Hiroshima y Nagasaki. Y el mundo a 75 años.

agosto 6, 2020

El avión sobrevoló la ciudad de Hiroshima, los pilotos a cumplir su rutina de guerra, arrojar las bombas sobre territorio enemigo y regresar a la base. Ese día las instrucciones de sus jefes fue que llevaban un arma especial, arrojar la bomba en el objetivo asignado y alejarse lo más rápido posible del blanco. El día 6 de agosto el cielo estaba sin nubosidad y el comandante feliz porque habían puesto el nombre de su madre Enola Gay al avión.

Cuando arrojaron la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima algo se quebró en su interior y el piloto gritó -¡Dios mío,… Dios mío… que hemos hecho!…..en ese minuto el mundo cambió. El presidente Truman de los EEUU dio la orden de arrojar la bomba sobre Hiroshima, una ciudad civil sin bases militares, la bomba atómica desato el horror, la destrucción y muerte se sobre la humanidad. Los pilotos regresaron con la muerte en el alma, ya nada sería igual. El gobierno de Truman buscó todo tipo de justificación para justificar lo injustificable, Japón ya estaba vencido antes de las bombas. La crueldad humana no tiene límites, como no la tuvo el nazismo en los campos de concentración contra los judíos. El presidente Truman impartió la orden de arrojar la segunda bomba atómica el día 9 de agosto de 1945 sobre la ciudad de Nagasaki. El “éxito de las masacres” fue total, necesitaba mostrar el poderío de los EEUU al mundo y en especial a la Unión Soviética, su aliado circunstancial en la guerra. Una madre víctima de la bomba en Nagasaki deja una carta a su hija de dos años que sobrevive, es de una ternura infinita donde le dice como cambió la vida, que su amor permanece más allá de la muerte y que la recuerde. En mis viajes a Japón en varias oportunidades estuve en Hiroshima, me reuní con mujeres – Ibakushas,- sobrevivientes de la bomba; son testigos del horror y nos acompañaron recorriendo los túmulos y lugares dónde estallo la bomba y donde se encuentran las víctimas; decían que tienen la responsabilidad de trasmitir la memoria de lo vivido cuando eran niñas a tres kilómetros de la ciudad en la escuela y ese día perdieron su familia, después de los bombardeos hasta el presente sufren las radiaciones, el cáncer y la contaminación que mató a miles de japoneses/as no combatientes. La humanidad frente al dolor y tragedia de dos guerras en el siglo XX buscó encontrar caminos de entendimiento y respeto entre los pueblos y dio nacimiento a las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un paso fundamental en para lograr superar el horror y sanar las heridas y tratar de encontrar nuevos horizontes de vida para que nunca más vuelva a desatarse la tragedia de todas las guerras. Si bien los organismos internacionales cumplen una función necesaria en el mundo, la carrera armamentista, las guerras, los conflictos bélicos, de alta y baja intensidad, y la explotación de los bienes y recursos de la Madre Tierra no terminaron. Continúa la ambición del poder dominación acumulando arsenales nucleares entre las grandes potencias y generando más pobreza, marginalidad y hambre en el mundo Hoy nuestra Casa Común sufre la Pandemia del Coronavirus, tragedia que afecta a toda la humanidad con miles de muertos y millones de infestados y sin encontrar hasta el momento vacunas o antídotos para superar la tragedia global. El Covid 19 es consecuencia del maltrato del ser humano contra la Madre Tierra, la destrucción de la floresta, los agro-tóxicos, las quemas intencionales que provocan la perdida de la biodiversidad, la muerte de los animales y la violencia contra las comunidades indígenas; devastación y crueldad que ha roto el equilibrio entre el ser humano y la Madre Tierra, es urgente llamar a la conciencia de los gobiernos que privilegian el capital financiero sobre la vida de los pueblos. Llamar a la conciencia de empresas que en su afán de lucro no respetan los derechos de la Naturaleza, es urgente convocar a un “Nuevo contrato Social” para encontrar nuevos caminos de convivencia, caso contrario las pandemias se agudizarán cobrando más vidas y la destrucción de bienes y recursos naturales. Los centros de investigación científica están cerca de alcanzar una vacuna para el Covid 19, es necesario que la misma sea gratuita para toda la humanidad, sin exclusiones de los países más pobres. Es necesario hacer memoria, no para quedarse en el pasado, la memoria nos ilumina el presente y nos llama a reflexionar, a 75 años de Hiroshima tenemos que ver el caminar de la humanidad, sus avances y retrocesos, no se trata de recordar únicamente la tragedia y a las víctimas, debemos honrar la memoria de las víctimas de las guerras y mirar el camino a recorrer de la humanidad. No olvidar el momento que el mundo cambia cuando el avión por orden del presidente de los EEUU Truman lanza su carga mortífera sobre poblaciones civiles. El pueblo japonés sobreponiéndose al dolor y destrucción ha logrado grandes avances en la reconstrucción de ciudades devastadas como Hiroshima y Nagasaki, pero preserva la memoria de los días 6 y 9 de agosto de 1945 en que el mundo cambio. La humanidad necesita desarmar la “razón armada”, hacer realidad lo que en el Foro Social Mundial – FSM- proclamamos que “Otro mundo es posible”, transformar las armas en arados como dice el profeta Isaias, a fin de alcanzar la Paz y unidad en la diversidad entre las personas y los pueblos del mundo.


Hiroshima, 6 de agosto de 1945: el día que cambió el mundo

agosto 5, 2017

Mi NO a las ARMAS y a todos aquellos que,  pudiendo, no acaban con tanta muerte e ignominia. Ni la Historia les absolverá ni su conciencia les permitirá vivir en paz.

“Hoy hace 72 años, Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima, matando a 140.000 personas. Ese día, el mundo entró en la era nuclear.” Recupero esta noticia de TN para llamar la atención de los políticos que hoy gobiernan el mundo. ¿Por qué seguimos armados y castigados cuando, aquel lanzamiento, nos aseguraron que serviria para evitar muchas muertes?

El reloj marcaba las 08.15 ese 6 de agosto de 1945 cuando un bombardero Boeing B-29 llamado Enola Gay lanzó sobre Hiroshima la bomba de uranio Little Boy. Justo 43 segundos después, cuando se encontraba a 600 metros del suelo, estalló en una bola de fuego de hasta un millón de grados centígrados, arrasando con casi todo lo que estaba a su alrededor.

“¿QUÉ HEMOS HECHO?”

“¿Cuántos japoneses matamos?”, se preguntó el copiloto del Enola Gay, el capitán Robert Lewis. “Honestamente me cuesta encontrar las palabras para explicar esto. Dios mío, ¿qué hemos hecho?“, escribió en su diario de a bordo mientras el avión regresaba a su base en una isla del Pacífico.
Algunos edificios de piedra de esa ciudad de más de 350.000 habitantes sobrevivieron a las altas temperaturas, pero llevaban impresos, como un negativo fotográfico, las sombras de las cosas y las personas carbonizadas frente a sus muros.
La onda de choque inicial generó ráfagas de 1,5 kilómetros por segundo que arrastraron con fuerza escombros y desgarraron a su paso miembros y órganos humanos, antes de volver a la zona cero.
Entonces, un hongo nuclear empezó a elevarse por encima de la ciudad hasta alcanzar los 16 kilómetros de altura.

Se estima que murieron alrededor de 140.000 personas en el ataque, entre ellos los sobrevivientes al bombardeo que fallecieron poco después a consecuencia de la radiación.

“UN DESTELLO BLANCO PLATEADO”

Fue un destello blanco plateado“, recuerda en diálogo con la agencia AFP Sunao Tsuboi, de 90 años, sobre el momento en el que Estados Unidos lanzó la mayor arma destructiva hasta entonces.

Tsuboi, entonces un estudiante universitario, se encontraba a unos 1,2 kilómetros del epicentro, cuando la explosión se lo llevó por delante. Al reincorporarse, su camisa, pantalones y piel colgaban de su cuerpo, donde las heridas abiertas dejaban los vasos sanguíneos al aire, mientras que parte de sus orejas habían desaparecido. Estaba cubierto de sangre y quemaduras.
Tsuboi recuerda haber visto a una adolescente con el ojo derecho colgando de su rostro. Cerca de allí, una mujer intentaba en vano contener sus intestinos dentro de su propio cuerpo.

“HABÍA CADÁVERES POR TODAS PARTES, TODOS CARBONIZADOS”

“Había cadáveres por todas partes, algunos sin miembros, todos carbonizados“, recuerda este sobreviviente. Muchos de los decenas de miles de heridos que dejó la explosión morirían a consecuencia de sus heridas en las horas y días posteriores, tumbados en el lugar donde cayeron a la espera de una ayuda que no llegó o de un simple sorbo de agua.

Tres días después de Hiroshima, el ejército estadounidense lanzó una bomba de plutonio en la ciudad portuaria de Nagasaki, matando a unas 74.000 personas. Y, pocos días después, el 15 de agosto de 1945, Japón se rindió, poniendo fin a la guerra del Pacífico y, por tanto, a la Segunda Guerra Mundial.

Los partidarios de ambos ataques defienden que, aunque el número de víctimas fue elevado, sirvieron para salvar millones de vidas, al evitar una invasión terrestre. Pero en 1945 muchos altos comandantes estadounidenses consideraban que la bomba atómica era “militarmente innecesaria, moralmente condenable, o ambos”, explicó Peter Kuznick, profesor de historia de la American University, en base a documentos desclasificados.

Siete décadas después, del ataque, la ciudad de Hiroshima volvió a convertirse en  un próspero enclave comercial, pero las cicatrices de los bombardeos, tanto físicas como emocionales, todavía no se borraron.


Hiroshima-Nagasaki, 68 años tras el ataque nuclear

agosto 5, 2013

Era el mes de agosto de 1945 cuando  Harry Truman, Presidente de EEUU, dio la macabra orden:  ataques nucleares contra Hiroshima y Nagasaki. ¿Pretensión? Acabar con el Imperio del Japón.
Una Bomba de Uranio, ensayada en el desierto, en Nuevo México el 16 de julio, fue lanzada sobre Hiroshima el lunes 6 de agosto de 1945. La “Littel Boy” , bomba de triste recuerdo que salió del avión Enola Gay y explotó a 590 metros de altura.  Se calcula que liberó una energía equivalente a 13 kilotones -13.000 Tn- de TNT. Destruyó la ciudad, causó  miles de muertos. Tres días después otra sobre Nagasaki, la “Fat Man” de Plutonio, con resultado similar a la de Hiroshima.

El pánico instó al Imperio dhiroshimaa la rendición pasados seis días, el 15 de agosto. El 2 de septiembre el Imperio japonés firmaba la rendición incondicional, que puso fin a la guerra del Pacífico y también la 2ª Guerra mundial.
¿Coste? En vidas humanas 140 mil muertes en Hiroshima más de 80 mil en Nagasaki en el momento fatídico, a las que es preciso sumar las que supusieron las secuelas posteriores: leucemias, quemaduras, cáncer, malformaciones en recién nacidos…
Las consecuencias siguen aún hoy pasados 68 años, con el deterioro físico psíquico de quienes vivieron aquellos aciagos minutos, segundos que marcaron su futuro y el de los suyos. ¿Imaginaba Truman las consecuencias? EEUU nunca pidió perdón.
Mañana sonaran campanas de duelo. Nuestros corazones latirán con fuerza, la del amor y recuerdo para tantos que, indefensos, pagaron con sus vidas, los desatinos de las guerras y codicias. De nuevo mi SÍ A LA VIDA!


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