Demandan prohibición del cancerígeno herbicida glifosato

diciembre 4, 2018
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El 3 de diciembre Día Internacional del No Uso de Plaguicidas es una conmemoración que fue establecida por las 400 organizaciones miembros de la Red de Acción en Plaguicidas, PAN Internacional (Pesticide Action Network) en memoria de más de 500.000 personas intoxicadas y más de 16.000 personas fallecidas esa noche en Bophal, India, en 1984, debido al escape de 27 toneladas del gas tóxico metil isocianato, utilizado por la transnacional agroquímica Union Carbide para fabricar plaguicidas. Actualmente, más de 100.000 personas sufren enfermedades crónicas producto de esta catástrofe. Los muertos llegan a más de 25.000.

En Chile el cáncer es la segunda causa de muerte con un 25% del total de defunciones en el país. Según expertos mueren 3 personas por hora de cáncer y hay 45.000 diagnósticos al año de cáncer. 500 de ellos afectan a los niños.

Por esta razón, demandamos al Servicio Agrícola y Ganadero SAG, y al Ministerio de Salud de Chile, la prohibición del cancerígeno herbicida glifosato de Bayer/Monsanto. La iniciativa para exigir la cancelación del registro de este herbicida altamente peligroso es impulsada por RAP-Chile / Alianza por una Mejor Calidad de Vida y a nivel regional por la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL) junto a organizaciones sociales y ambientales de América Latina. En Chile  nos acompañan en la entrega del documento al SAG, representantes de ANAMURI, Unión de Sindicatos del Agro, Red de Acción en Plaguicidas de Chile, Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA, Coordinadora Nacional de Apicultores Orgánicos CONAOC, Slow Food, Canelo de Nos, Corporaciòn de INvestigaciònn en Agricultura Alternativa CIAL, Cooperativa Verde, Comité de Defensa de Paine, Sindicato de Trabajadores Independientes Águilas Campesinas (Paine), Campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, Coordinadora Ambiental de Casablanca, Movimiento Agroecológico de Latinoamérica y el Caribe, MAELA, Federación Agricultores Orgánicos RM, Sindicato Viña Santa Rita, Sindicato Viña Concha y Toro, Sindicato Inmobiliaria San Bernardo, y Ecoceanos entre otras organizaciones de la sociedad civil.

Desde que se impuso la agricultura de monocultivos con uso intensivo de agrotóxicos, especialmente de Plaguicidas Altamente Peligrosos, los accidentes, efectos crónicos y muertes son recurrentes. Además se ha contaminado el aire, suelos, aguas y alimentos causando profundos desequilibrios en los ecosistemas, graves impactos en la biodiversidad, deforestación y pérdida de la fertilidad de los suelos. En toda América Latina, se reporta la muerte masiva de abejas y polinizadores por neonicotinoides y por el uso indiscriminado de plaguicidas en los diferentes cultivos.

El mayor costo social son las muertes y las intoxicaciones agudas y crónicas que afectan a trabajadores/as agrícolas y a la población expuesta a plaguicidas. En el rubro agrícola, las mujeres (temporeras) representan la fuerza laboral más importante. Las mujeres son particularmente vulnerables durante las etapas críticas del desarrollo: en el útero, la primera infancia, la adolescencia, el embarazo, la lactancia y la menopausia. A nivel oficial, en Chile no existen estudios de salud laboral que alerten sobre efectos crónicos, como alteraciones de la función endocrina o cáncer en mujeres.

Plaguicidas cancerígenos registrados en Chile

De acuerdo con la Lista de PAN de Plaguicidas Altamente Peligrosos hay registrados en Chile 28 principios activos que pueden causar cáncer. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, EPA hay 25 plaguicidas cancerígenos: 1,3 dicloropropeno, carbarilo, clorotalonil, diuron, epoxiconazole, etoprofós, fenoxicarb, folpet, imazalilo, isopirazam, isoxaflutole, kresotim-metil, mancozeb, mepanipirim, metam sodio, metiram, orizalin, oxifluorfen, permetrina, pririmicarb, procimidona, propargita, spirodiclofeno, tetraconazole, tiofanato metilo. Y tres plaguicidas clasificados como “probablemente cancerígenos” para humanos según la Agencia Internacional de Investigaciones del Cáncer, IARC: glifosato, malatión y diazinon.

 

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Intoxicaciones agudas y muertes por plaguicidas, años 2017-2018

De enero a diciembre de 2017 se notificó un total de 672 casos de intoxicación aguda por plaguicidas (IAP) a la Red de Vigilancia Epidemiológica de Intoxicaciones Agudas por Plaguicidas, REVEP, del Ministerio de Salud. Las intoxicaciones incluyen casos confirmados de todas las edades y tipo de intoxicación.

Entre los meses de enero y junio del año 2017 se notificaron a la REVEP cuatro muertos por plaguicidas. Entre enero y junio de 2018 se notificaron dos muertos, uno en la región de la Araucanía y otro en el Maule y un total de 228 casos de Intoxicación Aguda por Plaguicidas (IAP). A los  casos de IAP notificados entre enero y junio de 2018, se agregaron tres brotes: una intoxicación masiva ocurrida el 7 de septiembre de 2018 en la localidad de Panquehue, en las cercanías de San Felipe, Región de Valparaíso, con cerca de 62 personas intoxicadas en su mayoría menores de un liceo y de un jardín infantil y otras 106 personas fueron evacuadas como resultado de una nube tóxica. En octubre ocurrieron dos incidentes con plaguicidas, uno en la escuela Senderos de Culitrín de Paine, Región Metropolitana de Santiago, intoxicación que dio origen a dos sumarios, uno al colegio y un segundo a la Agrícola Rayenco. Otra intoxicación masiva, ocurrió el día miércoles 10 de octubre de 2018 en un predio de manzanas para exportación vecino a la escuela, afectando a 36 personas, especialmente a niños y docentes de la escuela Odessa de Río Claro, en la región del Maule. Cabe destacar que las intoxicaciones agudas se concentran entre los meses de septiembre a marzo, período de mayor utilización de plaguicidas en el sector agrícola.  Las intoxicaciones masivas ocurridas en diferentes regiones dejan de manifiesto una vez más la existencia de malas prácticas agrícolas en el país.

Plaguicidas Involucrados en intoxicaciones masivas en los años 2017-2018

En 2017 y 2018 los plaguicidas involucrados en los brotes fueron de todas las clasificaciones toxicológicas. En 10 de estas intoxicaciones masivas aparecen implicados plaguicidas altamente peligrosos, PAP, por sus efectos agudos y crónicos de acuerdo a los nuevos criterios de la FAO y la OMS. De los 21 principios activos plaguicidas involucrados en intoxicaciones agudas en 2017 y de los 24 plaguicidas reportados por la REVEP entre enero y junio de 2018, destacan: glifosato (27 casos en 2017 y 9 casos de enero a junio de 2018), diazinon (11 casos en 2017 y 6 casos entre enero y junio de 2018), paraquat (2 casos en 2017) carbofurano (5 casos en 2017 y 3 casos entre enero y junio de 2018) clorpirifos (13 casos en 2017 y 8 casos entre enero junio de 2018), lamdacihalotrina (43 casos 2017 y 28 casos entre enero y junio de 2018) cipermetrina (28 casos en 2017 y 21 casos entre enero y junio de 2018) permetrina (24 casos en 2017 y 9 casos entre enero y junio de 2018)  brodifacoum (17 casos en 2017 y 9 casos entre enero y junio de 2018) alfacipermetrina (27 casos en 2017 y 28 casos entre  enero y junio de 2018) metomilo (16 casos en 2017 y 11 casos entre enero y junio de 2018) metamidofós (15 casos en 2017 y 3 casos entre enero y junio de 2018), Bromadiol (81 casos en 2017 y 4 casos entre enero y junio de 2018). Llama la atención que en 28 casos ocurridos en 2017 y 13 casos notificados entre enero y junio de 2018, no se pudo establecer los nombres de los plaguicidas involucrados en la intoxicación.

En los últimos 13 años hay un promedio de 700 casos de intoxicación aguda notificados a la REVEP y la subnotificación continúa siendo muy alta.  Por cada caso notificado, hay al menos cinco sin notificar, por tanto, se estima que hay aproximadamente 3.500 casos de intoxicaciones anuales.

Plaguicidas prohibidos en la Unión Europea

De los 21 plaguicidas identificados involucrados en casos de intoxicación aguda en 2017 y los 24 casos en 2018, hay 9 prohibidos en la Unión Europea: carbofurano, paraquat, permetrina, tetrametrina + d-aletrina (Raid), metamidofós, brodifacoum, fenitrotion y cianamida.

 Importaciones de plaguicidas en aumento

En el año 2016 se importaron 47.467 toneladas de plaguicidas y se exportaron 21.724 toneladas. En 2017 la cifra sube a 51.127 toneladas y la exportación baja a las 20.532 toneladas anuales. No hay disponibles cifras oficiales sobre producción nacional de plaguicidas, sin embargo, se estima que las formuladoras nacionales producen alrededor de 33.000 toneladas anuales. Por tanto, se estima que en 2017 hubo disponible para uso en el país un total 63.595 toneladas de plaguicidas. Entre enero y octubre de 2018 se importaron 44.161 toneladas y se exportaron 16.441 toneladas. En los últimos años hay un aumento constante en la importación y uso de plaguicidas, incluidos los altamente peligrosos por su efecto crónico.

Agricultura ecológica, un imperativo

Un reciente informe publicado en 2018 por la revista científica estadounidense JAMA Internal Medicine realizado por investigadores franceses establece que los consumidores de alimentos producidos por la agricultura ecológica tienen un riesgo 25% inferior de padecer cáncer con respecto a la población que sólo consume alimentos provenientes de la agricultura convencional.

Por último, queremos valorar el incesante trabajo que en Chile y en toda América Latina realizan los apicultores orgánicos, los agricultores orgánicos y agroecológicos, los médicos, los profesionales de la salud, los abogados de los pueblos fumigados, las mujeres de los diferentes movimientos sociales, los trabajadores (as) organizados (as) y los miembros de las asociaciones civiles que nos oponemos a un modo de producción agrícola contaminante. A todos los que abogan por la instauración de sistemas y comunidades agroecológicas y contra la expansión de los monocultivos y su paquete de plaguicidas y agrotóxicos asociado, los invitamos a enriquecer y acrecentar nuestras acciones en este 3 de diciembre.

Por una agricultura que contribuya a enfrentar el cambio climático y a proteger la salud de chilenos y chilenas con cultivos agroecológicos y semillas libres de plaguicidas, patentes y transgénicos, exigimos que se prohíba el uso del glifosato, de los plaguicidas reconocidos como cancerígenos y los PLAGUICIDAS ALTAMENTE PELIGROSOS, por sus efectos agudos y crónicos (según la OMS y FAO). Necesitamos políticas públicas preventivas que apoyen la producción orgánica y agroecológica para avanzar hacia sistemas alimentarios inclusivos, con producción de alimentos saludables y protección de las y los trabajadores agrícolas, los niños, consumidores, abejas y polinizadores, flora, fauna y ecosistemas.


Otra sentencia contra Monsanto: hacia el fin del glifosato Silvia Ribeiro

septiembre 4, 2018
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El 10 de agosto 2018, Monsanto perdió un juicio histórico en el que fue sentenciada a pagar 289 millones de dólares por haber causado cáncer con glifosato a Dewayne Johnson, un jardinero de 46 años en San Francisco. Cinco días después, la Suprema Corte de California negó una apelación de Monsanto que pretendía evitar que el glifosato integre la lista de sustancias cancerígenas del Estado. Monsanto, ahora propiedad de Bayer, anunció que apelará la sentencia a favor de Johnson, pero las acciones de Bayer se han desplomado, perdiendo más del 10 por ciento de su valor. Las demandas contra Monsanto por daños del glifosato ascienden a más de 8000 y es sólo el comienzo.

Bayer se perfiló mundialmente por una conocida tableta para el dolor de cabeza, pero tiene mucha cola que le pisen como fabricante de venenos y químicos tóxicos, incluyendo el gas que se usó en las cámaras de gas del nazismo. Parece un pequeño acto de justicia histórica, que la mayor compra que realizó la empresa alemana en toda su historia, la está arrastrando al fondo, junto con las sentencias contra los crímenes de Monsanto.

El fin de Monsanto parece llegar también con el principio del fin del glifosato, el agrotóxico más usado en la historia de la agricultura. Presentado como herbicida “moderadamente tóxico” desde que la empresa lo introdujo al mercado en 1974, se agolpan los testimonios sobre su nocividad, desde provocar malformaciones fetales y abortos espontáneos, a ser cancerígeno, como declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2015.

En base a ese informe de la OMS, el Estado de California decidió agregar el glifosato a su lista oficial de sustancias cancerígenas, lo cual significa una serie de restricciones importantes. Debe etiquetar este riesgo en sus productos, así como tomar medidas para evitar que llegue a fuentes agua, especialmente aquellas que se usan para potabilizar para consumo de la población. Esto podría ser una tarea imposible.

Varios estudios científicos, entre ellos los de Damián Marino y otros investigadores del Consejo de ciencia y tecnología (Conicet) de Argentina, han mostrado que debido a su extendido uso, especialmente en soya y maíz transgénicos, se han encontrado altos residuos del herbicida cancerígeno en ríos que proveen de agua a poblaciones, como el río Paraná en Argentina, así como también su presencia en lluvia. Esto se agrega a otros estudios, como el de Wanderlei Pignati, que comprobó residuos de glifosato en los bebederos de agua en escuelas de Matto Grosso, Brasil, así como otros que hallaron residuos en sangre, orina y hasta leche materna en personas de Brasil, Argentina, Estados Unidos. En 2018, las ciudades de Rosario y Santa Fe, Argentina, decretaron prohibido su uso en toda el área urbana, varias otras consideran resoluciones similares.

La Unión Europea consideró prohibir el glifosato el año pasado, pero ganó la presión de las trasnancionales de agronegocios como Bayer y Monsanto, por lo que se aplazó la consideración 5 años. No obstante, Francia anunció que en tres años lo prohibirá en su territorio y Alemania también discute esa posibilidad.

En días pasados, un estudio del conocido Environmental Working Group de EU, llamó la atención por haber encontrado residuos de glifosato en cereales para desayuno que se venden en ese país y muchos otros de América Latina. Coincide con los resultados del estudio más amplio, publicado en 2017 en la revista Agroecology and Sustainable Food Systems, realizado por los investigadores de las universidades UNAM y UAM Elena Álvarez-Buylla, Emmanuel Ortega, Alma Piñeyro y otros, que mostró que el 90% de las tortillas industriales del valle de contiene trazas de transgénicos, en muchas también de glifosato, además de que es ubicua la presencia del agrotóxico en cereales, botanas, harinas y otros productos industrializados de maíz.

No deberían tardar las demandas contra Bayer-Monsanto también en México, además de exigir a la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) que revierta su absurda decisión de permitir que estos productos lleguen al consumo.

Al mismo tiempo, está en ciernes otra tormenta contra Bayer-Monsanto en Estados Unidos, por sus nuevas variedades transgénicas que requieren el uso de otro herbicida aún más tóxico: dicamba. Es tan tóxico que además de hierbas, está matando los cultivos y árboles frutales de los vecinos. Ya iniciaron varias acciones colectivas contra Bayer-Monsanto, que reúnen demandas de cientos de agricultores.

Todo esto pone en seria cuestión tanto al

s, por ser la tecnología que permitió aumentar exponencialmente el uso de agrotóxicos y aceleró la resistencia en malezas. Más aún, se impone cuestionar la propia agricultura basada en el uso de agroquímicos, que ha sido devastadora para la salud y el ambiente, y ni siquiera cumplió su supuesto cometido: la mitad de la población mundial sufre hambre o deficiencias nutricionales. ¿Habrá que esperar a más muertes por glufosinato, 2-4 d y otros venenos de Bayer, Basf y compañía para terminar con esta absurda idea de colocar tóxicos en los alimentos? ¿Por qué aceptar que la carga de la prueba siga en los campesinos, trabajadores y consumidores, que tenemos en juego la salud y hasta la vida, mientras las grandes empresas de agronegocios siguen devorando ganancias?


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