentes en España y unos 10 millones de alumnos en los distintos grados, la mayoría de los cuales observan una conducta apropiada y, con frecuencia, excelente.
En consecuencia, debe destacarse la excepcionalidad de los acontecimientos que se cuentan… o su trascendencia porque, de otro modo, progresivamente sólo interesa y preocupa el estado del músculo abductor que permitirá o no que tal futbolista pueda intervenir en la próxima contienda…
En resumen: además de las “noticias” sobre desastres, asesinatos, catástrofes… comuniquen, por favor, informaciones sobre hechos que pongan de manifiesto la inmensa bondad que anida, por fortuna, en tantas personas… y aquellos que resultan en beneficio de toda la humanidad.  Hace tan sólo unos días expusimos, con gran alegría, la prevención -que siempre es la mayor victoria- de enfermedades metabólicas en el neonato gracias a  la “prueba del talón”.  Estas alteraciones moleculares, si no se detectan y tratan a tiempo, originan un gravísimo deterioro neuronal irreversible.  En las últimas cinco décadas se han evitado estas discapacidades en más de 5,000 personas, que viven con total normalidad.   Que los medios de comunicación ponderen el valor de la prevención, que insistan en la importancia de invertir en salud y bienestar, en un nuevo concepto de seguridad que permita evitar o aminorar el efecto de las catástrofes naturales o provocadas, que exalte las actividades de tantos voluntarios que mitigan sufrimientos ajenos…
Sí, por favor: ¡dennos también buenas noticias!

Ciudadanos del mundo “libres y responsables”. Federico Mayor Zaragoza

enero 30, 2019

Es apremiante fomentar ser “libres y responsables” –como califica magistralmente a los educados la UNESCO- para que no se mantengan sumisos y dependientes  un elevado porcentaje de ciudadanos, que ahora ya disponen de tecnologías que les permiten levantar la voz y hacerse oír. El clamor popular es inaplazable.

Ahora ya podemos expresarnos libremente gracias a la moderna tecnología digital, dejando de ser testigos impasibles, invisibles, anónimos, temerosos y obedientes. Ya es posible el paso de súbditos a ciudadanos plenos capaces de participar y defender nuestros puntos de vista. No podemos seguir distraídos, mal informados, manejados por la omnipotente y omnipresente influencia del “gran dominio”.
Hemos entrado en una nueva era en la que los seres humanos ya no vivirán confinados territorial e intelectualmente; en que la longevidad procurará una formidable experiencia que debe ser plenamente utilizada; en que los jóvenes, conocedores de la Tierra, con conciencia y ciudadanía global, contribuirán con su imaginación y su impulso a hacer realidad, por fin, los cambios radicales que, enfrentados por primera vez en la historia a procesos potencialmente irreversibles, son apremiantes. La inercia es el gran enemigo.
La mujer es “piedra angular”, por las facultades que le son inherentes de la convivencia pacífica, de la inflexión histórica de la fuerza a la palabra.
Ahora que tenemos conciencia global, medios para expresarnos con libertad irrestricta y un porcentaje proporcionalmente mayor de mujeres en la toma de decisiones, debemos descubrir e inventar nuevos caminos y esclarecer los sombríos horizontes actuales, para que el legado que debemos dejar a los que llegan a un paso de nosotros esté a la altura de la dignidad humana. Cada ser humano capaz de crear, nuestra esperanza.
Ciudadanos del mundo, con una “nueva mirada” para abarcar la Tierra entera, libre e irresponsables, protagonistas y beneficiarios, para llevar a cabo, sin delaciones, las acciones cotidianas que  pueden enmendar las sombrías proyecciones que vivimos. No es posible continuar con más informes y diagnósticos. Ha llegado la hora de los tratamientos a tiempo, antes de que se alcancen puntos de no retorno.

Recordar a Obama para propiciar cambios inaplazables. Federico Mayor Zaragoza

enero 21, 2019

Con motivo del inicio de su segundo mandato como Presidente de los Estados Unidos en enero de 2013, Barack Obama pronunció un excelente discurso. Creo que vale la pena hoy, después de seis años, recordar algunas de sus manifestaciones ya que siguen siendo extraordinariamente válidas y actuales: “Hemos comprendido que cuando los tiempos cambian también debemos cambiar nosotros, que la fidelidad a nuestros principios fundamentales requiere nuevas respuestas a nuevos retos“. Continuaba diciendo: “Comprendemos que nuestros programas pueden ser ya inadecuados para las necesidades de nuestro tiempo…” y “Nosotros, el pueblo, todavía creemos que nuestras obligaciones como norteamericanos no son sólo para nosotros sino para toda la posteridad. Responderemos a la amenaza del cambio climático, sabiendo que dejar de hacerlo traicionaría a nuestros hijos y a las futuras generaciones… La paz en nuestros tiempos requiere el constante avance de los principios de nuestro credo en común: tolerancia y oportunidad; dignidad humana y justicia”. Finalizaba afirmando que ahora “es tiempo de decisiones” y “Ustedes y yo, como ciudadanos, tenemos la obligación de dar forma a los debates de nuestro tiempo, no sólo con los votos que emitimos, sino con las voces que levantamos en defensa de nuestros valores y nuestros ideales”.

Ante la avalancha de acontecimientos que no sólo complican todavía más la ya complejísima situación a escala local y nacional, regional y mundial, contribuyendo además a ocultar o tergiversar lo que es relevante para los intereses a corto y largo plazo de la gran mayoría de la gente, creo oportuno reiterar, para que cunda una firme reacción popular, que cada día mueren, como ignorados o inadvertidos “efectos colaterales” del sistema, miles de seres humanos de hambre y desamparo al tiempo que se invierten en armas y gastos militares más de 4.000 millones de dólares; que el “barrio próspero” de la aldea global alberga sólo a un 20% de la humanidad, viviendo el 80% restante en un gradiente progresivo de precariedades, en condiciones adversas para la igual dignidad de todos, esencia de los derechos inherentes a la existencia humana.

Me sigue inquietando e indignando que, en lugar de defender un multilateralismo democrático, con unas Naciones Unidas dotadas de los recursos personales, técnicos y profesionales adecuados, en una estructura que represente a “Nosotros, los pueblos…” como establece la Carta, pretendan gobernar al mundo grupos oligárquicos integrados por los 7, 8,… 20 países más ricos y poderosos de la Tierra, sustituyendo un sistema democrático de 196 Estados por un sistema plutocrático inadmisible.

Creo que es fundamental conseguir el reconocimiento de la infinita diversidad cultural, el pluralismo político, el respeto a los principios éticos universales,… en suma, más y mejor democracia.

Ha llegado el momento de adoptar una “Declaración Universal de la Democracia” (ética, social, política, económica, cultural e internacional), único marco en el que podrían llevarse a término los derechos y deberes humanos. Democracia a escala personal, local, nacional, regional y planetaria: esta es la solución para todos y para todo. La fuerza de la razón en lugar de la razón de la fuerza, y comprobar la inmensa y distintiva capacidad creadora de la especie humana, que no puede reducirse a pequeños espacios y miopes objetivos.

Es inaceptable que el neoliberalismo imperante haya sustituido los valores éticos por los bursátiles, los “principios democráticos” –tan lúcidamente establecidos en la Constitución de la UNESCO- por los mercantiles, la cooperación por la explotación y las ayudas por préstamos en condiciones draconianas.

Ahora ya podemos expresarnos. Ahora ya sabemos lo que acontece en todo el mundo. Ahora ya somos, por fin, todos iguales en dignidad, sin discriminación alguna por razón de género, de credo, ideología, etnia… Ahora ya podemos y debemos levantar la voz, en grades e inaplazables clamores populares. El silencio y la indiferencia son cómplices. Son delito.


Federico Mayor Zaragoza: Los Estados Unidos e Israel abandonan la UNESCO

enero 14, 2019

y ninguna noticia en los medios de comunicación sobre el progresivo debilitamiento del multilateralismo democrático.
Los Estados Unidos ya habían abandonado a la Organización intelectual del Sistema de las Naciones Unidas en el año 1984, cuando el Presidente Reagan y la Primer Ministro Margaret Thatcher iniciaban, como tétrico preludio, la “hoja de ruta” del neoliberalismo globalizador que, en pocos años, sustituiría el multilateralismo por la gobernanza oligárquica y plutocrática, confiada a 6 (G6), 7 (G7), 8 (G8)… o 20 países más tarde,  (G20 en 2008), cuya ineficacia total y ampliación de la brecha social está padeciendo actualmente la humanidad en su conjunto.
Lo hacen ahora acompañados de Israel. El Israel de Netanyahu. El Israel de Shimon Peres e Isaac Rabin fue, bien al contrario, muy activo en favor de la concordia y de la paz en la UNESCO durante los años 1987 a 1995. Isaac Rabin fue especialmente partidario de lograr un acuerdo de paz con el Estado Palestino, hasta el punto de ofrecer a Yasser Arafat en el mes de junio de 1995 la co-capitalidad de Jerusalén. A los pocos meses, fue asesinado y, profundamente afectado, decidí dedicarle la Plaza de la Tolerancia del recinto de la UNESCO en París, construida por el eminente arquitecto israelí Dani Karavan. Todos los Estados árabes, sin excepción alguna, acudieron a honrar la memoria de Rabin. Ahora, el Israel de Netanyahu aumenta la tensión con Palestina… y abandona la UNESCO siguiendo al Presidente Trump, que sigue implacable la estela y mal ejemplo de su antecesor republicano Ronald Reagan. No se dan cuenta de que  los Estados Unidos necesitan a la UNESCO muchísimo más que la UNESCO a los Estados Unidos, ya que su sistema educativo –no son pocos los Estados donde es preceptivo explicar el creacionismo, por ejemplo- deja, en todos los grados, mucho que desear.
La deriva neoliberal hacia el supremacismo, la xenofobia, el racismo, la exclusión… es patente y sólo  una gran movilización popular en el ciberespacio podría eliminar los grupos plutocráticos y reforzar a las Naciones Unidas, la genuina Organización multilateral, cuya Carta se inicia, lúcidamente, con “Nosotros,  los pueblos…”. Nada hay que esperar de unos gobernantes amilanados. Sólo el establecimiento firme y apremiante de “los principios democráticos” –justicia, libertad, igualdad y solidaridad- que según la Constitución de la UNESCO deben “guiar” a la humanidad podría reconducir las sombrías tendencias actuales.

¿Licencia para matar? No, señor Trump. Hasta aquí podíamos llegar. Federico Mayor Zaragoza

noviembre 30, 2018
Pensé que cuando el insólito Presidente Trump dijo que no iba a poner en práctica los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los Acuerdos de París sobre el Cambio Climático se produciría una gran reacción de los líderes del mundo y, en particular, de los europeos. No fue el caso. Todos sumisos aceptaron aumentar todavía las escandalosas inversiones en armas y gastos militares, cuando mueren de hambre y extrema pobreza miles de seres humanos al día y, lo que es peor todavía, eliminaron del orden del día de los encuentros de los países que integran los grupos plutocráticos, para no agraviar al magnate norteamericano, los puntos que se referían al cumplimiento de estas apremiantes medidas en favor de la habitabilidad de la Tierra y de la igual dignidad humana.
Era intolerable que se estuvieran inculcando elementales responsabilidades intergeneracionales, que se estuvieran contraviniendo y aplazando sine die decisiones inaplazables pensando en nuestro legado a los que llegan a un paso de nosotros… y los que deberían hallarse en la vanguardia de la oposición a la indescriptible discrecionalidad y marginación del multilateralismo democrático por parte del Partido Republicano de los EE.UU., han sabido únicamente mirar hacia otro lado.
Pero ahora, al recibir los soldados situados en las fronteras licencia para matar, creo que ha llegado el momento de una gran reacción popular. Ahora somos “nosotros, los pueblos”, los que debemos elevar la voz y, en un gran clamor popular, decirle al Presidente Trump que, si no cambia radicalmente de actitud dejaremos de adquirir productos norteamericanos. El único lenguaje que entendería.
Hasta aquí podíamos llegar. En caso contrario cómplices. Delito de silencio.

Urgente movilización en favor de un nuevo concepto de seguridad. Federico Mayor Zaragoza

noviembre 13, 2018

El 29 de agosto de 2016, con motivo de los múltiples incendios en Galicia, la isla de La Palma, California,…, terremotos de Italia y Birmania y muchas otras catástrofes naturales escribí el blog “Urgente: un nuevo concepto de seguridad”.
Hoy, con motivo de las terribles inundaciones sufridas  recientemente en la isla de Mallorca y en la provincia de Málaga, así como en la Región del  Véneto y en Sicilia y en Jordania… y de nuevo los mortíferos incendios de California en los día 9 a 12 de noviembre…,cobra de nuevo actualidad. Una vez más, se ponen de manifiesto deficiencias y falta de medios que pudieron, si no evitar, hacer que las consecuencias fueran de menor impacto y causaran no sólo menos daños materiales sino, sobre todo, menos pérdidas humanas
No es posible que, cuando se habla de seguridad, se siga pensando que la fuerza militar es la única expresión y referencia de “seguridad”. Es un gravísimo error, costosísimo error que, por lo general, cuesta y causa mucho dolor en pérdidas humanas y materiales. Pensar así, es tener una visión sesgada y seguir deteniéndose exclusivamente en los aspectos bélicos y dejando totalmente relegados otros muchos aspectos de la seguridad “humana”, que es, en cualquier caso, lo que realmente debe importar.
La diferencia entre los medios dedicados a potenciales enfrentamientos y los disponibles para hacer frente a recurrentes catástrofes naturales (incendios, inundaciones, terremotos, tsunamis,…) evidencia que el concepto de “seguridad” que siguen promoviendo los grandes productores de armamento es anacrónico pero, sobre todo, está poniendo en grave riesgo a la humanidad en su conjunto.
No me canso de recordar que no es posible que continuemos observando los arsenales colmados de cohetes, bombas, aviones y barcos de guerra, submarinos… sin levantar la voz y decir hay miles de seres humanos que mueren de hambre cada día, que viven en condiciones de extrema pobreza sin acceso a los servicios de salud adecuados… sin reaccionar ante esa cruda realidad y el deterioro progresivo de las condiciones de habitabilidad de la Tierra. Debemos actuar sin dilación porque se está llegando a puntos de no retorno en cuestiones esenciales del legado intergeneracional.
Es necesaria la urgente adopción de un nuevo concepto de “seguridad”, bajo la vigilancia atenta y la  implicación directa de las Naciones Unidas.
La seguridad alimentaria, acceso a agua potable, servicios de salud, rápida, coordinada y eficaz acción frente a las situaciones de emergencia… es -ésta y no otra- la seguridad que “Nosotros, los pueblos…” anhelamos y merecemos. Esa, y no otra, es la seguridad en el siglo XXI.
Alcemos la voz…  Ahora, por primera vez en la historia, “Nosotros, los pueblos”, ya hombre y mujer, podemos expresarnos libremente. Ahora ya podemos concertar hora y día  para que desde millones de móviles rechacemos las decisiones intolerables de líderes que anuncian que no van a seguir los Acuerdos sobre Cambio Climático y sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, poniendo en riesgo la calidad de vida de los habitantes de la Tierra.
Ha llegado el momento. Si no, delito de silencio.

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