Palabre-ando. Oferta¡ Gustavo Duch

mayo 14, 2019

Captura de 2019-05-13 22-25-08Si le preocupa como mantener fértiles y sin riesgo de incendios, los bosques y pastos de nuestro territorio, pruebe DistriFert.

Si observa con preocupación el hundimiento de cualquiera de las miles de construcciones de piedra seca que se reparten por nuestro territorio… DistriFert aporta prácticas soluciones.

Si le preocupa el cambio climático, DistriFert es un infalible sistema de crecimiento vegetal con altísimos rendimientos como sumidero de carbono. Se lo garantizamos.

Para mantener cuidadas y limpias las miles de fuentes presentes en nuestro territorio donde crían las salamandras, ranas o tritones; donde beben los pájaros o las abejas; donde las libélulas juegan al amor, recomendamos DistriFert.

Incluso con DistriFert, encontrará la respuesta a la costosa gestión de los setos y matorrales de nuestros campos. Gracias a DistriFert, estos ecosistemas seguirán siendo hotel de pájaros, serpientes o insectos.

¿Cómo funciona DistriFertDistriFert ó ‘Sistema de Distribución de Ecofertilidad’ funciona a partir de unos artefactos móviles, con baterías con autonomía para recorrer hasta 40 kilómetros por día, dotados de sistemas de geolocalización que, una vez ubicados en un campo y siguiendo rutas predefinidas, están preparados para distribuir regularmente unas bolitas compuestas de un compost de la mejor calidad y ecológico, que viene suplementado con semillas de todo tipo de vegetales (5 millones de semillas por cada kilogramo de estas bolitas, la mayoría ya en fase de germinación). De esta forma, DistriFert ayuda muy rápidamente a devolver fertilidad a la tierra a la vez que distribuye biodiversidad.

¿Qué necesita DistriFert ? Que todas nosotras apoyemos a la ganadería extensiva. Las ovejas y las cabras junto con sus cuidadores, pastores y pastoras, desde hace siglos han conformado y cuidado un paisaje hermoso y sostenible a la vez que han generado vivas economías locales en el medio rural. Un tándem imprescindible.

Publicado en La Fertilidad de la Tierra. Invierno 2019

 


A la Colmena digo No. Gustavo Duch

octubre 23, 2017
La Fertilidad de la Tierra, otoño 2017

Durante los años de la carrera tuve la suerte de tener trabajo con que costearla. Era repartidor a media jornada. Y ya que contaba con una furgoneta, podía usarla para desplazarme a la Universidad, en Bellaterra, a unos pocos kilómetros de Barcelona. Cada mañana salía de casa y, en la estación de Fabra i Puig, recogía a dos compañeras y dos compañeros. Entre los cinco nos repartíamos el coste de la gasolina. Una fórmula que hoy llamaríamos ‘economía colaborativa’, donde todos salíamos ganando. Un “win, win”, por seguir con los neologismos, con el que más de la mitad del alumnado llegábamos a la Universidad. Al final de semana hacíamos cuentas. Seguro que sigue siendo habitual.

Recientemente, después de una charla en los corrales de La Querida, una iniciativa en Salamanca, me organizaron la vuelta en varías etapas. La primera fue con “Bla Bla Car”, lo que me recordó esos años de trashumancia urbanita. Al acabar el trayecto compartido con un fotógrafo y dos estudiantes Erasmus, pregunté para saber cuál era mi parte a pagar.

– No, todos hemos pagado antes con tarjeta, en función de unas tarifas – me explicaron.

Perdonen mi ignorancia pero fue entonces que aprendí el funcionamiento de estas fórmulas colaborativas del siglo XXI: ideas viejas y muy válidas pero con una empresa detrás que, sin hacer mucho, recibe millones de euros monopolizando el sector; sin certezas de cómo resuelven su fiscalidad.

¿Ya no hay espacio para la economía informal? ¿Éramos delincuentes en nuestros ‘viajes a escote’? Pero sobretodo, ¿la autogestión desaparece? Son las mismas preguntas que me hago al analizar la propuesta que con la fuerza del marketing capitalista está entrando en el sector de distribución de alimentos ecológicos, “La Colmena dice sí”. Algo más sofisticada, ciertamente, pero al final es el “airbnb” ecológico que puede acabar con los grupos de consumo autónomos y plagados de singularidades.

Sí, son batallitas de abuelo. Con un componente final que no quiero dejar de predicar; la autogestión requiere de algo que los móviles no pueden ofrecer: relaciones y contacto humano. Cinco cursos y muchos viajes después nacen idilios y sueños. En esa furgoneta azul cielo, se parió, al menos, una organización de cooperación al desarrollo. Las cooperativas de consumo son sobretodo caldos de cultivo. Defendámoslas.

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Hilari Cuadriello, de La Magrana Vallesana


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